Últimos artículos
Promotoras minombre.es
Donativos minombre.es
|
Publiguay.org ::

La Consejería de Cultura -es un decir- de la Junta de Andalucía está actualmente promoviendo la inscripción del Flamenco en la lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Para ello se ha creado una web (www.flamencopatrimoniodelahumanidad.es) en la que se piden adhesiones y, para ilustrar el asunto, se seleccionan 9 palos diferentes -también es un decir- para que los internautas que visiten la página se puedan deleitar con su audición. Estos palos son, teóricamente, alegria, bulería, fandango, granaína, malagueña, seguiriya, soleá, tangos y taranta. Pues, bien, nuestras autoridades culturales han tenido muy poco tiento -o mucho, según se mire- a la hora de asociar los cantes con su denominación. Y es que, si tratamos de escuchar el cante por alegrías, lo que nos encontramos es con unos, por otra parte magníficos, tientos. Bueno, un error lo puede tener cualquiera. ¿Uno? Nooooooooo. Y es que si nos vamos a los tangos, de nuevo, sí, de nuevo, unos tientos. Es más, los mismos que ya pudimos escuchar cuando pretendiamos disfrutar de unos cantes por alegría. Así que, sí, me he hecho un verdaero lío a la hora de titular este breve artículo: ¿una candidatura con muchos tientos?, ¿con muy poco tiento? No sé, no sé.
Esperemos que, por el bien del flamenco, nuestras autoridades culturales rectifiquen pronto -y que alguien asuma responsabilidades. En Kyoto se deben estar descojonando de la risa. O llorando a lágrima viva, que los japoneses son unos muy amantes y grandes entendidos del flamenco. ¿Promovemos la candidatura de algún nipón para gestionar toda esta movida?
En la fotografía: Eva la Yerbabuena.

A Manuela Rejas, “Violeta”, in memoriam.
“Quiero seguir siendo libre, al igual que en vida recorrí mil caminos, seguiré corriendo sin parar.”
Manuela Rejas.
Se nos murió Manuela.
Manuela solidaria,
Manuela luchadora, Manuela rebeldía,
Al fin cayó vencida un seis de marzo
Rendida a esa batalla en la que todos
Seremos derrotados cierto día.
Se nos murió Manuela.
Manuela soñadora, esposa, madre,
Ciudadana del mundo, corazón sin fronteras,
Manuela libertad, Manuela amiga,
Manuela honestidad, Manuela ejemplo,
Manuela ilusionista, magia, vida.
Se nos murió Manuela; sus cenizas, el Órbigo,
Tal como ella quería,
Contaminan de magia, de ilusión y alegría;
Y, en su curso, los peces corren junto a Manuela,
Para siempre ya libre,
Y una fiesta infinita se celebra en sus aguas,
Una fiesta de magia, esperanza y sonrisas.
Se nos murió Manuela,
Violeta,
Siempre viva.
Manuela Rejas nació en Moralzarzal (Madrid) el 14 de Diciembre de 1924
y murió en León el 6 de Marzo de 2010.

TRAS LOS HECHOS que los historiadores, quizá con poca fortuna, han dado en denominar “Descubrimiento de América”, hubo muchos de los llamados eufemísticamente conquistadores que, con desmedida avaricia, se afanaron en la busqueda del mito de “El Dorado”, un tesoro fabuloso oculto en el corazón del Nuevo Continente. Su cortedad de miras hizo que, en tanto transitaban enloquecidos y sanguinarios sus canales, jamás llegasen a vislumbrarlo.
Siglos más tarde, una nueva hornada de saqueadores alcanzó finalmente a descubrirlo. Lo están talando.

En este oficio atroz de fracasados
No es fácil poetizar los sentimientos.
No cabe en la palabra un grito el ay
No cabe el estilete del silencio
No caben la esperanza un miedo el frío
No cabe el horizonte un tren perdido.
Difícil con las ansias en la nieve
Cantar en un poema la tristeza
Cantar cuentos contar cantos ser música
A imagen de las náuseas en su arritmia.
A veces el amor –ese espejismo-
No obstante se simula contemplado
Fielmente en los jirones de un poema
Haciendo renacer sueños antiguos
Veraces como carne y alfabeto.
Mas sólo una verdad –papel en blanco-
Acecha mansamente muda acecha.

(Golpe de gracia)
Postrado
De rodillas
Nada imploro
Ya no espero
Clemencia
Ni prodigios
No es tiempo
Ya de súplicas
De altares
Redenciones
Milagros
Amnistías.
Postrado
De rodillas
Sólo ansío
Que todo
Pase
Pronto el golpe
Ya
De gracia el fin la noche.

