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Del Defensor y los ofensores del pueblo

chamizo(espinela poéticamente incorrecta)

Ha dicho Pepe Chamizo,
el Defensor andaluz,
que le han echado la cruz
la chica de Presidencia
y un psicópata de urgencia
del Partido Popular;
y que lo van a largar
por decir que lo hacen mal.
Pepe, sin duda, es genial
en el hacer y el hablar.

librochamizo
Nota: El primer verso debería haber sido “Ha dicho con elocuencia”, con lo cual la espinela hubiese sido poéticamente correcta. Pero en homenaje a la generosa y rica incorrección política de Don José Chamizo de la Rubia, ya relevado de facto del cargo que con tanto acierto ha despempeñado durante 17 años, he creído necesario despojar a este poema de la tantas veces lacra de lo correcto.



Tele-burka

teleburkaSugiere el informativo
que hay que rezar contra el paro
y aunque suene rancio y raro
a la par que vomitivo,
que frente al hombre lascivo,
hay que vestir con recato.
¡Vaya credo mentecato
esgrime esta Inquisición
que ha hecho de Televisión
Española su aparato!



Canción infantil para niños listos

ranavioleta
La siguió por la charca
por toda una semana.
Usó mil artimañas
–lazos de miel, sonatas,
ron de nuez, marihuana…-
queriendo darle caza.
Y nada, nada. Nada
hasta que, al fin, exhausto,
siendo aún muy de mañana,
alcanzó a darle un beso
en una de sus ancas.
Y no era una princesa,
era republicana.
Y estuvo todo el día
cantando que te canta
que no, que no, que no,
no me ha salido rana.



Sobre Vino amargo, de José Quesada Moreno (Elena Marqués Núñez)

vino-amargo

La joven editorial Autores Premiados comienza su andadura con buen pie. Confieso que desconozco casi todo de los cinco títulos anteriores, pero con su sexto toro le auguro vuelta al ruedo y salida por la puerta grande.

Vino amargo, del sevillano José Quesada Moreno, es mucho más que una colección de cuentos unidos, entre otros hilos, por el honroso reconocimiento en diversos certámenes literarios; mucho más que los diecinueve sorbos desabridos que nos anuncia su contracubierta preparándonos para el naufragio en la extraña dulzura del sufrimiento ajeno. Si algo los define es el callado relámpago de vida y de muerte irreparables, la sucesión de palabras acertadas que conducen inevitablemente al silencio, el color arrebatado de los pueblos del sur que es la luz de todos los lugares golpeados por los reveses de la fortuna, el olor del cardumen o de la flor marchita remeciendo unas páginas donde participan todos los sentidos y más percibimos el golpe duramente asestado que la infeliz y siempre inacabada caricia.

Inmensos son los dramas que airean estas páginas, desde la desventura de los trabajos mineros, en los que el estallido de la barrena y la amenaza constante del grisú nos zarandean con su zarpa de tierra, hasta la soledad de viviendas que se despedazan, habitadas por hombres y mujeres enloquecidos tras la pérdida, por fantasmas temporales o por definitivos muertos en vida; desde el padre envejecido que jamás conoció o reconoció sus afectos hasta algún que otro niño malogrado en un pilón de espumas; cuentos donde los sueños son a veces premonitorios, a veces la tripa de la realidad, en los que corremos por las páginas con la sana intención de despertar antes de la catástrofe. Y donde el amor y el desengaño, temas inevitables, también tienen su espacio de encuentro y desencuentro, bien sea el cariño calmo de la vejez marchita o el envite trágico de la inocente y malograda juventud.

Confieso que me he sentido arrobada por la mágica realidad de esas vidas reducidas al silencio, entre paredes corrompidas por el moho amarillo con forma de lagarto y el palpitante crecimiento de los magnolios de culpa. José Quesada es escritor, según sus propias palabras, «para que aquella casa donde nací, y tantas otras cosas y personas que ya no existen, sigan perviviendo, travestidas de fábula y quimera, más allá de la memoria» (o quizás, como la voz que nos habla en Casa con mar, como «una excusa con la que seguir existiendo»); pero igual podía haber sido pintor o cualquier otro oficio relacionado con las Artes, pues su sagaz observación de las zozobras del hombre y de la creación, poblada de infinita y minúscula caterva de hongos que habrán, con el tiempo, de destruirla, se perfila sobre el folio con la sabia mirada del poeta que conoce su impuesta y necesaria tarea en este desquiciado paisaje de hojas muertas.

