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YO

Yo soy Yo, único y absoluto, creador de mi presente y mi futuro. Hacedor de mis pensamientos y sentimientos, único Dios de mi ser y único ser de mi reino. Palabra única que domina mi mundo, palabra absoluta que todo lo contiene. Yo soy Yo, el verdadero y el falso, el real y el imaginario, el que todo lo contiene y el que todo lo da. Yo soy el que entiende y nada sabe, el que da amor y lo recibe. El que marca el camino y el que aprende a desandarlo. Yo soy la luz y la sombra, el hijo y el padre. Yo soy el marido y el amante, el que construye y deshace. Yo soy Yo, el único y el absoluto, mi luz y mi sombra, tu luz y tu sombra. Yo soy el jardín y el desierto, el mar y su orilla, tus huellas y las mías. Yo soy Yo, el tuyo y el mío, el de todos y el de nadie. Yo soy la consciencia infinita, y el infinito consciente… La fuerza que mantiene mi universo

llueve

llueve, esa lluvia que hoy cae del revés,
sobre nuestras pieles desérticas
que ya no pueden derramar más sangre.
llueven lágrimas sin sentido
sobre corazones desgarrados,
sobre las trincheras que nos acogen.
llueven los días llenos de lamentos
que se deshacen como canciones desafinadas
de tantos gritos desesperados.
llueve el pesar del olvido, el oscuro final
de los que aún sueñan con la esperanza.
llueve entre las huellas resecas de los bosques,
entre los hombres como árboles pétreos,
entre las almas efímeras…
hoy llueve, sobre las rutas de las muerte,
sobre los mares enrojecidos de tantas vidas derramadas,
hoy llueve, apenas ya sin lluvia,
quizás ya sin lágrimas suficientes,
pero aún llueve sobre los cuerpos sin rostro, sin forma,
sobre los niños que no llegarán al paraíso,
sobre los hombres que se perdieron en ese camino.
llueve, llueve, llueve sobre el alma descarnada de la humanidad,
sobre la tierra convertida en cementerio.

Nubes en el aire

Como esas nubes en el aire

Yo solo dibujo palabras en un papel,

Un momento efímero en la eternidad del tiempo.

Como un instante de un recuerdo,

Como un fugaz reflejo de amor,

Un solo latido de luz,

Una sola letra

Como una huella en el mar.

Yo solo escribo el contorno del viento

Embotellado en un poema,

La fragancia de una gota de lluvia,

El efímero aleteo del corazón.

Como las nubes en el aire

Flota este poema que me ahoga,

Este grito carente de fuerza.

Como el aire que esculpe las nubes

Se desangra la luz del sol

Y los jardines del recuerdo

Se convierten en una mariposa sin color,

Sin alas, sin aliento.

Pensamiento atrapado

Hoy me he convertido en una mirada perdida a través del cristal

Mirando este cielo metálico

cubierto de un mar de espuma gris.

Estoy encerrado en esta mirada ciega

Revolcándome en esta pradera reseca, en este sueño desquiciado

De sueños que se te clavan como dedos oxidados.

Me olvide de como se mira

De como se estudia lo cotidiano

De como tienes que observar esa sombra que pasa a tu lado.

Me olvide incluso de las caricias

De esos besos cálidos que nos regalan la pasión.

Ya no recuerdo cuando di mi primer paso,

Cuando expulse mi primer grito,

Cuando esboce mi primera palabra en el aire.

Soy un pensamiento atrapado

en el cristal de mi realidad,

atrofiado de tanto olvido.

Detrás de un grito

He rescatado las palabras,

Esas que llevo tanto tiempo abandonadas

Detrás de un grito,

Escondidas tras una caricia,

Ocultas en las huellas de los pasos que empiezan a vivir.

Hoy he vuelto a reencontrarme con la palabra,

Esa que se escribe, esa que se susurra, esa palabra muda

Que lo dice todo.

