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Preguntas vespertinas

Foto: www.emaze.com

Foto: www.emaze.com


Sentarse a escribir y aporrear las teclas del ordenador con los huesos desnudos de piel y de carne, de los dedos; con la mente desierta de principios y de universales valores fagocitada por los trucados mensajes de los usureros de siempre.
Buscar la luz, no en donde te la ofrecen, sino en los rincones en que fue escondida, sepultada para que no la viésemos.
¿Cómo aprender el desaprendizaje?
¿Cómo dejar atrás tantas y tantas señales que nos fueron obsequiadas con el propicio rito de verdades inmutables?
¿Cómo hacerlo sin quedarte solo en el mundo, sin volverte loco, sin que te señalen todos los otros, como diciendo ¡encima! a qué lugar irá este tonto?
¿Cómo?
25 de febrero de 2016

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Petición

Foto: matemáticasypoesía.com

Foto: matemáticasypoesía.com


Mire, en realidad, aunque usted no se lo crea, yo solo quiero que me escuche. Ya sé que ustedes han hecho lo que han podido, que han rastreado el campo, las ciudades, los pueblos… qué sé yo; y por todos lados como dicen, pero, claro, yo no puedo quedarme en casa esperando a que alguien, ustedes o cualesquiera otros, vengan a decirme algo. Es que no puedo, mire usted. Por eso le solicito que me comprenda y, aunque sea un ratito pequeño, usted me soporte, me reciba todos los días; y si usted, por mor de su trabajo no está, pues que lo haga su sustituto. Y con eso yo me conformo, me doy por satisfecha, ya se lo he dicho mil veces. Yo sé que no puedo pedir imposibles, como por ejemplo el de encontrarlo vivo, fíjese si soy sensata; porque, aunque no me crea me da igual si está vivo o muerto, estoy preparada para ello desde hace tiempo. Yo, ya, a estas alturas de la película, solo quiero saber, entender por qué me dejó, por qué motivo, qué cosa hice mal, solo eso. Y vivo o muerto se lo preguntaré, de eso no se va a librar, se lo juro. Así que, señor comisario, sea comprensible y recíbame, recíbame por favor cada vez que venga.
24 de mayo de 2016

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La espera

Foto: weddingmapper.com

Foto: weddingmapper.com


Por sobre el silencio retumban goteras; riachuelos procedentes de las canales se precipitan en la acera y el gorgoteo del husillo se define incapaz de tragar tanto llanto del cielo.
El aire de la habitación se vuelve espeso, sudoroso; las sábanas se ajustan al cuerpo como sudarios y la única lámpara existente parpadea en este trópico sobrevenido.
La noche se hace más noche que nunca y en este estar no estando, me itero una vez más la pregunta de qué hago aquí, en este hotel de carretera, esperando a que llegue quien de sobra sé no acudirá al reclamo que desde hace tanto tiempo le hago.
23 de mayo de 2016