En Vino amargo, la amable descripción de la naturaleza y la oscura sombra de la tristeza gozan de igual trato, pues el autor se cuida mucho de abandonarse a la desgana lingüística. Todo en él se mantiene en equilibrio, con un vocabulario tan rico como preciso, donde cada verbo nos impulsa a la lectura y cada adjetivo deviene irreemplazable. Nada sobra en este encaje de exquisita sensibilidad y mejor factura. Mucho menos cuando, sin apenas darnos cuenta, con una música imperceptible pero que canta y enmudece con el acezante pulso de las chicharras, se nos conduce a un final asombroso, a veces decepcionante cuando la decisión tomada se trunca ante el espejo, ese objeto traslúcido que, en ocasiones, en su reflejo simétrico y multitudinario, nos llega a enloquecer.

Ya en su tercer relato, titulado Égloga, se reconoce José Quesada como narrador de tristezas, e incluso asegura que algún día habrá de cambiar de tercio e intentar «una trama sencilla, con escenas de un bucolismo templado y diálogos de almíbar».

No quiero yo con mis palabras entorpecerle el camino, que seguro, como los transitados hasta ahora, sabrá dirigir con paso firme; pero yo me reconozco lectora (y autora) de desgracias y bebedora de amarginha y otros licores acres, en cuyos posos la vida se nos muestra en su verdadero color, de cal viva y de metralla, de vida y de conciencia.

En fin, pensar que con esta reseña contribuyo a animar a la lectura del libro es un acto (otro más) vanidoso por mi parte. El curioso que lo tome en sus manos y lo abra por cualquiera de sus páginas sentirá su cuerpo habitado por el goce de la Literatura, por la música poética de estos cuentos intemporales y magníficos que lo harán adentrarse, en acto silencioso y concienzudo, en la hermosa fosforescencia que emana de la exactitud de sus palabras.

Elena Marqués



Romancillo del Ministro Guarrete, digo Cañete

caneteArias Cañete, ministro
y ecologista de nota,
ha dicho en los desayunos
que sirve el Fórum Europa,
ducharse con agua fría
por no derrochar ni gota.
La Comisaria Europea
de Acción por el Clima, roja
de vergüenza, ha dicho que ella
renunciaría a mil cosas
antes que al agua caliente,
el gel de baño y las pompas
de jabón, mientras, quién sabe,
si ante palabras tan tontas
del Ministro, igual pensaba
“este Cañete es idiota”.
Y es que la verdad, Ministro,
yo que me ducho a la aurora,
si lo hago con agua fría,
no me saco bien la roña,
y para mucho más inri
se me encogen las pelotas.
También, Ministro, me inquiero,
dadas sus costumbres, oiga,
si le apestan los sobacos
y, por contagio, la ropa;
pues, suponiendo, supongo
que al ser usted un patriota
concienciado y ahorrativo,
no usará la lavadora.
En fin, Ministro, no sigo
importunando, hasta otra,
pero antes de despedirme,
le sugiero, tome nota,
no ingerir más alimentos
caducados; que eso es cosa
que al parecer le provoca
se le vaya la pelota.



Felación

fuente-bicentenario

A María Dolores de Cospedal
Nazis llamando nazis
a aquellos que defienden sus derechos.
A los desposeídos, a las víctimas,
a los desesperados que, al borde del suicidio,
reclaman les concedan
algo de dignidad y de respeto
y que les sea devuelto
lo que alevosamente les robaron,
incluida la esperanza.
A esto ha llegado España,
la España que tildada diferente,
hoy lo es por sus patriotas
de cuentas millonarias en Suiza,
fruto de la evasión
fiscal, las comisiones ilegales,
la explotación, cohechos,
malversación de fondos públicos.
La España en la que luego si uno grita,
les grita “hijos de puta” a los que forman
esa horda de bastardos, a esos puercos
del falso “Viva España”,
pasa a engrosar la lista
negra de terroristas y a ser blanco
de jueces y fiscales y otras hienas
afines a la hiel y heces del régimen.
Pues nada, que me incluyan en la lista,
pues dejando de lado la poesía
al fin de este poema,
les grito yo también “hijos de puta:
lavaos bien la boca y en lugar
de usarla para urdir difamaciones,
hacedlo, una vez limpia,
para comerme el nabo”.


