A doña Manuela y don Antonio, que esperaban musiquillas.
In nómine patris, etc…
Hoy comienzo con un tópico para que, conforme avancen vuesas mercedes en la lectura, comprueben cómo se enriquece la prosa de este modesto enterrador:
“todos los días se aprende algo nuevo”
Pues eso me ha ocurrido a mí y, siendo generoso y dadivoso como soy, quiero [...]
Va y viene; adentro, afuera, abajo, arriba.
Es un pistón carnal que alza el deseo
y en lúbrico vaivén mueve al jadeo
ahogado que en sus sones lo cautiva.
Su brío no es constante; a la deriva,
se frena y se acelera; en su meneo,
se aleja y aproxima al apogeo
de su odisea arrítmica y lasciva.
Quisiera atarse al mástil para [...]
Para urdir un soneto no es preciso
contar con ningún don ni ser muy ducho.
14 endecasílabos –no es mucho,
hay más que dilatado ser conciso-
con rima consonante, compromiso
que para acometer, como cartucho,
echar podemos mano de un serrucho
o, para que alimente, de un buen guiso.
Situar correctamente acentos no es
difícil; en la sexta si italiano,
en la [...]
me afano en estos versos casi mudo
y no sé qué decir no sé qué digo
le falta fe a mi verbo por abrigo
y tiembla igual que un esquimal desnudo
quiero decir no sé y se hace un nudo
en mi garganta y aire no consigo
para decir no sé y ahogado sigo
te-te - te-te temblando tartamudo
no supe sé o [...]
“Lleva tras sí los pámpanos Octubre,
y con las grandes lluvias, insolente,
no sufre Ibero márgenes ni puente,
mas antes los vecinos campos cubre.”
Lupercio Leonardo de Argensola
uno de los Leonardo de Argensola
Lupercio más concretamente a octubre
a modo describió de inmensa ubre
de lluvia que feroz se despendola
y ungido del calor que árido asola
los páramos del sur con su insalubre
vagido [...]
Reunidos tan soberbios y solemnes
como hastiados, patéticos y necios
-y ya van no sé cuántas ediciones-,
los 4 poetastros provincianos,
constitüidos en jurado y parte
del último certamen de poesía,
proceden a emitir su fallo unánime
que un año más consiste en declarar
desiertos primer premio y los accésit.
(No hubo un sólo poemario,
de entre los ciento y pico presentados,
que fuese suficientemente [...]
Aun más que por los ojos
doy gracias por los párpados
a los preceptos ciegos
de la naturaleza.
¡Gran cosa son los párpados!;
poder mirando al cielo
cerrarlos y fingir
la luz de las estrellas.
La eternidad
no existe;
no es más que el ansia estéril
por un tiempo infinito, ilimitado
-sinónimo de dios y trascendencia-,
corriendo sin cansancio en los relojes.
El tiempo es un concepto
vacío, una entelequia,
un convencionalismo
-antídoto precario contra el vértigo-
urdido por los hombres que requiere,
para fingir su esencia,
que existan mutación y movimiento,
un ser vivo naciendo,
brotando, marchitándose, muriendo;
los ciclos de los astros,
las fases [...]
A Augusto Monterroso.
En tiempos prehistóricos,
Los hombres
Temblaban de terror en las cavernas,
A causa del tiránico dominio
De los más gigantescos de los saurios:
Perfectas maquinarias de matar,
Tan hábiles, soberbias y voraces,
Que nunca el ser humano,
En su insignificancia manifiesta,
Lograba imaginarse derrotándolas.
Pero un día, cansados de su miedo,
Los hombres se aliaron decididos
A hacer frente a la bestia
Más fuerte y sanguinaria [...]
Malditos sean Heráclito y Manrique,
Su equívoco turbión de ríos y mares,
Metáforas colmando de pesares
Este aullido de cisne de mi psique.
No hay vate o pensador que domestique
Mi duda ante los turbios albañares
A los que arribo ahora sin altares
De un dios que mi pavura lenifique.
Que no quiero ser gota de agua anónima,
Oscura, sin conciencia, queda y fría,
Confusa [...]
“Yo os quiero confesar, don Juan, primero,
que aquel blanco y carmín de doña Elvira
no tiene de ella más, si bien se mira,
que el haberle costado su dinero.”
Lupercio (o Bartolomé) Leonardo de Argensola.
Recito, de pasión loco, un soneto,
Clamando enardecido que te adoro,
Que ansío respirar, ahogado, el oro
Que fulge en tus cabellos; del coqueto
Claror de tus pupilas [...]
Cantábamos de niños en la escuela,
Formados a la entrada, el Padrenuestro.
Con voces inocentes elevábamos
Al cielo nuestros ruegos infantiles:
Perdónanos, Señor, por nuestras deudas
Y líbranos del mal, sin comprender
Cuál era nuestro débito o pecado
Ni en qué infierno moraba lo malvado.
Seguido el Cara al Sol, ¡arriba España!,
Que empieza amanecer al paso alegre
De aquellos que, en su infame represalia,
No [...]
“Pero escribí y me muero por mi cuenta,
porque escribí porque escribí estoy vivo.”
Enrique Lihn
Para hacer frente al tiempo,
mar voraz que, sin abras,
toda huella devora
y transmuda el sendero
corredor de la muerte,
nos fue dado escribir.
Escribir contra el cuarzo
de la hirsuta impotencia
lapidando el deseo.
Contra el gas deletéreo
con hedor a cianuro
que destila el silencio.
Escribir contra el láudano
que nos prende [...]
El cielo está sin aire, herida el ala
Del ángel que, sumido en una noche
Que brilla más que el sol del mediodía,
No encuentra ya un motivo que lo impulse
A alzar de nuevo el vuelo.
Lo sabe todo ya, no alberga dudas.
Cautivo de su hirsuta certidumbre,
No alcanza a deleitarse en los prodigios
Que antaño deslumbraran sus sentidos:
La luz crepuscular, [...]
Arranca, con la aurora, la vigilia,
la máscara del rostro de los sueños,
y emerge, abrumadora pesadilla,
la grávida conciencia de lo eterno.
De nada, entonces, vale la porfía
que entabla con el párpado el deseo:
anhelo de arder siempre en la infinita
y helada oscuridad del Universo.
Qué hiriente paradoja irrumpe al alba,
cegando el espejismo que, en lo oscuro,
nos hace vislumbrar perpetua [...]
Último parte médico:
En todo punto y hora irreversible,
su estado es extremadamente grave.
Punzando, macerando, desgarrando,
un número incontable de lesiones
de carácter recóndito e interno
ya han afectado con apocalíptico
e irrefrenable encono
gran parte de sus órganos vitales:
los sueños, los deseos,
el alma, la esperanza…
No obstante, su agonía
-su corazón fue siempre fuerte y terco-
ineludiblemente será larga
-quizá pueda durar toda una vida-
e [...]
Resístete al hechizo de su brillo;
No hay más metamorfosis que la que urden
Umbrosos y prosaicos los gusanos;
Alquimia es despojarse de las alas
Y alearse a la matriz del vasto anónimo.
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