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Adieu, Semana Santa

Espero que mi amigo José Manuel Benítez Ariza (aunque tan irreligioso como yo, creo) no considere groseras las opiniones que vienen a continuación. Pero necesito decirlo: detesto la Semana Santa. Me deprime. Me asquea.
No puedo soportar esos tambores con aire de juicio final, esas cornetas desafinadas. No puedo sufrir los uniformes eclesiásticos y militares que me hacen sentir transportado al franquismo de las películas. Ofenden mis creencias esas imágenes de cartón piedra que transportan los cofrades haciéndose daño en las articulaciones; todas ellas imágenes de gente llorosa o sangrante o triste o torturada. Me dan grima esos capirotes que me recuerdan al Ku-Klux-Klan. Creo que la religión católica, tan amiga de la muerte, el sufrimiento y la chacinería, tan enemiga del placer, del disfrute y de la vida, cobra su peor dimensión en la Semana Santa. Un buen ejemplo de la turbiedad de la fiesta es la rivalidad entre las hermandades. Yo he escuchado decir a un hermano de la cofradía X que Pepito para él está muerto porque pertenece a la cofradía Z. Bonita religión, bonitos sentimientos, bonita hermandad. Qué cosa tan siniestra.
Y lo que menos llevo es la obligatoriedad de la Semana Santa, como de tantas otras fiestas populares: el hecho de que ni dejando de asistir a las procesiones puedas verte libre de su invasión televisiva o ambiental. ¡Si uno no puede ir a hacer una compra a la ciudad más próxima sin ser desviado por una procesión de momias! ¡Si toman las calles con su mensaje de tristeza y sordidez!
No debería quejarme. Quienes lo han vivido me cuentan que, cuando Franco, en Semana Santa se terminaban el cine y el teatro y la música. Estaban prohibidos, si no por ley, sí por costumbre consuetudinaria. ¡Y que aún sigamos sufriendo la Semana Santa! Ya sé que es una tradición (como lo es la monarquía, la ablación del clítoris en muchos países o los toros en nuestro propio ámbito). Excelente. Creo que en un estado laico como tiene que ser, la religión habría de ser una opción privada (como el sexo sadomasoquista o el encaje de bolillos) que no tendría porqué trascender a ámbitos sociales ni convertirse en espectáculo invasivo de la vida del resto de ciudadanos a quienes nos repugna tanta exhibición gratuita de la muerte, la tristeza y el dolor. Pero, como siempre, en este tiempo y lugar, hablamos de utopías.
Enhorabuena a quienes les gusta la Semana Santa. Tienen para celebrarla mayor libertad que yo para evitarla.
archivado en:
MANUEL RUBIALES REQUEJO
MANUEL RUBIALES REQUEJO dice:
27/03/2008 01:17

Genial, asumo tu artículo como si me hubieras leido el pensamiento. Cuánto mea pilas suelto, cuánta plañidera encogida de vagina, cuánto tonto debajo de los capirotes, cuánto porrompompón y tarari-tararí, cuánto cura empalmado y altanero... Qué se queden dentro de las Iglesias, joder, qué vaya quien quiera y que no den tanto por culo por las calles. Para mi lo único bueno que tiene la semana santa es que los bares cierran más tarde, por lo demás me la suda.
Un abrazo.

Jose Luis Piquero
Jose Luis Piquero dice:
27/03/2008 01:24

Es un consuelo saber que uno no es marciano porque, de verdad, esto parece una enfermedad contagiosa. Y ahora viene la época de las romerías, que es otra historia. En fin...
Manuel, un abrazo:
JLP

Miguel Cane
Miguel Cane dice:
27/03/2008 02:33

Querido José Luis,

Yo tampoco tengo afecto por la SS. :) Es por razones que nada tienen que ver con la religión y ya te las contaré, seguramente en persona cuando estés por este bello (y frío) Finisterre.

