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RIP (y siete) (2014)


Al final de esta frase pondré un punto.
Pero, el punto -quiero que lo sepan- no es un punto, es una bala con la que maté al autor de este diserto... que empezó siendo un artículo y ahora es un alegato contra no sé bien qué conceptos podridos y adulterados con los que convivimos sin alterarnos.
Me provoca horror, si lo pienso, la inacción en que vivimos.
Nuestra pasividad ante los que sufren; ante los que pasan frío y hambre y privaciones; ante los desahuciados, ante los que nada tienen, ante los que soportan guerras injustas (porque todas lo son); ante los que claman pidiendo algo sin que nadie los escuche; no ya el poder legítimo, no, que también, ni siquiera la ciudadanía los oye; o sea: ni usted ni yo ni los demás.
Pasamos a su lado, al lado de ellos... o los vemos en los medios audiovisuales en las sobremesas... o leemos sus circunstancias en la prensa escrita... y nos quedamos impertérritos sin emitir siquiera un triste comentario.
¿En qué cosa nos hemos convertido?
¿Cómo hemos podido llegar a este nivel de deshumanización? ¿A esta falta de solidaridad?
¡Qué pena, de nosotros!
¡Qué pena, de civilización, que dice además llamarse social y de derecho y así lo reflejan muchas Constituciones, como la nuestra!
Como dije antes, no intenten localizar jamás a quien escribió esto.
Murió hace días.
El mismo en que, en una madrugada estrellada, en el campo, en Cortegana (Huelva), y en un arranque de sinceridad, dejó fluir el pensamiento para llegar a la conclusión de que su comportamiento con los demás, con los necesitados, no era digno de ser denominado como el de un ser humano.
¿Y usted, que me lee en estos momentos, en qué lugar se piensa?
¿Tiene algo que decir a todo esto?
¿Hay siquiera un momento en su vida que piense en los otros como parte de sí?
¿En que su situación, por muy boyante que sea, puede virar de repente y ya no ser quien es sino alguien parecido a esos otros que claman en la oscuridad sin ser escuchados por nadie?
En fin.
Contéstese a placer. En silencio. Para sus adentros si quiere. Quizá a usted le haga bien.
He de reconocer que, a mí, pensarme así, tan deshumanizado, tan enredado en menudencias, tan traído y llevado por los mensajes que nos inoculan los de siempre, los que nos manejan, me ha dejado una extraña sensación de vacío que espero superar atendiendo en el futuro a lo primordial, a lo que nos hace humanos y no cobayas de laboratorios ideológicos, religiosos, sindicales, filosóficos, políticos o mediáticos.
Paco Huelva
Diciembre de 2014

archivado en:
Benito A. de la Morena Carretero
Benito A. de la Morena Carretero dice:
22/12/2014 01:36

Querido Paco, tras leer cuatro de tus siete aportaciones, no tengo hoy tiempo para mas, dada la hora nocturna, percibo que deberías recomendar a muchos de nuestros dirigentes irse a Cortegana los fines de semana para reflexionar mas correctamente de lo que lo hacen, aunque creo que esos aires saludables y paisajes preciosos nos les sentarían tan bien como a ti. Un abrazo

Jose Luis Lobo
Jose Luis Lobo dice:
22/12/2014 10:54

Por favor, Benito A, no insinúes que nuestros dirigentes vengan a reflexionar conjuntamente con los corteganeses. Aún no estamos viciados..., y nos sentimos libres.

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