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¿O tendré que volver del desierto para predicarle a mis conciudadanos conceptos tan simples como los que tecleo a continuación?:
España no es un país democrático
Porque al depositar la papeleta en la urna se da por bueno que no haya división de poderes (legislativo, judicial, ejecutivo), esencia de la democracia burguesa o gobierno del pueblo. Ya [...]
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¿Se acuerdan, a estas alturas –o harturas-, ya ustedes, sufridos ciudadanos acuciados por los continuos recortes y el hurto de derechos a los que se están viendo sometidos, del ínclito Miguel Ángel Fernández Ordóñez?
Sí, aquel que, cuando comenzó esto que eufemísticamente se denomina en ámbitos políticos, económicos e informativos como crisis cuando no es más que una gran estafa en el ámbito global promovida por las mafias financieras internacionales, aparecía en los medios de comunicación un día sí y al siguiente también ejerciendo como una especie de portavoz de esas mismas mafias y sus intereses, en lugar de dedicarse a desempeñar la labor para la que había sido nombrado, es decir, la de Gobernador del Banco de España.
Porque a lo que, entre otros muchos asuntos, se debería haber dedicado este individuo en cuerpo y alma –y, dada la delicada situación por la que atraviesa en la actualidad el sistema bancario español, parece ser que no se dedicó con el empeño que hubiese debido-, es a la supervisión de la solvencia, actuación y cumplimiento de la normativa específica de las entidades de crédito y de cualesquiera otras entidades y mercados financieros, tal y como se dispone en el artículo 7.6 de la Ley 13/1994, de 1 de junio, de Autonomía del Banco de España.
Y es que, conocido el escándalo relativo a la desastrosa gestión de BANKIA y otras entidades crediticias –esas que hoy se denominan “bancos malos”-, sólo se puede pensar que este sujeto no hizo bien o tan siquiera hizo su trabajo. Porque, claro, no se puede estar en misa y repicando; no se puede ser portavoz oficioso de los intereses de aquellos a los que legalmente estás obligado a controlar. Y, de la noche a la mañana, cuando comienzan a salir a la luz los agujeros de ese entramado mafioso-usurero-especulativo, ¡zas!, el locuaz MAFO –como era también conocido-, se disuelve como niebla matutina, y no nos ofrece en los medios de comunicación, a los que era tan asiduo, ninguna explicación acerca del asunto que nos concierne y por cuyo buen funcionamiento debiera haber velado.
Lo dicho: ¿quién sabe dónde?Ver más

Que el socialismo fracasase antaño
en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas,
y hoy se halle a la deriva en Cuba, vendido al capital en China
o mudado en liturgia -culto a un diablo-
en Corea del Norte,
les sirve de argumento sobre el que sustentar
que está hace mucho muerto y enterrado,
y que sería el otorgarle
otra oportunidad
como resucitar a una alimaña sumida por fortuna en los infiernos.
Pero el demonio ha estado desde el principio en ellos,
derramando el infierno con la ayuda
de su fiero y bastardo ministerio,
sobre el proletariado, sobre los marginados, sobre los que pensamos
que no sólo no ha muerto el socialismo
sino que su resurrección hoy más que nunca
es harto necesaria.
Porque su infierno ha estado y sigue estando entre nosotros
en cada niño muerto de hambre, sed , malaria o cólera sin ira;
en cada mina anti persona, en cada bomba de racimo;
en cada hogar sin nada que llevar a fin de mes
para saciar el hambre de los hijos;
en los que no tienen siquiera hogar ni un techo,
bajo el que guarecerse de la desesperanza; en el suicida
que se quita la vida porque no puede más con la miseria;
en cada dictadura impuesta por las bravas
o en esas otras que amparadas por falsas democracias,
se hicieron a medida de las élites;
en los que temen que de nuevo solidario
renazca con vigor el socialismo
mermando, arrebatándoles
los viles privilegios paridos por la bestia sin conciencia,
por ese ídolo obsceno que se nutre
con saña en el fracaso de los débiles,
y damos en nombrar capitalismo.

