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Tomas Transtromer, premio Nobel de Literatura



A principios de año escribí una serie de tres artículos en los que resumía los libros que más me habían interesado de los publicados el pasado 2010. Sé que no es precisamente demasiado original. Casi todo el mundo lo hace. Alguien me dijo que lo único que le parecía interesante de esas listas (normalmente son listas, en mi caso intenté que fuera algo más) era encontrar alguna pequeña aportación que pudiera interesarnos. Es cierto: da igual qué me ha gustado más o menos, pero sí está bien que alguien vea entre esos libros alguno que no conozca ya y le entre curiosidad.

El tercero de esos artículos, el dedicado a los libros de poesía, fue publicado en el número 92 de la revista Clarín, el de marzo-abril de este año. Entre los libros que citaba, comentaba y recomendaba estaba El cielo a medio hacer, la antología que Nórdica había publicado de Tomas Transtrí¶mer.

Hace un par de semanas, me escribió Lennart Karlstrí¶m, un investigador sueco que lleva años dedicados a recopilar bibliografía sobre el gran poeta sueco. Estaba interesado en saber si el artículo estaba publicado en la edición en papel de Clarín y, en su caso, en que le aportara su referencia. Le respondí proporcionándole la información que me pedía y recibí su agradecimiento apenas anteayer.

Hoy me encontré al poeta, crítico y diarista (y amigo) José Luna Borge, que fue quien me comunicó que le habían concedido el Nobel a Transtrí¶mer. No parecía estar demasiado conforme con que lo mereciera, aunque admitió haber leído muy poco de su obra. No sé si fui demasiado correcto: hay una norma que nos dice que si alguien dice que no le gusta algo que a ti sí te gusta, lo más conveniente es relativizar tu interés o, en todo caso, cambiar de tema. Le respondí que había algo que para mí hacía de Transtrí¶mer un hombre muy importante, al que estarle, además, muy agradecido: tiene la misma enfermedad que mi padre. Sufrió un derrame cerebral en 1990 y desde entonces no puede hablar, pero sí continúa escribiendo. Obviamente, no por esto merece el Premio Nobel. Obviamente, no sería mi autor favorito para ese premio. Pero si alguien tiene realmente ganas de opinar sobre él, debería leer sus libros. Estos días se ha publicado en España una segunda antología que complementa a la primera: Deshielo a medianoche. No sé si Antonio Colinas es de quedar bien en las reseñas que escribe, imagino que no, que es un autor consecuente. En la contraportada se citan unas líneas de su reseña en El Cultural a la antología anterior:

La poesía de Transtrí¶mer posee fuerza, hondas raíces. Por eso, incluso al abordar la síntesis del haiku, salva la plasticidad iluminadora de la misma.

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Colinas sabe de lo que habla. Yo, estos días, leeré Deshielo a mediodía, verso que augura momentos placenteros de lectura. Está traducido, como El cielo a medio hacer, por Roberto Mascaró, y editado, también, por Nórdica.

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Me gusta mucho esta imagen de Tomas Transtrí¶mer. Me evoca muchos momentos. Y detrás los kanjis manuscritos de algún haiku. Sí, sin duda Antonio Colinas sabe bien de lo que habla.