Estupidez +IVA general

ivaDefinitivamente, ya apenas me queda humor para soportar con calma y en silencio a aquellos que repiten como papagayos que toda esta horda de corruptos de altos vuelos y baja estofa que están desangrando a España no son otra cosa que el reflejo de un pueblo asimismo corrupto. “Que mira tú que aquí todo aquel que puede elegir entre pagar o no el IVA, acaba defraudando a la Hacienda Pública” -dicen; y se quedan tan anchos como panchos.

Julia, 74 años, gran dependiente -que, pese a tener la correspondiente prestación aprobada hace ya más de un año, probablemente acabará muriéndose sin percibir un sólo céntimo de euro por tal concepto- y con un hijo, parado de larga duración y mayor de 26 años sin ingreso alguno, a su cargo, vive de una miserable pensión de viudedad de poco más de 600 euros mensuales. Con tan exigua renta, casi huelga decirlo, tiene que hacer frente al pago de las facturas del gas, el agua, la electricidad y el teléfono, al nauseabundo copago farmacéutico, las cuotas de la comunidad, el IBI y un largo etcétera; y además satisfacer esa pésima costumbre que tienen los pensionistas y sus hijos parados de larga duración de comer todos los días. Y tres veces; a ser posible.

Pero Julia, que siempre ha sido un portento economizando recursos, se las arregla para más mal que bien llegar a fin de mes casi todos los meses. Pero hete aquí que hace unas semanas a Julia le reventaron las tuberías del agua potable. Y el precio de la reparación -sólo lo indispensable- terminó ascendiendo a 2000 eurazos de vellón -que Julia tuvo que pedir “prestados”. “Señora, con el IVA, si es que usted quiere que le hagamos factura, son 200 euros más, el 10 %” -le dijo el fontanero. Así que Julia, sin dejar de tener presente el mangoneo de cuello blanco generalizado del que adolece nuestra tan cristiana y una y grande y libre España, y atendiendo a que con esos 200 euros, no más, logra satisfacer durante aproximadamente un mes esa pésima costumbre anteriormente mencionada, decidió que el IVA -ese IVA que nuestro maravilloso Estado democrático, en lugar de dedicarlo a establecer pensiones y otras prestaciones dignas, ofrece en sacrificio para aplacar la gula insaciable de los demonios del mercado- lo iba a pagar Rita la Cantaora. ¿Tiene por ello Julia algo en común con los poseedores de cuentas millonarias en paraísos fiscales o los que cobran sustanciosos sobresueldos en negro o abultadas comisiones ilícitas por traficar con sus influencias? No. ¿Hay algo que se pueda o deba reprochar a Julia por haber tomado semejante decisión? Menos aún. Aplaudan a Julia, que lo suyo sí que es patriotismo.

Y, como Julia, en situación tan injusta y precaria, ¡hay tantas personas en España!; 6 millones de parados, varios millones de pensionistas y un elevadísimo porcentaje de trabajadores que, explotados por un empresariado de corte feudal, han de subsistir con salarios miserables.

Así que al próximo descerebrado gilipollas que tenga la poco acertada ocurrencia de hacer en mi presencia el dichoso comentario del IVA -y no es una amenaza, es una promesa- le pienso hacer un aterrador escrache en forma de patada en el escroto. Y con IVA. Al 21 %.



Escrache

escrache

Detesto la violencia tanto o más que poner la otra mejilla. Pero esto que hoy sucede, y nunca ha dejado de ocurrir por un sólo instante a lo largo de la historia del ser humano, es lo que fue denominado hace ya mucho con gran acierto lucha de clases. Una lucha que, en el momento histórico actual, ha subido un escalón más en el camino a los infiernos para mudarse en guerra. O, más que en guerra, en salvaje masacre, perpetrada por las élites criminales que gobiernan los destinos del mundo, contra las masas populares.

