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LA CENSURA EN LA PRENSA - 2

Querido Miramamolín,


He aquí el segundo artículo que LA NOTICIA no me publicó, en 1985, porque, como te decía en la anterior entrada, considero que no ha perdido vigencia. Antes al contrario, el papel de la baboprensa o falsimedia en nuestros días hace que esté de plena actualidad. Rebatía en mi artículo un concepto vertido en otro anterior por un periodista que entonces tendría unos 34 años.

CRITICAR A LA PRENSA

Recientemente, 15 de febrero -LA NOTICIA, pg. 12-, el periodista S. afirmaba en un artículo titulado "Cuando la prensa critica al poder" algo que a mí me produjo un cierto escalofrío, tanto es así que he releído la frase varias veces para estar seguro de haberla entendido en su correcto sentido. Y sí, es cierto que el Sr. S. afirma que es " ... falaz (...) el que la prensa también debe estar sujeta a críticas".

Aunque el artículo deriva luego hacia aspectos de gestión económica de la prensa y de los intentos de Felipe González por controlar la información, la afirmación sobre la falacia de la criticabilidad de la prensa queda ahí, rotundamente clara y dogmática.

He dejado transcurrir adrede varios días esperando que se produjese una fe de erratas o, en su caso, algún comentario por parte de alguien más autorizado que yo. No ha sido así y lo lamento por todo lo que implica. En principio nadie parece haberse sorprendido por tal aserto (o nadie lo ha leído).

Si nadie lo ha leído mi preocupación se centra en la indiferencia existente hacia los temas de trascendencia social. Mas si se ha leído y se asume, mi preocupación es más profunda: supone que cuando alguien, todavía, en España se autoerige en infalible e incriticable se acepta sin más, sin que nada chirríe. Segundo escalofrío.

Aun a riesgo de que se me apabulle con citas de teóricos de la comunicación, yo me atrevo a proclamar públicamente que la prensa es criticable, debe ser criticada y es sanísimo para el cuerpo social que así sea. Y cuando digo "la prensa" estoy diciendo: desde las juntas de accionistas de las grandes empresas periodísticas hasta la última gacetilla y el último redactor del más pequeñajo boletín parroquial.

Y, aun a riesgo de equivocarme y por ende ser criticado, digo que la prensa es criticable, en principio, por una obvia razón: ser obra humana, lo que implica falibilidad suma. A partir de ahí ...

Si criticar es arte de juzgar, formular opinión ... ¿cómo admitir que actividad tan presurosa como la periodística y tan sujeta a errores, por ejemplo, no haya de ser criticada?

Contemplemos otro didáctico ejemplo: supongamos que en un imaginario país con forma de piel de toro que acaba de enterrar a un dictador y comienza una andadura democrática vacilante surgen llamadas a golpes de estado desde unos cuantos periódicos, ¿será criticable o no esa línea editorial?

Y si existen periodistas, que existen (conozco nombres y apellidos), capaces de reseñar actos a los que no asisten o inventar noticias para llenar una columna, ¿debe la sociedad asumir tales comportamientos profesionales sin crítica?

Paréceme que el Sr. S. ha confundido criticar con censurar. Y también que, cuando cita a un diputado de las Cortes de Cádiz en el párrafo siguiente del artículo que comento, está confundiendo opinión pública con opinión de la prensa. O bien está creyendo, de buena fe por supuesto, que no hay más opinión pública que la de los periodistas, lo cual me lleva a una reflexión que a menudo me ha sumido en estado de perplejidad: cómo el narrador se convierte en protagonista del cuento, fenómeno que entre periodistas parece que se da cada vez más. Y luego pasa lo que pasa: que algunos de ellos se constituyen en ombligo del mundo y desde sus papeles pretenden mostrarnos la vida del color que conviene a sus respectivos editores.

Por eso estimo que los ciudadanos, sobre todo los de a pie, debemos criticar a la prensa, porque todo ejercicio antimanipulador es sano, necesario e imprescindible para seguir siendo, o comenzar a serlo, personas libres.

(PS: por más que se empeñe LA NOTICIA y lo publique en primer página yo no me creo que haya equipos de fútbol en Huelva que ganen los partidos "por la minina". Son crónicas, éstas, falodeportivas que no asumo y critico con decisión y energía. Como corresponde).
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Pues bien:

tampoco me dieron explicación por no haberlo publicado, pese a ser accionista (una acción, pero accionista). ¿Sería por corporativismo con el autor del artículo criticado? ¿Porque yo criticaba la errata de la minina? Pero, además, ¿cómo, siendo un periódico en el que el PSOE estaba en mayoría, se les había colado ese artículo antifelipista? ¿Sería que no querían que se removiese el asunto? Ni zorra idea.

Y he dejado para el final la identidad del periodista porque no quería condicionar a nadie antes de la lectura. Podéis ver el currículo en su propio blog. Observad a qué fundaciones y alguna que otra organización "triangular" pertenece o ha pertenecido, así como los cargos que ocupa o ha ocupado cuando la derecha indisimulada ha mandado aquí. En fin ... se ve que a los 34 años ya andaba haciendo méritos como "liberal": por eso citaba al de las Cortes de Cái, supongo.

MANUEL RUBIALES REQUEJO
MANUEL RUBIALES REQUEJO dice:
23/12/2009 01:47

Pues si que sigue vigente el asunto, si, el paso de los años sólo nos da memoria y reflexión, por lo demás, y en asuntos de prensa...

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