Usted está aquí: Inicio / Paco Huelva / Blog / Callar (2017)

Callar (2017)

http://ejemplosde.info
El abate Dinouart escribió en París en 1.771 un ensayo titulado El arte de callar, que debiera ser una obra de lectura obligada, especialmente para los que ejercen el noble -este apelativo de noble ha tenido siempre sus detractores, hay que manifestar- arte de la política.
El libro es un opúsculo de una cincuentena de páginas pero de rotundas afirmaciones en los planteamientos: "El hombre se pierde en la palabra. La palabra es eso que escapa, ola, fluencia, herida abierta".
Estoy cavilando el enviar a la Casa Blanca unos centenares de dicho librito para que su nuevo inquilino y sus asesores más cercanos, disfruten con la lectura del mismo, por ver, por intentar, por probar, vamos, si de dicha inquietud puramente literaria, que nadie se equivoque, se atemperan un poco los planteamientos tan poco ortodoxos -por no llamarlos de otra manera que pudiera resultar insultante, que los dioses todos me perdonen, y siempre a mi humilde entender, claro- como los que existen actualmente en ese sacrosanto recinto en donde se toman decisiones que afectan a la humanidad toda.
Pero, ¿es que nadie puede decirle a este señor, a este presidente de tan magna nación, que está mejor calladito, que en boca cerrada no entran moscas, y ponerle a estudiar un curso acelerado de diplomacia?
Pero claro, qué cosa puede saber un humilde gacetillero como quien firma esta columna, que, además, como se descuide en los gastos, pasa apuros para llegar a fin de mes, comparado con el grupo de multimillonarios y hombres de negocios variopintos, que ha plantado sus raíces por una legislatura, en el lugar en donde se toman las decisiones que afectan a toda la ciudadanía del planeta. Pues absolutamente nada, es obvio.
Baltasar Gracián en Oráculo manual y arte de prudencia dice que la lengua es "una rebelde apasionada e independiente, una bestia salvaje que es dificilísimo encadenar una vez que ha escapado".
Sin embargo, al Sr. Trump, por lo que vemos a diario, lo que le gusta es rajar, y cuanto más mejor, aunque sea de cuestiones que debieran quedar encerradas en el silencio.
Un misterio, oiga.
Uno, que va por el mundo con su casa a cuestas, siempre alucinado como Don Quijote, que normalmente consiste en una decena de libros por leer, un cepillo de dientes y algo de ropa según temporada, qué puede saber de cómo se gobierna la nación más poderosa del mundo. Pues más bien poco, la verdad.
A Dinouart, dicho sea de paso, lo excomulgaron por no callarse.