Masas populares que, aparentemente inermes por encontrarse maniatadas por la gruesa soga de una indefensión aprendida perfectamente orquestada por los poderes económicos y sus sicarios políticos, o por su defensa a ultranza de un pacifismo –un poner una y otra y otra y otra vez hasta la saciedad la otra mejilla– que raya la complicidad con los facinerosos que se benefician de la masacre, se encuentran a un sólo paso de ser aplastadas por completo y ser enviadas durante largas décadas o quién sabe si para siempre a las catacumbas de la Historia.

En todo este contexto, el escrache, sin que sea llegar a devolverlo, supone al menos un intento de apartar la otra mejilla para evitar recibir un segundo, un enésimo golpe. ¿Violencia ? ¿O, más que violencia, deber inalienable de ejercer la legítima defensa para la dignidad y la justicia? En cualquier caso, un juego de niños comparado con la violencia estructural del sistema, con la violencia que supone un sólo niño hambriento, un sólo desahucio, un sólo ser humano sin derecho a una sanidad o una educación de calidad y gratuita, un sólo ciudadano al que se le niega su derecho a un trabajo digno y bien remunerado, un sólo suicidio inducido por los miserables que extienden en su provecho la miseria… Esa brutal violencia que perpetran todos aquellos que, en lugar de trabajar al servicio del pueblo que delegó en ellos la gestión de lo público, no son más que los sucios y abominables lacayos del totalitarismo financiero.

Entonces, ¿ponemos la otra mejilla?


Lo que España necesita (fotopoema)

espana-pollo



Fábula España

lobo-con-piel-de-corderoSe hallaba aquel rebaño consumido
tras un vasto periodo de sequía;
famélico y sediento carecía
de hierba y agua frescas. Bienvenido,

por tanto, fue aquel líder que, infundido
de una caudal firmeza, prometía
que, a quienes lo siguieran, llevaría
a un fértil prado de agua recorrido.

Y tras de esa promesa fue el rebaño
con ciega fe y el gesto placentero,
ajeno a la medida del engaño

de aquel lobo ataviado de cordero
que, con malévolo y falaz apaño,
sumiso lo condujo al matadero.

(No digo más. Espero
después de haber dejado esto en bandeja
que saquen una buena moraleja)



Oración para entonar cada mañana

la-republica-ignacio-diaz-olano
Patria nuestra, que estás hoy por los suelos,
dignificados seamos tus pueblos;
pueblos republicanos, pueblos libres,

no de humillados súbditos
de un Reino cimentado
sobre los paredones y las fosas
comunes de una torva dictadura;
pueblos que reclamamos
hacer lo que nos venga en voluntad,
lejos de la de dioses y tiranos;
pueblos que tomaremos nuestro pan,
ese que cada día,
nos roban sin escrúpulos
los puercos proxenetas que te venden
a saldo y que te nombran, patria, en vano.
Y no nos plegaremos
a hacer frente a las deudas
que una horda de bastardos contrajeron.
Y no perdonaremos sus ofensas.
Y siempre llevaremos
a gala la gloriosa tentación
de verte nuevamente
erguida sobre el mar, libre del mal.

Amén.


Ilustración: “La República”, de Ignacio Díaz Olano.



Elegía

venzuela

(de la plasticidad del llanto)

A Miguel Ángel Holguín (por y pese a las discrepancias)

Hoy Venezuela entera está llorando.
Y Ecuador y Bolivia y Cuba y toda
América Latina están llorando
la muerte de Hugo Chávez.
No hay excepción alguna;
ha muerto el Comandante
viniendo a demostrar, entre otras cosas,
lo dúctiles que pueden ser las lágrimas.
Porque hoy en Venezuela
y Ecuador y Bolivia y Cuba y toda
América Latina todos lloran,
sin excepción, la muerte de Hugo Chávez:
el pueblo está llorando de tristeza
y lloran los caciques de alegría.
Qué necios estos últimos;
olvidan, en su euforia
de bestias carroñeras,
que aunque mueran los hombres
–lo dijo el Che Guevara–,
perduran sus ideas.



