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Abracadabra

corte_cinta

Soberbio y elegante, muy puntual,
rodeado de asesores por doquier,
su chófer, trece escoltas y un bedel,
muy propio el Consejero de la cosa,
cual
Caesar Imperator que veni, vidi, vici,
llegó y cortó la cinta.

(Aplausos y sonrisas profident,
micrófonos y flashes, apretones
de manos de esmerada manicura,
“cuidado, Pepe Juan, que si te mueves
no sales en la foto
y puede que te saquen del pesebre”.)

Queda solemnemente inaugurada
otra covacha más de Alí Babá
y su horda de ladrones.

El ojo y la bula

amador

POCOS individuos hubo por aquellos pagos con tan certera puntería como el padre Amador. Amador Recio de la Vara, para más señas. Y es que, Amador, donde ponía el ojo ponía la bula. Y así, llegaron a contarse en más de un centenar los sobrinos suyos que acabaron, con el tiempo, poblando la comarca.

La náusea

melancolia_i

El cielo está sin aire, herida el ala
Del ángel que, sumido en una noche
Que brilla más que el sol del mediodía,
No encuentra ya un motivo que lo impulse
A alzar de nuevo el vuelo.
Lo sabe todo ya, no alberga dudas.
Cautivo de su hirsuta certidumbre,
No alcanza a deleitarse en los prodigios
Que antaño deslumbraran sus sentidos:
La luz crepuscular, las estaciones,
Las fases de la luna,
El cíclico vaivén de las mareas.
En su ardua conclusión se desvanece:
De tanto meditar sobre el enigma
De origen, meta y tránsito,
No quedan ya preguntas sin respuesta
Que, al margen de su centro atormentado,
Den aire al desamparo que le impide
Confiarse en otra búsqueda.

Ilustración: Melancolía I, de Alberto Durero.

Onomatopeya

pavo

Apagalalú, dijo el pavo aquella Nochebuena, tratando de ocultarse en vano entre las sombras, de su ya tan ineludible como inmediata mala fortuna.

Anosmia

cyrano

DESDE bien pronto, estuvo absolutamente convencida de la existencia de una, aunque misteriosa, indiscutible e infalible relación directa entre las proporciones de aquellas dos magnitudes. Y así, estuvo un largo tiempo sólo a la espera de encontrar algo acorde con el tamaño de sus expectativas. Y aquella noche, en su primera y tan tardía vez, lo único que alcanzó a obtener fue una decepción de narices.

Fahrenheit 451

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Corren malos tiempos para el libro. Los avances reales o falsarios en tecnologías de la información y la comunicación, unidos a la avaricia desmedida del mercado y de aquellos que pretenden hacerse con la mayor cuota de negocio en ámbitos editoriales con afán de ir paulatinamente monopolizándolos, son los venenos que lo están haciendo languidecer y que pueden llegar a terminar asesinándolo. Y para ello, estos bárbaros de la (des)información recurren a cualquier argumento por espurio que sea, incluida una tan supuesta como falsa preocupación ecológica; como si la edición de libros fuese, que no lo es, uno de los factores clave que estuviese propiciando la criminal tala indiscriminada y la vertiginosa desaparición de la selva amazónica. Y, por otra parte, ese culto ciego a la “modernidad” que impregna el vacío de pensamiento que ocupa nuestros tiempos y que reniega de cualquier reminiscencia del pasado, por muy enriquecedora que esta hubiese poder sido y pudiese seguir siendo: cualquier tiempo pasado fue peor. Y, en todo este contexto, el tiránico imperio de la estrategia aberrante de “renovar” a toda costa para hacer caja como leit motiv de cualquier proyecto de “futuro”. Ahí está la clave y la gran falacia de la revolución tecnológica y la vertiginosa “renovación” a que nos somete sin que, en un amplio porcentaje de los casos, las “innovaciones” perpetradas sean necesarias ni aporten realmente nada nuevo de interés.

Y en todo este contexto de puro y a un tiempo tan sucio negocio, ahora le ha tocado al libro. Y toda una horda de pirómanos sin escrúpulos, cual modernos Savonarolas se afanan en erigir las hogueras de las vanidades en las que dar muerte a su víctima, a sus víctimas, pues si el libro llegase a desaparecer, todos saldríamos perjudicados.

Pero en esta peligrosa deriva no sólo intervienen factores tecnológicos y de negocio. También, como en la Florencia de finales del siglo XV, hay implícitos elementos, quizá los de más peso, de carácter ideológico. Las posibilidades de diversidad y flujos en la libertad comunicativa que en la actualidad caracterizan a Internet ya han comenzado a ser vistas como un peligro evidente para sus intereses por aquellos que ostentan el poder, es decir, las grandes corporaciones económico-financieras y sus lacayos y mamporreros políticos. Y la dinámica que, por tanto, ya comienza a imprimirse en la red de redes es la del control y la homogeneización para ir ahogando el libre pensamiento y las discrepancias. Ese control y homogeneización es, si no imposible, muy difícil de operar para el caso del libro y el acto íntimo, y a la vez tan susceptible de ser puesto en común, de su lectura.

