Tiempo de silencio

 

A partir de entonces tan sólo algunos bares
de los que todavía no me echan,
algunos poetas en los que reconozco
cadencias parecidas a las mías
y algún culo bonito
que pruebo torpemente casi siempre.

El tiempo ya no existe.
Es sólo un error imperdonable
del tiempo que vivimos.
Sólo queda el silencio.