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El Parnaso

Foto: es.wikipedia.org

Foto: es.wikipedia.org


A comienzos del XVII hubo un tipo de Alcalá de Henares que vino a definirse como prosigue: “Yo, que siempre trabajo y me desvelo/ por parecer que tengo de poeta/ la gracia que no quiso darme el cielo…”
Este iluminado, por engrandecerse a sí y a las letras, emprendió un imaginario viaje siguiendo los pasos de otro rapsoda, de natural italiano y de nombre Cesare Caporali, quien, con anterioridad, tal gesta culminara en un libreto denominado Viaggio di Parnaso.
Le echó tanto rostro al asunto el bardo castellano que llamóle como su antecesor: Viaje del Parnaso. Este iterado viaje que en 1614 se hiciera, o mejor dicho se editara, lo realizó un tal Cervantes, y fue tal su bonhomía que haciéndose acompañar de una recua de poetas buenos, se lanzó a la mar en alegórico barco hecho de rimadas letras y, junto con los descritos, soñaron con aniquilar en singular batalla -en la que en vez de piedras, lanzas o balas, se arrojaron libros de poemas-, a los ambiciosos poetastros que sin valor en sus grafías, tenían la merced de los próceres para escribir versos y componendas varias.
Cervantes vino a fijar con palabras el fragor de cualquier batalla, sólo por obtener el don de quienes -en celestiales lugares- la gloria les confirmara; de todos aquellos que, en definitiva, para lo que prosigue se trata, con su palabra o con su voto el laurel en su testa colocara. A día de hoy Apolo se llama pueblo soberano y es quien entrega el poder, lo quita, o en lecturas posteriores para otros lo reclama.
Los desiguales barcos que entrarán en sin par batalla llevan su carga de vates, que políticos ahora se llaman, cargando con sus versos a todo cuanto divisaran, y con rimadas soluciones se ofrecen a gestionar cualquier duda, cualquiera trama: todo lo que nos aflige o incluso nos desgarra. Sería de agradecer, en esta escaramuza cercana, que para bien de la ciudadanía fuera corta la cruzada.
Ya está bien de mitos, de historias viejas y trucadas, démosles el plácet a quienes aporten soluciones, a quienes no coarten la libertad, den trabajo y permitan obtener el pan que cada cual necesitara.
La ofensiva está servida y cada barco lleva escrito, en letras como soflamas, sus ideales soluciones para todo cuanto nos pasa, en cosas que ahora llaman, no sé por qué narices, programas. Encomiéndese cada cual por tanto, sin más historias ni más trabas, a aquello que le dé la gana, para la mayor honra y beneficio de su conciencia y cómo no, de su casa.

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Disentir perjudica a la salud

Foto: palestina.sodepaz.org

Foto: palestina.sodepaz.org


El pensamiento ha de preceder a la palabra. El pensamiento debe de ser la génesis desencadenante de la misma; y ésta, la palabra, ha de hacer posible la dialéctica, la discusión esclarecedora que permita en su caso llegar a la acción si fuera menester, al movimiento coordinado.
Sin embargo, las cosas no ocurren así las más de las veces.
Por lo general, los detentadores del poder real, todos sin excepción, principian por la acción para coartar el diálogo que incita, que suma, que corrige en su caso, que matiza o que niega, consiguiendo así evitar las palabras y a su vez, hacer innecesario el pensamiento individual, y por supuesto, aquel que resulta discordante que es de lo que se trata.
Lo suyo, lo ideal para ellos es que dispongamos de un solo credo, de un solo libro, de una sola ideología, de una filosofía de vida dominante con el aberrante objetivo de entronizar el pensamiento único.
Todo lo que se salga del marco diseñado por los estrategas de la comunicación, cuyo fin es epatar hasta la ceguera a la inerme ciudadanía, será considerado como anatema, como pecado, como delito, como afrenta… con consecuencias que pueden oscilar entre el ostracismo -el silenciamiento de tu obra, sea cual fuere-, la amenaza y, en los casos graves, con la cárcel e incluso la muerte.
Disentir es lo que tiene, que no está bien visto por los que mandan. Y esta es una de las losas más pesadas que la humanidad tiene encima, el que le coarten la palabra, el verbo libre, la creatividad.

