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Te requiero una tregua.
No te hablo de firmar la paz de unirnos
Borrando en nuestra alianza las fronteras
De deponer las almas.
Tan sólo te propongo un armisticio
Que libre de metralla me permita
Hacerle un torniquete al horizonte
Soldar los huesos rotos por la ausencia
Vendar la herida infecta del silencio
Y alzado en las muletas que concede
El magno al que a sus pies yace en jirones
Trenzar con dignidad la retirada.

Sin ti la poesía
Ya no me dice nada.
Ángel González.
Escribo
Cada noche
Qué sé yo
En el fondo el silencio
Aullido indescifrable
Con regusto a vacío
Y sólo una palabra
Como último argumento
Como único testigo
Del fracaso.

..y enmascaró la censura.
Sus últimas palabras:
Tú también, Bruto, hijo (de la gran puta) mío.

SABADO 6 DE FEBRERO
PLANTACIÓN RIBERA DEL GALLEGO
REFORESTACIÓN ZONA INCENDIADA
dentro de la Campaña: “Un Andaluz, un árbol”
y Plantemos para el Planeta.
LUGAR: Carretera Berrocal-Madroño. Puente de la Ribera del Gallego.
Atención: los que dispongan de herramientas llevársela (azadas de mano, pincho para estaquilla,…).
Programa:
11:30 h. Plantación y mantenimiento en el “monte de los voluntarios” y zonas de ribera.
14:00 h. Comida (lo que cada uno se lleve y algo que prepararán l@s compañer@s de Berrocal ).
Tras la comida, paseo para visualizar la situación de la zona del incendio.
Organiza: Ecologistas en Acción Sevilla
y Ecologistas en Acción Huelva

TRAS LA CATÁSTROFE: la “reconstrucción”. Y, con ella, los negociantes de ruinas, los mercaderes de miseria, los usureros, las carroñeras. Y es que a la casa del pobre -de los empobrecidos- la desgracia no suele llegar sola.

Que fue por error, me dices,
Esa llamada perdida
Que quise pensar llegaba
Para enfrentarse al silencio.
Que fue por error, qué espanto,
Tras tanto esperar un eco,
Que fuese un baile de números
Augurio de un cruel estrépito.
Que fue por error, qué Tártaro;
Si sucediese de nuevo
Una mentira clemente
Otórgame, te lo ruego:
Recomiéndame algún libro,
Di que me echabas de menos
O que intentas recobrar
La plática de otros tiempos.
O que llamas solamente,
Aun queriéndome en lo eterno,
Para decirme hasta siempre,
Que te me vas sin regreso.
Al fin la fuerza, al fin
Consigo unir pedazos
Quebrados de un destiempo
Que no hubo calendarios.
Fue gravoso.
No es fácil
Ejercitar los músculos
De un alma rota,
Lleva
Un tiempo innumerable
Recomponer sus huesos
–Cristal molido, añicos
De un lustro de mazazos-,
Tapar las cicatrices
Que, ocultas, permanecen
Tras la sonrisa amarga
Que esgrimen los que ultiman
Su puzzle de entelequias.
No obstante, a veces,
Llega.
Igual que ahora.
Lástima
Que este vigor recién
Cobrado,
Sólo sirva,
Como otras tantas,
Como
Cuando era débil, para
Fingir que
No me importa.

Toc toc toc un fantasma
Llama a tu puerta ¿escuchas
Sus gastados muñones
Con espanto golpeando
A destajo el vacío?
¿Sus ansias náuseas vértigo
A lo cóncavo atándolo?
¿Su súplica a Azazel
Clamando por un soplo
Ardiente que le otorgue
Un cuerpo un sueño un labio
La piel la voz sus huellas
La luz que en los espejos
Lastrada de desprecio
Se hundió traspapelada?
¿No escuchas, no me escuchas?
Por sólo un eco breve
Te entrego el alma a saldo
Toc toc
Toc toc toc
Toc
Toc

