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Mensaje a los adolescentes

Esto no debéis intentar repetirlo en casa, niños.

Niños, probad a hacerlo en casa
y sabréis lo que es bueno sin que os lo cuente nadie.
Recordad que no hay nada que vuestros padres puedan enseñaros.
Ellos no son vosotros.

Acostaos, bebed.
Hace siglos que están ocurriendo estas cosas
y nadie ha demostrado
que sean mucho peores que una guerra.
Existe un paraíso tras esa raya blanca.

Cuanto hace daño y no hacéis,
niños, lo estáis cambiando por la serenidad.
¿Os han hablado de ella? ¿Sabe alguno a qué sabe?

Si ignoráis quiénes sois evitad el rodeo
de averiguarlo uniéndoos a los demás. Una plaza en el grupo
es un puesto en el mundo;
ahora bien,
niños,
que levante la mano el que quiera morirse siendo útil y sensato.
Tenéis razón: no es nada divertido.

Por lo demás, sé que no sois felices,
a lo mejor pensábais que todo el mundo os odia. Pues es cierto,
pero sobran motivos: sois jóvenes y estúpidos
y no tenéis derecho
a todo ese futuro que vais a malgastar (como nosotros).

Entonces, ¿estáis solos? Así es.

Aprended a ser libres, no esquivéis la mentira;
sabréis por experiencia que es más sólida que una verdad pactada.

Y sobre todo,
niños,
no creáis
que la vida merece la pena de vivirse
sólo porque lo juren desde siempre los peores cabrones.
archivado en:
Alguien
Alguien dice:
20/11/2012 00:28

Como adolescente todavía no he cruzado el paraíso tras la raya blanca. Quizá me acerque al límite desde que escribo algún poema, coméntame, si te parece:

DESDE ENTONCES VIVO AQUí.

Y entonces su suspiro me dejó helado,
impedido de saltar a socorrerla.
Poco a poco, átomo a átomo se evaporaba
muy lentamente.
La habitación fría quedaba ya muy lejos, arriba.
Toda mi estructura vital se desmoronaba,
mi ser cayó al abismo más profundo y negro
caía y caía, el sudor galopaba por mi cara
naranja, fuego, llama, grito
bestias del interior de la tierra me observaban con fiereza
observé dentro de sus ojos.
Junto a la ira,
encontré un ápice de complicidad.
Entonces suspiré y me dejé llevar;
estaba donde se reúnen los monstruos
de corazones rotos.

Jose Luis Piquero
Jose Luis Piquero dice:
20/11/2012 01:35

Desde un punto de vista de taller literario, no me gusta el verso 7 empezando por abajo ni el 7 empezando por arriba. Demasiado vehementes, artificiales y "excesivos".
Por lo demás, me temo que has llegado efectivamente al lugar donde se reúnen los monstruos. Es decir: estás... "tocado". Así que no te queda más remedio que seguir escribiendo, que "vivir ahí".
Todo el poema tiene una atmósfera desasosegante y opresiva. Por encima de las imperfecciones antes mencionadas hay una verdad incólume en tu poema. No sé si felicitarte o darte el pésame. Escribir y acercarte tanto no te resultará una carga fácil de llevar.
Bienvenido a este lado de la raya.

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