Presentación de “Días de Barbarie” (La guerra civil en Bornos)

bornos1bornos2

Miércoles 13 de marzo: Bornos

Colegio San Juan de Ribera (calle Andalucía, s/n)

7:30 de la tarde

Jueves 14 de marzo: Jerez de la Frontera

Salón de actos de CGT-A (plaza del Arenal, nº 20-22, 1ª planta)

7:00 de la tarde

Lunes 18 de marzo: Cádiz

Asociación de la Prensa de Cádiz (calle Ancha, nº 6)

7:30 de la tarde



Va y viene; adentro, afuera, abajo, arriba…

orgasmo330

Va y viene; adentro, afuera, abajo, arriba.
Es un pistón carnal que alza el deseo
y en lúbrico vaivén mueve al jadeo
ahogado que en sus sones lo cautiva.

Su brío no es constante; a la deriva,
se frena y se acelera; en su meneo,
se aleja y aproxima al apogeo
de su odisea arrítmica y lasciva.

Quisiera atarse al mástil para nunca
jamás rendirse al canto de sirena
que, terco, lo reclama, lo enajena.

Pero un violento, aun grato, espasmo trunca
su frágil voluntad y en su atalaya
se rinde, se desata, afloja, estalla.



Las falacias del Grupo Popular en la tramitación del Presupuesto andaluz para 2013


El pasado 20 de noviembre, el Grupo Parlamentario Popular de Andalucía, a través de su portavoz en la Comisión de Hacienda y Presupuestos de la Cámara andaluza, Don José Antonio Miranda Aranda, envió una carta a Ecologistas en Acción comunicando a esta organización que su Grupo había solicitado su comparecencia ante la Comisión antes citada, a objeto de que aportase su opinión respecto al Proyecto de Ley del Presupuesto de la Comunidad Autónoma de Andalucía para el año 2013. Hasta este punto, todo cierto. El Grupo Popular, al igual que había hecho el de IU LV-CA, había incluido entre sus propuestas de comparecientes a Ecologistas en Acción.

Pero, posteriormente, el portavoz del Partido Popular, con una desfachatez fuera de lo común, se tomaba la libertad de afirmar en su misiva que “lamentablemente, al haberse opuesto a su comparecencia los otros dos Grupos Parlamentarios (PSOE e IU), no ha sido posible que podamos contar con su presencia en el Parlamento de Andalucía y, por tanto, su valoración del Proyecto de Ley”.

Para que quede de manifiesto que esto último no es más que una burda y malintencionada falacia, hay que comenzar diciendo que la comparecencia de agentes sociales y organizaciones interesadas en la regulación de cualquier Proyecto de Ley a tramitar en la Cámara Andaluza aparece regulada en el número 3 del artículo 112 del Reglamento del Parlamento de Andalucía, el cual hace recaer en la Mesa de la Comisión competente “apreciar en cada caso la oportunidad de las solicitudes de comparecencia efectuadas por los Grupos parlamentarios.” Es decir, son únicamente los miembros de la Mesa de la Comisión competente los que, con su voto o mediante acuerdo, deciden qué agentes sociales y organizaciones comparecen finalmente.

Para el caso que nos ocupa, el Proyecto de Ley de Presupuesto, la Comisión competente es la de Hacienda y Administración Pública, de cuya Mesa no forma parte ningún miembro del Grupo Parlamentario de IU LV-CA. Así, la Presidencia es ostentada por Doña María Dolores López Gabarro, del Grupo Popular, en tanto que la Vicepresidencia y Secretaría corresponden respectivamente a Doña María Luisa Bustinduy Barrero y Don Miguel Castellano Gámez, ambos del Grupo Socialista. Por lo tanto, el Grupo Parlamentario de IU LV-CA no pudo votar en contra ni a favor de la comparecencia de ningún agente social u organización posiblemente interesada en la regulación del Proyecto de Ley de Presupuestos, como afirmaba el portavoz del Grupo Popular, faltando a la verdad, en su carta.