Despertar a tu lado.
No digo cada noche Roído devorándote No digo cuerpo a cuerpo Muriendo en ti muriéndonos. Despertar contra el suelo A los pies de tu cama Como un perro que sabe Que sólo ha de rumiar Ya el hueso duro cóncavo Letal de la impotencia.

Que no vale la pena.
Me digo
Me reitero
Que no vale la pena
Que todo esto es mentira
Un fraude una falacia
Falsaria devoción
Sofisma hueca máscara
Que no vale la pena
Tan huera esta esperanza
Que son pura invención
Los sueños estas alas
Y qué si la verdad
Tampoco vale nada.

Sin mancha herido roto.
Igual que un trasto viejo
De no usar y tirar
Echado al vertedero
Cubierto en desazón
Me voy mudando estiércol
Emanando en mi asfixia
Sed metano crujiendo
Descompuesto estallando
De silente destierro.
Manchado inmundo roto.
Sin nada por decir
De aquello nunca dicho
La tierna cicatriz
Se abre de nuevo al labio
Y en su infecta matriz
Insaciable y caníbal
Se dibuja tu nombre.

Pa’ mí fuiste la vida,
Liturgia y suerte;
Qué engañosos disfraces
Viste la muerte.
Cuánta amargura
Saber tras de tus hábitos
Mi sepultura.

LA NIÑA DE OJOS celestes y trencitas diminutas teñidas de azufre sostenía entre sus manos una muñeca que temblaba. Era una muñeca-hombre que aullaba tímidamente llanto y náuseas contenidos. Entretanto la niña –con fruición y mano férrea, pero inocente- jugaba a estrangular sus sueños, a arrancarle la lengua, las alas, a sacarle los ojos, a perforarle el tímpano, el corazón, la luz de los pulmones. No había luna. La niña creció y de una brutal dentellada castró sexo y huellas a la muñeca-hombre, y la muñeca-nido estéril –que en ese instante, ya sin sueños, se soñaba pájaro- comprendió entonces que durante toda su insignificante inexistencia no había sido otra cosa que un patético muñeco sin voz en los espejos. La niña rubia de ojos celestes ya no existía. Ahora las trencitas, desteñidas, eran nieve, y el muñeco de alas desgarradas lloró; al fin lloró bilis y sangre mientras una jauría de cuervos rabiosos picoteaba los restos helados de su semen sifilítico y virgen. La niña ya no existía, pero tenía los labios manchados y la inocencia al desnudo. Era invierno, un invierno de cabellos revueltos y silencio a borbotones. La maldad no se crea ni se destruye, tan sólo nos transforma. Era invierno; la noche, una noche tiznada de amarillos, de arena sin estirpe.

“Quiero decir contar
hasta dos o hasta cinco”
Mario Benedetti.
Por qué has de agradecer que yo recuerde
Las fechas señaladas
Los motivos
Si sabes que a pesar de tu hosco olvido
Habitas sin dar tregua en mi memoria.
No es necesario.
Ya entendí que el eco
Que a veces me sorprende inesperado
Tan sólo son las alas que he perdido
Soñando una respuesta de los vientos.
Pero el sol inclemente rompe el lazo
De cera y sal que engarza en el ocaso
La línea inmaterial del horizonte.
Se bien que tú
No cuentas ya conmigo
Que no podré
Contar jamás contigo
Que fuerzas con encono la distancia
En tanto me censuras que yo exhausto
Me esfuerce en recobrar proximidades.
Y aun así te echo en falta.
Y aun así te echo en falta
De un modo tan acerbo y alienante
Que debo imaginar de cuando en cuando
Que puedo aún albergar cierta esperanza
Pues no sé de no hacerlo si podría
Seguir dando brazadas contra el fango.
Por eso algunas fechas señaladas
Preciso recordarte que recuerdo
Lo que nunca tuvimos
Los motivos
Que trato toscamente de inventarme.
Mas no has de agradecerlo
No busco ya respuestas
Tan sólo mantenerme cuanto pueda
Asido a uñas y dientes a las horas
Que aún restan para ser más hondo olvido.

