Arterial. Revistas del corazón.

        

        Algunos sabéis que estuve cinco años viviendo en Aracena, en la sierra de Huelva. De esos años guardo amigos, recuerdos, momentos que han ido marcando al que ahora soy. Estos días la Diputación de Huelva me ha enviado los números ocho y nueve de la revista Arterial. Es un buen momento para evocar esos días de 2007.

Número 9 de la revista Arterial

Número 9 de la revista Arterial

 

       Nos conocimos en unas fiestas de la zona. Eva Toro y Fernando Bono me presentaron a Rocío Lázaro y Rey Fernández. Nos emplazamos para otro momento. Teníamos proyectos de los que hablar. La idea era dinamizar el entorno, aprovechar el material humano y artístico que encontrábamos en la zona y darle salida en forma de publicaciones, encuentros o exposiciones. Supongo que algo así se repetirá habitualmente en otros sitios. De ahí surgió el germen de Arterial, que aparecía con el lema: “La revista que late por amor al arte”. Un formato atrevido y moderno, contenidos que iban de lo más clásico a las últimas tendencias de la zona y muchas vísceras iban a ser los principales materiales con los que íbamos a trabajar.
 

Número 0 de la revista Arterial

Número 0 de la revista Arterial

       El número cero fue impactante. La sierra es una zona que no estaba acostumbrada a estas aventuras y la acogida fue, como era de esperar, algo fría. Recuerdo que nadie o casi nadie apostaba por el proyecto. Hubo que aguantar burlas estúpidas y zafias de algunos que hoy matarían por salir en sus páginas. Hoy es el referente indiscutible de la zona y uno de los más interesantes que hay en la provincia y, quizás también, en Sevilla.
        Rocío Lázaro y Rey Fernández son artistas plásticos. Juntos forman el colectivo Arte Arapo. Espero ver pronto una exposición de su obra en Sevilla o en Madrid. Algunos de sus collages son de los más interesantes que he visto nunca. Fernando Bono es escultor y tiene amplia experiencia como dinamizador cultural, en zonas que lo necesitan especialmente, y como comisario de exposiciones. La obra de Eva Toro se encuentra muy cómoda y asentada en el arte conceptual. Sus fotos, proyectos e instalaciones merecerían mayor difusión: no me cabe duda.
         Arterial es una publicación trimestral. Por sus páginas han pasado algunos de los más interesantes autores nacionales en los campos de las letras y las artes plásticas. Estos días pasados de Arco casi todos los periódicos y suplementos escogieron trabajos del onubense Víctor Pulido y su serie Vida Perra. Pues bien, algunas de esas fotos ya estaban  en el número dos de Arterial, de enero de 2008. Es sólo un ejemplo. No dudo que algo parecido ocurrirá con Daniel García Sánchez, portada del último número, de enero de 2010, y debería ocurrir también con Arte Arapo y con Eva y con Fernando.

Número 2 de la revista Arterial

Número 2 de la revista Arterial

         Arterial es la única revista del corazón que me interesa.

 

 

 

 

 

 

Foxá. Bergamín.

En momentos difíciles, muy difíciles para todos, Agustín de Foxá ayudó, arriesgándolo todo, a José Bergamín, del mismo modo que luego volvería a hacerlo su viuda.