En este sentido, Ray Bradbury, con su “Fahrenheit 451”, fue un visionario que en su obra más conocida nos adelantó lo que ya está comenzando a suceder hoy día. En la sociedad descrita por Bradbury leer es uno de los peores actos criminales que se puedan cometer y una de las labores fundamentales de los bomberos es la quema de libros. La lectura, según los gobernantes de esa sociedad de ficción, angustia a los ciudadanos y les impide ser felices, ya que, al leer comienzan a pensar y a ser diferentes cuando deberían ser iguales. Un limbo, tras el que se ocultan los verdaderos motivos del gobierno de “Fahrenheit 451”: esa falsa felicidad impuesta por la homogeneización hace que los ciudadanos no cuestionen las acciones del poder y que rindan más en sus quehaceres; la productividad al servicio de las élites.

Esta es la sociedad a la que nos puede conducir la muerte del libro, una sociedad del no pensamiento, una sociedad en la que habrán sido erradicadas las discrepancias y lo que mi buena amiga Silvia Delgado denomina las afinidades subversivas, tan necesarias siempre para contrarrestar la dinámica intrínseca a la involución que subyace en todo sistema socio-económico y político.

Corren malos tiempos para el libro, y es nuestra responsabilidad, la responsabilidad de todos, salvarlo de esta nueva hoguera de las vanidades que pretenden erigir los poderes involucionistas del lado oscuro.

Chaos

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Arranca, con la aurora, la vigilia,
la máscara del rostro de los sueños,
y emerge, abrumadora pesadilla,
la grávida conciencia de lo eterno.

De nada, entonces, vale la porfía
que entabla con el párpado el deseo:
anhelo de arder siempre en la infinita
y helada oscuridad del Universo.

Qué hiriente paradoja irrumpe al alba,
cegando el espejismo que, en lo oscuro,
nos hace vislumbrar perpetua el alma:

La luz no es más que un lapso sin futuro,
que sólo ha de dejar, tras extinguirse,
un caos inmóvil, ciego e insensible.

Ilustración: Orden y Caos, de M.C. Escher

Little boy

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“Nunca me arrepentiré por la bomba de Hiroshima”

Theodore van Kirk, último sobreviviente de los que, a bordo del Enola Gay, lanzaron la bomba atómica sobre la ciudad japonesa.

Y es que los monstruos, ciegos a la razón y a cualquier tipo de sentimiento humano, jamás se arrepienten de sus atrocidades.

Augurio

teclado

Se lo había encontrado casualmente y rehuido de inmediato en, quizá ya, centenares de ocasiones. Le causaba espanto pensar en la muerte, su muerte, el fin sin fin, el olvido. Pero en esta ocasión -era tanto ya el cansancio- se decidió a buscarlo, a involucrarse hasta el fondo en aquel juego de macabras predicciones que tan a menudo últimamente se le había ofrecido en la pantalla del PC. “Al cabo -pensó-, lo más terrible que podría suceder es que fuese mañana. ¿Y acaso no es la calma absoluta ya mi más ansiado anhelo?”
23 DE OCTUBRE DE 2006

Recordó aquella fecha -hacía ya más de cuatro años-, el desencuentro, la incomunicación, la lluvia incesante, la despedida, el silencio, el olvido. Sí, sin duda, aquel augurio en lo pretérito era todo un acierto.

Insuficiencias

tribunal

HIPÓLITO Sheehan dedicó su tesis doctoral al estudio del síndrome de Bickel y todas y cada una de sus relaciones con el insuficiente funcionamiento de tiroides y glándulas genitales y corticosuprarrenales. El tribunal encargado de evaluarlo, sorprendido muy gratamente por la extensa, profunda y pormenorizada labor de documentación realizada, así como por la brillantez de su exposición y conclusiones, decidió, no obstante, darlo como no apto al considerar categóricamente que aquel impresionante trabajo de investigación, por sus nomencalturas y temática, era más que nada una hipótesis que nunca podría alcanzar a adquirir la condición de tesis doctoral. De nada le valió a Sheehan argumentar en su defensa, que sus amigos, de manera habitual, lo conocían simplemente por “Lito”. Aquel mal trago llevó al poco a Hipólito a verse aquejado de manera frecuente, por involuntarios y muy ruidosos y convulsivos movimientos del diafragma, con respiración interrumpida y violenta, que ya nunca le permitieron disponer de la concentración suficiente para, tal y como era su más ferviente deseo, acometer la elaboración de una nueva tesis doctoral.

El fascismo que viene

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Zapatero y sus secuaces, que aún tienen el cinismo de mantener en las siglas de su partido el término “obrero”, se ciscan en la lucha de aquellos que, denominados “Mártires de Chicago”, dieron su vida en defensa de los derechos de los trabajadores. George Engel, Samuel Fielden, Adolph Ficher, Louis Lingg, Michael Schwab, August Spies y Albert Parsons se deben estar revolviendo en sus tumbas.

