LÓPEZ-BURGOS Y MOYA

‘Huelva, la orilla de las tres carabelas’ es el último título incorporado a la colección Turistas de Ayer. En el prólogo del libro, el crítico literario y escritor Manuel Moya señala que la extrañeza fue su primer sentimiento al iniciar la lectura de las anotaciones de escritores anglófonos sobre las tierras y las gentes de Huelva. “No reconocerme exacta y fielmente en esos retratos”, asegura.

De hecho, como afirma su autora, Maria Antonia López-Burgos, en esta antología se encuentran relatos amenos y entretenidas anécdotas, resultado de la “mirada escrutadora de estos viajeros curiosos, impertinentes o no, pero siempre entusiastas, que pasearon y dieron rienda suelta a ensoñaciones”.

La autora recuerda además que son cientos los viajeros que, desde mediados del siglo XVIII, pero sobre todo durante el siglo XIX, recorrieron España cuadernillo en mano, unos dibujando, otros escribiendo sus diarios y cuadernos de bitácora, movidos por “el ánimo de llegar a lo más profundo del alma de esta tierra indómita y describir un país que, aunque atrasado respecto a algunos países de Europa, les ofrece orientalismo y el pintoresquismo”.

Para todos aquellos viajeros, escritores y pintores, Andalucía representaba la imagen más estereotipada de toda España. No obstante, como afirma López-Burgos, no eran sólo los antiguos palacios árabes, los desmoronados castillos medievales o las catedrales lo que buscaban en Andalucía. Cuando se adentraban por los polvorientos y accidentados caminos andaluces, lo hacían tras escondidas bellezas que libros escritos por anteriores viajeros les habían desvelado, y de las que tanto habían oído hablar.

Ello no significa que sus relatos fueran una fotografía objetiva de la realidad que encontraban, dado que estos viajeros, según Manuel Moya, formaban parte de una nómina de autores de la época convencidos de su superioridad moral, que se dirigían a un público británico, civilizado y burgués, más interesado en lo distinto y lo pintoresco que en la objetividad o neutralidad de sus narraciones.

Por ello, en algunas páginas de ‘Huelva, la orilla de las tres carabelas’, el lector puede hallar pasajes en los que al etnocentrismo cultural añade un interés especial por los lugares ‘colonizados’ cultural y económicamente, donde ya existe además una cierta presencia de carácter anglófono.

En el prólogo, Moya recalca este factor, por ejemplo, en la descripción que hace uno de los viajeros incluidos en el libro, Richard Ford, contraponiendo el genial sueño colombino de Colón a la evidente miopía de la corona española, y en la que manifiesta una singular jactancia en la descripción de la decrepitud y ruina en la que se halla un enclave tan emblemático como La Rábida.

En definitiva, los viajeros subrayan en sus descripciones la razón frente al caos, la urbanidad frente a la ruralidad, la modernidad frente al primitivismo y el liberalismo frente a la superstición, a pesar de lo cual su mirada ha azuzado y agrandado la manera de observar e interpretar la realidad de la Andalucía de la época.

http://portavoz.cpre.junta-andalucia.es/presidencia/portavoz/018566/apoyo/turismo/cuadernos/bitacora

 

A QUIENES INTERESE

La Consejería de Cultura, a través de la Dirección General de Industrias Culturales y Artes Escénicas, ha abierto la convocatoria pública para la concesión de ayudas al desarrollo de proyectos y a la producción de obras audiovisuales para el presente año 2010. Estas subvenciones, que se otorgan con carácter anual desde 2000, tienen como objetivo impulsar el sector audiovisual andaluz como motor de difusión cultural y de generación de empleo.

Las solicitudes se podrán presentar en el plazo de 30 días naturales desde el día siguiente de la publicación en el

BOJA nº 51 (16 de marzo de 2010) y se hará por medios electrónicos o en el registro administrativo de la Consejería de Cultura y sus delegaciones provinciales. Los modelos se podrán obtener y confeccionar en la página web de la Consejería de Cultura, en la dirección www.juntadeandalucia.es/cultura

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HUELVERÍAS

Es fácil engañar a los hombres… pero más fácil aún resulta descubrir de qué barro están conformados los dioses y todos aquellos que los representan.