Me horroriza que la gente se autoflagele, aún si es 'en el nombre de su fe'. A mí me enseñaron que Dios es un Dios de amor y que estoy hecho a su imagen y semejanza. Ergo, respeto, y del mismo modo me gustaría ser respetado en mi fe personal por los demás.

Soñar no cuesta nada.

Un abrazo grande y gracias, tanto por tu visita, como por permitirme oír a Maggie la gata con otra lengua.

paupablo
paupablo dice:
27/03/2008 12:50

Para mí la semana santa siempre ha sido un fenómeno televisivo y vacacional. En la tele salía gente haciendo cosas extrañísimas que no parecían muy recomendables. Siempre vuelvo a Oviedo y a Mieres en semana santa y no la he sufrido más que en los telediarios (será que salgo poco de casa, qué sé yo).

Por cierto, acabo de volver de la FNAC de L'Illa Diagonal en Barcelona, y me he encontrado con varios ejemplares expuestos de tu traducción de Tortilla Flat, casi me compro el libro, pero tendrá que esperar a abril. He sentido un orgullo extraño al leer en la solapa: José Luis Piquero (Mieres, Asturias ...).

No encontré "La semana fantástica" de Beltrán, pero sí "La amada invencible".

Un saludo

Natalia Menendez
Natalia Menendez dice:
27/03/2008 18:43

Ya lo sabes, no puedo estar más de acuerdo. No se puede describir mejor, tambores con aire de juicio final. Las imágenes de los santos siempre me han dado muy mal rollo. Contradictoriamente, lo menos siniestro y más humano de todo lo que describes me parece la rivalidad entre hermandades, después de todo siempre aprovechamos nuestra pertenencia al grupo para rivalizar con otros colectivos similares, ya sea por fanatismo deportivo, político, geografico o religioso. Que lo mejor de la Semana santa son las vacaciones, no nos engañemos, y para poder evitar las procesiones hay que quedarse en casa o salir de España. Estuve en Roma el fin de semana anterior a la semana santa y la única procesión que vi la protagonizaba la comunidad latinoamericana de Trastévere. Yo el viernes me comí un buen trozo de carne saltándome la vigilia, como acto simbólico de rebeldía ;-))))

gordons
gordons dice:
27/03/2008 19:09

Hola, no soy católico practicante -y mucho menos en vacaciones- pero tenéis aquí la suficiente unanimidad para que me apetezca disentir.
¿No puede ser que resida el fervor religioso en la misma zona del cerebro que el fervor político? ¿Será tan grande la diferencia moral entre acudir a una procesión y acudir a una manifestación o un mítin?
¿Somos REALMENTE tan diferentes los apolíticos, los del PP, los del PSOE y los de IU? ¿...los militantes y los cofrades?
¿No serán todos los partidos y todas las religiones -en el fondo- una sola y misma cosa?
-(por ejemplo un mismo doble deseo: confraternizar y tener buena conciencia),... ¡aunque luego los rituales sean todos diferentes, y ridículos unos para otros!

Jose Luis Piquero
Jose Luis Piquero dice:
27/03/2008 20:23

Gordons, no te quito razón: Todos los espectáculos gregarios (la política, la religión, el deporte...) se parecen un poco. Y a veces dan algo de grima. No veo la confraternización. Veo rivalidades (entre partidos, hermandades o equipos) que llegan a la inquina, veo renuncia a la individualidad en favor de la masa, veo fanatismo.
Es verdad que la política también es invasiva pero me parece que la diferencia es clara: la política es cosa de todos, se trata de escoger nuestro modelo de sociedad, el modo en que ésta se va a gestionar, los derechos que podemos y debemos exigir... todo eso. Ya sabes: la cosa pública, del conjunto de los ciudadanos. En cambio, la religión es algo privado, se trata de las creencias particulares de los individuos (uno cree en el más allá y otro no) y no debería imponerse a toda la sociedad.
Y por cierto: a tenor de la gente que va a las procesiones y del bombardeo televisivo, los que disentimos somos nosotros (y pensamos seguir haciéndolo). La unanimidad (que nada tiene que ver con la solidaridad) está del otro lado.
Hace 5 minutos, un amigo periodista me ha contado que han censurado una columna suya anti-Semana Santa en el periódico supuestamente progresista en el que escribe. He leído el artículo censurado y te aseguro que era bastanta más suave que mi comentario.
De todas maneras, allá cada cual con sus creencias. Yo sólo expreso las mías, que también tengo derecho. No dejaría a mi hija asistir a uno de esos espectáculos gore y apologistas de la muerte.
Gracias por intervenir y un saludo cordial.