En un cielo sin aire abrir las alas
Igual que un astro ciego condenado
A alzarse sobre el mar para, abatido,
Hundirse entre las olas cada ocaso.
Sobre campos baldíos donde nunca la lluvia
Fecundó con su lumbre una semilla,
Alzar el vuelo con la urgencia estéril
De saber que al llegar desfallecido
Junto al índigo claro de las nubes,
La impúdica intuición de un horizonte
Que yace inalcanzable en lo fingido,
Hará que el ala ruede con su carga,
Maldita y sin timón, hacia el abismo.
Alzarse con premura como una ola
Que ansiando la ternura de la arena,
Se rompe contra el canto de una roca.

EL OBISPO MUNILLA tiene suerte; mucha suerte, sí, de que los infernos sí sean de este mundo y no de ningún otro. Infiernos llamados Haití o Palestina y que, a juicio de semejante hijo del Vaticano, no son nada comparados con “nuestra pobre situación espiritual y nuestra concepción materialista de la vida”. Aunque, bien pensado, y en el caso improbable de un más allá tras la muerte, esa buena suerte se le mudaría en pésima fortuna. Porque ¿dónde encontraría, pues, morada, tras ese tránsito, semejante demonio inhumano y sin escrúpulos? Otra razón más para ansiar la vida eterna. Eso sí, es de agradecer a desalmados como Munilla que, con sus prédicas nauseabundas, vengan a reforzar las convicciones de aquellos que no estamos dispuestos a que se otorgue ni un sólo céntimo de nuestros impuestos a estos diabólicos herederos de la inquisición y sus mazmorras.

A Alfonsina, que nunca sabrá de este poema.
“(…) tenme prestas las sábanas terrosas
y el edredón de musgos escardados.”
Alfonsina Storni.
Siempre vivió en las cumbres
Soñando el mar, las olas, delfines en la espuma,
Gaviotas al ocaso
Y el límpido prodigio
Que encala, con su témpera de azogue,
La piel de las mareas.
Siempre vivió en las cumbres;
Jamás gozó el océano ni arrullos de sirenas.
Pero una noche enferma,
Segura de que nunca arribaría
Al puerto en que esperaba desde siempre
Poder largar amarras,
Tatuó una mar sin fin en un poema;
El más bello poema
De (a)mar
Jamás escrito,
De (a)mar y muerte.

Conocido el secreto
De tus cartas tapadas
Debiera estar feliz de disponer
Al menos de esta mano con ventaja
Pero esto
No es un juego
Ni tú eres
Mi juguete
Ajo y agua

Un súbito aquelarre, infame eclipse,
Abate los barrotes con sus sombras
E invita a desplegar garras y aullidos
Al verbo condenado a ser guarida;
A ser sin compasión cepo y veneno
A cambio de una luz, fatuo espejismo,
Lamiendo los muñones indelebles
Tatuados como llagas en los sueños.
Tan sólo es necesario convocar
A alzarse a las cenizas de su abismo.
Mas nunca deleitó la sangre al lobo:
Jamás habrá en su jaula de invocar
Fantasmas del pasado.

Arriban ateridos desde el hambre;
Desde la bota sobre el cuello vienen
A lomos de una gélida intemperie
Que se alza desbocada igual que un lobo
Con alma de salitre y voz de espuma.
Desde un saqueo antiguo enjutos llegan
Ligeros de equipaje, mas colmados
De sueños de horizontes sin confines,
Buscando hallar su pan de cada día,
Un lecho al fuego, libre, y sólo encuentran
Escuálidas migajas con resabio
A gueto, explotación e indiferencia.

No estabas obligada.
Aquello que ahora sé,
No fue ninguna falta
Que deba sancionarse
Ni haya de echarse en cara.
Pero pienso que entonces,
Como muestra de fe,
De tu afecto y confianza,
Quizá entonces pudiste,
Quizá, no sé, debiste
Hacérmelo saber,
Habérmelo contado.