 

El púrpura es el color del engaño. Todas las personas que ostentan símbolos de poder tienen los pies asentados en la textura de la mentira.

 

Lo diferente atrae, estimula… Por eso algunas personas prefieren la copia al original.

 

Un dios, pese a lo que entendamos, jamás es un icono permanente en la vida de las personas. Lo contrario pondría en entredicho la existencia del pecado, y por tanto… la ira divina manifestada a través de la expiación; más concretamente la existencia del purgatorio y del infierno.

 

Una novela, un cuento, una vida… nunca son islas desvinculadas entre sí. Tienen un elemento común que las agrupa: parten de historias pretéritas y están destinadas por necesidad a imbuirse en el porvenir. Hasta que conozcan el puerto del olvido, ese embarcadero en donde todo se pierde.

Después de leer Las bodas de Cadmo y Harmonía, del florentino Roberto Calasso.

ANTONIO LUIS GINÉS, PACO LIRA Y MANUEL MOYA (EN LA CARBONERÍA , POR SUPUESTO)

 Copio y pego correillo de Manuel Moya:

 Queridos amigos de facultad, poetas de pluma en astillero, traperos del jueves, viejos coleguitas de Cerro del Águila y de Itasa, camelleros del desierto y del Pumarejo, flamenquitos del Políngano, vecinos de Triana, poerresistentes, exilados paperos (queno peperos), fantasmas de San Bernando, niñatillas de las Irlandesas, fumetas del Postigo, niñas que van como si nada al Porvenir, castellanas de Valencina, marikiyas y dondavíes, danieles, dondiegos, costaleros de la O, after gin de la Gran Plasa, cortijeros Delaraá, zamoríes, cangrejeros, locosporqueseclasifiqueelsevilla…CARBONARIOS TODOS: 

 

El jueves día 18 sobre las 20,30, el poeta ( y sin embargo amigo) ANTONIO LUIS GINÉS  presenta en LA CARBONERÍA su libro PICADOS SUAVES EN EL AGUA.

 Le acompañaremos a las palmas Paco Lira y una serviora, que aprovechará los picados para hacer por primera vez en el mundo una exaltación a la piragua.No faltéis. Siendo la Carbonería, igual rompemos por seguiriyas. Venga…

 

 

 

 

 

 

 

 

EL MOGUER DE JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

  

El Moguer de JRJ. Breve guía para el viajero pasional, es un homenaje al Andaluz Universal, un libro sencillo, breve en su concepción, que debería acompañar a todo viajero que recorra el pueblo blanco del Nobel, como un mapa espiritual de la ciudad que fue el decorado que inspiró la mayoría de sus obras. Con ilustraciones del autor y de Julio Alvar, el libro está concebido como una guía (literaria) de viajes, este libro se ciñe a los lugares de Moguer y Fuentepiña, lugares que va ilustrando con textos escogidos de la obra de Juan Ramón, de modo que el lector–viajero sienta que está pisando un escenario a la vez real y literario, virtualmente dentro de la Obra juanramoniana.

El autor, Félix Amador Gálvez, nació en el pueblo blanco de Juan Ramón allá por 1965. Pintor, narrador y poeta, es autor de la novela Las palabras mágicas (2007) y del libro de relatos Lienzos en blanco (2009). También ha publicado Diario de un feo recién divorciado, una novela que apareció primeramente publicada en forma de blog y que luego llegó al papel en forma de trilogía. Su narrativa breve ha sido incluida en antologías y ha ganado numerosos premios de relatos, algunos de los cuales ilustran sus preocupaciones como autor (Premio UGT Huelva de relatos sociales, ADEPA en defensa de los animales, Relatos del Día de la Mujer, Premio Internacional de Cuentos por la Paz, Certamen de Cuentos Medioambientales…). Es aficionado al jazz y publica varios blogs; entre ellos, uno que explora la relación entre viajes y literatura llamado El viajero pasional, en el que nació la idea de esta Guía.

