Usted está aquí: Inicio / Las alas del lobo / Blog / El círculo

El círculo

garrote

ESA noche estaba exultante -tanto que no pude probar bocado ni conciliar el sueño-; al amanecer me esperaba el patíbulo. Y nada de una piadosa inyección letal, de sentir entre convulsiones como el veneno va inundando la sangre, agarrotando los músculos y pulmones, la esperanza de que todo no sea más que un mal sueño -según he escuchado referir en numerosas ocasiones, cuando llega ese momento flaquean los ánimos de hasta el más demente-. Gracias a todos los demonios del infierno, el juez había tenido a bien admitir mi petición de ser ejecutado mediante el ya casi olvidado, poco conocido por aquí y más que desagradable método del garrote vil. No veía la hora de que llegase ese instante excitante y único en el que se sienten crujir las vértebras, ese último chasquido eléctrico como un relámpago que todo lo apaga. Camino ya del cadalso, llegó la mala noticia. Mi abogada había conseguido demostrar a última hora inmensas lagunas e irregularidades en la instrucción del sumario, así como que, cuando perpetré los abominables crímenes que me habían llevado hasta allí, lo había hecho afectado por un estado severo de enajenación mental más o menos transitoria. Mi pena era conmutada por la de libertad perpetua. Todos mis sueños, el futuro entero, se me vinieron abajo en ese instante como un castillo de naipes, como una huella en la arena que el mar borra de un único y certero zarpazo, como el cuerpo sin vida de un fusilado. Sin duda, eso suponía que debería volver a las calles, la mendicidad, el hurto, el frío, la lluvia, la soledad, la incomprensión, el desdén, la burla, el hambre. Abatido, no obstante, decidí celebrarlo. Con destreza arrebaté el arma reglamentaria a uno de los guardias y comencé a disparar a todo bicho viviente. La primera en caer con el cráneo reventado y sus cabellos rubios salpicados de sangre fue mi abogada. Era la imagen más bella que había contemplado en toda mi vida. Esta noche estoy exultante; al amanecer me espera el patíbulo.