Cuando al fin llegue mi hora
Vivido habré y habré
Desperdiciado tanto
Que aun habiendo vivido
Habrá sido arrastrado
Sin pudor lamentando
No lograr levantarme
Amputado cianótico
Sin sueños huero roto
Tragando y siendo broza
Que se intuye infecunda
Pero al cabo viviendo
Y me iré igual que en vida
Sin pasión con desgana
Demostrado que tú
Siempre en mí habrás vivido
Y yo siempre esperando
Y yo siempre esperando
Y yo siempre sabiendo
Que no que no que nunca

“Llovió cuatro años, once meses y dos días. Hubo épocas de llovizna en que todo el mundo se puso sus ropas de pontifical y se compuso una cara de convaleciente para celebrar la escampada, pero pronto se acostumbraron a interpretar las pausas como anuncios de recrudecimiento.”
Gabriel García Márquez
Silencio atronador el de la lila;
Muere el eco en su boca, amordazado,
Y un veneno de lenguas desbocadas
Dispara su aguijón contra lo cóncavo.
Diluvia ha tiempo ya sobre mojado;
Las laderas, cenizas apagadas,
Con náuseas de humedad vomitan barro
Y expiran desgarradas por sus cárcavas.
Relámpagos, zozobra, bruma, espanto;
Qué lejos aquel tiempo de jilgueros,
De manos ávidas, de abriles firmes
Tensando el fino alambre de los sueños.
Detrás de la ventana un sol celeste
Se niega a abrir un hueco al gris del cielo.

Día 30 de diciembre
El gobierno egipcio intenta dividir al movimiento pacifista
Crónica desde Al Arish
Ayer noche el gobierno egipcio ofrecía a la organización americana convocante de la Marcha por la libertad en Gaza la entrada en territorio palestino de un convoy formado por cien personas representantes de las 43 nacionalidades presentes en este país bajo el paraguas de una fundación de la esposa del presidente egipcio. El malestar entre los componentes del movimiento resulta evidente ante la aceptación de CODE PINK de la propuesta gubernamental. Consideramos que la propuesta no responde a los objetivos iniciales además de representar un lavado de cara del gobierno egipcio que apoya de forma contundente la política de férreo bloqueo a la franja.
Mientras tanto continúan las acciones de protesta en El Cairo con la huelga de hambre de dos personas, una mujer polaca de origen judío superviviente del holocausto y otra mujer catalana, ante las oficinas de NN.UU. situadas en esta capital, además de la acampada de más de trescientos franceses delante de su embajada y nuevas acciones como la marcha a pie que quieren emprender todos los brigadistas convocados en El Cairo en dirección a Al Arish desde donde escribo esta crónica. Mientras tanto la gente continúa en su empeño de acercarse a la frontera, como un grupo de 8 australianos que acaban de llegar a través del desierto y sorteando los numerosos controles policiales que impiden el paso.
La presión policial en Al Arish continúa. No permiten nuestros movimientos. Tenemos asignados policías a cada grupo. Y si intentamos salir del hotel nos siguen e intimidan a los taxistas que se acercan. Hoy mismo para salir del hotel y llegar a otro hotel cerca de la playa para encontrarnos con otros brigadistas hemos tenido que salir corriendo dispersados para burlar la vigilancia.
Crónica enviada por Pepa Suárez Flores desde algún lugar cercano a Gaza.
(Continuará)