17 de marzo. 19:00 horas. Casa Museo

 

 

 

 

 

LACA DIGITAL EN LA GATA LITERATA

El martes 16 de marzo estará en La Gata Literata, a las 21:00 horas, el colectivo Laca Digital. Aquello que es capaz de realizar este grupo resulta tan heterogéneo, tan poco común, tan fuera de las representaciones pacatas propias de una sociedad ciega para lo experimental, para lo novedoso, que resultaría absurdo que yo intentara explicar qué cosa han preparado para esta velada. Lo mejor es verlo, oírlo, olerlo, sentirlo…

En fin… hay que ir al Cantalojas a la hora y el día que se dice.

Prolongación de la Avda. de Andalucía

Edificio Florida

LATITUDES 2010

Hasta el 31 de marzo pueden admirarse en Huelva las fotografías de buena parte de los mejores profesionales del mundo. Para esta cita los organizadores de Latitudes han contado con Robert Capa, Robert Doisneau, Yao Lu, Chema Madoz, Tony Catany, Yasomasa Morimura, Emilio Morenatti, Norbert Enker y Castro Prieto, además de las colectivas “La Visión del Otro” (Cartier-Bresson, Man Ray, Leni Riefenstahl…), “Ocho fotógrafos. Cuatro Continentes” y “Una Geografía”. A esta maravillosa exhibición visual hay que añadir los ciclos de cine, conferencias y seminarios. Todo un espectáculo. El año pasado dije que la edición de 2009 no podría ser superada, me equivoqué. Debo reconocer que el esfuerzo de los organizadores y el apoyo financiero de las administraciones y empresas privadas, están convirtiendo a Huelva en un referente de la exposición fotográfica no sólo a nivel nacional sino internacional. Y eso no deja de asombrar en un lugar, en una ciudad, donde la cultura, si la alejas de lo folklórico y el costumbrismo de las tradiciones, parece ahogarse por falta de apoyo o de nula receptividad en la ciudadanía. Craso error. El presidente de la asociación que hace posible este acontecimiento, José Luis Ruiz Díaz, tiene claro, muy claro, que cuando la oferta es adecuada la demanda existe. No en vano José Luis se ha curtido en mil batallas en pro de la cultura en diversas geografías. Algún día habrá que reconocerlo… alguna vez. Puedo garantizar que el contenido de la muestra bien merece un viaje, por placer estético, por responsabilidad intelectual… por lo que le venga en gana.

 

 

 

¿CRISIS EN LA LITERATURA?

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Este texto fue leído en “La Gata Literata”, justo antes de que se desarrollara un curioso debate sobre el contenido y la conveniencia del mismo. La verdad es que pasamos una agradable velada… en donde no faltaron las posiciones a favor y en contra.

¿CRISIS EN LA LITERATURA?

Comencemos, antes de iniciar el debate, por concretar los términos “literatura” y “crisis”. Según el DRAE, en su vigésimo segunda edición, “literatura” serían:

          -“Arte que emplea como medio de expresión una lengua”.

-“Conjunto de las producciones literarias de una nación, de una época o de un género”. Ej: la literatura griega, la literatura del siglo XVI, etc.

-“Conjunto de obras que versan sobre un arte o una ciencia”. Ej: literatura médica, literatura jurídica, etc.

-“Conjunto de conocimientos sobre literatura”. Ej: …sabe mucha literatura.

         -Y por último, “tratado en que se expresan dichos conocimientos”.

Para la expresión “crisis” relacionada con la literatura, tan solo podemos quedarnos con una de sus siete acepciones, la siguiente:

         -“Situación dificultosa o complicada”.