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Espectáculo

www.theatrikos.wikispace.com

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Decía Víctor Hugo que los espectadores constituyen en las más de las funciones el espectáculo. Esto que podría ser cierto para su época no es válido para la nuestra. Hoy la distracción que nos ofrece la vida radica en otros lares. No faltamos a la verdad si decimos que los entretenimientos que más fascinan, a tenor de lo que nos tragamos, son las intimidades de cuatro guaperas, las desgracias ajenas, las catástrofes con muchos afectados y el mangoneo que algunos depravados instalados en (o cerca de) la vida política someten a los erarios públicos.
Y de ahí nos puede venir una depresión, porque, por un lado, no somos tan guapos ni la tenemos tan larga como fulanito; por otro, vivimos afligidos porque nos ocurra lo que le sucedió al tal; las catástrofes ni mentarlas, y de los mangantes -políticos o no- ¿para qué hablar?
Desde luego, si los medios de comunicación en papel, digitales, o audiovisuales, fueran el reflejo de la cultura de un pueblo, en España seríamos analfabetos integrales.
Dice Tomás Rodríguez Reyes en su magnífico libro Ars vivendi que “la poesía es una reconciliación momentánea, en el tiempo y en el espacio, del hombre con el mundo.” Y me pregunto, a tenor de lo citado, qué le ha pasado al hombre de este tiempo que hollamos, para que olvide no sólo la poesía sino también las cuestiones más esenciales que hacen del mismo, como ser humano, algo diferente a lo puramente animal.
Qué ha ocurrido -qué monstruoso fallo, qué error mayúsculo- con la educación que hemos recibido en su momento cada cual y con la que asimilan a día de hoy nuestros hijos, para que no sepamos diferencia la basura de lo excelso, la comedia de la tragedia o el postureo con el rigor.
Nos hemos embrutecido de tal manera que debería darnos espanto ser lo que somos y comportarnos como lo hacemos.
Es cierto que en todos los tiempos se han cocido habas. Pero, el nivel de desinformación al que estamos expuestos diariamente, agudizados por la aparición de Internet en nuestras vidas, han hecho de nosotros unos peones del Sistema, es decir, los perfectos ciudadanos para ser engañados por los que manejan los hilos de la marioneta social.
El estudio, la meditación sosegada, la adquisición de valores humanistas, el conocimiento de la filosofía, de la poesía o de las artes, otrora imprescindibles y ahora olvidadas, nos han convertidos en muñequitos de feria.
Si Sócrates levantara la cabeza, se bebía otra vez la cicuta sin que el senado se pronunciara.

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Elecciones

www.lavanguardia.com

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Dostoievsky era un nacionalista exaltado, un chovinista que despreciaba la ciencia, que defendía la autocracia más retrógrada y tenía una idea mesiánica del destino y de la misión de Rusia en el mundo, además de ser un antisemita furibundo.
Dicho lo anterior y puesto en su sitio el tal desde un punto de vista conceptual e ideológico, resultó ser uno de los novelistas más excepcionales y vigorosos de todos los tiempos, en cuanto al diseño y conformación de unos personajes inigualables. De donde se infiere que el oficio de escribir va por un lado y la adscripción política por otro.
Hay personas que confunden al escritor con lo que escribe. Craso error. La historia de un relato o de una novela es un universo cerrado, único e irrepetible, acotado por el creador de la misma, y en donde lo que sucede tiene como objeto impulsar la acción hasta llegar a un desenlace marcado o no de antemano por el amanuense, dado que los personajes también tienen mucho que decir y pueden rebelarse contra las intenciones primarias que les han sido asignadas. Pero sea de una u otra forma, la ficción desplegada por un escritor en sus novelas nada dice sobre sí, o como mucho dice bien poco.
Podría decirse, que en el proceso de gestación, la novela, es una obra de teatro con múltiples variaciones, que se escenifican una y otra vez en la mente del escritor y en donde de acuerdo con la idiosincrasia de cada uno de los personajes, el resultado final que pasará al papel se supone que cierra el puzle narrativo con mayor o menor acierto.
Pero, al igual que el escritor inventa personajes de acuerdo con sus intereses literarios, los políticos, los sindicalistas, los curas, los vendedores de peladillas, de coches, de pescado o de lo que sea, también fabrican el suyo para amoldarse a un mejor hacer en el resultado final de su encomienda: lograr la mayor rentabilidad en votos, afiliados, fieles o compradores de lo que fuera. Punto.
El sufrido votante patrio ha de pasar en breve, por unas nuevas elecciones generales, como si de lo ocurrido en estos últimos meses no estuviera hasta el hartazgo -por decirlo en forma lábil.
El problema estriba en que a las personas y a los personajes que encarnan cada uno de los líderes de las formaciones políticas que repiten -por incompetencia manifiesta para formar un gobierno estable-, los tenemos más vistos que al tebeo. Es decir, esta novela ya la hemos leído. Y no nos ha gustado. Nada. ¡A ver qué nos cuentan ahora!