gordons
gordons dice:
27/03/2008 21:40

Cada vez que me meto a polemizar en un blog y me dicen "lo escribí porque estoy en mi derecho" ... pienso "¡¡¡Jodér, eso ya lo sé, ostia!!!"
...jejej ...
-(sin acritud : D )-

Por lo demás, qué voy a decir. Completamente de acuerdo.
Saludos!

Jose Luis Piquero
Jose Luis Piquero dice:
27/03/2008 22:23

No, Gordons, no está mal recordar los derechos de uno. Acuérdate de lo que he dicho de mi amigo. ¿Ha tenido él el mismo derecho para expresarse en "su" periódico que los semanasanteros? Yo creo que no.
Y además, en estos temas, enseguida te dice la gente: "Bueno, pues no vayas a las procesiones pero respeta a los demás". Pues eso: no voy, respeto a los demás, pero reivindico MI DERECHO a dar mi opinión sobre algo que me afecta quiera o no. Parece obvio y no lo es tanto.
Un saludo cordial.

arati
arati dice:
28/03/2008 10:33

Vaya, me despisté y llego tarde, a semanasanta pasada.
Joseluis, hiho, has estado brillante. No sé como podria vivir sin vos.

Yo también detesto la semana santa, que me obliguen a sufrir a los penitentes y los capirotes, detesto tener que esperar a que pasen los prohombres de cada ciudad vestidos de romanos, a paso lento y dando golpes solemnes en el suelo con una lanza.
Y tampoco me gustan las fallas. Ni los carnavales de Tenerife, ni la Patum de Berga, ni el Rocío. Ni los desfiles del Día de la Hispanidad.

Sí, lo siento, detesto esas manifestaciones que tal vez podrian resultar alegre y localmente folclóricas pero que acaban reconcentrando lo más cutre y peor de "la pertenencia".
Vale, sí, es cierto, en si no tiene ná de malo pasarse meses ensayando el paso para sacar al cristo barroco a dar un garbeo por la calle, ni es malo tirar petardos, ni quemar muebles ni disfrazarse con el sostén plateado que tanto anhelas poder ponerte porque en lugar de una rubia oxigenada resulta que eres un tipo barbudo y registrador de la propiedad.

Lo jodido es que eso se convierta en signo de identidad de uno CONTRA el resto. De mi grupo contra los otros grupos. Lo que tú explicas de las cofradías.
Lo que detesto es el fanatismo, y el papanatismo que nunca le queda muy lejos.

Y es detestable que nos lo impongan a los que ni nos va ni nos viene, a los que penamos en nuestra individualidad y no tenemos grupo, ni rituales de pertenencia, ni tribu, ni especie a la que acogernos, a los mostruosos cervatillos.

Lo que sí está bien de la semana santa es que por la tele dan pelis de romanos.

Besos

Judith

Xandru F.
Xandru F. dice:
28/03/2008 23:13

A mí, compañeros, hasta las pelis de romanos me sobran ya. Como dicen en tu tierra de adopción, JARTURA es lo que tengo.
Y cada año que pasa eso peor...
Abrazos.