Hoy vuelvo a jugar con las palabras inofensivas

Ahora que solo resuenan las del odio y las asesinas.

Quizás han sido ellas las que me rescatan

De la marejada del olvido, de las sombras de la depresión.

Ellas me han sacado de este cuarto oscuro

De esta neblina que te cuartea el alma.

el paraíso tiene su nombre

ya tienes el azul del cielo entre tus manos,

las formas del viento,

la desnudez del sueño en tu piel,

y al renombrar tu nombre

al darle forma a su sonido

brotas como el fruto del árbol eterno,

como un astro errante

en este universo nuevo.

y al darte nombre

naces como nacen las nubes en el aire,

como nacen las tormentas entre las nubes,

como las mareas nacen del mar.

aún no eres como los hombres,

sino alma que vuela, aire, humo.

eres como el sueño de la noche

que ilumina el alba de los días

como la luna de plata y el oro del sol.

aún la noche es larga, pero los espacios

son amplios para volar, como los pájaros

vuelan dibujando los límites de su reino

sobre los ríos, sobre las rocas, sobre las olas

que baten contra tus pies.

ya brillan el cielo y la tierra entre tus ojos

y tus latidos se baten como las plumas de las aves,

y tu corazón se deshilacha como la luna

entre los árboles.

ya tienes nombre, como la tierra se llama tierra

y el paraíso tiene su nombre.

como el tiempo

estuvimos mucho tiempo apostados,

yo, como reflejo de aquel niño que soñaba,

tú, como el sueño de ese hombre futuro,

al borde de este acantilado

viendo cómo pasa el tiempo,

observando cómo se alejan los días,

como el tiempo,

cómo las olas de este mar, de este universo imperfecto,

nos trae y nos quita el polvo de nuestro camino,

el perfume de la vida.

se suceden los días y las noches

como la vida y la muerte,

y nosotros seguimos aquí,

como dos árboles en la cima del monte,

como dos ríos turbios, como dos ríos furiosos,

como dos ríos de aguas veloces que horadan las orillas,

que derriban puentes.

comos dos pájaros de paso,

nubes altas de estío,

dos rocas eternas del áspero camino

que viven y sueñan los sueños y las vidas de los otros.

un nuevo camino

ha nacido una nueva vida
envuelta en un llanto primitivo,
mecida en un revuelto océano
de extraños sentimientos.
ha nacido una nueva vida
de alma transparente,
con un espíritu sin aristas.
ha nacido una nueva vida
en un mundo quizás redondo
o tal vez plano, en un universo
donde los laberintos ya no son infinitos,
donde los astros giran y giran
en una danza acompasada.
una nueva vida aún sin recuerdos,
sin huellas que se puedan borrar,
una nueva vida
sin palabras,
sin fronteras,
un nuevo camino.

corazones

alzamos nuestras manos
ajenas
atadas a los brazos como mástiles
al borde de las chatarras de este mundo.
gritamos el nombre de nuestra patria
desdibujada
recubierta del polvo de nuestros cadáveres.
llora nuestra sangre, lágrimas de acero, palpitaciones
de corazones enquistados.
alzamos las manos, como armas automáticas,
clamando a los cielos una lluvia de pétalos desecados
sobre nuestras lápidas.
y los niños ya no son niños sino bocetos emborronados
de un hombre sin futuro,
tan solo son sombras deshilachadas de un ejército fantasmal
que desfila sin opción a retorno.
hoy alzamos nuestras manos
sin futuro
sin nada de pasado
con el sueño entre los dedos de que somos los dueños
de un nuevo resurgir,
herederos del paraiso aterciopelado de nuestros sueños.