La Mesa de la Comisión de Hacienda y Administración Pública se reunió para decidir acerca de las citadas propuestas de comparecencias, el pasado 8 de noviembre de 2012. Ese día, tal y como consta en acta, “tras debatir los portavoces sobre los agentes sociales y organizaciones que debían ser citados por la Mesa de la Comisión para comparecer ante la misma, la Mesa acuerda, por unanimidad, citar a aquellas entidades propuestas por los tres grupos parlamentarios, descartar la convocatoria de aquellas propuestas únicamente por un grupo y proceder a la votación individualizada de quienes hubieran sido solicitadas por dos grupos. Conforme a dicho acuerdo, y en relación con estas últimas (…), la Mesa no acuerda la citación de la Unión Sindical Obrera (USO) y de Ecologistas en Acción, al votar en contra la vicepresidenta, Sra. Bustinduy Barrero, ni tampoco la de la Federación Andaluza de Consumidores y Amas de Casa AL ANDALUS, al votar en contra la presidenta, Sra. López Gabarro.”

Aunque no consta en el acta de la citada Mesa, al parecer hubo una especie de “intercambio de cromos” entre los dos partidos mayoritarios en la Cámara andaluza, mediante el cual el PSOE cedió en sus pretensiones de que compareciese AL-ANDALUS, en tanto el PP lo hizo para el caso de Ecologistas en Acción. Es decir, fueron PP y PSOE los que de algún modo estuvieron de acuerdo para impedir la comparecencia de Ecologistas en Acción.

Pero el Grupo Parlamentario de IU LV-CA no permaneció impasible ante esta decisión. Así, su portavoz en la Comisión de Hacienda y Administración Pública, Don Ignacio García Rodríguez, hizo constar en acta “su disconformidad con la considerable disminución del número de comparecientes citados por la Mesa de la Comisión en comparación con los convocados durante la tramitación de la ley de presupuestos del pasado año 2012.”

Tras los hechos relatados, la actuación de Don José Antonio Miranda Aranda, así como, si los hubiere, de aquellos que la hubiesen avalado u avalaren en el futuro, sólo puede ser calificada, siendo comedidos, como una muy grave falacia y una manipulación bochornosa, causa de vergüenza ajena, así como de una absoluta falta de respeto e intolerable deslealtad para con Ecologistas en Acción, el Parlamento de Andalucía y todas las andaluces y andaluzas a los que esta Cámara representa. Una actuación que requeriría que este diputado renunciase de inmediato a su acta de diputado, así como que se pidiesen públicas disculpas a Ecologistas en Acción y a todo el pueblo andaluz por parte del Grupo Parlamentario Popular.

Pero, probablemente, nada de eso ocurrirá, pese a que son, entre otras, actuaciones como la citada, las que han dado y siguen dando lugar al actual desprestigio de la clase política ante la opinión pública, desprestigio que, si atendemos a comportamientos como el del diputado popular, parece estar más que justificado. Lo malo, no obstante, es que también terminan pagando justos, los políticos honestos, que son muchos, por pecadores.



Best seller

desahucio1

Editorial GÉNOVA presenta:

La más grande y terrorífica novela del realismo trágico. Nunca antes habrá leído ni podrá leer en el futuro una tragedia tan impactante acerca del fanatismo pusilánime y venal y sus consecuencias.

100 AÑOS DE AUSTERIDAD
de Mariano Rajoy Brey
“Muchos años después, frente a la comisión judicial de lanzamiento, el desahuciado, Aureliano, en el peor de sus días, había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a solicitar el crédito.”
Una obra colmada de eufemismos más que de metáforas para que usted no alcance jamás a conocer la verdad.
Editada con la colaboración del BCE, el FMI, la CEOE y la Conferencia Episcopal Española.


Emprendedor

emprendedor

Vocablo polisémico,
parido en los obscenos mentideros
del ámbito político,
que en sus significados
distintos se aproxima a la antinomia.
De un lado se refiere
a aquel que se hace esclavo de sí mismo
por no tener donde caerse muerto,
y así se va arrastrando a duras penas
bajo el sórdido fango funerario
que engrasa los circuitos del sistema.
Del otro al esclavista
que, tras trepar a lo alto, lo más alto,
del basural, pisando en su periplo,
el cuello y la esperanza
de aquellos que en un tiempo fueron sus semejantes,
siendo sólo una rata, vive como los príncipes,
de la sangre, el sudor y las carencias
de una legión de zombis, de ilusos que se sueñan
a veces, sólo a veces, seres vivos.