MY
MY dice:
30/03/2008 02:22

Me encanta la Semana Santa...por todos los recuerdos buenos de mi infancia y porque en la adolescencia era la época mejor para ligar y porque mi mejor amiga y yo fuimos unas transgresoras al vestirnos de incógnito de "capirotes" cuando no se permitía a las mujeres ( y mucho más que te podría contar...pero ahora no tengo tiempo...que tengo que prepararme para la romería de mañana, jejeje)
Bs. MY

gordons
gordons dice:
31/03/2008 20:53

Hey, si el artículo que le tumbaron a tu amigo es uno que se titula "Microcomos113: SS" casi le hicieron un favor
: D
Literariamente será una joya -yo no soy especialista para juzgarlo- pero la argumentación me parece quejica y floja.

miguelbarrero
miguelbarrero dice:
01/04/2008 00:46

Querido Gordons:

Sí, el artículo se titula "SS" (Microcosmos es el epígrafe que lleva mi columna en el diario en el que colaboro, 113 el número que hace -o que hubiera hecho- el artículo en cuestión) soy yo. Permíteme resumir muy brevemente las dos líneas fundamentales de mi artículo:

1) La Semana Santa paraliza u obstaculiza la vida de los ciudadanos durante varias horas al día a lo largo de siete jornadas. Uno no puede pasar por determinadas calles a la hora en la que se celebran las procesiones (a menudo calles céntricas y frecuentadas) y ni siquiera puede descansar o entregarse a otros quehaceres más domésticos (leer un libro o el periódico, ver el televisor, charlar con amigos o familiares, si los tuviere) si tiene la desgracia de que los desfiles en cuestión pasen bajo su ventana. Se trata, no lo olvidemos, de una fiesta promovida por una institución privada (la Iglesia), pensada únicamente para sus socios y afines y para cuya participación se exigen unos determinados requisitos no siempre compatibles con las reglas del juego democrático. Las mujeres, por ejemplo, tienen prohibido portar pasos. Precisamente, un buen amigo me ha contado ayer mismo que en la localidad de Valdeón (Zamora), las autoridades eclesiales prohibieron que la alcaldesa, del PP, saliera en procesión portando una de las imágenes.

2) La institución organizadora (esto es, la Iglesia) lleva cuatro años acusando al Gobierno y a sus "afines" (y, por extensión, a la parte de la sociedad que votó al partido en el poder y a los que comparten de algún modo su ideario en materia eclesiástica) de marginarla, atacarla, vilipendiarla e insultarla. Sin embargo, en ese tiempo jamás han dejado de acudir puntuales, año tras año, a su cita con las calles cada vez que termina el periodo de Cuaresma, sin que ni el Gobierno hiciera nada por impedirlo ni quienes no compartimos los preceptos de esa fiesta nos hayamos echado a la calle en manifestación (o en "contraprocesión"). Semejante falta de coherencia o de sinceridad o de honestidad no debería ser disculpable en un colectivo que dice defender esos mismos principios.

Si esa línea argumental (que en mi artículo estaba más esquematizada y adornada con algún que otro recurso, debido sobre todo a la tiranía de las 400 palabras a la que me veo sometido cada semana) te parece floja o quejica, no sé qué puedo decirte. Y, por cierto, tampoco creo que coartar la libertad de expresión de nadie suponga "hacerle un favor", pero tú verás...

Saludos cordiales.

gordons
gordons dice:
02/04/2008 02:07

: D

Miguel, ...ya ví tu polémica con el anónimo discrepador.
Te perdonó un par de goles y ahora lo matáis a rollos.
En cuanto me quite de encima unos deberes vengo y te explico porqué me pareció flojo tu artículo, prejuzgué que podías escribir cosas mucho mejores pero igual me equivoqué (es casi la primera cosa tuya que leí).
Hasta pronto.

gordons
gordons dice:
04/04/2008 01:31

Bueno, ya estoy aquí, Barrero & Piquero:
Por mi primer comentario a este artículo ya sabéis lo que opino de todos los fervores, militancias y fiestas, creo que son todo auto-recompensas, diferentes en la forma pero en el fondo muy similares. Por ello no creo que la Semana Santa sea una celebración más digna de respeto que las otras, ¡pero tampoco menos!