28 de diciembre
Camino hacia la frontera de Gaza
Durante todo el día de ayer domingo no han cesado los movimientos de protesta pacifica de los mas de mil trescientos componentes del movimiento internacional congregados en Egipto. Concentraciones en el Cairo con velas en recuerdo de las victimas de los bombardeos israelíes en la franja de Gaza. También ante las embajadas europeas para exigir el paso de la marcha internacional hacia la frontera y el fin del bloqueo al que tienen sometida a la población. Estas concentraciones han coincidido con las numerosas concentraciones convocadas en las distintas ciudades españolas para el mismo día.
La coordinación entre las distintas delegaciones se realiza vía teléfono y correo electrónico. Estos medios permiten conocer en todo momento las acciones autónomas que realizamos unos y otros en los distintos lugares en los que nos concentramos.
Yo me encuentro en Al Arish a unos escasos cuarenta kilómetros de la frontera con un grupo de unas cincuenta personas de distintas nacionalidades que hemos podido sortear los controles policiales para llagar hasta esta ciudad. Aunque, a medida que pasan las horas, resulta más complicado salir de El Cairo en dirección a la frontera. Y los que lo intentan son devueltos a El Cairo.
En Al Arish también realizamos una concentración con velas en una de las plazas de la ciudad. Pero duro poco. La policía nos invito a apagarlas mientras obligan a alejarse de nosotros de malas maneras a todos los egipcios que sienten curiosidad y simpatía por lo que hacemos. La excusa fue que la población egipcia podía suponer un peligro para nuestra seguridad con ese tipo de acciones. La realidad es que los egipcios simpatizan con la causa palestina. Todo un problema para el gobierno de este país que entra en continua contradicción con el sentimiento de su población como se demostró en la guerra de Iraq y con los actos de protesta contra los bombardeos israelíes sobre Gaza.
En medio de un gran despliegue de policías secretas, esta mañana Coni, una compañera valenciana, y yo hemos conseguido burlar a los policías que nos siguen a todas partes y los controles a través de caminos secundarios para llegar a Rafha, la ciudad egipcia desde donde se pueden divisar los minaretes de las mezquitas de Gaza. Un milagro que ha durado un suspiro. Nada mas llegar y mientras tomábamos un té, la policía llegó al restaurante y nos pidió nuestros pasaportes preguntándonos el motivo de nuestra visita. Nos invitan a marcharnos de allí con unas buenas dosis de amabilidad y paciencia. Apelamos a la libertad de circulación de las personas. No cuela. Tampoco nos devuelven los pasaportes hasta que nos marchemos. Rafha es la ciudad prohibida para el movimiento de solidaridad y hemos podido comprobar el sorprendente despliegue militar que custodia un férreo bloqueo de trágicas consecuencias humanitarias.
Dia 29 de diciembre
Aumenta la presión sobre el gobierno egipcio
Desde Al Arish (Egipto)
La presión sobre el gobierno egipcio aumenta por momentos debido a las diferentes acciones de protesta que estamos llevando a cabo los integrantes de la marcha solidaria con Gaza. La delegación francesa ha acampado ante su embajada en El Cairo, otros grupos han realizado acciones de protesta ante las oficinas de NN.UU. y otras oficinas diplomáticas. Una mujer polaca de origen judío de 85 anos ha comenzado una huelga de hambre con el objeto de llamar la atención sobre el bloqueo a Gaza. Ayer en Al Arish, una localidad situada a cuarenta kilómetros de la frontera con Gaza, donde me encuentro, un grupo de españoles hicimos un acto de protesta en la calle con la presencia de la policía antidisturbios. Las medidas de seguridad son extremas pero las fuerzas de seguridad evitan en todo momento reprimir cualquier movimiento de los extranjeros mas allá de lo que pueda suponer un conflicto diplomático.
En esta localidad de Al Arish, la policía secreta hace guardia dentro del hotel y nos sigue a todas partes. Tanto que a estas alturas se sientan con nosotros a tomar el té mientras debatimos que hacer. Si alguien sale del hotel para ir a Internet, cambiar dinero, comer o simplemente dar un paseo se movilizan inmediatamente para seguirnos de cerca. Argumentan rezones de seguridad. La misma excusa de siempre. Peor lo tienen los seis judíos ultraortodoxos estadounidenses pertenecientes a una organización antisionista que se encuentran en otro hotel junto a la playa ya que no les permiten salir a la calle desde que llegaron a Al Arish.
Hoy sobre las dos de la tarde hemos realizado una concentración en la plaza Sadat, situada cerca de nuestro hotel, un grupo formado por unas cincuenta personas con pancartas. La policía que nos permite en todo momento realizar este tipo de acciones evita que los egipcios se acerquen a nosotros. Incluso les dicen que tenemos sida y podemos contagiarles. Pero no pueden evitar que nos hagan la señal de victoria. Gamal Gomaa, un abogado egipcio ha hecho lo que seguramente a muchos les pide el corazón: evadir el cordón de policías que nos rodea y unirse a nosotros. “No entiendo que el gobierno egipcio colabore con Israel en contra de nuestros hermanos árabes palestinos. Como tampoco que el mundo civilizado occidental mire para otro lado mientras un millón y medio de palestinos sufren las dramáticas consecuencias del bloqueo” ha dicho con voz temblorosa mientras un policía se acerca para intentar detenerlo. En estos instantes mientras escribo esta crónica, nuestro grupo rodea a Gamal para impedir su detención. “No me importa morir” añade mientras llama a su mujer para que se esconda en otra casa con sus hijos.
Crónicas enviadas por Pepa Suárez Flores desde algún lugar en torno a Gaza.
(Continuará)