A Dulce Chacón y Benito Zambrano,
por despertar en mí esa voz dormida.
A todos los que lucharon, aún luchan
y nunca dejarán de luchar por la
libertad, la igualdad y la justicia, por
la felicidad.
Qué lástima ser sólo un mal poeta
y no poder llevar lejos mi canto.
Llevarlo hasta la casa de los pobres
y hacerles comprender que la pobreza
no es una maldición, sino el saqueo
de una casta de avaros, de la gula
de una bestia insaciable a la que sólo
podremos derrotar dándole muerte.
Que no habrá recompensa tras la vida
por la resignación a la miseria
que engorda a los bastardos que se nutren
poniendo a dios y patria por delante.
Que es un deber alzarse en rebeldía
en contra de las lágrimas y el hambre,
y la felicidad es un derecho
que hay que ganarse en vida, hay que lucharlo.
Qué lástima tan grande que mis versos
no sean un don, un arma, una hoz segando
el cardo y el abrojo del camino,
ni un pertinaz martillo derribando
los muros del granero de los ruines.
Qué lástima ser sólo un poetastro
de versos desdentados y gastados,
y no poder luchar a uñas y dientes
por un mundo mejor con la palabra;
y qué pena aun más grande carecer
de un poco de valor para pelearlo
con hoz y con martillo -sin metáforas.

La están despedazando.
Lo mismo que a una res
con saña la despiezan
para venderla a saldo.
Como a una vaca enclenque
a la que hiciera mucho
le hubiesen racionado
la hierba el sol y el agua,
la trinchan la trocean
le arrancan a mordiscos
aún viva las costillas
las vísceras la sangre
los músculos la piel
el corazón y el alma.
Como aves carroñeras
-gaviotas cuervos buitres-
igual que una alimaña
un cruel torturador
un verdugo al servicio
criminal de los nazis,
sin piedad por sus sordos
aullidos alaridos
su agónico dolor,
sin conmiseración
con ansias miserables
con sádica fruición,
la hostigan la desgarran
la están despedazando.
La están despedazando
lo mismo que a una res.
Pero se llama España.

-Tampoco esta noche puedo dormir; hay algo inquietante y oscuro en la luz de las estrellas.
-¿Te busco un diazepam?
-Me mata los sueños. Quiero decir que me los remata en su agonía. Y, cuando despierto, tengo en la boca un insoportable sabor a carroña de utopías.
-Puedes probar a contar borregos.
-Eso sería mezclar churras con merinas.
-No entiendo la metáfora.
-Me refiero a que hay lobos con piel de cordero.
-¿La zorra guardando el gallinero?
-Esquilmándolo. Pero, ya que parece inevitable, contemos. Un borrego, dos borregos, tres borregos (…) un millón trescientos trece mil trescientos trece borregos… ¡oh, Marx mío!…
-¿Qué sucede?
-¡Una oveja negra, una oveja negra!
-¿Cómo puedes saberlo?; las estrellas agonizan, todo está oscuro. Probablemente no sea más que una ilusión panóptica, quizá una pesadilla ciega.
-¡No, no, no!, brillan en sus ojos una hoz y un martillo.
-¡Oh, qué espanto! ¡Vendrá a degollarnos!
-No, está segando de raíz las alambradas.
-¡Huyamos, huyamos!
-No, ya no hay territorios libres para el exilio.
-¿Entonces?
-¡Luchemos!
Presupuestos Generales del Estado tras un día de Huelga General

“En el día de hoy, vencidos y desacreditados los piquetes obreros, han alcanzado las mafias empresariales sus penúltimos objetivos opresores. La huelga ha terminado.”
Breve lección marxista para parvulitos (V)

son otras armas
pero la misma guerra
lucha de clases

Si hice ayer huelga
fue a causa de coacciones,
no libremente:
miedo a que sean uncidos
mis hijos como esclavos.

Gobernar, al igual que ocurre con la acción legislativa –piedra angular sobre la que ha de apoyarse en gran medida toda acción de gobierno-, es, en esencia, algo injusto. Y es que en la toma de decisiones políticas, muy raras son las ocasiones en las no haya algún perjudicado. Pero esas decisiones pueden ser tomadas para, perjudicando a los menos, favorecer a los más; o viceversa. En el primer caso estaríamos ante un modo de gobierno democrático, tendente al igualitarismo y al empoderamiento del pueblo; y en el segundo ante un gobierno totalitario, que puede ser bien de carácter político –se gobierna por y para favorecer a las elites políticas-, bien de carácter económico –la acción de gobierno se dirige a favorecer a las elites financieras.
Por otra parte, en los sistemas democráticos se suele hacer recaer los perjuicios inevitables y necesarios de las acciones de gobierno sobre los más fuertes, restándoles poder, con lo que el menoscabo ocasionado resulta tolerable a aquellos que los experimentan. En los sistemas totalitarios, por el contrario, los perjuicios recaen siempre sobre los más débiles que, al ver mermadas sus ya escasas fuerzas, acaban por verse abocados a la marginalidad, la miseria, la desesperanza y, en no pocos casos, el suicidio.
En una democracia, una verdadera democracia, de las “injusticias” de los poderes ejecutivo y legislativo, crecen pueblos cultos, participativos, luminosos y felices. Los totalitarismos, en cambio, son el caldo de cultivo ideal para el erial de la ignorancia y la tristeza.
Y, en relación con todo este preámbulo, ¿qué esta ocurriendo, cómo se están desarrollando las acciones legislativas y de gobierno en la España de los últimos tiempos? ¿Se está legislando y gobernando para la felicidad? ¿O hacia la consolidación –si es que ya no estamos sumidos hasta el cuello en él- de un sistema opresivamente totalitario? Tristezas de España.