Insumisión

        Estos días aparece una revista, de crítica de libros, que presenta en la portada el siguiente titular: Caballero Bonald. El lenguaje insumiso.
        Normalmente no comentaría nada, porque la revista suele ser interesante (este número también lo es) y, en general, también me interesa la poesía del propio Caballero Bonald. Pero es que todas las críticas  que he leído a su último poemario, La noche no tiene paredes, insisten en eso mismo: Caballero Bonald. El poeta insumiso. Y yo no encuentro esa insumisión por ninguna parte. Es cierto que la obra de un poeta ha de ser insumisa con todo y con todos, en eso estamos de acuerdo. A lo único a lo que hay que ser fiel es a la verdad.
         Yo, cuando hablo de la poesía de Caballero Bonald, destaco su búsqueda permanente de la palabra exacta,  como se da en su maestro Juan Ramón; o el uso de un peculiar y muy personal léxico amoroso, o amatorio, o amatorio-erótico; o la profunda esencia andaluza de sus versos; o incluso, también, ¿por qué no?, una cierta coherencia poética.
        El término “insumisión” me suena más a palabras de contraportada o de informe de prensa. Y al fin entramos en el debate: ¿qué debe ser la crítica: independiente o publicitaria? ¿Se deben repetir las palabras de la contraportada? Entendemos, claro está, que hoy día los medios de producción están en manos de unos pocos que aglutinan empresas editoras, periódicos y revistas. ¿Invalida esto la crítica que se haga desde estas páginas? Creo firmemente que no. Pero a veces no estoy demasiado seguro.
        Hace unas semanas leí en el suplemento cultural de ABC un artículo de uno de sus columnistas habituales, IRQ, que insultaba a Caballero Bonald, porque le parecía inadmisible algo que había dicho sobre Foxá, algo que iba en contra de la línea actual, de cierta parte del poder, de recuperación de su obra, a la que asistimos expectantes y algo perplejos algunos. Ni siquiera había sido CB demasiado duro con Foxá. Ahí sí podríamos hablar de cierta insumisión.
        El problema es que sí hay escritores y pensadores insumisos, manifiestamente insumisos, en España. Pienso en el fallecido Vicente Núñez, en Agustín García Calvo, claro, en Carlos Edmundo de Ory, en Rafael Sánchez Ferlosio, en Domingo Plácido Suárez, en Josep Fontana, en Víctor Erice… y más jóvenes, en José María Conget, en José Luis García Martín, en Miguel Sánchez Ostiz… y en algunos más que son aun más jóvenes, pero que ya apuntan para francotiradores, apostados en sus trincheras desde las que atisban el mundo y su constante movimiento. Pueden equivocarse, y quizá muchas veces, pero sí son libres e insumisos y, por ello, a veces son molestos para algunos, para el poder.

“Cuando el niño era niño”. Poema de Peter Handke.

 

Cuando el niño era niño andaba con los brazos colgando,
quería que el arroyo fuera un río,
que el río fuera un torrente y que este charco fuera el mar.
Cuando el niño era niño no sabía que era niño,
para él todo estaba animado
y todas las almas eran una.

 

Cuando el niño era niño no tenía opinión sobre nada,
no tenía ninguna costumbre,
se sentaba en cuclillas,
tenía un remolino en el cabello,
y no ponía caras cuando lo fotografiaban.

 

Cuando el niño era niño era el tiempo de preguntas como:
¿Por qué yo soy yo y por qué no tú?
¿Por qué estoy aquí y por qué no allí?
¿Cuando empezó el tiempo y dónde termina el espacio?
¿Acaso la vida bajo el sol no es sólo un sueño?
Lo que veo y oigo y huelo,
¿no es sólo la apariencia de un mundo ante el mundo?
¿Existe de verdad el mal y gente que realmente son malos?
¿Cómo puede ser que yo, el que soy,
no fuera antes de devenir,
y que un día yo, el que yo soy,
no sea más ese que soy?

 

Cuando el niño era niño le costaba tragar las espinacas,
los chícharos, el arroz con leche y la coliflor al vapor,
y ahora come todo, no sólo por necesidad.
Cuando el niño era niño alguna vez despertó en una cama extraña,
y ahora lo hace seguido.
Muchas personas le parecían bellas,
y ahora, sólo en ocasiones, con suerte.
Imaginaba claramente el paraíso,
y ahora, como mucho, lo adivina.
No podía pensar en  la nada,
y hoy se estremece ante ella.
Cuando el niño era niño jugaba entusiasmado,
y ahora se concentra como antes
sólo si se trata de su trabajo.