Bien, dicho lo anterior, el objetivo de esta noche sería disertar sobre si “la literatura se encuentra o no en una situación dificultosa o complicada”.

Abierto el campo a la elucubración deberíamos indagar las diferentes causas, motivos o situaciones… por las que la literatura estaría en crisis, o al contrario, pudiera encontrarse en una posición de bonanza frente a lo ocurrido en el pretérito.

Abriendo el melón, a mí se me ocurren las siguientes preguntas:

¿Hasta qué punto lo auditivo (la radio), lo audiovisual (la televisión, el cine) y los soportes telemáticos (especialmente Internet) están afectando a la literatura?

¿Hasta qué punto el nacimiento de la literatura como industria, es decir, su expansión global como producto manufacturado que necesita ocupar un mercado, no han hecho que los editores hayan bajado el nivel de calidad de lo publicado, con objeto de copar el mayor espectro social posible y hacerlo más rentable, pensando en la edición sólo como negocio y no como elemento esencial en la formación de la humanidad?

¿Y el nivel de formación… de comprensión de lo que acontece por una mala enseñanza reglada, podría afectar también a la literatura?

Siguiendo con las interrogantes cabría preguntarse igualmente por el curioso fenómeno más que contrastado de por qué, precisamente en las situaciones de crisis sociales, del tipo que fueren, la creatividad en sentido amplio se pone mucho más de manifiesto, surgiendo obras literarias que establecen cánones nuevos, utilizando esas recién nacidas vías para dejar en evidencia lo pretérito y superar las adversidades que una sociedad determinada, un país, un lugar cualquiera, se ve compelido -empujado por el azar o el mal gobierno- a atravesar en un momento histórico dado: esos negros túneles auspiciados por las guerras, las catástrofes naturales, las crisis económicas, las hambrunas endémicas, etcétera.

Momentos todos, o casi todos,  más cercanos a la animalidad que a la humanidad, en donde la fuerza del pensamiento, el ejercicio de la solidaridad, la prevalencia del conocimiento razonado, la igualdad entre los seres humanos, o los derechos fundamentales de las personas se diluyen como agua de mayo, olvidando muchos de los logros que de forma colectiva y a fuerza de sangre derramada, sudor y lágrimas, han supuesto el avance y el progreso de todos los que hollamos este trozo de piedra giratoria llamada planeta Tierra.

Sin embargo, de las crisis, de todos ellas, siempre resurge sabia nueva: una nueva literatura.

Esto es una evidencia, y si no la modifica en su totalidad, sí hacen que se de un giro inevitable -que durará más o menos en el tiempo- para conseguir alterarar los planteamientos éticos e incluso estéticos a la hora de escribir, de narrar, de decir o de contar.

Las crisis han existido siempre, en cualquier tiempo, en cualquier lugar. Uno de los desencadenantes posteriores de las mismas ha sido el renacimiento de otras cosas, de otras visiones, de otras políticas, de otras revoluciones… y por supuesto de otra literatura.

Pongamos un par de ejemplos. Después de la llamada primera guerra mundial aparecieron ni más ni menos que el cubismo, el expresionismo, el constructivismo, el dadaísmo, el ultraísmo, el surrealismo y otros muchos movimientos estéticos más cercanos en el tiempo, que, por supuesto, la literatura absorbió e hizo propios, al igual que la forjaron al unísono otras manifestaciones artísticas.

La crisis financiera de 1929 por otro lado, o sea, el hundimiento de la bolsa de Nueva York, vino acompañada de una renovación de la fotografía, del teatro, del cine, y también, cómo no, de la literatura.

¿Hay que aceptar por ello que en épocas de depresiones sociales o de crisis económicas, si es que ambos términos no son sinónimos, que a mi parecer lo son, la literatura como elemento de transmisión de ideas, utilizando el realismo o la ficción pura, se crece, se expande, intentando alejar lo que nos hizo socialmente daño… buscando, oteando un futuro más halagüeño, más prometedor y menos desalentador que el que vivíamos?