En ese sentido me chocan vuestros textos; dais a entender que la Semana Santa os vulnera y molesta de una manera especial y escogéis bando; a mí se me hace extraña la parcialidad con que habláis de ella, como si no tuviese nada positivo y fuese una especie de residuo químicamente puro de la mala idea o de la estupidez humana; José Luís llega incluso a decir -muy expresivamente- que le "asquea".
Ahora bien: Esto se puede interpretar como que la Semana Santa es intrínsecamente asquerosa, o como que el asqueamiento lo ponéis vosotros. Quiero decir: La mayoría de los juicios que hacemos sobre algo, más que definir ese algo son un síntoma de nuestro propio estado psicológico;
MY vio en la Semana Santa una ocasión para ligar o recordar vivencias divertidas, ... y vosotros una ocasión para la QUEJA -(ruídos, muchedumbre, "línea fundamental 1" de tu argumentación, ...)- y para el RESENTIMIENTO -("línea argumental 2", actitud de la jerarquía de la Iglesia durante los últimos 4 años, el clericalismo del que venimos, etc...)-

Sin embargo, el que la Semana Santa -(su celebración callejera)- lleve como diez o doce años ganando terreno y auge en casi todos los pueblos y ciudades, ... ni es casual, ni se debe a que media España sea fata y quiera machacaros la siesta, ni se debe a una imposición tiránica de la jerarquía de la Iglesia a la sociedad: El verdadero motivo es que la sociedad civil, -comerciantes, hostelería, transportes...- y todos los ayuntamientos (da igual su signo político) han visto que turística y económicamente conviene. Estas fiestas suman prosperidad a las ciudades españolas -(si la restasen descuidad, que no se harían)- ... y en el otro lado de la balanza ¿qué tenemos? Lo vulnerables selectivos que sois unos cuantos al ruido y el atasco callejero de las procesiones porque las encabeza un Cristo de madera en vez de Cándido Méndez o la viella del antroxu...

Por eso yo pienso, Miguel, que tu artículo es flojo: Perdiste una buena ocasión de escribir algo muy vitalista y cómico: la penitencia autoimpuesta de un costalero mental que aborreciendo la Semana Santa se mete a pasarla en el casco histórico de Avila, (la atracción del abismo, o "el home que no sabía pa onde iba"...).

Indignarse por pijadas es decadente y denota poca imaginación -(espero haberos curado y que no lo hagáis ahora conmigo)-
Saludos : D

Jose Luis Piquero
Jose Luis Piquero dice:
06/04/2008 00:35

Me temo que he continuado este debate más en el blog de Miguel Barrero, Il Gattopardo (está en mis links), que en el mío propio. Me remito a ese blog para decir que abandono el debate por no alargarlo más de la cuenta. Ahí quedan las opiniones de cada uno y que cada uno tome la que más le guste. Repito lo que digo allí: que me parece estupendo lo que cada cual quiera gozar de la SS. Yo sólo propongo cambiarla por una orgía anual multitudinaria, con tutti il mondo lirondo mezclado en agadable intercambio sexual. Con la exclusión de quien no se lo ha ganado: legionarios, obispos, eclesiásticos en general (esos ya tienen bastante con nuestros hijos) y autoridades.
Sed felices.
JLP

miguelbarrero
miguelbarrero dice:
06/04/2008 23:37

Querido Gordons:

Igual que JLP, me remito a mi bitácora, donde la discusión ha venido alargándose a lo de estos libros. Sólo una cuestión: es muy discutible eso de que la Semana Santa suma prosperidad en los lugares en los que empieza a implantarse (en Gijón se ha venido reforzando mucho en los últimos años, y no conozco a nadie que se desplace hasta allí para ver las procesiones), y en cuanto a lo que tú llamas "resentimiento" no es tal: me limito a poner de manifiesto la falta de coherencia de una institución, la Iglesia, que predica muchas cosas que casi siempre son contrarias a su propio modo de actuar.