 

Cuando el niño era niño las manzanas y el pan
le bastaban de alimento,  y todavía es así.
Cuando el niño era niño las moras le caían en la mano,
como sólo caen las moras,  y asi es todavía;
las nueces frescas le ponían áspera la lengua,
y así es todavía;
encima de cada montaña tenía el anhelo de una montaña más alta,
y en cada ciudad el anhelo de una ciudad aun más grande…
y siempre es así todavía.
En la copa del árbol tiraba de las cerezas
con igual deleite lo hace hoy todavía;
se asustaba de los extraños como todavía se asusta;
esperaba las primeras nieves y todavía las espera.
Cuando el niño era niño
lanzó un palo como una lanza contra el árbol,
y hoy vibra así todavía.

 

        Una de las películas que prefiero es El cielo sobre Berlín, dirigida por Wim Wenders y con guión suyo en colaboración con Peter Handke. Este poema lo escribió Peter Handke para la impactante primera escena de la película. ¿Hay algo más hermoso que una pluma escribiendo sobre un folio en blanco? No lo piensen: claro que lo hay, pero no son tantas cosas.

Peter Handke

Peter Handke

 

 

 

        Si quieren leer más poemas de Handke, en la editorial Bartleby han publicado su Poesía Completa: Vivir sin poesía.

        Busco algunas preguntas más de las que sólo pueden hacer los niños. Llueve y es difícil concentrarse, pero recuerdo el libro de relatos de Enrique Vila-Matas, Exploradores del abismo, y uno de sus personajes, una niña, le pregunta a su padre: “¿Por qué hay algo en vez de no haber nada?”

        Me gusta la idea. Reconozco a Heidegger, y eso me gusta más.

        Intento recordar lo que sentía cuando era un niño.

Narrativa Hispánica, 1989.

 

        Hace ya más de veinte años, en la Facultad de Filología de la Universidad de Sevilla, se montó un ciclo de Narrativa Hispánica actual, así se llamaba. Recuerdo que eran cuatro narradores: tres españoles (Antonio Muñoz Molina, Juan José Millás y Julio Llamazares, que al final no apareció porque prefirió ir a recoger un premio que le había concedido una cadena de hipermercados) y un sudamericano. Yo fui uno de los organizadores del ciclo, y presenté al escritor sudamericano en un Paraninfo a rebosar. No era para menos. Pasé con él dos días con sus noches, de bar en bar, de sitio en sitio, hablando. Yo tendría unos veintipocos, él rondando los sesenta. Me decía de X, otro escritor de su país:

        “No, no creas que la derecha en mi país lo valora. Ni mucho menos. No le perdonan, ni jamás le perdonarán, lo que él ha escrito de ellos, y mucho menos de los militares, que siempre le estarán esperando. Incluso estuvo amenazado de muerte. Lo que ocurre es que ahora se han dado cuenta de que les es útil, porque dignifica, con su autoridad dentro y fuera de nuestras fronteras, sus posiciones. Pero nunca le perdonarán que antes los haya criticado y haya puesto al descubierto sus vergüenzas. Conmigo es diferente, porque yo sí soy de nacimiento uno de ellos. Él no. Ellos, todo el mundo lo sabe, siempre han pensado lo mismo. Ahora lo tienen como a un arrepentido, que habla en nombre de los derechos humanos y la justicia, conceptos que ellos siempre han despreciado, aunque ellos son más sútiles. Y lo que no se terminan de creer es que lo hace desde su lado. Pero les es útil para sus fines. Bienvenido pues.”

 

          El entrecomillado no es, obviamente, exacto. Lo que se quiso decir sí lo es. Veintiún años después, la historia se repite.

Sobre la obra periodística de Vázquez Montalbán.

