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Miraré a tu sombra

No he leído mucho de Saramago. Me gustó bastante Todos los nombres, así que leí Ensayo sobre la ceguera, que me deslumbró (y no es un juego de palabras), y luego La balsa de piedra, que no me dijo gran cosa, a pesar de que comparto su iberismo. Siempre he querido leer sus libros anteriores (como Memorial de un convento) pero nunca he tenido prisa: los leeré.

Hace unos diez años asistí a una conferencia suya en Oviedo. Se trataba de formular propuestas para el nuevo milenio y hubo de todo. Desde los que hicieron el más espantoso de los ridículos, como Gustavo Bueno, que es la personificación del cuento de Andersen del rey que iba desnudo, hasta los que no estuvieron brillantes siéndolo, como mi admirado Antonio Escohotado, que se dejó seducir por un público atontolinao. A su lado, Saramago estuvo regular, no por él sino por el público atontolinao, que no supo ver que sus propuestas eran las más serias y de mayor calado. Proponía la vieja fórmula del desarrollo sostenido pero con originalidad y un discurso nuevo, con palabras de poeta lúcido. No podía permitirse un primer mundo acelerando a 100 por hora mientras el tercer mundo no pasaba de 20. Para mí eclipsó a todos los demás, mientras gran parte del público se dedicaba a jalear boutades.

Estos días Rakel me recordaba (la tiene presente desde desde hace años) la frase que Pilar del Río, su esposa y traductora, llevaba bordada en su vestido cuando acompañó a Saramago a recoger el premio Nobel: "Miraré a tu sombra si no quisieras que te mire. Quiero estar donde estará mi sombra, si allí estuvieran tus ojos". De El evangelio según Jesucristo. Poesía.
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Santiago
Santiago dice:
22/06/2010 10:20

A mí me gustó muchísimo, tanto que creo que es la mejor, "El año de la muerte de Ricardo Reis". Por cierto, ¿por qué solo recordamos las novelas de la última época? Saramago llevaba mucho tiempo escribiendo, pero esa primera etapa no la tenemos en cuenta. En todo caso, si puedes léete la de Ricardo Reis.