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Juventud abandonada

Foto: es.dreamstime.com

Foto: es.dreamstime.com


España posee en estos momentos la generación más capacitada de todos los tiempos. El acceso universal a la formación ha traído consigo que muchos padres nos sintamos orgullosos del esfuerzo realizado por nuestros hijos y también, de nacer o vivir, en un territorio en donde las políticas sociales han permitido a los que así lo han deseado, adquirir unos niveles educacionales acordes con las capacidades de cada cual, las dosis de voluntad esgrimidas y el esfuerzo desarrollado para conseguir las metas que se propusieron.
La contrapartida a lo dicho es sabida por todos. A muchos de ellos, de nada les ha valido el esfuerzo. Es decir, no han podido entrar en el mercado laboral y, los que lo han conseguido, disfrutan de unos sueldos pírricos, de unos abusivos horarios o, en muchos casos, cansados de esperar una oportunidad, han hecho la maleta y se han largado a otro país para ser explotados.
Y esto es triste, sí, pero también vergonzoso. Este derroche, esta fuga de cerebros que gangrena el futuro inmediato de España, esta sangría, nos pasará factura en los venideros años, digan lo que digan algunos políticos de derechas que no entienden que todas las personas somos portadoras de derechos, y que dicen ahora, con sus mentiras, que les harán regresar a su país.
Mienten, saben que eso no será posible excepto en un número irrisorio de personas porque, los países de acogida, aquellos en los que se han podido instalar, han conseguido una mano de obra cualificada, deseosa de trabajar y demostrar sus capacidades y, además, para más dicha, su formación nada les ha costado puesto que la hemos abonado con la caja de todos, esa que cada vez está más enjuta y polvorienta.
Los que conseguimos cambiar de status social en los albores de la democracia en este país, a mediados de los años setenta del pasado siglo, espoleados por unas políticas que propiciaron una formación dada y el posterior acceso a un puesto laboral retribuido acorde con las capacidades obtenidas, no podemos más que estar en desacuerdo con las políticas impuestas por los gurús de esta nueva raza de liberales que anteponen la economía, la rentabilidad, el negocio en definitiva, por encima del bienestar de la ciudadanía.
Hay cuestiones que no pueden dejarse a la iniciativa privada, jamás. Y la educación, el trabajo, la cultura, la sanidad, la dependencia y la seguridad integral de las personas no son negociables. Son derechos inalienables del ser humano.

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De espera

Foto: definicionabc.com

Foto: definicionabc.com


En España las personas con derecho a voto estamos hasta las gónadas de ir a votar. Llevamos como saben, dos elecciones, sin que ninguno de los candidatos haya obtenido el apoyo para formar un Gobierno estable que dirija y lleve a efecto el programa con el que se presentó a las elecciones.
Un asunto bastante grave si se piensa un poco, porque, la tal cosa, denota que no hay un líder que sobresalga con fuerza suficiente sobre los otros; que convenza al electorado de manera fehaciente y con quien la ciudadanía comulgue de forma incondicional, entiéndase mayoritaria, de forma que pueda iniciar la tarea de gobernar con la tranquilidad, el rigor, y el sosiego que España necesita en estos momentos.
Pero no, ese no es el caso del escrutinio resultante de las votaciones celebradas el 26 de junio y lo sabemos todos.
El PP de Mariano Rajoy ha aplicado al resto de candidatos una estrategia de la inmovilidad que ha vuelto a dar resultado y, esta vez, con más ventaja que la anterior, a pesar de la ristra de casos de corrupción existentes en ese entramado mafioso -supuestamente, lo dejaremos ahí, sin más- que afecta a una parte de sus líderes políticos. Pero, de nuevo, hay que admitir sin sonrojo alguno, que el PP ha vuelto a ganar las elecciones. Punto.
Del PSOE de Pedro Sánchez, para qué hablar. Sánchez ha tirado por la borda el buen hacer de casi siglo y medio de políticas sociales, progresistas, tan necesarias para un mundo más justo, igualitario y con la equidad suficiente para que todos, haciendo un esfuerzo según sus niveles de renta, contribuyamos a un mundo más solidario y humanista. Vamos, que ha mandado al PSOE al carajo, por mucho que quieran sacar pecho los miembros de su equipo electoral.
El batacazo de Unidos Podemos ha sido de órdago. Podían haber sido y lo han tirado todo por la borda, al menos por ahora. Quizá solo y exclusivamente, por no tener el líder adecuado. Me pregunto qué cuadro tendríamos hoy si hubiera sido Errejón en vez de Iglesias, quien dominara a Podemos y todas sus confluencias. Otro gallo hubiera cantado la madrugada del 27-J, sin duda.
De Ciudadanos tampoco merece la pena hablar. Se les han notado demasiado las ansias de tocar el poder como fuera y con quien fuera. Pero Rivera es un chico listo y pasará a la acción en cuanto Rajoy le haga un hueco. Lo está deseando, y Rajoy tampoco tiene muchas alternativas para seguir en la Moncloa.
Toca esperar, es lo democrático aunque no guste a algunos.