“Madre, yo al oro me humillo,
Él es mi amante y mi amado,
Pues de puro enamorado
Anda continuo amarillo.”
Francisco de Quevedo y Villegas
España 2012, estercolero
Regido por rateros y hoscas ratas,
Que a modo de cuatreros y piratas,
La esquilman al servicio del banquero
Y todo aquel que apeste a don Dinero:
Rufianes que, con fraudes y bravatas,
Se aferran como infestas garrapatas
Al pueblo y las conquistas del obrero,
Sorbiéndoles la sangre y la esperanza.
España, obsceno edén para el mafioso
De cuello blanco, el usurero a ultranza,
La curia impenitente, el noble ocioso.
España, donde el fiel de la balanza
Mudó en desleal tahúr facineroso.

Javier Krahe será juzgado el 28 de marzo por “cocinar” un crucifijo.
Público, 16-03-2012
Pero, ¡por dios!, Javier, cómo has osado
ponerte a cocinar un crucifijo
sabiendo, como sabes, lo prolijo
que es en colesterol y lo pesado
para la digestión que es aun asado.
¿Acaso, ingenuo, obviaste el entresijo
de los menús curiales? ¿Que este, fijo,
¡hostias!, tendría por postre algún juzgado?
Javier, yo alegaría en mi defensa,
tener desangelada la despensa
por tanto diezmo en esta España arcana
de Judas y ladrones. Bueno, tú,
te debo ahora dejar, por Manitú,
que tengo puesta al fuego una sotana.

“¡Intelijencia, dame
el nombre exacto de las cosas!
Juan Ramón Jiménez
Jimo yo cuando jemido
alguien escribe con jota
tal que fuese Juan Ramón,
no siendo más que un idiota.
Si elijo no uso la ge
pues hablaría de un higo,
mas si el que elige es usted,
en Gelves, Jun o en Moguer
con jota es un desatino.

El Tribunal General de la UE (TUE) ha rechazado este viernes registrar una marca para designar orujos y aguardientes que incluye las expresiones ‘¡Que buenu ye!’ e ‘Hijoputa’ por considerar que esta última palabra es percibida como injuriosa y ofensiva y por tanto “contraria a las buenas costumbres en una parte de la Unión Europea”.
Público, 9-3-2012
El Alto Tribunal de Inquisidores,
-obscenos catecúmenos del euro-
de la Europa entregada a los mercados,
se ha negado a que sea registrado
el orujo “Hijoputa” como marca,
por ser cosa ofensiva e injuriosa:
un término indecente que va en contra
de las buenas costumbres en la Unión Europea.
En cambio el Tribunal no se preocupa
de que estén los congresos y gobiernos
y hasta los tribunales de la Unión
plagados de hijoputas sin escrúpulos,
sicarios de las mafias financieras,
urdiendo el esclavismo de los pueblos,
robando los derechos ciudadanos
y, orondos, preparando el funeral
de nuestra desnutrida democracia.
Es lógico, por tanto, que el Alto Tribunal
-gusanos arrastrados y babosos-
haya dictaminado de este modo.
Y es que lo de “hijoputa” -es evidente-,
es marca hace ya tiempo registrada,
de la que todos estos pusilánimes
políticos y jueces mercenarios
poseen sin duda alguna -¡puta madre!-
el derecho de copia.

