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LA ESPERA

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Tiempo que no pasa

Paso del tiempo que espera

Espera cayendo

Al tiempo que nace.

Mientras, mi alma

En su desierto

Vuelve a caminar

Por donde anduvieras.

Tiempo que se escapa

En el reposo de la espera

Espera queriendo volver

A retener lo que tuvo.

Mientras, mi corazón

Tala fronteras

Por donde te fuiste

Por si volvieras.

Te esperaré en la noche

Impaciente,

Entre las sábanas del viento

Desnuda,

Entre el eco de la gente

Muda,

En el camino angosto,

En las ondas del río,

Quieta...

en la esperanza

de quien espera

en el anden de las esperas.
archivado en:
Rafa Leon
Rafa Leon dice:
23/01/2008 10:15

A veces, Victoria, creo que lo mejor sería dejar de esperar, porque, como dijo André Giroux, "lí¢â‚¬â„¢enfer, cí¢â‚¬â„¢est lí¢â‚¬â„¢attente sans espoir". Pero abandonar la espera sólo depende del olvido, y el olvido no depende de nosotros, no es algo que podamos construir a voluntad, de modo que el tiempo, inexistente, se convierte en nuestro enemigo. Ya lo expresó Borges con genial maestría:

"...La vida es corta

y aunque las horas son tan largas, una
oscura maravilla nos acecha,
la muerte, ese otro mar, esa otra flecha
que nos libra del sol y de la luna

y del amor"...

Espero que tu espera se vista de esperanza y que nunca añores "ese otro mar" en el que, tarde o temprano, todos terminamos sumergidos.

Un beso.

PACO HUELVA CALA
PACO HUELVA CALA dice:
23/01/2008 14:02

Después de lo dicho por el monstruo de Rafa, de nada valdría añadir más.
SOLO UN BESO, VICTORIA

Mamen.
Mamen. dice:
23/01/2008 18:11

Hay esperas, que son un pozo
hay esperas, que son un sueño
otras el vacío
otras el silencio
hay esperas que no hablan
porque no hay aire
allí adentro.
Es la espera un laberinto
es tal vez, un desencuentro
con el alma que camina
y nosotros...
siempre quietos.

Un besazo.

¿Esperar? ¿Y si caminamos con paso lento?

Otro.

Victoria
Victoria dice:
23/01/2008 21:37

Déjame
que te espere bajo la luna
con mis ojos levantados.
Búscame
con la esperanza del tiempo
que conservo sin desgaste.
Encuéntrame
en mis palabras sin sentido,
Donde se esconde el arca perdida.
Donde el dolor tiene cura,
Donde el amor anda en cueros,
Donde se vive, se muere y se vive.

Besos

malena
malena dice:
24/01/2008 17:54

Te digo igual que Paco. Qué después de todo lo que te ha dicho Rafa, los demás nos quedamos sin palabras. A mí me quedan las justas para decirte que esa espera es muy tierna y de un corazón que ama demasiado. ¡Ojalá sea correspondido!

Montones de besos.

Maria
Maria dice:
24/01/2008 21:08

se me está poniendo una sonrisa malévola, pero mala, al leer este poema y el de dos palabras...

¡¡con lo casamentera que soy yo!! ¡GENIALLLLLLL!

besossssssss

calle quimera
calle quimera dice:
25/01/2008 02:29

Uff..es que Rafa León ha puesto el listón bien alto. Pa callar a Paco..je...

Es un poema precioso, Victoria, realmente precioso. Algo se encoge por dentro ante un amor de tales dimensiones, de ese dejar escurrirse el tiempo de entre los dedos sin intentar detenerlo esperando un regreso que quizás no se produzca nunca.

Besos, guapa. Y como esto no deja hacer dos comentarios, te diré que la espera nuestra ha merecido la pena. Has vuelto con las manos llenas de poesía.. Porque vaya tela la anterior a ésta..

Mario Marin Malopinador
Mario Marin Malopinador dice:
25/01/2008 14:05

Mi muy querida Victoria, como Dios era tan cutre, en vez de usar caoba, nos hizo con barro. De ahí pienso yo que viene mi afición por los barrizales y mi amor por lo sucio. Pero hoy que te abro después de mucho tiempo, me encuentro con unos versos rotundos y policromados que además ilustran uno de mis temas fetiches. Esperar es mi infinitivo preferido, porque quien espera vive. Es un verbo además muy conejero; con partos numerosos y cuantiosos. Como algunos compañeros te han dejado a modo de comentario sus criaturas, ahí llevas algunas de las mías, también afiliadas al digno arte de esperar.


Cuando los colores huyen


Y dime por qué siguen las llagas en mi pensamiento y mi sol en luto y mi mirada perdida y mi risa soterrada. Y dime por qué se fueron los rosas, los rojos y los amarillos, tus bonitas desapariciones, tu risa cinco tenedores y tu casa junto al mar en el mar de mi impaciencia. Dime si queda poco para los días en blanco, para los caminos limpios, para los besos valientes, para el abrazo alargado. Dímelo pronto porque me ahoga la espera y en la espera me deshago.


La silla sin respaldo


Para esperar se necesita una silla y un aguante, y yo no puedo. Para esperar se olvida, y yo no puedo. Para soñar, al menos a cada poco tu presencia, y yo no la tengo.



Besos Victoria.

Victoria
Victoria dice:
25/01/2008 21:51

Cierro los ojos y siento la caricia tersa de vuestras palabras, me quedo un rato en silencio, pienso y vuelvo a leerlos; qué sabiduría de calle, qué lirismo, qué indocilidad, que complicidad, UFFF...
Una indefinible mezcla de emulsiones burbujean por aquí dentro, me habéis embriagado.

GRACIAS Y A ESPERAR, QUÉ LA VIDA SE AGOTA.

calle quimera
calle quimera dice:
27/01/2008 00:19

Le pedí prestadas unas alas a un amigo de la infancia,con paso tranquilo alcancé las vías del tren que todavía suenan en mi viejo barrio.Sentado,con las alas puestas y fumando.Sigo esperando que se llene ese vacío que ma acompaña desde la cuna.Salud¡¡¡.

VICTORIA
VICTORIA dice:
27/01/2008 12:10

Somos aves de jaula, no tenemos libertad, pero si hermosas plumas.

Besos.

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