Usted está aquí: Inicio / Rafael Suárez Plácido / Blog / Perder algo de ti

Perder algo de ti



(Afirmación, broma y agradecimiento) Sabía que José Luis había participado en una película (¿de Ramón Lluis Bandé?) haciendo de vampiro o de muerto viviente que salía de un ataúd o algo así. Lo que no sabía es que había utilizado la foto para la solapa de su primer libro, Cazador de autógrafos, una joya, un auténtico tesoro, como las dos cajas de libros que han estado reanimando este fin de semana mi casa.

---
Odio a la gente que dice: "¡Temazo!", o "¡discazo!, o "¿sí/no o qué?", igual que antes me ocurría con los que decían:"en verdad". Voy ganando enteros en intolerancia.

---
La música va convenciendo a la mente que la escucha. Las palabras también tratan de hacerlo, desde que alguien las dispone en un papel en blanco. No es fácil convencer a nadie de que es mejor escuchar o leer que no hacer nada.

¿Por qué es mejor escuchar música que el silencio?

¿Por qué es mejor leer un poema que el vacío?

A mí, es que el vacío y el silencio me evocan la muerte. No puedo evitarlo. Así que cada vez que leo o escucho música, siento que estoy más vivo. Eso sí, no sé qué prefiero, si más o menos vida.

---
Estos días hay unanimidad en algo: Quique Camoiras fue un actor genial. Hace unas semanas, era Manuel Fraga el ejemplo de buen demócrata que había que seguir.

---
Perder algo de ti.
He pasado la vida tratando de aprender a usar las palabras. He llegado a este punto, pero he perdido algo muy valioso en el camino. Te he perdido a ti. Y tengo frío. Y ni siquiera puedo decir que haya aprendido algo más del secreto de las palabras. Sí, sé que hubo una época diferente. Hablábamos a menudo de ello. Pasábamos el día juntos, hablando de la vida de las palabras. Yo veía la película todos los días, fumándome un puro de La Breña. A veces, incluso eran dos puros. Nadie lo comprendía. Nadie te conocía.

Años después, volver a buscar el camino de las palabras. Las palabras, la poesía. Las palabras son lo que queda cuando me levanto de esta silla. Lo que te llega mientras lees. La música, el mar, el secreto. Hubo un tiempo en que también era el desierto. La vida. Intento recordar el pasado. Pero sé que sólo soy lo que ves ahora, lo que lees ahora. Ni antes, ni después.

Recuerdo aquel amigo que hablaba de sus miedos con tanta soltura, que parecía que no fueran miedos reales. Jung hablaría de "afirmación del terror". Ya ves, hay algo de eso.

Paso el tiempo tratando de recordar cosas que ocurrieron y las sensaciones que me producían. A veces, también las sensaciones que me producen ahora, si las recuerdo con nitidez.