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EVENTOS Y PERFORMANCES

Recuerdo a quienes me lean que desde hace tiempo ando por Mecca en misión lingüística oficial. Me doy buenos garbeos por los desiertos de la zona y alguna vez he tenido problemas con las palmeras de los oasis. He adelgazado, que vivir como pseudopedigüeño famélico cabe las rutas de peregrinos obliga a dietas sobrias, ¡cómo añoro las migas de sémola con su engañifa! me gustan más que el cuscús, pese a que la materia prima sea la misma, y debo confesar que mi favorita las hacía con un arte excelso, tanto que la corte se movilizaba al unísono cuando anunciábamos desde el palacio: hoy, migas. En tales ocasiones, los digestivos regüeldos atronaban el reino en señal de satisfacción y agradecimiento, ¡qué sinfonía!, ¡que evento inmarcesible!.

¿He dicho evento? Voy al objetivo de éste mi escrito: deambulando por las dunas di, de modo imprevisto, con una lujosa jaima que, pese a estar mal iluminada, también resultaba incómoda por el jaleo que en ella había: música atronadora y seres gritando a grito calvorota. Además, los muslimes presentes eran raritos ya que había uno que más parecía el coloso de Rodas disfrazado de león velocípedo, otro, con perilla y no la barba usual por Arabia, tiraba, más que a morenete, a rubiales, siendo incluso un experto en hierba lo que, a simple vista, parece más propio de futboleros o golfistas que de nómadas; había mujeres desveladas (bueno, con el ruido aquél lo de dormir era una utopía) que hablaban y miraban cara a cara a los hombres, de igual a igual. Y se bebía alcohol en todas sus variantes. No alcancé a ver si había carne de cerdo para jamar, dada la oscuridad citada. Y, cosa curiosa, ni un turbante, ni un fez ...

Brujuleé para hacerme una idea de cómo comportarme sin llamar la atención y pronto se iluminó una zona de la jaima. Tres individuos pasaron por allí y peroraron cantando las virtudes de alguien; uno de ellos amenazó con lanzar un fermoso ladrillo y otro dio las gracias a otras personas de las presentes. Por fin, el tan elogiado epifanizose bajo la luz, protestó por ella y por no ver las jetas de los presentes, tras lo cual realizó ¡¡una performance!!, poética eso sí, pero performance. Yo hubiese dicho que interpretó unos poemas, que leyó unos relatos, que actuó con textos propios, etc..., pero oí por allí que era una performance, algo que, por lo visto y oído, ha calado hasta en las jaimas de los oasis.

Y también supe que el acto, el acontecimiento, el suceso, era el primero de una serie indefinida de ellos perfectamente programados, por lo que recibían el nombre de eventos, según algunas personas, más que probablemente de las llamadas esnobs, del inglés snob, que según distintos autores viene de sine nobilitate (latín: sin nobleza, cateto). Quizá haya quien quiera "poner en valor" eventos y performances para complacer al imperio, tan fiel aliado de sionismos y capitalismos bárbaros.

Pegué la hebra con el león velocípedo y con el experto en hierbas, amén de con una dama joven de verbo fácil y rotundo, me invitaron a un brebaje rojo no alcohólico pero con mucho hielo, algo que en el desierto siempre se agradece y, sobre todo, hubo conversación distendida, lo que, para alguien de un servicio secreto como yo, es algo poco usual. Y muy relajante.

Supe de las ilusiones de algunas de esas personas: que si hacerse invisible a partir de ciertas horas, que si llegar a gobernar una tribu con justicia, que si mantener independencia total en sus escritos, ... e, incluso, dialogué con un garnatí acordando (o "conveniando" que diría un político plogle puesto en valor) con él vernos allá por donde las palmeras y fablar de letras y paisajes, de músicas y lugares de Al Ándalus.

Cuando regresé a la duna do me cobijo, las musas me iluminaron y pude cantar:

No me pongas en el trance,
pa ponerte tú contento,
de hacer una performance,
celebrando tal evento.

Con lo que puse en valor todo lo aprendido y disfrutado en velada tal. De modo que, siempre que ande cerca, me asomaré a ver si detecto jamón alguna noche, aunque sea a oscuras y con follón acústico.

MANUEL RUBIALES REQUEJO
MANUEL RUBIALES REQUEJO dice:
14/02/2010 00:57

Reconozco que al leerte he alumbrado en la jeta una sonrisa complice. Nos vemosssss en el próximo "evento".