No es nada fácil, por no decir que es imposible, resumir en un texto que se lee en sólo unos minutos los asuntos de relevancia acaecidos durante todo un año. Es preciso acudir a símbolos, ejemplos, lemas, generalizaciones, jerarquías. Pero la vida es caos. Y caótico y sesgado, amén de visceral y sentido, va a ser este ejercicio de remembranza. Para un resumen al uso ya están los medios de siempre, los de difusión masiva interesada.
Si hubiese que elegir un término, uno sólo, para definir este año que termina, éste sería Obama. Por primera vez un hombre de color –negro, que dirían Les Luthiers- es elegido por el pueblo norteamericano para regir el Mundo desde su morada en la Casa Blanca. Un negro en la Casa Blanca, ¡menudo contraste!
Y, recién creado, este nuevo Mesías hizo promesas nuevas, promesas que hicieron que el negro desplazase al verde como símbolo de esperanza, promesas blancas como palomas. Y tan sincero llegó a parecer que le concedieron el Nobel de la Paz. Pero el hombre negro, al igual que los muchos hombres blancos que antes que él habían ocupado el despacho oval, terminó por no cumplir sus promesas, viniendo a demostrar que en lo relativo a la verdad, al igual que para la mentira, el color de la piel carece de relevancia y que en este mundo tan desesperanzado no es difícil precipitarse a la hora de colocar a cualquier advenedizo sin escrúpulos en los altares. Y los prisioneros de guerra, los secuestrados, de Guantánamo no fueron liberados, ni las tropas imperialistas de ocupación retiradas de Irak o Afganistán, ni fue reducido el gasto militar, ni relajado el criminal bloqueo contra el pueblo cubano.
El año también comenzó como queriendo demostrarnos que la Historia se repite y como, en ocasiones, las antiguas víctimas pueden terminar por ser los más sanguinarios de los verdugos: Palestina, esa ignominia. Y una lluvia de bombas como plaga bíblica dejó caer su aguacero de muerte sobre niños y mujeres, sobre el pueblo indefenso. Después, para no empañar la llegada de Obama a su nueva morada –Obama, siempre Obama-, las bombas cesaron, pero no lo hizo el apartheid, ni el holocausto de baja intensidad, y Gaza y Cisjordania siguieron siendo el más grande campo de concentración hoy en el mundo.
Por su parte, la Organización Mundial de la Salud, organismo dedicado especialmente a favorecer los intereses comerciales de la gran industria farmacéutica, anunció una temible pandemia –la gripe, primero porcina, y luego “A”- que iba, en principio, a diezmar a la población mundial y que finalmente, como ya ha ocurrido con otras alarmas similares, no tuvo efectos mucho más allá de los que produce un simple catarro. Y fuimos aleccionados desde el modo más adecuado en que debíamos estornudar hasta como ejercitar ese difícil arte de lavarnos las manos. Esto último, sin lugar a dudas, ha debido ser muy celebrado entre los 1200 millones de seres humanos que carecen de abastecimiento de agua doméstica en el mundo y de unas mínimas condiciones de higiene.
Hubo muchas cosas que no cambiaron respecto al año precedente y que tampoco lo harán durante el que se avecina: las guerras olvidadas, la tortura, los niños de la guerra, la pena de muerte, el comercio de armas y personas, un niño muriendo de hambre, malaria, sed o destrozado por la espantosa explosión de una mina anti-persona a cada pocos segundos en cualquier lugar del mundo.
