Un soplo de viento

 

Yo también nací en los Campos Elíseos,
en París, en 1969.
Y las primeras palabras que escuché fueron:
“New York, Herald Tribune”.
(De Soñadores, de Bernardo Bertolucci)

Jean Seberg, con esos pantalones
tan negros y demasiado ajustados,
vendiendo el Herald Tribune en las calles
de aquel otro París
en blanco y negro.

La recuerdo contando
el final de Las palmeras salvajes,
aquella historia en la que una mujer
luchaba para cambiar su destino
y para ser más libre
y cómo se le fue torciendo todo,

o cuando decidió,
nunca entendí por qué,
delatar a un cansado Belmondo
que ya no escapó más.

Secuencias de Al final de la escapada,
esa historia que vimos con subtítulos
en un antiguo cine de verano
que ya tampoco existe,

como nosotros
tampoco existíamos entonces.