Pues no lo sé. Pero lo que es obvio es que después de cada crisis nace una nueva mirada, un nuevo catalizador a través del cual observaremos las cosas, las pensaremos, las imaginaremos… Nace en definitiva, otra cultura que intenta enterrar, arrastrar hacia el balcón del olvido, los planteamientos estéticos que acompañaron al sueño que se derrumbó.

Habría que precisar en este punto que una crisis es, por tanto, la muerte de algo y el nacimiento de otra cosa. ¿Qué cosa germina? Pues eso vendrá establecido por el devenir y de ello se ocupará posteriormente la Historia.

Debemos apuntar también, respecto a la literatura, que ésta no siempre fue escrita. Aunque la palabra “letra” devenga de la latina “littera”, antes de la existencia de los alfabetos ya existía literatura.

Y es seguro que después de los alfabetos, si desaparecieran –si alguna vez ocurriera la tal cosa-, también seguirían existiendo manifestaciones literarias que no dependen de su presencia de forma ineludible.

Esa literatura sin letras (escritas) es la literatura oral, tan importante como sabemos en otra época y en nuestros días. Cuna que es de los cuentos, de las fábulas, de las leyendas y de todas las historias verbales o gestuales: la mímica, la caricatura, la danza, la música, el teatro clásico griego y el oriental, los títeres, los saltimbanquis… son buena muestra de lo que digo. Todas, todas esas expresiones estéticas son literatura y no necesitan de las letras -en su concepción como ideogramas- para ser comprendida por todos. Además, los lenguajes gestuales son una parte importante de la diversidad cultural en Europa y en el mundo. Se basan en códigos manuales y gestuales, y no en sonidos, por lo que no necesitan para nada a las letras, y tienen tantas estructuras gramaticales, sintaxis y léxicos como las lenguas habladas. Por lo general, cada lengua hablada tiene su homóloga gestual. En todas ellas, el gesto, el movimiento, la melodía… sustituyen a las letras, transmitiendo ideas, mensajes… en definitiva, relatos de algo comprensible para los otros si conocen el idioma.

Pero yo me atrevería a decir aún más, ¿qué es la mitología, qué son las tradiciones, qué es eso que se denomina derecho consuetudinario sino un pasado que se transmite por un proceso de aculturación pero que, sin embargo, aunque pudieran estar escritos, se mantienen de generación en generación por el hábito, por la adaptación de las conductas de los que pertenecen a un lugar a algo que se da por sentado, que ha de ser así, y que los diferencia del resto de las personas que no conocen las claves, los mensajes del mismo.

Pero no ampliemos más el campo y acerquémonos un poco, aunque sea someramente, a los soportes, a las formas, a los continentes en que se nos presenta hoy la literatura.

Haremos una corta parada en el libro y en las editoriales, y dejaremos el resto de soportes para el día en que el poeta y editor Pepe Varos nos hable sobre la edición.

Si nos asomamos a la vitrina de cualquier librería o pasamos la vista por las ringleras de libros que se venden en las grandes superficies ¿qué encontramos? Desde luego no están las obras de Shakespeare, Dostoievski, Stendhal, Chaucer, Cervantes, Moliere, Milton, Goethe, Whitman, Dickinson, Eliot, Tolstoi, Ibsen, Proust, Joyce, Kafka, Borges, Faulkner, Neruda, Pessoa, Beckett… por citar sólo algunas grandes e indiscutibles plumas de la literatura occidental. No.

Encontramos en cambio, las obras de personas que han canalizado su escritura hacia la cultura del entretenimiento frente a lo que debería ser el ideal, a mi entender: la promoción de una cultura del pensamiento.

La mayoría de los editores nunca han pensado ni han concebido la literatura como una necesidad, ni como un bien cultural que deba ser expandido entre la ciudadanía cuanto más mejor, sino todo lo contrario, justo como un negocio que busca el beneficio más rápido posible, importándole una higa la calidad de lo que pone en la calle.

