(Dedicado a mi amigo Alargaor)
He de reconocerlo, y espero que esta confesión no me suponga ser anatematizado por los contertulios de taberna, ¡NO ME GUSTA EL FÚTBOL! (¡venga, compadres!, seguimos siendo coleguitas ¿no?). Además, hoy, tras leer las declaraciones futbolísticas de la Consejera de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, estoy dispuesto a hacer [...]
Hoy quisiera
(como ayer, como mañana)
germinar unos versos como espada,
arista amputando fronteras
negras de sangre en las playas
y cercenando las manos
a los que guardan con celo
tanta fortuna robada
(martillo
legando herejías,
tijera
contra alambradas).
I
no tengo planes
sólo sueños
Amar porque sí,
porque se ama
sin esa sed, afán del ego,
que quiere llenarse ab infinitum
tratando de burlar a la entelequia
de estrellas dibujadas en el cielo,
Y agostar, si es preciso, los arroyos
por colmar el aljibe de los sueños…
como olas de arena batidas de poniente
devastando pinares
(corrales de dunas en el coto de doñana)
¿Pueden imaginarse la celebración de un concierto de Lordi -esos “peaso” de monstruos que por una vez han dignificado el lamentable espectáculo que supone cada vez más el Festival de Eurovisión- a la sombra del alcornoque centenario de la Pajarera de Doñana?
Hard Rock Hallelujah!
The saints are crippled
On this sinners’ night
Lost are the lambs with no [...]
No me llaméis poeta.
Escribo
como terapia.
Una palabra
Sólo
Esa la que sin saber
Tú sabes
Soy un castillo de arena
henchido de un mar de ausencia
que me anega sin clemencia
con olas de amarga pena.
Mar en silencio, gangrena,
que con brutal estridencia
embate con la carencia
que indolente me condena
a unos ojos sin mirada,
a unos labios sin palabra,
a esta desidia macabra
de estrellas sin alborada
en el torreón vacío
de un firmamento sombrío.
Este relato, un poco largo, lo publiqué hace unos días en una página de amantes de la lectura y la literatura en la que sus miembros compartimos también algunos de nuestros textos. Precisamente por ser un poco largo no tenía pensado publicarlo en onubenses.org. Pero me ha hecho cambiar de opinión la lectura del último [...]
Era la eterna ausencia
el contrapunto preciso
que colmaba el breve encuentro
con vuelos de colibríes
de plumajes inmortales
bajo la luz de una estrella
que era simiente de soles.
Era un fulgente preludio
de un rito de despedidas
vertidas desde una rosa
que yo regaba con sueños
y alimentaba de lágrimas.
A Gioconda Belli, por su Íntima multitud.
A Dulce Pontes, por la emoción.
Desde el reproductor de “emepetrés”
Fluye, como un torrente,
como azúcar moreno recién diluido
en té rojo caliente,
envolviéndome,
trasladándome a territorios subacuáticos
de melancolía agreste,
la voz de canela de Dulce Pontes.
El lado oscuro de la fuerza es poderoso. Y hace ya tiempo que viene desarrollando su particular “Star War” por los otrora cabezos y marismas onubenses, en una estrategia que pretende extender su dominio hasta el último rincón de Huelva.
Pero el lado oscuro, cuando se extiende y va ocupando día a día nuevos “nichos [...]
esta tarde tan gris
a pesar del sol
recién rendido a la gula del
inalcanzable horizonte
fingiré de antiguo esperarte
Lo más doloroso de esta ausencia perpetrada
Por las dagas del desamor y el miedo
(Mi desamor y mi miedo)
No es que no estés estando tan cerca
No es no poder mirarme en tus ojos
(A veces los degusto a hurtadillas
Tras la adarga fatal de un rictus amargo y cansado)
No es no poder respirar en tu aliento
(Siempre a una [...]
Cuando mordido te miro
y todo lo anega el miedo
que ha destilado la culpa
de haber vertido en tus ojos
mi mar de inconsciente angustia,
yo
me proclamo Gorgona.
He marchitado la hierba altiva
Con los ríos de hiel vertida
Por un enjambre de gusanos mórbidos.
Antes que
te amaré hasta la muerte,
siempre es mejor decir
te amaré siempre;
aunque sepamos que siempre
el amor puede romperse,
aunque sepamos que al fin
siempre la muerte al fin,
aunque sepamos que siempre
sólo una espera siempre.
Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte.
Mario Benedetti
En el callejón oscuro
con farolas de tormenta
ha despertado la flor,
de pétalos de mercurio,
su denso aroma vacío
y su sabor ceniciento.
El periplo que anunciaba
a un reino sin territorio
mientras soñaba con ninfas
tras su muralla de espinos,
se ha cubierto ya de cieno,
mariposas sin estirpe
y huellas de pasos yermos.
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