La encontró su casero,
colgando de la lámpara del baño,
al ir al reclamarle el alquiler
que hacía no pagaba varios meses
–instante en que dejó de percibir
las últimas limosnas del sistema.
Motivo reseñado de la muerte:
suicidio por ahorcamiento. Fue
un error del forense.
¿La verdadera causa?
Asesinato. ¿El asesino?
El totalitarismo financiero.
¿Los cómplices? Los títeres políticos,
venales, pusilánimes
y sucios mamporreros,
bastardos mercenarios del mercado.

Hasta hace no muchas décadas, prácticamente hasta anteayer, existía en la España de la Dictadura Franquista, quizás como infausta reminiscencia feudal, la figura del alojado. El alojado era un pobre miserable, un desgraciado, que, a cambio sólo de un rancho nauseabundo y escaso, y de un techo exiguo y precario, debía trabajar de sol a sol para el señorito de turno y plegarse a todos sus caprichos –que, en más de una ocasión, llegaban a ser hasta de índole sexual- para evitar ser puesto con una mano delante y otra detrás de patitas en la calle. La situación del alojado era, por tanto, mucho peor que la del siervo de la gleba del medievo, pues este, al menos, pese a estar ligado hasta su muerte a la tierra que debía trabajar para el señor feudal, tenía derecho de por vida al usufructo de la casa que habitaba y sobre una parte de los pagos que cultivaba.
La llamada transición democrática española, con la Constitución de 1978 como estandarte, tuvo la virtud de, en unos casos, dulcificar y, en otros, como ocurrió con la figura del alojado, erradicar muchos, prácticamente casi la totalidad, de los injustos e inmorales vicios de la Dictadura. Pero también estuvo plagada de resquicios y agujeros a través de los cuales era posible y hasta probable en exceso, la vuelta atrás, el retroceso de los derechos ciudadanos secuestrados criminalmente casi durante cuatro décadas por el régimen fascista.
Como ha ocurrido a consecuencia de una, pese a su constitucionalidad, injusta Ley Hipotecaria, que ha terminado abocando a un buen número de ciudadanos a trasformarse en una suerte de “remasterizados” siervos de la gleba, obligados a trabajar casi de por vida para, empleando en ello un alto porcentaje de su salario, pagar a los poderes financieros por satisfacer su derecho constitucional a una vivienda digna. Unas viviendas muy sobretasadas –qué necio confundir valor con precio- por y al servicio del poder omnímodo y abusivo del feudalismo y la usura de la banca española; y sobre las que muchos ciudadanos, en contra de lo que sucedía en el caso de los siervos de la gleba, podían terminar perdiendo todo derecho, como ya ha quedado suficiente e infaustamente demostrado por la putrefacta ola de desahucios de la que adolecemos en la actualidad.
Y, por otra parte, aunque formando parte de la misma problemática, de esas carencias democráticas de una transición con demasiadas fallas, la recién perpetrada salvaje contrarreforma laboral, con el objetivo de satisfacer la gula desmedida y creciente del totalitarismo económico de los especuladores financieros, hace temer la posibilidad de que, si una muy improbable revolución no lo remedia, una de las próximas vueltas de tuerca que puedan operarse sobre el llamado mercado de trabajo, traiga de nuevo a “nuestras” tierras la vergonzosa figura del alojado. Porque el mercado de trabajo, no nos engañemos, con esta denominación tan fiel a lo que es su esencia, no es en la actualidad más que un mecanismo dirigido a transmudar lo que nunca debería dejar de ser un derecho fundamental de los ciudadanos, el derecho a un trabajo digno y bien remunerado, en una mercancía vendida a precio de saldo.
Con estos mimbres, quizá no sea muy descabellado especular con la posibilidad de que la llamada transición democrática española, para una mayor fidelidad entre lo que ha supuesto y los términos que la nombren, debiese comenzar desde ya a denominarse proceso de dulcificación de la Dictadura o “dictablanda”; una “dictablanda” presta a ir endureciéndose más y más nuevamente, al albur de las caprichosas “necesidades” del totalitarismo económico nacional e internacional.