Hoy se ha publicado, en Estado Crítico, mi reseña de Obra periodística I, (1960-1973). La construcción del columnista, de Manuel Vázquez Montalbán, (Editorial Debate, 2010).

montalban

Cualquier novedad que incluya obra inencontrable de Vázquez Montalbán es una buena noticia.

Número 85 de la revista Clarín.

        Para mí es muy importante el papel para leer y para publicar. Estos días en los que tanto y, casi siempre, con tan poco interés se habla de lo electrónico y de lo digital, me resulta especialmente grato y alentador saber que hay publicaciones periódicas que mantienen su fidelidad al papel, y que en ellas se escribe y se habla de la mejor literatura. Estos días me ha llegado, de Oviedo, el número 85 de la revista Clarín, si no la que más, sí una de las revistas más interesantes de literatura que se editan en España. La dirige, desde sus inicios, José Luis García Martín.

Revista Clarín. Número 85.

Revista Clarín. Número 85.

         En este número hay dos artículos de fondo que, sin duda, provocarán controversias varias: Rosa Navarro Durán comenta y argumenta su tésis ya difundida de la autoría de Diego Hurtado de Mendoza de la segunda parte del Lazarillo, y Enrique Ferrari habla sobre la poética (postpoética) de Agustín Fernández Mallo. También encontraremos conversaciones de Lino Ventura con Yuri Herrera y de Javier Fresán con Fernando Checa. Pero lo que más me ha interesado siempre han sido los Paliques, reseñas de libros de actualidad. En este número podéis encontrar Paliques firmados por: Jon Bilbao, Toni Montesinos, José Luis Piquero… y dos míos. El primero dedicado al delicioso volumen conjunto Mitologías de invierno. El emperador de occidente, de Pierre Michon, y el segundo sobre Renacimiento, la nueva y reveladora novela del Nobel japonés Kenzaburo Oé. Me gusta especialmente publicar junto a José Luis Piquero. Hoy habría que preguntarle a él si soy correspondido, o si lo mío es un amor imposible. Eso sí, espero que disfrutéis la revista.