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Acuerdos necesarios

Foto: definicion.de

Foto: definicion.de


Conocí a Eladio Salichat en el amanecer de la pubertad, en ese tiempo en que los lirios parecen lirios -aunque no lo sean- y los nardos, nardos. En aquellos albores de nuestras vidas, Eladio parecía que fuera a consagrar su vida al encauzamiento de almas distraídas, dado que su apego y fijación por los menesteres eclesiásticos era evidente; al menos, así lo llegó a confesar en repetidas ocasiones.
Es sabido que en esta vida ha de existir de todo y cada cual es libre de elegir el destino que desee, o que pueda, por ser más preciso en estos tiempos de vendavales y tropezones, de inhabilitación de principios o de ausencia de valores.
Me he topado con él, por azar, en un vagón del Metro de Madrid. No sé cómo nos hemos reconocido; quizá por el brillo pícaro y como de complicidad que han desprendido nuestras pupilas: posiblemente lo único que tenga algún parecido con lo que fuimos otrora.
Eladio me contó, en el breve trayecto que anduvimos juntos, que se alejó de aquello -así lo ha dicho-, después de haber leído a Milton, a Goethe y, sobre todo, gracias a un relato de Pessoa llamado La hora del diablo.
En dicho relato el maestro portugués sitúa en el proscenio literario a Satán y a María, una mujer cualquiera, una esposa corriente, embarazada de pocos meses, que asiste perpleja a la aparición de un heterodoxo Fausto pessoano.
En la lectura de los autores citados, dijo Eladio, encontré una razón devastadora que apagó la lumbre que empezaba a germinar en mi persona: que la existencia de Mefistófeles, Satán o como quiera llamársele al tal sujeto en cualquier religión, es un elemento imprescindible para la existencia de los dioses.
Que el Mal, como tal, en sentido estricto, es solo una panoplia ideada por los oráculos de cualquier época y lugar, con la que nos mantienen amordazados mientras vivimos.
Queda justo una semana para que los líderes políticos de este país -dioses o diablos-, convenzan al electorado de que su opción es la más adecuada para resolver los problemas de la ciudadanía. A partir de ahí, deberán guardar silencio y esperar el designio de las urnas el 26 de junio, que colocará a cada cual en un lugar determinado: en el Gobierno o en la oposición; o, lo que también es posible, en unas terceras elecciones, que ya sería la rehostia -con perdón.
Salichat no existe, es puro cuento, pero, España y los españoles sí. Y estamos hartos, oigan. ¡Pónganse de acuerdo o márchense!
17 de junio de 2016