Tahrir, 11/2/11

hoy callan todas las palabras
y un solo grito ahoga el aire.
hoy enmudece el mundo y se desgarran las banderas
pisoteadas en el fango del tiempo.
hoy el mundo es un desierto de puños petrificados
que arañan los cimientos de la sinrazón.
hoy se han callado las palabras,
y los ojos de la multitud llora de ira ensangrentada,
lloran lágrimas de esperanzas abrazados a los tanques, moribundos
arrastrándose sumisos ante un dios huidizo.
hoy el mundo está encadenado,
prisionero de sí mismo, envuelto en un manto de espinas,
cobarde y miserable.
hoy enmudece el mundo en el último día en esta tierra,
en este viernes de los mártires.
ya de nada sirven los paraísos repletos de vírgenes
ni la tierra prometida,
hoy ya han muerto las religiones y los dioses.
hoy callan las palabras y nace un nuevo día,
un nuevo mundo
y la multitud cesará en su combate
y escribiremos una nueva historia en el mar y en la tierra.
hoy florecerán los desiertos
y la sangre derramada dibujará nuevos ríos de vida y esperanza.

de qué sirve

y ya de qué sirve
tatuarse el dolor en los pliegues del alma,
ya de qué sirven las plegarias los salmos y las suras,
de qué sirven los cantos matutinos llamando a la oración,
para qué postrarse en estas mañanas sin luz,
para qué tanta peregrinación a esos reinos imaginarios.
ya no existen cielos repletos de vírgenes
ni jardines aterciopelados para los mártires,
se han desmoronado los muros de las lamentaciones
y se han deshecho las fronteras de los mapas.
se deshilachan las banderas
y se olvidan los nombres de los dioses.
hoy es el último día en esta tierra
y un nuevo atardecer se dibuja ante los ojos del hombre.
hoy gritan las mujeres y los niños y los hombres se flajelan el alma.
hoy es el último día en esta tierra
y las puertas de un nuevo reino se dibujan en nuestras manos.
ya no retumban las armas
y han enmudecido las trompetas que llamaban a la guerra.
hoy es el último día en esta tierra
y mañana recordaremos los días de nuestra Historia
dibujados en los versos de un poema.

DEJAR DE SER

…yo incluso dejé de ser
ese espejismo poético,
esa transformación casi diabólica,
casi religiosa envuelta en la última plegaria.

Casi dejé de ser, e incluso de estar
en esta selva, aniquilada, calcinada,
edificada con retales de almas.
Dejaron de caer las primeras gotas
de aquella última lluvia, de aquel último otoño.
Dejé de ser el guardián de los límites del infinito,

ese capitán de barco de mares inundados,

para construir puertos añorados en las resecas orillas

de los sueños.

Dejé de ser ese suspiro

ese corazón perdido en sus latidos sin ritmo,

dejé que mis sombras se dibujaran sin formas,

sin nombres, de colores transparentes…

Sí, ya dejaron de caer las primeras gotas

de este otoño que renace, de este cuadro coloreado

de palabras anónimas.

sólo niños…

ha amanecido ensangrentado el trasfondo de los horizontes,
las palabras perdidas en este abismo de laberintos,
de cristales rotos, de libros incendiados.
amanecen los cielos púrpuras
con los vientos silenciosos y los soles apagados.
no repican las campanas,
de nada sirven los muros de las lamentaciones,
ya hasta los minaretes han enmudecido.
se han teñido de rojo los océanos,
un nuevo muro se vislumbra entre las sombras,
nuevas alambradas asfixian nuestras palabras.
no existen tierras prometidas
ni paraísos,
ni jardines llenos de vírgenes…
sólo niños
arrojados como piedras contra ejércitos de fantasmas,
sólo niños jugando en las calles entre armas y cadáveres,
entre fuegos y ruinas.
hoy amanece el día con los perfiles del cielo desgarrados
por el vuelo roto de los pájaros…

