El ladrón de palabras

 

Mi vida persiguiendo una quimera,
una duna perdida
con la forma del verso endecasílabo
que imita una silueta de mujer
recostada de espaldas.
Los sueños me delatan.
Son más míos que yo.
La luz que moldea tu cuerpo
cuando estás desnuda esperándome.
La sola soledad que está tan sola.
La luna en tu mirada.
Tus ojos tristes y tan negros.
 
He oído que pueblos enteros
mandaban a sus ejércitos
a luchar contra el viento
Simún y le vencían,
o creían que le vencían
que viene a ser lo mismo.
He escuchado la música improbable,
clandestina y mestiza,
de Gabriel Yared. He sentido
cómo llegan las grandes oscilaciones,
el frío y el enorme calor.
Tus manos y las mías,
que ya se han separado tantas veces
antes de unirse.
 
Aún es pronto para hablar de nosotros.