Breve tratado de mirmecología

hormigas
Recuerdo que en la infancia
-qué espantosa a pesar de su inocencia
la crueldad de los niños-
jugábamos a veces a ser dioses,
puteando a un par de hormigas:
las despojábamos de sus antenas
para luego enfrentarlas, trastornadas y ciegas,
en una encarnizada lucha a muerte.
Aquel circo romano en miniatura
resultaba dantesco, un espectáculo
excitante y brutal que siempre terminaba
con uno de los contendientes muerto
y el otro moribundo,
y una legión de obreras que, metódicas
y raudas, arrastraban los despojos
camino del granero común en el subsuelo.
Aquello, ahora lo sé, no era tan sólo
un acto de crueldad ingenua y arbitraria;
era asimismo una lección que, entonces,
aún no comprendíamos
y, que una vez perdida la inocencia,
a algunos, a los muchos,
apenas nos sirvió para estimar los límites,
a menudo tan tenues y difusos,
que median entre el bien y el mal, y a otros,
los menos, para, crueles y venales,
jugando a ser demonios,
cegarnos, arrancarnos las antenas
y, luego de la lucha fraticida,
llevar nuestros despojos,
para su uso exclusivo, a su granero.



Hay sonetos y sonetos

era

Para urdir un soneto no es preciso
contar con ningún don ni ser muy ducho.
14 endecasílabos –no es mucho,
hay más que dilatado ser conciso-

con rima consonante, compromiso
que para acometer, como cartucho,
echar podemos mano de un serrucho
o, para que alimente, de un buen guiso.

Situar correctamente acentos no es
difícil; en la sexta si italiano,
en la cuarta y octava si francés.

Por tanto es, más que artístico, artesano
lo que urde un sonetista. Un poema, pues,
no es esto –broza o paja-, un poema es grano.



El destino nos ata y nos desata

cubierta-juan-001

(Confieso que aún no he leído el poemario de Juan Calderón. No obstante, confío plenamente en el criterio y buen gusto poético de Elena, amiga que ha dado a luz a esta reseña).

DESDE el endecasílabo del título hasta el último verso del poemario, entre las citas que encuadran y desenmascaran cada una de sus tres partes, equilibradas tanto en número de versos como en esperas y encuentros, el último libro del escritor Juan Calderón Matador, que exquisitamente y con el cariño de siempre edita Ediciones Cardeñoso desde el castro de Vigo, nos sumerge en una poesía íntima y sensual en la que sentirnos náufragos y a la vez rescatados. Es difícil, al tomarlo entre las manos, hacer una pausa, apartar la vista de sus apenas ochenta páginas, dejar de leer y releer sin abandonarnos a su ritmo, a esa sucesión sonora de versos libres pero sujetos férreamente al acento que los guía y los conduce.

El poemario El destino nos ata y nos desata, prologado por otro poeta no menor, Blas Pizarro, no deja nada al descuido. Su primera parte, “La inquietud de la espera”, nos mantiene precisamente expectantes, que no inquietos, desde sus citas de Benavente o de Cernuda, y, ya en su primer poema, “Corriente”, cuyos versos, como las aguas del río, nos mecen y nos sitúan frente a “ese destino que nos ata” y nos arrastra, como los hados antiguos, al resto de la vida, se aprecia a un escritor que bebe de las fuentes clásicas y se sienta, al mismo tiempo, junto al resto de sus contemporáneos. Porque Juan Calderón Matador renueva en sus poemas los símbolos eternos de la literatura universal, y así aparecerán: el agua, modelando al hombre (“Lluvia”) o zarandeándolo (“Torrentera”), o incluso entorpeciéndolo (“Llanto”); el fuego como pasión en “Pavesas” o en “Incendio”; el laberinto como punto de inicio…; metáforas inamovibles por las que el autor opta como en un reconocimiento de las ataduras del hombre y, por qué no, del escritor.