yo no sé

Yo no sé
si es así como se muere
o así como nos matan en el silencio y en el olvido.
Yo no sé si las palabras tienen vida propia
o somos nosotros los que les regalamos nuestro aliento.
Yo ya no sé hilvanar mis pensamientos
ni mis odios
ni siquiera dibujar metáforas en el frío marmol.
Yo no entiendo de plegarias
ni rezos ni alabanzas, ya dejé de arrodillarme
y de esconderme.
Yo no sé si éste es el aire de nuestro mundo
o es el veneno que nos gasean los asesinos.
Ya no sé qué es la palabra, qué las libertades, las esperanzas
o qué son las banderas.
Ya no sé qué es lo que hacemos aquí, cuál nuestro significado,
ni cuál será el salmo que cantarán en nuestro sepelio.
Yo no soy un poeta de esos que yacen en las cunetas
ni de los que se pudren en los calabozos,
no soy un disidente incendiario.
No soy de los que se dejan morir de hambre
ni por los hombre,
no me arrojo contra las alambradas
ni me voy a la deriva por los mares embotellado en un mensaje.
No sé si así es como se muere,
si ésta es la forma en que nos arrebatan la existencia.
No sé si este será mi último lecho
mi último vaso de vida,
si ésta será mi última palabra…

quiero ser

Yo solo quiero ser un recuerdo,
una sola palabra,
un suspiro recortado en el aire.
Yo solo quiero ser
ese leve hilo de vida que luchó por sobrevivir,
que sobrevivió
aún a costa de los golpes. Yo solo quiero ser ese mártir,
ese rebelde, disidente apátrida,
ese preso olvidado en las entrañas del odio.
Ese maldito desheredado
consumido en vida y en la muerte,
consumido por el hambre y por el hombre.
Yo solo quiero ser esa llama para incendiar el mundo,
para purificar este reseco jardín.
Solo quiero ser un grito,
una bocanada de aire,
el vuelo de los pájaros para revolotear los castillos del cielo.
Yo solo quiero ser la esperanza, la lucha, la libertad,
y cantar este réquiem por la humanidad.

disidente

te mataron,
maldito,
por atentar contra las armas,
contra el hambre contra el genocidio contra la esclavitud.
te mataron por ser negro,
por tus ideas blancas,
por ametrallar las barricadas con tus palabras.
te mataron
porque querías tan solo vivir
ser libre
por querer pertenecer al mundo.
te mataron por querer romper los barrotes,
por querer plantar un jardín de flores en medio de las alambradas.
te mataron
por ser hombre por ser humano por saber hablar.
te mataron porque te dejaste matar
para que con tu muerte señalaran al asesino.
te mató, Zapata, el hambre de libertad,
el hambre de justicia,
el hambre de un mundo libre y racional.
te mató aquél viejo, al borde de la muerte, al borde del infierno.
te mató el hambre
por querer comerte el mundo, por querer comerte al hombre,
por devorar la vida.
te mataron, estúpido disidente,
porque no supiste ahogar tus gritos,
porque no supiste manchar de sangre tu alma.
te mataron, maldito disidente, todos los hombres de este mundo,
la humanidad entera, hipócrita y sucia…
te mataron porque había que matarte,
porque necesitamos un martir,
porque necesitamos tu epitafio.
te mataron
negro disidente
por querer ser un hombre libre.

palabras deshilvanadas

…y rugen
en un monótono sin cesar
las olas y el mar
en este acantilado invisible
desmoronando sus murallas de espuma.
rugen
en mis sueños cada latido de la tierra,
cada suspiro
de todos los pájaros del mundo,
cada batir
de esos pájaros en su agonía.
rugen
mis pensamientos
mis palabras deshilvanadas
mi cuerpo descompuesto en jirones…
y rugen los cielos que se dividen
y los rios
y los mares que se resecan.
rugen
y rugen en un ahogado grito
los vivos
y los muertos que se olvidan
y las estrellas que se dispersan
y los amaneceres que se apagan…
rugen
en los vientos el eco de los sueños
el tic tac del tiempo que es un recuerdo.
y rugen los mares
en cada tormenta que emborrona el horizonte,
en cada sueño embotellado que atraviesa sus aguas.

millones de estrellas

Cerré los ojos

y millones de estrellas

soñé cómo viajaban, cómo caían

desde el mismísimo azul, desde el paraíso,

y las sentí como clavadas en mi pecho,

como ese puñal que te lleva al fin.