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Influencias de la literatura árabe en la literatura europea

Foto: Wikimedia.org

Foto: Wikimedia.org


La cultura árabe se introdujo en Europa en los siglos VII y VIII a la misma vez que la expansión islámica.
Hubo una segunda fase que transcurre en sentido contrario y es cuando las corrientes literarias europeas redescubren el mundo Oriental.
Autores como Edward Said o Juan Goitisolo han explicado este proceso: el cómo los autores europeos del XIX y del XX se interesaron por un Oriente que les resultaba enigmático y misterioso. De aquí nace una literatura estereotipada, fantástica, nada ajustada a la realidad, en un Oriente dominado por el colonialismo europeo, que incluía, curiosamente, no solo al próximo Oriente árabe, sino también al turco, el persa, el norte de África, incluso España (sobre todo Andalucía, y dentro de ella Granada, Córdoba y Sevilla especialmente).
La literatura árabe entra en Occidente por diferentes vías.
El primero y principal es al-Andalus, a través de sus cambiantes fronteras a lo largo de la Edad media.
También a través de la frontera turca con Grecia y el este de Europa, en lo que denominan los historiadores como la vía siciliana.
Por último habría que citar a los viajeros catalanes, genoveses o venecianos (Shakespeare sitúa a Otelo en la ciudad de Venecia), aparte de los cruzados que, durante su estancia en Oriente, oyen y aprenden historias y poemas de la literatura árabe, aunque sea oral, que luego utilizan a su regreso; los cautivos de galeras turcas, los prisioneros del Norte de África -como Cervantes-; los misioneros de Oriente y, también habría que citar a los moriscos y judíos antes y después de su expulsión de la Península Ibérica.
Los moriscos a través de la literatura aljamiada (o sea escrita en la lengua de los cristianos peninsulares, pero transcrita con caracteres árabes, de acuerdo con la definición que el DRAE da de esa palabra) y también de la transmisión oral; y de los judíos a través de su labor como traductores del árabe al latín o al hebreo, y que luego, tras su expulsión, llevaron por el mundo entero el legado cultural de la civilización de al-Andalus o Sefarad.
Otra de las cuestiones que llama la atención en la literatura árabe clásica es la alternancia entre prosa y verso en sus escritos.
Hay estudiosos que ven influencias del “Collar de las palomas” del cordobés Ibn Hazm, en “El libro del buen amor” del Arcipreste de Hita, en “La Celestina”, atribuida, con sus dudas, a Fernando de Rojas, en “El burlador de Sevilla” de Tirso de Molina, e incluso en “El Don Juan” de Zorrilla.
Entre las colecciones de cuentos españoles donde abundan signos de los cuentos árabes habría que destacar a “El conde Lucanor” de Don Juan Manuel (S. XIV), “El libro de los chistes” de Luis de Pinedo (S. XVI), “Floresta española” de Melchor de Santa Cruz (S: XVIII) o “Sobremesa y alivio de caminantes” de Juan de Timoneda.
Uno de los libros más influyentes en Occidente es sin duda “Las mil y una noches”, dejando a un lado “El Corán” que, como todos sabemos, es el libro más conocido con diferencia.
Del primero, de “Las mil y una noches” (de influencia india, persa y árabe), los estudiosos ven influencias en los cuentos de los Hermanos Grimm, en “El mercader de Venecia” de Shakespeare o en “El Decamerón” de Bocaccio.
Pero su influencia también llegó a Lope de Vega (en su comedia “El durmiente despierto”), a Cervantes (en el episodio de “Clavileño” de “El Quijote”), a Víctor Hugo, a Chauteaubriand, Flaubert, Espronceda, Zorrilla, Bécquer o Rosalía de Castro.
A comienzos del siglo XIX, con los viajeros románticos Europa redescubre Oriente, que se convierte en fuente de inspiración para poetas, novelistas y autores de teatro.
Hay quienes ven también influencias de la literatura árabe en la “Divina Comedia” de Dante (el arabista español de Zaragoza, Asín Palacios, escribió un libro denominado “La Escatología musulmana en la Divina Comedia” en 1919).
La huella del Islam y del sufismo también aparece en la poética mística de San Juan de la Cruz y de Santa Teresa de Jesús, en Santo Tomás de Aquino y en Raimundo Lulio, o Llul, como deseen.
Posteriormente los modernistas, para los que el Oriente es tanto el mundo árabe como el persa, el turco, el norte de África e incluso Andalucía como ya se ha dicho, se refleja en poetas como Villaespesa y otros.
Caso especial es el de Juan Goytisolo, uno de nuestros grandes escritores, profundo conocedor del mundo islámico, que escribe una serie de ensayos que reúne en su libro “Crónicas Sarracenas”, además de una serie de libros con una total influencia árabe como son “Reivindicación del conde Don Julián” (que se desarrolla en Tánger), “Makbara” (que se desarrolla en París y Marrakech) y “Las virtudes del pájaro solitario”, entre otras.
Para no hablar más de este tema, que daría para mucho, y para poder escuchar a los escritores que hoy nos acompañan, que es lo que interesa, un párrafo más tan solo para recordar que Cervantes (ahora que estamos en el cuarto centenario de la muerte del mismo, también de la de Shakespeare), Cervantes, decía, atribuyó la escritura de El Quijote, en un ditirámbico juego, a Cidi Hamete Benengeli, historiador arábigo que había escrito un manuscrito del cual, él, Cervantes, era solo el traductor, además de permitirse hacer comentarios sobre la obra.
En fin, Cervantes, un genio.
Fuentes:
Huellas de la literatura árabe clásica en las literaturas europeas. Vías de transmisión”, de Celia del Moral Molina.
Influencias árabes en las ciencias y literaturas europeas”, de José María Alegre Peyrón.
Literatura árabe”, de Juan Vernet.

