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Espido Freire

Nunca me gustó esta mujer. No sé por qué. Sus artículos en prensa y algunos de sus libros -he de reconocer que no he leído todo lo que ha publicado- me originaron, siempre, una especie de rechazo, un cierto distanciamiento hacia su obra. Hoy, martes 16 de mayo, he cambiado de opinión. No porque haya releído nuevamente sus escritos o porque un soplo divino me haya inoculado algún antídoto contra mi indiferencia a su persona, sino porque la he conocido; la he escuchado hablar; he oído de sus labios el porqué se dedica a lo que se dedica y cuáles fueron las causas -algunas- que la llevaron a ser como es.
Espido ha estado en Huelva hoy; ha dado una conferencia sobre literatura en la Facultad de Derecho y he de reconocer que me ha subyugado. Que su apariencia de niña sabionda, recatada, que toca el piano, que cantó opera, que sabe seis o siete idiomas, que escribe, que triunfó en la literatura a los 20 años y con 25 consiguió el premio Planeta y que tiene un futuro prometedor, me habían acorazado para entender que detrás de todo eso, sólo podría existir una persona que ha dedicado toda su corta vida -Espido tiene ahora 31 años- a leer, estudiar y reflexionar sobre el mundo.
Las cosas no son como parecen ni como las más de las veces la entendemos. Nuestra opinión sobre las personas y los hechos depende muchas veces de nuestra ignorancia. Están basadas en nuestra incompetencia.
Este incompetente ha tomado hoy la decisión de releer su obra, de estudiar sus escritos.
La madurez de Espido, la profundidad de sus reflexiones sobre la literatura, el mundo y la vida en general, me han hecho cambiar de opinión.
Muy poca gente en la conferencia -60 o 70 personas-. Los que estuvimos hemos podido conocer a una persona que lleva clavada a fuego una sed insaciable de conocimientos y que tiene un único amor, la literatura.
archivado en:
maria g.
maria g. dice:
17/05/2006 09:59

Lamento muchísimo no haber estado entre las 60 ó 70 personas (pocas? esto es una multitud para la literatura) porque precisamente a mí me pasa lo mismo que a ti te pasaba, Paco. Yo tampoco aguantaba a una niña que ganaba premios literarios siendo tan escandalosamente joven. Pero yo siempre he tenido claro que me movía la pura envidia. Envidiaba principalmente su capacidad de trabajo y su suerte también. Además de que yo fui siempre reticente a emplear mi tiempo en un libro escrito por una niña de 25 años (o treinta), con la cantidad de imprescindibles que me quedan por leer. Amén de que el Planeta no siempre significa garantía de calidad. Así que -pensándolo bien- no creo que sea sólo envidia o rechazo gratuito.
María

Luis Felipe Diaz Galeano
Luis Felipe Diaz Galeano dice:
21/05/2006 15:53

Me congratula ver que el "bloguista" y Dña. María Gómez Mar hayan cambiado de opinión sobre la autora Espido Freire. Me congratula porque la actitud que mostranban previamente estas dos personas refleja la contumaz y persistente envidia del pueblo español, y, en particular, de aquellos que en la literatura son, han sido o desean ser parte integral.

Más que sentir rechazo, lo que a mí en particular me asombra gratamente es que una persona haya ganado el Planeta con 25 años. Es cierto que la madurez en un escritor llega con los años pero cada persona madura a distinta edad y, yo también conozco a Espido, lo que me maravilla de ella es su constancia y métodos disciplinados de escritura. Para mí han sido muy provechosos e incluso los he utilizado adaptándolos a mi forma de trabajar.

En segundo lugar, decir que los premios están amañados o que no siempre son garantía de calidad, es tener muy mala sombra y, desde luego, seguir los patrones de lectura del vulgo lo cual automáticamente descalifica a quien hace tal manifestación. Si tanta calidad buscan sabrían que a los autores se les sigue además de leyendo sus obras (fundamental) por las críticas, por su trayectoria y por cómo sus obras perduran en el tiempo. Hay que invertir en cada autor un tiempo o un interés y, lógicamente, muchos quedarán fuera del análisis por una cuestión elemental de disponibilidad de tiempo.

Por lo que intuyo en ambos comentarios, es que nunca invirtieron el tiempo necesario y sus excusas fueron el rechazo que les producía el que una "niña bitonga y repulsiva" hubiese tenido tanto éxito.

Me alegro que hayan cambiado de opinión porque Espido no es ni repulsiva ni tonta, tiene un estilo fresco y muy característico, una personalidad fuerte y decidida y, al menos conmigo, siempre se ha comportado de una forma profesional y cariñosa.

Me congratulo, sinceramente, que hayáis cambiado de opinión. Ahora, lo que os falta es que escribáis bien su nombre.

Un saludo

PacoHuelvaCala
PacoHuelvaCala dice:
22/05/2006 02:56

Sr. Díaz Galeano, no tengo nada que decir a su comentario. De hecho asumo mi imcompetencia e ignorancia en el propio texto que usted comenta y además, el deseo de profundizar e incluso estudiar su obra.
No le quepa la menor duda que estoy en ello.
UN SALUDO