El golf es, aunque sucedáneo mal sublimado de sexo promiscuo, erotismo. Jugadores con su hierro cuatro impulsando sus inmaculadas bolitas hasta meterlas más o menos torpemente y con mayor o menor rapidez en un agujero y en otro distinto y en otro. Hoyos penetrados por bolas y más bolas sin que tenga demasiada importancia a [...]








Últimos comentarios