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Acercamientos


El discernimiento, el acceso a información no sesgada y el reconocimiento de la otredad, son elementos claves para el ejercicio responsable de la libertad tanto individual como colectivamente.
Hoy finalizan en Huelva las I Jornadas de Acercamiento entre Culturas Mi TIERRA, promovidas por la paleontóloga portuguesa Ana Santos, el fotógrafo marroquí Dulfi Doulfikar y quien firma esta columna, que han sido apoyadas por la Fundación Tres Culturas, la Diputación Provincial de Huelva, la Junta de Andalucía, el Consulado General de Marruecos en España y el Ayuntamiento de Huelva.
A lo largo de estos tres días Eloísa Bernáldez, Houssien El Quariachi, Manuel Moya, Mohamed Bennis, Carlos Marques da Silva, Dulfi Doulfikar, Jesús Botaro, Manuel Ovando, Ana Santos, Juan José Tellez y Aicha Johri Morigh han disertado sobre patrimonio, historia, viaje, fotografía, poesía, narrativa, arquitectura, gastronomía y música: elementos todos que conforman la idiosincrasia de los pueblos.
El comienzo del presente siglo ha traído consigo un florecimiento inusitado de políticas neoliberales, cuya aplicación está suponiendo un grave retroceso en los avances sociales obtenidos por la ciudadanía durante el final del Siglo XIX y a lo largo de todo el siglo XX. Pero, lo peor de esta crisis económica que fagocita a muchos pueblos, ha sido el aumento desmedido de acciones bélicas con masivas destrucciones que han generado mucho dolor, el avance de acciones rencorosas, la disolución de la paz en muchos lugares del mundo, así como la destrucción de cientos de miles de viviendas, de estructuras básicas para el desarrollo y del tejido industrial que hace posible la vida en un lugar dado.
Tal tesitura ha generado un éxodo masivo de la ciudadanía desde las zonas en conflicto hacia otros lugares en los que poder vivir en paz y recuperar los derechos que la Declaración Universal de los Derechos Humanos reconoce al ser humano sin distinción alguna de raza, lugar de nacimiento, creencia, género o pensamiento político.
Sin embargo, los gobiernos actuales de los países que componen la vieja Europa, olvidando principios esenciales e inalienables han vuelto a levantar muros, vallas, alambradas y una dosis inconcebible de incomprensión para con los inmigrantes y refugiados que huyen del horror. Estas I Jornadas de acercamiento es la metáfora, el sueño -el grito si lo desean- de tres personas de países diferentes que exigen cordura, compromiso, tolerancia y solidaridad a los líderes políticos europeos y árabes.