Vender, solo se trata de vender. Eso es todo.

Lógicamente, muchos escritores, han de montarse en el carro de la subsistencia o, en los ya consagrados, de la avaricia, escribiendo obras para esa medianía que conforma la sociedad en que vivimos y a la que no le interesa mucho profundizar en nada sino entretener sus días con mensajes más o menos absurdos, pero siempre ligeros; lo que en televisión podríamos llamar telenovelas o programas vespertinos.

Como resultado, obtenemos exactamente lo mismo que la dictadura franquista pretendía con el teatro de su época, ese que fue denominado como “teatro de la buena digestión”. Cositas ligeras, sin muchas complicaciones; alegres o tristes, da igual, pero sin mensajes ni contenido alguno. Ese es el factor esencial para llegar al mayor número de clientes posibles, en este caso de potenciales lectores.

De esta forma, curiosamente, y yo diría que conscientemente por parte de los que mueven los hilos del devenir, aparece en la literatura la sombra del pensamiento único, la globalización de la literatura como un elemento más de entretenimiento, en definitiva, la democratización de la mediocridad. Los libros son, cada vez más, copias de copias de copias: meras variantes de un mismo guión insulso y pacato.  Y esto es lo que hay.

¿Y los críticos literarios, qué hacen en estas circunstancias? Pues seguir también la corriente, premiar con sus opiniones esa misma insuficiencia porque se juegan su salario o simplemente el poder publicar ellos mismos dentro del grupo editorial al que ensalzan. Punto.

¿Qué ha ocurrido con la rebeldía de los poetas, en qué lugar se encuentra en estos momentos el ego de los escritores, el indagar la verdad aunque sea a base de metáforas, en defender la justicia, en destapar los abusos, en demostrar que tienen una mirada propia del mundo que le rodea y que no son eslabones de cadena alguna sino seres inteligentes que tallan una obra propia, original, pero nunca aferrada a los cánones del poder, las religiones o las filosofías imperantes?

¿En que lugar está la conciencia individual propia del ser humano que es capaz de crear, de idear, de soñar…? ¿Dónde, en qué negro paraje se perdió esa libertad necesaria para mirar el mundo y denunciarlo, desenmascararlo, contarlo, redescubrirlo y airearlo…? Y no estoy hablando de literatura social, estoy hablando de literatura en general. Clones. Los libros de hoy están incubados en la seda crematística de las modas y las tendencias, como si una maldición orwelliana recorriera la conciencia de los escritores y de los lectores.

Pero, ¿quiere decir esto que no hay literatura, o que la misma está en crisis? Pues, a pesar de todo lo dicho, yo diría que no. Que la buena literatura existe, solo que hay que buscarla. Y que no hay que fiarse de los críticos –aunque yo haga crítica literaria. Que el hecho de que un libro esté publicado por una editorial de prestigio no da por sentado su calidad, puede que más bien lo contrario; que las instituciones de enseñanza no tienen planes adecuados para forjar lectores en un mundo dominado por lo audiovisual, que los gobiernos no aciertan en las políticas de desarrollo de la lectura, que estamos dominados por la ley del mínimo esfuerzo y es mejor sentarse ante una pantalla en donde nos cuentan una historia, que leerla y hacer el atrevimiento de sacar nuestra propia interpretación de los hechos, nuestra versión de lo que nos circunda. Pero no. Todos los caminos apuntan a que nos quieren impedir soñar, elucubrar, imaginar, pensar…

Pero, repito, la buena literatura existe; se escribió, se escribe y se escribirá. Indaguemos, pues. Dejémonos llevar por la intuición, sigamos el camino de nuestras necesidades y busquemos. Hay muy buenos escritores aparte de los clásicos y los consagrados… que escriben en editoriales de pequeña tirada, de forma artesanal casi, o lo conciben haciendo vibrar su voz en pequeños círculos de lectura. Esos son los grandes artistas de hoy, los que tienen algo que decir, las más de las veces sin prensa ni apoyo de marketing alguno.