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José Nogales

Foto: casadellibro.com

Foto: casadellibro.com


Hay escritores que son unos completos desconocidos, a pesar de una obra ingente; otros, brillan unos años entre sus coetáneos y luego desaparecen por siempre; algunos otros, los menos, poseen una estela que recorre el tiempo y vence fronteras, pueblos y culturas.
José Nogales Nogales, que por desgracia pertenece al segundo grupo de los descritos, nació en Valverde del Camino en 1860 y falleció en Madrid en 1908. A su entierro acudieron Canalejas, Moret, Blasco Ibáñez y Pérez Galdós entre otros. Sin embargo, pocos, muy pocos, saben de su buen hacer periodístico, literario o político, ni siquiera en su tierra.
Esta semana pasada el profesor Ángel Manuel Rodríguez Castillo presentó en la Biblioteca Provincial de Huelva, escoltado por las dos figuras más señeras de la literatura onubense actual (Manuel Garrido Palacios y Manuel Moya) Cuentos escogidos de José Nogales Nogales, puesto en circulación por la editorial Renacimiento.
El texto consta de un prólogo de Rodríguez Castillo, de cuarenta cuentos de Nogales y de un epílogo a modo de conclusión, denominado Añoranzas.
Rodríguez Castillo conoce como pocos la obra de Nogales, no en vano realizó su tesis doctoral sobre el mismo: Vida y obra de José Nogales. De ahí que los cuentos seleccionados por él sean un manjar para los aficionados al género. Divide los mismos, con acierto, en cuatro apartados: Del siglo de oro y picarescos, Leyendas y supersticiones, Naturalistas y moralistas y Otros temas.
He posado mis ojos por cada una de las páginas del libro con pasión de diletante. Hay quienes dicen que los cuentos y las novelas envejecen, no es cierto. Lo que se degenera son las modas, incluso los estilos, pero no los textos bien escritos. Sólo hay que situarse en el tiempo de los mismos y dejarse llevar por la ambrosía de la palabra evocadora, del verbo ágil, de la narración que nos lleva a espacios reales o ficticios. Y José Nogales nos transporta a un mundo reconocido en su tiempo como original, paisajístico, incisivo, satírico, crítico y reivindicativo. De ahí quizá, de “su ausencia de pelos en la lengua” tanto en el campo político como en el literario, le vengan estos males: este olvido.
Baste decir, para finalizar, que con su cuento Las tres cosas del tío Juan, ganó en 1900 un concurso organizado por El Liberal, donde Emilia Pardo Bazán y Valle-Inclán quedaron segunda y tercero respectivamente. Cosa que no le perdonaron, por supuesto.
9 de junio de 2016

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Rafael Vargas

Foto: huelvainformacion.es

Foto: huelvainformacion.es


El próximo domingo día cinco en el Teatro Municipal de Aracena, la Asociación Colegial de Escritores de Andalucía hará entrega del III Premio Mecenas de las Letras Manuel Altolaguirre al poeta, narrador, editor, antólogo y crítico literario de Minas de Perrunal Rafael Vargas.
La mirada de Rafael Vargas nace del hambre atávica que afecta siempre a los más desfavorecidos, de la continua reivindicación de los derechos inalienables del ser humano, del sufrimiento que se padece en los hondones de las minas, de los horrores de todas las guerras, de la lucha del hombre para conseguir el pan de cada día, de su capacidad para ver los ojos abiertos, legañosos, de niños llenos de churretes que esperan algo sin saber muy bien qué, nacidos en sociedades insolidarias y mezquinas; del sufrimiento propio y ajeno ante las adversidades de la vida, de la falta de equidad en las políticas, de la desigualdad en el reparto de los bienes existentes, del dolor de todos los muertos, de cualquier tiempo y lugar, que fenecieron luchando por la libertad; del amor por los semejantes como una primaria e ineludible necesidad, del contundente rechazo a los dictadores verbos o de la insumisión ante la injusticia que le corre por las venas.
Vargas va a morir luchando hasta el último segundo de su vida, tal como ha vivido; mascullando verso tras verso para designar con palabras exactas aquello que desea que el lector comprenda, aprehenda.
Hay quienes piensan que al final de las guerras los vencedores son grandes y sus muertos héroes. Pobres ilusos. Los grandes y héroes, los excelsos, son los que resistieron como pudieron los embates de una lucha fratricida y desigual que pone en manos de los poderosos todos los instrumentos necesarios para machacar a los más débiles; y donde, a pesar de todo, los últimos, resisten como pueden en defensa de sus ideas o mueren en el intento. Vargas sabe que no se puede ni se debe huir de la memoria y quienes lo hacen no sólo se traicionan a sí sino a toda la humanidad.
Los poemarios de Rafael Vargas son aguijones que se clavan en la conciencia de todo lector al que le quede un poco de vergüenza en el cuerpo, de sentido común, de idea de pertenencia a una sociedad dada.
Como miembro de la junta directiva de la Asociación Colegial de Escritores de Andalucía he de agradecer por siempre, a mis compañeros, que por unanimidad hayan concedido a Rafael Vargas esta distinción de la que desde luego es digno merecedor.
Paco Huelva
2 de junio de 2016