En España, una crisis que hasta unos pocos meses antes había sido negada por activa y por pasiva por la clase política dirigente y de la que ya se afirma con grandes dosis de cinismo que va de paso, se mostró en toda su crudeza. Y más personas de lo que venía siendo habitual se vieron y siguen viendo engrosando las colas del paro, desahuciados, durmiendo a la intemperie, rebuscando cualquier cosa a la que agarrarse para subsistir entre la basura. La burbuja inmobiliaria terminó por desinflarse y vino a poner en evidencia la falta de ética con la que durante largo tiempo había venido actuando tanto la gran banca como la clase política en temas urbanísticos y llevando a la ruina a un buen número de ciudadanos que habían creído en el falso milagro de esa quimera que algunos dieron en llamar ya hace algún tiempo capitalismo popular. El presidente del Gobierno, como queriendo confirmar el famoso dicho que, conteniendo su apellido, reza “Zapatero a tus zapatos”, vino a postrase de rodillas para limpiar la mierda adherida a las pesadas botas del capital, regalando cifras millonarias, salidas de los cada vez más paupérrimos bolsillos de los españolitos de a pie, a la banca y a los mismos especuladores –Plan E, mediante- que habían venido fraguando la ruina en la que ahora estamos sumidos. Rajoy, entretanto, loco por ocupar el lugar de Zapatero para así poder dedicarse al noble oficio de remendar suelas. Tampoco este año se acabo con ETA, pero sí con muchas posibilidades de diálogo, de negociación, con muchas libertades. No se prohibió la sanguinaria y criminal “fiesta” contra los toros. El rey volvió a adormecer a los pocos que le prestaron atención con un soporífero y muy interesado discurso en Nochebuena. Raphael volvió a nuestras casas por Navidad.
Aminetu Haidar, desterrada por la dictadura marroquí y secuestrada por la dictablanda española, con su gesto, con su gesta, conmocionó al mundo y nos dio un ejemplo de lucha por las libertades. Finalmente, no por motivaciones humanitarias sino para evitar el riesgo que siempre supone un mártir, se la permitió regresar con los suyos. Pero el saharahui, al igual que el palestino, sigue siendo un pueblo sin derechos y sin patria.
Murieron Idea Vilariño, Victoriano Crémer, Benedetti y Muñoz Rojas. A Herta Müller le fue concedido el Nobel de Literatura.
En Copenhague volvimos a asistir a la ceremonia de la confusión orquestada por los grandes, delirantes y muy hipócritas líderes del Mundo –Obama al frente; Obama, siempre Obama- en torno a un cambio climático al que, secuestrados como están por intereses económicos espurios, no están dispuestos a poner freno. Y unos cuantos locos altruistas que fueron allí a tratar de poner un poco de cordura terminarán este año que se acaba y comenzarán el próximo con sus huesos en una cárcel danesa.
El Barcelona, por su parte, ganó un sin fin de títulos en España y en el Mundo, y las selecciones de fútbol y baloncesto llegaron a lo más alto del podio en Europa. Nadal fue número uno. Pero las pistas polideportivas de mi barrio siguieron abandonadas de la mano de las administraciones sin ningún tipo de recurso humano ni económico para su buen uso y mantenimiento.
No obstante, si atendemos como es debido a los índices de audiencia, quizá todo lo anterior carezca de importancia frente al que va a ser, sin duda, el hecho más significativo de todo el año: una remozada Belén Esteban cantando las 12 campanadas que enterrarán este 2009 tan nefasto, para abrir paso, Obama mediante, a todo un año nuevo de nuevas y, probablemente, falsas esperanzas.
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