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Un navegador inteligente

Y le llegó su día. Hasta hoy había desarrollado un escrupuloso proyecto en aras de amontonar opulencias para un inminente futuro feliz. Y ese momento llegaba justo al día siguiente del enterramiento de su anciana esposa. Ahora, con toda su juventud por delante, se mudaba a vivir para siempre a la meta de la felicidad. Se despojó de las viscosidades y de la cáscara de huevo de su procedencia, cerró, hasta los topes, el maletero, subió a su nuevo Mercedes SLK y, aún siendo un bisoño, proyectó su GPS Tom Tom go 510 en dirección a la cúspide de sí mismo.
A los pocos kilómetros ya se había hecho de noche. Desde un punto del mapa de su navegador inteligente, GPS, comenzó a parpadear un destello luminoso y, a la vez, una voz femenina le anunció su propia muerte en la próxima curva que tomara a la derecha. Atónito frenó bruscamente y tras detener su deportivo en el arcén, toqueteó todos los botones, comprobando que no había sido una alucinación. Sí bien sus primeros pensamientos fueron hacia quién le habría gastado una broma de tan mal gusto, poco a poco el temor se instaló, haciéndose hueco, en el lúgubre silencio de la noche. Entonces el parabrisas se volvió pantalla TFT por donde uno a uno fueron desfilando retales de su vida que, de alguna manera, convergían hacia un mismo fin. Se frotó los ojos y no tuvo menos que reaccionar, tantos sueños no iban a derrumbarse así, debía seguir como dueño absoluto de su destino, no había llegado hasta aquí para nada, no estaba dispuesto a correr el menor riesgo. Así pues, arrancó de nuevo y observando que no aparecían vehículos por la curva de la izquierda y con un vistazo al retrovisor, tampoco por detrás, giró deprisa el volante, aceleró y en pocos segundos cambió el sentido de su marcha y de su catastrófico final. Satisfecho por su decisión se fue relajando, encendió la radio y al son de Resurrección de Amaral tomó la primera curva a la derecha sin poder evitar el choque frontal con un camión que venía haciendo eses desde unos metros más atrás.
archivado en:
rafa leon
rafa leon dice:
03/02/2007 19:53

Ya la primera vez que te lei, Victoria, supe que eras una cuentista, je, je.

Un abrazo
Rafa

Victoria
Victoria dice:
03/02/2007 20:11

Gracias Rafa.
Desde pequena, me han gustado las mentirijillas, pero sigue en mi el terror de ser descubierta.

Un beso

Manolo Rubiales
Manolo Rubiales dice:
03/02/2007 22:28

Son las cosas que pasan por ir escuchando a Amaral. Definitivamente para morir con una banda sonora mas acorde al asunto hay que eliminar de la memoria de la radio los Kiss Fm, los Europa Fm, etcetera, etcetera. Yo, personalmente, para darme un cebollazo de frente, contra un camion, hubiera preferido algo de los Iron Maiden.
Vino y besos.
Buen raleto Victoria, me ha gustado.

Manolo Rubiales
Manolo Rubiales dice:
03/02/2007 22:31

Uyyssss, he dicho raleto...
Quise decir relato
Bueno, e igua, ustedes me entienden.

Victoria
Victoria dice:
04/02/2007 14:32

Gracias, Manolo
Cuando escribo sigo algunos de tus consejos.
Un abrazo.

islamaria
islamaria dice:
04/02/2007 20:42

Yo, si tuviera que darme de frente, pondria a Carlos Vives o a los Yesterday, pa que se me quitaran las ganas.

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