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Camilo Gómez Cruz

Foto: www.huelvainformación.es

Foto: www.huelvainformación.es


Muchas personas tienen un concepto equívoco de lo que es la amistad. Decía sobre la tal cosa el cordobés Séneca: “No hay amistad más que en la gente de bien.” Y el dublinés Oscar Wilde: “Sí, el amor está muy bien, a su modo, pero la amistad es una cosa mucho más alta. Realmente nada hay en el mundo más noble y raro que una amistad verdadera.”
Alguno puede tacharme de lo que le dé la gana, pero yo siento orgullo de ser amigo y reconocerme como tal, en él, en ese hombre sencillo, patriarcal, cabal sin fisuras que es Camilo Gómez Cruz.
Mi amigo Camilo, el incansable luchador, el descontento, el alienado si quieren, ese que ha defendido contra viento y marea este cacho de tierra llamada Huelva y que la ha llevado por bandera en donde quiera que ha estado; ese lugar no reivindicado como excelso las más de las veces por los obligados a ello y que sin embargo forma parte de su idiosincrasia, de la epidermis de su ya enjuto cuerpo: marismas, esteros, salinas, playas, cotos, sierras, romerías, fandangos, guitarras, son, tronío, palmas, volantes, arenas, pinares, compás, tamboriles, aguardientes, barras, nudillos, cantes en la intimidad o “soníos” negros…, mi amigo Camilo, decía, que no se ha dejado nada atrás, que se lo ha comido todo -como debe ser, dicho sea al paso-, presentará su último libro Orígenes, evolución y vivencias del arte flamenco el próximo lunes en el Gran Teatro de Huelva.
En el prólogo del libro “Fosforito” dice de él: “Necesitamos muchos Camilos, hombres íntegros, con las ideas claras, que sepan entender la pureza de los conceptos.” Y esto debiera hacernos reflexionar, meditar un poco y desterrar absurdos clichés enquistados no sabemos bien por qué, en el imaginario común de esta provincia, de que todo aquello que viene de fuera, del exterior, es mejor que lo producido en casa, lo autóctono. Craso error.
De maestro de ceremonias actuará quien firma esta columna y de presentador del escritor un genio, Arcángel: el mejor cantaor que ha dado Huelva en su historia, en palabras del propio Camilo Gómez Cruz.
El libro contiene 253 fotografías -las he contado- de artistas procedentes del baile, de la guitarra, del son y del cante flamenco, muchas de ellas de propiedad del autor y por tanto inéditas, y por sus páginas transitan más de medio millar de artistas del flamenco.
Ya sabe, el próximo lunes 30 de mayo, a las 20:00 horas, Huelva tiene una cita consigo misma y con su historia en el Gran Teatro.

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Preguntas vespertinas

Foto: www.emaze.com

Foto: www.emaze.com


Sentarse a escribir y aporrear las teclas del ordenador con los huesos desnudos de piel y de carne, de los dedos; con la mente desierta de principios y de universales valores fagocitada por los trucados mensajes de los usureros de siempre.
Buscar la luz, no en donde te la ofrecen, sino en los rincones en que fue escondida, sepultada para que no la viésemos.
¿Cómo aprender el desaprendizaje?
¿Cómo dejar atrás tantas y tantas señales que nos fueron obsequiadas con el propicio rito de verdades inmutables?
¿Cómo hacerlo sin quedarte solo en el mundo, sin volverte loco, sin que te señalen todos los otros, como diciendo ¡encima! a qué lugar irá este tonto?
¿Cómo?
25 de febrero de 2016