PARÍS, 15 de febrero de 2012 (EUROPA QUÉ ES). Un nuevo episodio en la escalada de descalificaciones perpetrada desde tierras galas contra España, amenaza con continuar enfriando aún más las relaciones de nuestro país con la vecina Francia; y todo esto, cuando ya hace días que venimos sufriendo un frío de cojones tanto al norte como al sur de los Pirineos.
En esta ocasión, el guiñol de Canal+ Francia trasciende al mundo del deporte para adentrarse de lleno en el de la política, al afirmar en tono jocoso que Rajoy y sus ministros se dopan de manera habitual con sustancias como la fascistoidepoyetina, el involuciotamol, la fellatioalbanquerotrofina, el contrarreformalaboralestano y la vaticanotatina, entre otras.
Un alto funcionario de la Unión Europea, que de momento ha preferido permanecer en el anonimato, ha salido al paso de estas afirmaciones, declarando que es más que probable que la Comisión Europea tome cartas en el asunto e investigue a fondo su posible veracidad -“cuando la sangre suena, EPO lleva”, ha llegado a decir-. De confirmarse el dopaje, podría acarrear al Partido Popular que le fuese retirado el gallardón, perdón, el galardón obtenido en la contienda electoral del pasado 20-N, el cual pasaría a ser concedido a los segundos clasificados, eso sí, tras pormenorizados análisis de sangre, bilis y orina, por si también hubiesen incurrido en algún tipo de dopaje pernicioso para los intereses generales del pueblo español. “En cualquier caso -ha añadido el alto funcionario; 1 metro y 98 centímetros de estatura-, sería bueno que el equipo de gobierno del Partido Popular, de estar dopándose, cambiase inmediatamente de camello, por si las sustancias prohibidas que consumen están en mal estado, y otras de mejor calidad los llevasen a dejar de alardear de éxitos deportivos e hirientes tijeras, para ocuparse en defender los derechos de los ciudadanos y, en contra de lo que están haciendo en la actualidad, a repartir equitativamente la riqueza entre los españoles”.
Consultada a todo este respecto, Soraya Sáenz de Santamaría se ha limitado a gritar, iracunda, con lágrimas en los ojos -tal vez no emocionada, sino por estar cara al sol- y la diestra palma abajo y extendida al frente: “Nadal, Iniesta, Alonso, Contador; me cisco en Sarkozy. ¡Viva España!”

2012: ¿lo recogerán los anales de la Historia como el año en que culminó el nauseabundo proceso de criminal contrarreforma laboral mediante el cual el contrato (*) pasó a denominarse “sintrato”, como sinónimo de esclavismo? ¿Se podrá leer de algún historiador mordaz y honesto que Zapatero fue el cáncer y Rajoy su metástasis?
(*) Contrato.
(Del lat. contractus).
1.m. Pacto o convenio, oral o escrito, entre partes que se obligan sobre materia o cosa determinada, y a cuyo cumplimiento pueden ser compelidas.
(DRAE)

LA cantidad de mierda que, oculta, se acumula en un determinado momento debajo de las alfombras de un Estado dado, es directamente proporcional al número de mierdas venales apoltronados sobre sus moquetas oficiales.
(*) Se permite y hasta agradece cualquier rima obscena y fácil que enriquezca de algún modo esta ley del todo ajena a la Justicia.

Apenas queda pan sobre la mesa
de los pobres: una horda de felones
está con él colmando los arcones
del clérigo, el banquero y la marquesa.
Y, en tanto las migajas con aviesa
codicia ya se apropian los hampones,
el pueblo ninguneado, en procesiones,
charanga y pandereta se embelesa.
Torpe pueblo español, triste borrico
devoto de Frascuelo y de María,
pueblo de circo haciendo apostasía
del hacha vengadora, pueblo rico
sólo en hacer babeante adoración
de aquellos que han de helarle el corazón.
Ilustración: cortesía de Agustín Casado.

Prometo devolver golpe tras golpe
y no poner jamás la otra mejilla;
luchar a dentelladas con las hienas
glotonas que, ataviadas de cordero,
devoran con sadismo impune y fiero,
uno a uno mis derechos, la esperanza,
la paz, mi dignidad, la libertad,
el pan sobre la mesa, la justicia.
Prometo desterrar los eufemismos
de mi vocabulario: no llamar
banquero o empresario a los ladrones
de cuello blanco y golpes en el pecho;
político a los títeres cobardes
capaces de vender hasta su madre
por una galletita para perros;
soldado o policía a los violentos
esbirros de un sistema criminal,
que, ciegos, a patadas, nos empujan
camino del redil, del matadero;
jamás denominar ya democracia
a esta agria dictadura que se oculta
tras urnas de cristal adulteradas
por vendas en los ojos y mordazas
y las tinieblas lúgubres del miedo.
Prometo ser un lobo no un borrego;
y de llegar el caso, si es preciso,
tomarme la justicia por mi mano
frente a la impunidad de los que dictan
leyes a su medida sin respeto
alguno por el pueblo.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Lo prometo.
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