Reprobación

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EUGENIA Martínez de Avellaneda y Alba-Irujo, dama de alta cuna, buena madre y esposa de educación religiosa, fue desheredada ipso facto cuando, tras amancebarse con un trapecista de baja cama y altos vuelos, decidió por una vez en su vida hacer lo que le venía en gana y, abandonándolo todo -incluído el trapecista-, buscarse la vida actuando como ilusonista en un circo de poca monta. No le costó demasiado; estaba más que acostumbrada a tratar con payasos y fieras.

La mosca Paul…

…se dispone a decidir el ganador de las próximas elecciones.

la-mosca-paulAunque es posible que no lo consiga al caer abatida por un síncope al no poder soportar tanta pestilencia.

El terco corazón de los despojos

cuidapaliativos

Último parte médico:
En todo punto y hora irreversible,
su estado es extremadamente grave.
Punzando, macerando, desgarrando,
un número incontable de lesiones
de carácter recóndito e interno
ya han afectado con apocalíptico
e irrefrenable encono
gran parte de sus órganos vitales:
los sueños, los deseos,
el alma, la esperanza…
No obstante, su agonía
-su corazón fue siempre fuerte y terco-
ineludiblemente será larga
-quizá pueda durar toda una vida-
e insoportablemente dolorosa;
no surte efecto alguno la morfina.
Va creciendo el dolor,
distópico, en su adentro
como crecen las uñas
de los muertos.

Declaración de Impacto

declaracion-de-impacto

CUANDO los politicastros al servicio de capital -que, de manera cínica y espuria, ejercían las competencias atribuidas a aquella prostituida Consejería de Medio Ambiente- evaluaron aquel pliego de alegaciones cargado de razones y buenos argumentos, se cagaron. Sí, se cagaron vivos. Posteriormente, una vez les pasó la diarrea, lo utilizaron para limpiarse sus apestosos y sodomizados culos.

俳句 irreverente

le-plus-joli-petit-cul-de-la-planete


kaskó my kueyo

tanto kynkar tu kulo.

ké kruel tortýkolys.

Supersticiones

pelirroja

Aquel martes y 13, tras levantarse con el pie izquierdo, rompió el espejo del armario, abrió un paraguas en el baño, vertió la sal sobre la mesa. Después salió a la calle y, sin casco, pasó hasta 13 veces por debajo de una escalera, se cruzó en su camino un gato negro, así como una hermosa joven pelirroja a la que, tentando una vez más a la suerte -fue un flechazo compartido-, pidió matrimonio para embarcarse con ella de inmediato en la más incierta y emotiva singladura de sus vidas.

Los panes y los peces

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DURANTE los años que Andrés y Pedro compartieron cama, tiempo y mantel con Virginia, ni un solo instante pudieron dejar de sentirse segundo plato, pordioseros a la espera de las pocas migajas de pasión y cariño que se les antojaba caían del lecho y de la mesa como maná anhelado, pero insuficiente y precario siempre. Nunca, cegados por los celos, tuvieron la fe suficiente para alcanzar a comprender que Virginia, en cuestiones de amor y de ternura, era, pródiga y fructífera, un milagro irrepetible. Y acabaron desperdiciando aquel prodigio. Hoy  Virginia vive sola y, sólo muy de cuando en cuando y siempre con desconocidos, mantiene relaciones esporádicas de lo más convencionales y sin el derecho a otorgarse nunca una segunda oportunidad. El lugar de Andrés y Pedro lo ocupan las hormigas.

Los sonidos del silencio

mimo

A María Fernández Lago, por la inspiración.

EULALIA Mutis, a la par que un espíritu inquieto, siempre había sido una alumna aventajada en todo lo relativo a cualquier tipo de materia relacionada con la comunicación y el lenguaje. Así que, tras doctorarse cum laude en lingüística, filología hispánica, inglesa, árabe, clásica, hebrea, románica y vasca, ciencias de la información, y traducción e interpretación, decidió explorar nuevos campos en el ámbito de la comunicación y, más concretamente, en el de la no verbal. Todo fue sobre ruedas hasta aquel trimestre en que de hubo de enfrentarse a la semiótica del silencio. Nunca, a lo largo de sus muchos años de estudio e investigaciones, había tenido que lidiar con un concepto comunicativo tan aparentemente simple y a un tiempo de tanta complejidad polisémica. Tras la frustración que le produjo tal fracaso, abandonó su Cátedra de Literatura Contemporánea, su programa radiofónico y dejó de publicar la columna semanal que tantos lectores acaparaba en el diario de su ciudad. Hoy se gana la vida buzoneando la propaganda de la consulta de un afamado logopeda y actuando como mimo de feria en feria durante los meses veraniegos. Por otra parte, un catarro mal curado, unido a ciertas reacciones alérgicas sin determinar, la han llevado a padecer de afonía crónica.

Contrastes

Sí, probablemente ya pueda decirse que contamos con la más grande generación de futbolistas que ha dado España. Casualidad o causalidad, no deja de ser una lástima que coincida con las mayores generaciones de parados, así como con la clase política más pusilánime, pacata, prevaricadora y mamporrera.