De noche alguna noche
Lo cierto es casi todas
Cuando lo acosa un sueño
Y estalla en aguijones
Que se hunden en las manos
Contra la espera el sexo
Y todo cubre en sangre
De vísceras picadas
De vómito insolente
Y en la náusea pervierte
Las mejillas los labios
La osamenta el aliento
De noche asqueado entonces
Impotente aterido
Atónito en su semen
De noche digo entonces
Si es que puede eludir
Ingerir los sedantes
Quiebra el bozal se arranca
La camisa de fuerzas
El nudo en la garganta
A golpes rasgaduras
Zarpazos convulsiones
Patadas dentelladas
Revienta los grilletes
Las manos desanuda
Las rejas despedaza
Y se abraza a lo cóncavo
Y se traga el espasmo
Y sin eco el jadeo
Y en su asfixia acolchada
Se demora su pecho
Y se muere se muere

Te requiero una tregua.
No te hablo de firmar la paz de unirnos
Borrando en nuestra alianza las fronteras
De deponer las almas.
Tan sólo te propongo un armisticio
Que libre de metralla me permita
Hacerle un torniquete al horizonte
Soldar los huesos rotos por la ausencia
Vendar la herida infecta del silencio
Y alzado en las muletas que concede
El magno al que a sus pies yace en jirones
Trenzar con dignidad la retirada.

Sin ti la poesía
Ya no me dice nada.
Ángel González.
Escribo
Cada noche
Qué sé yo
En el fondo el silencio
Aullido indescifrable
Con regusto a vacío
Y sólo una palabra
Como último argumento
Como único testigo
Del fracaso.

..y enmascaró la censura.
Sus últimas palabras:
Tú también, Bruto, hijo (de la gran puta) mío.

SABADO 6 DE FEBRERO
PLANTACIÓN RIBERA DEL GALLEGO
REFORESTACIÓN ZONA INCENDIADA
dentro de la Campaña: “Un Andaluz, un árbol”
y Plantemos para el Planeta.
LUGAR: Carretera Berrocal-Madroño. Puente de la Ribera del Gallego.
Atención: los que dispongan de herramientas llevársela (azadas de mano, pincho para estaquilla,…).
Programa:
11:30 h. Plantación y mantenimiento en el “monte de los voluntarios” y zonas de ribera.
14:00 h. Comida (lo que cada uno se lleve y algo que prepararán l@s compañer@s de Berrocal ).
Tras la comida, paseo para visualizar la situación de la zona del incendio.
Organiza: Ecologistas en Acción Sevilla
y Ecologistas en Acción Huelva

TRAS LA CATÁSTROFE: la “reconstrucción”. Y, con ella, los negociantes de ruinas, los mercaderes de miseria, los usureros, las carroñeras. Y es que a la casa del pobre -de los empobrecidos- la desgracia no suele llegar sola.

Que fue por error, me dices,
Esa llamada perdida
Que quise pensar llegaba
Para enfrentarse al silencio.
Que fue por error, qué espanto,
Tras tanto esperar un eco,
Que fuese un baile de números
Augurio de un cruel estrépito.
Que fue por error, qué Tártaro;
Si sucediese de nuevo
Una mentira clemente
Otórgame, te lo ruego:
Recomiéndame algún libro,
Di que me echabas de menos
O que intentas recobrar
La plática de otros tiempos.
O que llamas solamente,
Aun queriéndome en lo eterno,
Para decirme hasta siempre,
Que te me vas sin regreso.
Al fin la fuerza, al fin
Consigo unir pedazos
Quebrados de un destiempo
Que no hubo calendarios.
Fue gravoso.
No es fácil
Ejercitar los músculos
De un alma rota,
Lleva
Un tiempo innumerable
Recomponer sus huesos
–Cristal molido, añicos
De un lustro de mazazos-,
Tapar las cicatrices
Que, ocultas, permanecen
Tras la sonrisa amarga
Que esgrimen los que ultiman
Su puzzle de entelequias.
No obstante, a veces,
Llega.
Igual que ahora.
Lástima
Que este vigor recién
Cobrado,
Sólo sirva,
Como otras tantas,
Como
Cuando era débil, para
Fingir que
No me importa.

Toc toc toc un fantasma
Llama a tu puerta ¿escuchas
Sus gastados muñones
Con espanto golpeando
A destajo el vacío?
¿Sus ansias náuseas vértigo
A lo cóncavo atándolo?
¿Su súplica a Azazel
Clamando por un soplo
Ardiente que le otorgue
Un cuerpo un sueño un labio
La piel la voz sus huellas
La luz que en los espejos
Lastrada de desprecio
Se hundió traspapelada?
¿No escuchas, no me escuchas?
Por sólo un eco breve
Te entrego el alma a saldo
Toc toc
Toc toc toc
Toc
Toc
|
|
Últimos comentarios