Anoche me soñé después de muerto
Renaciendo en la aurora de tus ojos
Y pensé el paraíso como cierto
Sin murallas, cancelas ni cerrojos.
Gaviotas lejanísimas sobrevuelan
El lánguido perfil de un horizonte
Que emerge de una mar de azogue y sangre.
¡Hay sirenas, sí!, sirenas aladas como ángeles
Y olas que agonizan errabundas
Ebrias de amargo desconsuelo
Que se deviene en confusa resaca
Y en un luto de espuma y caracolas
Tras su encuentro fugaz con las arenas.
Hoy al fin sé
Que aquella dulce melodía
Sólo fue canto de sirenas
Nunca, fiel, me consultó
El corazón.
Nunca pidieron permiso
Los suspiros.
Nunca pude dominar
Ansias ni manos vacías;
Ni retener los silencios
Ni contener las miradas
Ni desconvocar los gestos.
Se me va pasando el tiempo
Esperando tu regreso
En ciertos asuntos fui
Un niño / harto precoz:
Pronto comencé a sentir
El espanto y la ansiedad que nos inundan
Al pensar en la certeza de la muerte.
Y sin llegarlos a entender y en vano
Me rebelaba en mi dolor contra la idea
De que se me hubiese de morir mi gente.
Y en las lúgubres tinieblas de mi alcoba,
En silencio,
———— [...]
Qué veloz pasa este tren
Si parece alzar el vuelo
Mientras abre cicatrices
Insondables y voraces
Entre la tierra y el cielo.
Sin tener a nadie más a quién acudir, y en nombre de su antigua amistad, fue a suplicarle su ayuda.
De ningún modo quiso jugar el papel de estratega a la conquista marcial de sus dulces y feraces territorios.
Todas las vías romanas tenían fama de gozar de una buena conservación. Todas, excepto el camino de Damasco. En él, a causa de los baches, hubo un tropezón y San Pablo cayó del caballo.
Esta espuma
Amarga y salitrosa
Que a borbotones se me escapa por la boca
No!
No es ningún simulacro de naufragio.
——————— y se pone el sol
——————— no sin una incierta belleza
——————— que hace aún más hiriente
——————— toda esta ruina
——————— que paga
——————— periódicos, políticos, libros de poesía
——————— y hasta la restauración de todos los santos y santuarios de esta ciudad
——————— antes de llevarse por delante a los que acuden a las procesiones.
——————— Antonio Orihuela
Si yo quisiera [...]
Cercéname de un tajo la garganta
Para que a borbotones con la sangre
Emerjan el dolor y las palabras
Con el ansia de una alimaña
Devoré los insectos del crepúsculo
Y me indigesté de insomnio.
Lo acabo de leer en un diario de tirada nacional: la Junta Directiva de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) aprobó ayer mismo, de manera unánime, la modificación de sus estatutos. Y esa modificación supone, entre otras cosas, la inclusión de un Código de Buenas Prácticas. Y me sube la bilirrubina, ah, ah, me [...]
La encontró en un mal momento. Un mal momento para él y un mal momento para ella.
Cada mañana, cuando, como un autómata, me incorporo al mecanismo, me siento metálico.
Participar, participar, participar: la clave de la moderna y avanzada democracia, eso que no llega y no llega. Ciudadanos, formados e informados, capaces de defender los intereses sociales frente al apabullante poder del interés privado y su macroeconomía de destrucción +IVA. Participar es cada vez más importante en [...]
Hoy la lluvia
Rompiéndose con estrépito en el patio
Ha espesado en mi garganta la melancólica tristeza
Y el aire
A duras penas logra un resquicio
Por donde circular hasta las venas
Cansadas y abiertas en tropel.
Cuando la tarde retoca a su fin
Un viento gris mojado de catástrofe
Ennegreciendo el cielo sin azul
Maneja a su antojo las olas
Que van y vienen furiosas
-Espuma, espuma!
Espuma y sal negras
Violentando el aire-
Y en cada brutal embate
Rompen, rompen y desangran
Granos de arena matilentos
Sin vocación de abismarse impetuosos
Y abren cicatrices pavorosas
En un lecho de marchitas caracolas
Que sin ritmo [...]
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