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Miserias y poder (2016)


Vivimos en un mundo mezquino y peligroso. Uno tiene la sensación de estar sentado de forma permanente en una bomba de relojería.
El filósofo Peter Sloterdijk, autor de libros como Crítica de la razón cínica o En el mismo barco, dice que ya Platón establecía en el libro III del Político la tesis de que la mentira noble es el soporte del Estado y que un genio de la res pública tendría en ella la oportunidad de hacer caer a los miembros de la comunidad en un dulce y ventajoso engaño que todos compartirían.
El Estado sería el útero, la madre metafórica, que reuniría a los ciudadanos bajo el vínculo de una comunidad que comparte ideas, símbolos, tradiciones, un lenguaje -o varios-, y que son la bandera de su diferencia ante los demás. Los estadistas pasarían a ser cualificados cirujanos de los pueblos; o sea, individuos en la cúspide del poder con la facultad de utilizar a las personas como medios para conseguir un fin.
Decía Montesquieu en boca de uno de los personajes de Cartas persas, que "el rey es un gran mágico, que manda hasta en la inteligencia de sus vasallos, haciéndolos pensar como quiere. Hay otro mágico mayor que él -prosigue- que es el Papa: unas veces te hace creer que tres son uno; otras, que el pan que comes no es pan, ni el vino que bebes vino."
La ciudadanía, mientras tanto, ajena al control de los sistemas y organizaciones, soporta las inclemencias del mal o buen hacer político, por el mero hecho de haber nacido en un territorio, siempre a merced de una corriente incesante generada por luchas intestinas que solo pretenden hacerse con el poder.
Las democracias han acercado los niveles de decisión a la ciudadanía y se han conseguido avances sociales considerables, esto es indudable. Pero, mientras que en algunas se vive con un bienestar aceptable, en otras, la miseria, la desesperación, el hambre, el analfabetismo... son las constantes que marcan el deambular de millones de ciudadanos viboreando por los inaccesibles y alambrados caminos de este mundo insolidario y ruin.
Las nuevas tecnologías permiten ver al instante lo que ocurre en cualquier lugar del mundo y las mentiras de Estado son más difíciles de sostener. Por esta y otras razones, aquellos que padecen el abandono de los países ricos -que, no lo olvidemos: lo son porque robaron las riquezas de otros espacios ajenos- vendrán por millones a pedir lo que les pertenece y, además, las plusvalías que solicitan no les son ajenas: son suyas.