Si nos molestamos en indagar un poco, de seguro que encontraremos un montón de libros excelsos que… en una sola vida, en la vida de cada cual, en la que se nos da, nunca podrán ser  leídos.

Y no olvidemos lo siguiente, las grandes crisis, los traumas sociales, los desórdenes financieros, los fenómenos naturales que afectan al entramado de la cohesión social, auguran siempre, siempre, un buen momento para la creación literaria, para la buena literatura.

Sigamos por tanto leyendo, y escribiendo.

Marzo de 2010

La Gata Literata

 

Nota: Para la redacción del presente texto aparte de otros que han sido consultados, he bebido de las siguientes fuentes:

-“Literatura y crisis de las humanidades”, de Francisco Rodríguez Adrados.

-“Currículum presente, ciencia ausente”, de Graciela Frigerio.

-“La literatura en tiempos de crisis”, de Valeria Sabbag.

http://iberarte.com/content/view/4508/1/

 

 

JUAN CARLOS MESTRE, ÍGOR R. IGLESIAS Y JUAN F. CABALLERO

El jueves 11 de marzo, o sea, mañana, se darán cita en Huelva dos acontecimientos literarios:

         -A las 20:00 horas en la Biblioteca Provincial, dentro del ciclo “Letras Capitales”, participará Juan Carlos Mestre (Premio Nacional de Poesía 2009).

         -A las 22:00 horas en el “Bar 1900”, presentados por un tal Paco Huelva, los periodistas y escritores Ígor R. Iglesias y Juan Francisco Caballero, leerán poemas de sus textos “Carne Prima” y “Teorema Lírico del Holocausto” respectivamente.

En fin… con un poco de suerte, hasta puedes asistir a ambos de una tacada.

BÚSQUEDA

La mochila pesa más de lo que esperaba, tendré que desprenderme de algunas cosas.

El aire me ha curtido la cara en las últimas semanas, y la barba blanca, que no sabía que tuviera, comienza a delimitar el rostro con la figura del viejo que soy y que aparento no reconocer.

Pienso mucho en lo que es mi vida, la vida. Un ir y venir. Un buscar y no encontrar nada.

No pido nada. Sólo reivindicar el derecho a equivocarme.

Me duelen los pies, los zapatos que calzo no son los adecuados pero espero sean parte de mi mortaja al igual que la ropa que cubre mi cuerpo.

Uno se cansa de luchar: se deja morir.

La tarde es buena, he comido naranjas y voy escupiendo el ácido a lo largo de la carretera dejando constancia de mi paso.

Me gustaría lavarme, me siento sucio, pero no encuentro el sitio adecuado y además hace frío.

Algunos coches me pitan al pasar, no sé qué quieren.

Ya no tengo necesidad de comunicarme.

Camino por el arcén sin rumbo fijo, sin destino posible.

Antes de caer la noche procuro localizar un lugar para dormir.

Un día vi cerca de mí unos ojos brillantes que observaban el bulto en que me había convertido, mientras una cola enhiesta se balanceaba inquieta tras sus pupilas: era una zorra. Hice un movimiento y se marchó.

Luego sentí aflicción, y tristeza, por su marcha.

 

He regresado a casa.

Han sido dos meses malviviendo por rincones insólitos. Los rigores del invierno, la cruda realidad y la dureza de la vida aderezada por la añoranza han hecho posible que nuevamente claudique.

He vuelto a comprobar que lo que retorna el espejo no corresponde al rostro del hombre que se fue, y me apena.

Aquí me quedaré. Otra vez. Meditando, asistiendo a las sesiones con el psiquiatra hasta que llegue el momento de escapar de nuevo.

Siempre fue así. Y seguirá siendo.


Bienvenido

Si pasas por aquí y te apetece decir algo, no te cortes, este lugar es público.

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