Algún crítico avezado podría decir que quizás las imágenes y los símbolos de Juan no son originales. Sin embargo, estoy segura de que, tal como lo afirme, no podrá negarse que su poesía de sentimientos y vivencias no necesita nada más. Son las palabras justas para transmitir la única verdad: la inquietud del Hombre ante su destino, la extraña sensación de haber vivido, la necesidad de encontrar y encontrarse. Y, por supuesto, y remedando a san Pablo, «por encima de todos ellos, el Amor».

Porque si el autor se mantiene coherentemente en sus imágenes y en ciertas palabras que se repiten con obsesión no es por pobreza léxica o por cansancio, sino para dejarnos las pistas, las “Señales”, las “Claves” y los “Signos” que nos hablen de sus prejuicios y sus miedos, sus estados del alma, desde la “Espera” al “Regreso”, desde la quietud y la entrega de sus primeros poemas al movimiento para cumplir al fin su “misión oculta bajo el fémur” con que cierra el poemario en un “Pacto” solemne.

La poesía de El destino nos ata y nos desata es una poesía íntima, en que apenas asoman el poeta y otro ser incierto y amoroso al que busca y con el que comulga en encuentros sucesivos. Y es también una poesía visual, en la que el color nos acompaña como una faceta más de su polifacético autor, que no solo dibuja con palabras, sino también con pinceles, con luces y sombras. Y es, por último, una poesía elemental, en la que los elementos confluyen continuamente: agua en forma de río, de lágrima; tierra por la que viajar o retozar; fuego en el que quemarnos; aire que nos transmita la voz y las imágenes, y los olores, también, de su pasado. No en vano el autor, viviendo en Madrid, deja rezumar los aromas y sabores de su niñez (“Olor”), de todas sus vidas anteriores en una mezcla de recuerdo y deseo, en una profusión de versos distribuidos en su justa medida, en frascos a veces diminutos y frágiles que es preciso leer en voz muy baja para no despertar de su hermosa atadura.

Por ser diminutos y concisos, hasta los títulos son un ejemplo de contención, un signo inequívoco de su búsqueda de la palabra exacta y atinada, de comunicar, al fin, que para eso escribe el Hombre. Muchos de sus poemas se centran precisamente en la palabra: “Libretos”, “Signos”, “Claves”, “Grito”, “Nombre”…; una necesidad de encontrar respuesta a las “Trampas” y los “Enigmas” a los que es preciso en la vida, como en el “Laberinto” del amor, enfrentarse. Y encontrar la salida.

Sin embargo, muchos de sus poemas nos sumergen en la desesperanza, como “Luz”, donde, contrariamente a lo que el lector pudiera pensar, se nos presenta a un suicida sereno. O el siguiente, “Grito”, donde también nos enfrenta a la muerte. No ha de ser casualidad que sus poemas más tristes se concentren en esa segunda parte, “Los que fuimos antes de que la barca cruzase a la otra orilla”, donde, como un ave fénix, el poeta decide finalmente renacer, sin saber “cuándo el reloj, cuál el calendario”, para cerrar definitivamente el círculo con el encuentro definitivo que se augura en las citas de Walt Whitman o Leopoldo Panero con que se abre su tercera parte, donde al fin reconoce las “Señales” y descifra los “Mensajes”, donde al fin reconoce la vida en “torrentera apacible” “como un racimo dulce de ternura”, donde al fin ha llegado a la tierra prometida (“que el nómada que era/ halló su palmeral definitivo”).

Solo queda decir que la lectura de este breve poemario es dulce, deliciosa, apacible aun en sus veros más duros; cosa que los lectores más sensibles agradecemos: aquellos que creemos que las artes deben ser, por encima de todo, estéticas, placer visual y sensorial. Belleza, en definitiva.

Esperamos los lectores que no considere Juan que con ese “Cerrando el círculo”, donde aún sus temores antiguos, y los del otro, se hacen carne (“Este miedo me viene de otro siglo”), aunque se sobrellevan mejor en compañía, puede dar por terminado su trabajo. Estamos seguros de que, después del deseado encuentro, se seguirá sintiendo impelido a emprender un nuevo viaje poético.

Elena Marqués Núñez