Dignidad

         Si lamentablemente hubiera fallecido en Lanzarote la activista saharaui Aminatou Haidar, ¿de quién habría sido la culpa? Algunos ya apuntaban a Rodríguez Zapatero y a Moratinos, otros al rey Mohamed V, ¿pero quién habría sido realmente el culpable de su muerte? El gobierno español se encontró de la noche a la mañana con un problema que toda la oposición usó para pedir responsabilidades. Incluso la justicia estudió el caso: un juez fue a visitarla y estimó que estaba en su derecho de continuar con la huelga de hambre. No creo que Rodríguez Zapatero hubiera sido considerado un asesino si hubiera fallecido. Y sí digo desde estas líneas que la actitud de los distintos gobiernos españoles, también el actual, en el caso del antiguo Sahara español es lamentable, por no usar palabras más graves. No sólo la actitud del gobierno español: también del francés y del norteamericano, que son quienes tienen más intereses (económicos, geopolíticos, militares) en eternizar la situación indefinida de la antigua colonia española. Mohamed V tiene ya mucho peso en sus espaldas. ¿Habría sido el culpable de la muerte de Aminatou Haidar? Si entendemos que las decisiones de su gobierno son suyas, yo diría que, en este caso concreto, es culpable de haber expulsado de El Aaiún a la activista política. Igual que lo es de tener uno de los sistemas policiales más crueles y sanguinarios de los países considerados democráticos, hecho que le viene como herencia de su padre, Hassan II, amigo personal de nuestro monarca. Igual que es culpable de torturas sistemáticas en sus cárceles y de muchísimas otras cuestiones que no es el momento, aunque sí, ¿por qué no? de enumerar. ¿Podríamos añadirlo a la lista de líderes mundiales que habría que ajusticiar? ¿Y quién los iba a ajusticiar? ¿El Tribunal de los Derechos Humanos? Pero si todo ocurre con la complicidad, y cuando no, con el silencio, de Naciones Unidas, que es quien no termina de exigir el censo real del supuesto referéndum justo y libre que habría de decidir el futuro del Sahara. Eso sí, la huelga de hambre de Aminatou Haidar supuso llevar a las primeras páginas de los periódicos de medio mundo el problema del pueblo saharaui, pisoteado, humillado y, casi diría, exterminado con la complacencia de todo el mundo. Y cuando digo todo el mundo no incluyo a Cuba, que es de los pocos países que colabora de verdad con el pueblo saharaui. Un fallecido por huelga de hambre lo hace siempre por una causa que considera justa. A veces lo es, otras no, o no tanto.
         Es cierto que Cuba es un problema que siempre ha dividido a la izquierda. Es cierto que cuando le preguntamos a cualquier militante o simpatizante de izquierdas por la situación en Cuba, tenemos todas las respuestas posibles. La derecha suele hacer una pregunta que me parece capciosa a quienes no condenan enérgicamente el régimen cubano: ¿Tú te irías a vivir a Cuba? Yo realmente no lo sé, pero formularía la pregunta de otra forma que me parece algo más objetiva: ¿A qué país del Caribe te irías a vivir? O aun mejor: ¿En qué país del Caribe querrías haber nacido? Ahí sí, la respuesta sería clara. Y quitando algunas, pocas, excepciones podría incluir a todos los países de Centroamérica, e incluso del Sur.
         Que un ser humano fallezca es siempre una noticia lamentable: en cualquier lugar el mundo. Que fallezca por causas no naturales lo es aun más. Cualquier cosa que se pueda hacer para salvar una vida hay que hacerla. ¿Cualquier cosa? Sí. Aunque no tengo demasiado claro qué se podría haber hecho. Que haya personas en las cárceles por delitos de conciencia es lamentable. En cualquier país. Cuando el ejército norteamericano asesina, por error humano, a civiles afganos, no basta con pedir disculpas. Y ahí no hablamos de Bush, sino de Obama. ¿Es culpable Obama del error? Cuando el ejército israelí detiene o asesina a cientos y a miles de civiles en los territorios palestinos, y no sólo a palestinos, es también lamentable. ¿A quién tenemos que pedirle responsabilidades? O cuando el ejército colombiano hace lo propio con poblaciones civiles… La lista es larga. Algunos justificarán y dirán que hay situaciones excepcionales en las que el uso de la fuerza es lícito. Yo nunca lo haré. Cuando se detiene a personas por lo que piensan, dicen o escriben, o por lo que no dicen o no piensan o no escriben, siempre, siempre, me encontrarán. Siempre me pondré del lado del encarcelado. Aunque me digan que son problemas de seguridad del país. Fidel Castro, o su hermano Raúl, o su régimen, encarcelaron a Orlando Zapata Tamayo. Y este llevo hasta las últimas consecuencias su lucha contra una situación que no consideraba justa. Es el momento de lamentar su muerte y de exigir responsabilidades a quien las tuviera. ¿Pero estamos hablando  realmente de un asesinato?

Foto de Agustín García Calvo. (Sergio Lira)

Ya dedicamos una entrada a las fotos del mundo del flamenco de Sergio Lira (Sevilla, 1959). Aquí tenemos otra foto suya: un retrato de Agustín García Calvo realizado en Sevilla, en 1994.

"Agustín García Calvo". Foto de Sergio Lira (Sevilla, 1994).

"Agustín García Calvo". Foto de Sergio Lira (Sevilla, 1994).