Por último, la ciudad no era Ávila. Hay muchas ciudades amuralladas en España, y en casi todas (ay) se celebran procesiones.

Saludos cordiales.

miguelbarrero
miguelbarrero dice:
07/04/2008 22:49

Corrección: donde dice "a lo de estos libros" debería decir "a lo largo de estos días". A saber en lo que andaría pensando...

Jose Manuel Benitez Ariza
Jose Manuel Benitez Ariza dice:
16/04/2008 15:30

Me salté esta entrada en su día. No, amigo Piquero, no me parece nada grosero tu punto de vista. Yo tampoco soy muy semanasantero que digamos, aunque reconozco que, cuando estoy en algún lugar exótico, asisto con curiosidad al modo en el que los nativos llevan a cabo sus ritos, y a veces hasta les encuentro cierto encanto. Pero no lo suficiente como para crear afición.

Lo que no me negarás es que es estupendo contar con unas vacaciones primaverales, aunque sea con este pretexto.

Miriam Dauster (poetryandmore)
Miriam Dauster (poetryandmore) dice:
22/04/2011 17:56

JPL ¡Sí Señor! Cuánta razón tienes ..y ojalá fuera un "ADIEU" definitivo.

Martha A. Alonso
Martha A. Alonso dice:
24/04/2011 01:54

Totalmente de acuerdo, oiga.
Un abrazo norteño,

M.A.A.M.

Hijo
Hijo dice:
29/03/2013 21:42

Hola.

Con permiso del responsable de este blog, quiero decir unas palabras desde el anonimato.

No os voy a pedir que no hagáis chistes ni ironías acerca de este comentario, pero sé que sería lo correcto que evitárais ese error.

¿Os habéis dado cuenta de que los únicos que hablan de juicio final -y los únicos que juzgan- sois vosotros?

Os invito a que dejéis vuestros temores y a gozar de vuestra verdadera libertad, porque sé que hay un Dios, sé que es bueno infinitamente y sé que no está en contra de vosotros. ¿No os habéis dado cuenta de que lo que unos llaman el Espíritu Santo es lo mismo que otros llaman Brahman, o lo mismo que otros llaman el Tao? Si no os habéis abandonado a Dios, que es lo mismo que decir Amor, Alegría, Verdad, Felicidad, Ubicuidad, etc, no podréis experimentar su guía y cuidado totalmente, ni conocer la verdad que hay tras la religión. No hace falta creer todo lo que se cuenta de Dios, basta saber que hay Dios. Esta vida no es sino una prueba de fe, de ahí que su existencia genere tantas dudas. Pero Dios no puede demostrarse como un experimento, igual que el compuesto químico no puede usar al científico como si éste fuera un compuesto químico.


¿No está el rastro de ti, José Luis, en tus grandes poemas? Pues imagínate cómo estará entonces en ti el rastro del Señor.

La invitación queda hecha. Quien no la acepte ahora, podrá volver más tarde. Siempre podrá volver. A veces hace falta alejarse mucho de casa para darse cuenta de lo mucho que te aman en ella.

Jose Luis Piquero
Jose Luis Piquero dice:
29/03/2013 21:49

Puede ser que sepa quién eres, Hijo (si acertara, serías alguien a quien quiero mucho). Pero como no me consta, lo pasaré por alto. Realmente da igual.
No, Hijo, no hay ese rastro en mí ni en mis poemas. No deseo esa invitación. No tengo constancia de esa presencia ni la espero. Y ya me aman sobradamente (y amo yo) en esta vida que tengo. Gracias por tu mensaje y tu intención, que es inmejorable.