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Memoria breve

Foto: The Telegraph

Foto: The Telegraph


Cuando Borges y Bioy Casares pergeñaban cuentos conjuntos con el pseudónimo de Bustos Domecq, creyeron descubrir que podían definir a los personajes según la manera de hablar de los mismos.
Cosas de escritores, de locos, de calenturientas mentes que alguna vez que otra, como atravesados por un rayo de luz que no sabemos bien de qué lugar procede, y tal que llamados por un dios desconocido que los flamencos, como ejemplo, cuando están inspirados suelen denominar duende, empuñan la pluma o aporrean las teclas del ordenador y escriben, decía, las mejores páginas de la literatura amarrados al yugo de la ficción: una cadena gozosa y dolorosa a la vez que arrastran por el mundo sin que la misma sea visible para el resto de mortales.
Acunados por la tradición oral, y luego tintados por la imprenta fueron apareciendo Edipo, Ulises, La Celestina, Don Quijote, Otelo, Macbeth, Hamlet, Cándido, Enma Bovary, Fausto, Aureliano Buendía y otro montón de prototipos conductuales en los cuales nos vemos reflejados tal que si nos mirásemos a un espejo.
Todos, sin excepción, hemos sido definidos por completo o en parte por un literato. Somos trasuntos de personajes. Clones. Lo que ocurre es que no leemos. Nada. Y así nos va, claro.
Pero no solo los personajes que interpretamos están copiados de la literatura, también algunos de los espacios o lugares en los que desarrollamos nuestras vidas han sido calcados de los que aparecen en hojas impresas.
Visité recientemente la fortaleza de Terezín (República Checa) que fue utilizada por la Gestapo a partir de 1940 como campo de internamiento para judíos. Todavía tengo encogido el ánimo. Incluso me tiemblan las entendederas cuando pienso en lo que somos capaces de hacer con nuestros semejantes cuando a los dirigentes políticos se les va la pinza y el pueblo los sigue sin rebelarse, como un engranaje mefistofélico.
Bueno…, pues cuando veo las imágenes de lo que los líderes europeos están haciendo hoy, ahora mismo, con los inmigrantes y refugiados políticos de países en guerra, se me aparece como un estigma insalvable, como un sello, la cárcel de Terezín, y me pregunto por qué narices la ciudadanía no sale a la calle en contra de esta aberración.
¿Es que nos hemos vuelto locos de golpe? ¿No nos damos cuenta que lo acontecido a estas personas mañana nos puede tocar a nosotros? ¿Que el lugar de nacimiento es sólo un suceso fortuito? ¿Que no se elige? ¡Qué breve es la memoria y qué osada la ignorancia!
@pacohuelvacala

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