Estrellas como triángulos entrelazados,

multicolores geometrías, estrellas

con nombre propio.

Cerré los ojos, dejé de respirar,

de gritar, dejó de palpitar mi corazón,

y vi entre mis sueños el final de este viaje,

el comienzo de esa nueva vida sin vida,

ese abrazo que te oprime, que te lleva

y te retiene en el fondo de tu lecho.

Cerré los ojos, como un juego de niños,

y me imaginé en un tren recorriendo

los raíles de todo el mundo, las estaciones

sin vida que pasan de largo,

aquel jefe de estación, centinela,

guardando los pórticos sin retorno

del infierno.

Cerré los ojos, el alma,

y miré por la ventanilla de mis noches,

busqué las huellas deshechas de mis sueños,

las piedras del camino,

aquellas palabras

perdidas en la sombra de mi memoria.

el tiempo

Se paró el reloj

en una hora inexistente,

en un momento del tiempo

que no existió,

en una hora que acabó con el tiempo.

Se paró el reloj en el momento

del olvido, en el tiempo de la resurrección.

 

El tiempo se paró, congelado en el frío de la muerte,

en el mordisco del hambre,

en la sombra del sueño…

Se paró el tiempo de nuestra vida

enterrada en el aire,

en la fosa cavada en la tierra…

 

Se paró el tiempo,

dibujado en cada arruga de cada mirada,

en la mirada del centinela que juega con nuestras almas.

Se paró el tiempo,

en las hojas del otoño,

en la nieve de ceniza,

en el paraíso que nos robaron.

El tiempo del tiempo, que rebrota entre las piedras,

que se desdibuja en nuestras manos…

 

Ya estamos cerca, perdidos,

sin posibilidad de mirar atrás,

en un paseo sin retorno, inclinados en el aire,

con nuestros cuerpos como un cuerpo

horadando nuestro lecho, en el aire,

en el espacio, en nuestro dolor,

mientras oscila el péndulo de la vida

entre el siempre y el jamás.

Y se para el tiempo,

amasado con tierra y lodo,

bendiciendo nuestro polvo…

BERLIN MAUER 1961 - 1989

 

yo vi ese hombre perdido,
yo vi, respiré, ese aire,
aquella atmósfera asesina,
impoluta,
aquella muerte alicatada de blanco,
aquellos barracones,
literas como ataúdes…
yo me sentí como ese hombre perdido
buscando el foso donde resucitar,
donde contar los casquillos
de tantas vidas arrebatadas.
anduve las mismas huellas,
la misma calle del infierno,
el mismo pórtico sin retorno…
yo vi ese hombre perdido
reflejado en el suelo congelado del tiempo,
en la gélida prisión de la locura.
ese hombre perdido, con la mirada ciega,
con el alma aterida de frío…
yo fuí el caminar perdido, la mirada absorta,
la curiosidad exaltada, ese hombre perdido
pisoteando el recuerdo del muro, fotografiando
la historia impresa en el suelo…
yo fuí ese hombre perdido
consumido por las llamas del exterminio…

yo soy ese hombre perdido
que busca ese Dios que no creo que exista,
esa razón que no existió,
esos bloques de hormigón que dividió el mundo…
yo busco a ese hombre perdido,
al superviviente que habita en cada lápida,
que escribe su nombre
en cada adoquín que adorna las calles.
ese hombre sin nombre, sin patria, sin alma
que dibujó el mapa del mundo, que cinceló
con su vida su epitafio…
yo imaginé ser ese hombre perdido,
uno más de los casi 14 millones,
un número más tatuado en el muro de la verguenza,
uno más, perdido en el recuerdo…