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Petición

Foto: matemáticasypoesía.com

Foto: matemáticasypoesía.com


Mire, en realidad, aunque usted no se lo crea, yo solo quiero que me escuche. Ya sé que ustedes han hecho lo que han podido, que han rastreado el campo, las ciudades, los pueblos… qué sé yo; y por todos lados como dicen, pero, claro, yo no puedo quedarme en casa esperando a que alguien, ustedes o cualesquiera otros, vengan a decirme algo. Es que no puedo, mire usted. Por eso le solicito que me comprenda y, aunque sea un ratito pequeño, usted me soporte, me reciba todos los días; y si usted, por mor de su trabajo no está, pues que lo haga su sustituto. Y con eso yo me conformo, me doy por satisfecha, ya se lo he dicho mil veces. Yo sé que no puedo pedir imposibles, como por ejemplo el de encontrarlo vivo, fíjese si soy sensata; porque, aunque no me crea me da igual si está vivo o muerto, estoy preparada para ello desde hace tiempo. Yo, ya, a estas alturas de la película, solo quiero saber, entender por qué me dejó, por qué motivo, qué cosa hice mal, solo eso. Y vivo o muerto se lo preguntaré, de eso no se va a librar, se lo juro. Así que, señor comisario, sea comprensible y recíbame, recíbame por favor cada vez que venga.
24 de mayo de 2016

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La espera

Foto: weddingmapper.com

Foto: weddingmapper.com


Por sobre el silencio retumban goteras; riachuelos procedentes de las canales se precipitan en la acera y el gorgoteo del husillo se define incapaz de tragar tanto llanto del cielo.
El aire de la habitación se vuelve espeso, sudoroso; las sábanas se ajustan al cuerpo como sudarios y la única lámpara existente parpadea en este trópico sobrevenido.
La noche se hace más noche que nunca y en este estar no estando, me itero una vez más la pregunta de qué hago aquí, en este hotel de carretera, esperando a que llegue quien de sobra sé no acudirá al reclamo que desde hace tanto tiempo le hago.
23 de mayo de 2016

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El Parnaso

Foto: es.wikipedia.org

Foto: es.wikipedia.org


A comienzos del XVII hubo un tipo de Alcalá de Henares que vino a definirse como prosigue: “Yo, que siempre trabajo y me desvelo/ por parecer que tengo de poeta/ la gracia que no quiso darme el cielo…”
Este iluminado, por engrandecerse a sí y a las letras, emprendió un imaginario viaje siguiendo los pasos de otro rapsoda, de natural italiano y de nombre Cesare Caporali, quien, con anterioridad, tal gesta culminara en un libreto denominado Viaggio di Parnaso.
Le echó tanto rostro al asunto el bardo castellano que llamóle como su antecesor: Viaje del Parnaso. Este iterado viaje que en 1614 se hiciera, o mejor dicho se editara, lo realizó un tal Cervantes, y fue tal su bonhomía que haciéndose acompañar de una recua de poetas buenos, se lanzó a la mar en alegórico barco hecho de rimadas letras y, junto con los descritos, soñaron con aniquilar en singular batalla -en la que en vez de piedras, lanzas o balas, se arrojaron libros de poemas-, a los ambiciosos poetastros que sin valor en sus grafías, tenían la merced de los próceres para escribir versos y componendas varias.
Cervantes vino a fijar con palabras el fragor de cualquier batalla, sólo por obtener el don de quienes -en celestiales lugares- la gloria les confirmara; de todos aquellos que, en definitiva, para lo que prosigue se trata, con su palabra o con su voto el laurel en su testa colocara. A día de hoy Apolo se llama pueblo soberano y es quien entrega el poder, lo quita, o en lecturas posteriores para otros lo reclama.
Los desiguales barcos que entrarán en sin par batalla llevan su carga de vates, que políticos ahora se llaman, cargando con sus versos a todo cuanto divisaran, y con rimadas soluciones se ofrecen a gestionar cualquier duda, cualquiera trama: todo lo que nos aflige o incluso nos desgarra. Sería de agradecer, en esta escaramuza cercana, que para bien de la ciudadanía fuera corta la cruzada.
Ya está bien de mitos, de historias viejas y trucadas, démosles el plácet a quienes aporten soluciones, a quienes no coarten la libertad, den trabajo y permitan obtener el pan que cada cual necesitara.
La ofensiva está servida y cada barco lleva escrito, en letras como soflamas, sus ideales soluciones para todo cuanto nos pasa, en cosas que ahora llaman, no sé por qué narices, programas. Encomiéndese cada cual por tanto, sin más historias ni más trabas, a aquello que le dé la gana, para la mayor honra y beneficio de su conciencia y cómo no, de su casa.

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