Agustín García Calvo

         A veces tengo la sensación de que me pierdo las mejores. Ayer volvió a ocurrir lo mismo. Y es que soy cabezón: esta mañana he añadido un comentario a una entrada del blog de Miguel Sánchez Ostiz, en el que escribía sobre Agustín García Calvo y su relativo silenciamiento en los principales medios. Desconocía el motivo de la entrada. Y ha tenido que ser esta tarde, cuando he abierto el correo y he encontrado el magnífico artículo que ayer publicó Javier Rodríguez Marcos en El País. Me lo enviaba Francisco Lira.
         Es curioso Javier Rodríguez Marcos. Sus diez libros del año en la lista de Los libros de 2009 de El País, son los que más se parecen a los que yo habría escogido, de entre los cincuenta críticos del periódico que la elaboran. Me gustaron mucho su poemario Frágil (Hiperión), y su libro de prosas Medio mundo (Llibros del Pexe). Su hermano Julián Rodríguez es uno de los escritores que más me interesan. Y ahora escribe este artículo que hace justicia a una de las figuras más importantes de la creación y el pensamiento de los últimos cincuenta años en nuestro país.

         Recomiendo encarecidamente su lectura y hago unas apostillas:

         Agustín García Calvo no es el último heterodoxo. Aún están ahí Carlos Edmundo de Ory y, aunque con más reconocimientos, no los suficientes, Rafael Sánchez Ferlosio. Aún está ahí, aunque no se lo crean, Víctor Erice. Y nombro sólo a algunos de los intelectuales y creadores españoles que podrían merecer esas palabras. Y no son los últimos: hay muchos creadores que hacen su trabajo en silencio, o casi, ajenos a modas, subvenciones y fanfarrias. No es el último heterodoxo, pero sí quizás el más destacado exponente de un tipo de artista ninguneado por los sistemas (antes el franquista, ahora otros) porque su presencia, que siempre se reconoce enriquecedora, es incómoda para muchos, aunque necesaria para otros.

         La idea de la escuela multidisciplinar es un sueño desde épocas inmemoriales. El deseo de volver a los sistemas de estudios clásicos, donde no se  impartan tanto conocimientos, sino curiosidad, voluntad y herramientas para conocer el mundo: donde se prima el librepensamiento y la creatividad del individuo. En Sevilla ya hubo alguien de quien pronto escribiré que quiso, en los años finales de la dictadura, construir algo parecido sin más medios que su conocimiento y su biblioteca: Juan  Blanco.

         Hubo una época en que parecía que algunos de estos proyectos eran posibles. Recuerdo los años ochenta y primeros noventa, cuando muchos medios públicos apostaban por esto. Recuerdo un programa de radio, Caravana de hormigas, donde, entre otros muchos temas de actualidad, AGC tenía una hora, creo que, los miércoles, que usaba para leer sus traducciones de los clásicos (pre-socráticos, Shakespeare, Valery…) para a continuación establecer un debate con los oyentes, que nunca fueron más activos que en esa época, sobre el tema que quisieran. Claro. Estoy hablando de Radio 3. ¿Qúé si no?

         La tertulia de los miércoles en el Ateneo de Madrid es una experiencia que no se debería perder nadie. Algunas de sus sesiones están escritas y grabadas en la página de Lucina, la editorial que fundó en Zamora, en la que va editando sus libros y algunos otros muy especiales.

         Escribe textualmente JRM: Agustín García Calvo, que publica todos sus libros en su propia editorial, Lucina, pero los firma con su nombre entre signos de interrogación, lleva años luchando contra el “engaño” de un poder empeñado según él en imponer ideas sobre la realidad para matar “lo que hay vivo en la razón y el corazón”. Yo diría, más bien, que se trata de desvelar el engaño con que el Poder busca imponernos la Realidad. Reconocer esto es situarnos en el principio de todo y nos va a servir para entender mejor por qué molestan tanto una obra y una persona.

         Este soneto (una mínima y hermosa muestra de su obra poética) está publicado en su libro de 2008, Y más aún canciones y otros juegos (Lucina),  y editado en postal por Francisco Lira.

Soneto de Agustín García Calvo

Soneto de Agustín García Calvo


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