DESENCUENTROS

 

No puedo esperar a estas alturas de nuestras vidas que una sonrisa tuya vaya dirigida a mi persona. Tal empresa se me antoja tan difícil e improbable como si tuviese que localizar agua en un desierto. Hace tiempo que llegué a la conclusión de que los oasis existentes en tí -en donde en otra época pude gozar de la inmensa dicha de tenerte- se han secado y hoy son simples espejismos a los que nunca podré dar alcance.

Porque… lo que deseo de tí, lo que ansío con toda mi alma, es la sonrisa abierta y franca de los primeros días y no la tirantez de tu rostro ni la brusquedad de tus gestos… ni esos huidizos ojos que no miran de frente a no ser para clavarme, implacables y dolorosos, los acerados puñales que irradian tus enfebrecidas pupilas llenas de odio.

Tus labios, tanto tiempo sellados en un rictus amargo y malintencionado, me hablan -nos hablan- de tu desdicha y de la mía, esa que ha encadenado las palabras en algún lugar de nuestro interior y que nos impedirá por siempre comunicarnos.

Vivimos en silencio; el silencio es el dios que ambos adoramos… que por desgracia, veneramos. Y ese silencio… que clama y grita como tormenta desatada, es el principal causante de que tu y de que yo nos hayamos convertido en sordos para escuchar nuestros lamentos. Él es el responsable de que nos hayamos perdido en la noche negra en que habitamos…, él es quien no permite que nos encontremos ni siquiera en la estrechez y angostura de nuestra pequeña casa, esa que en otro tiempo levantamos con sacrifico y con dolor…, pero sobre todo, con ilusiones y con sueños que ahora se han extraviado en algún recodo incierto.

He decidido marcharme. Sé que es lo que deseas y lo que… sin pronunciar palabra alguna, llevas pidiéndo hace tiempo, demasiado tiempo. Me iré sin aspavientos, siguiendo la pauta actual de nuestra conducta, sin decir nada y sin preguntar nada; creo que es la mejor forma de enterrar lo nuestro, de esquivar este dolor de vernos como seres muertos.

Cuando… ahora, en unos instantes, después de escribir esto, abra la puerta para marcharme y te vea sentada, entretenida, haciéndo como que lees, aparentando de que no te das cuenta de lo que hago -aceptándolo-, manteniendo con esfuerzo la inmovilidad de tu cuerpo, me morderé los labios intentando reprimir el sollozo que titilará en mi garganta, sin poder ver ya el venero de lágrimas que surcará tu cara justo cuando, suave, muy suave, cierre la puerta de nuestra vida en común, de nuestra casa, esa que fue testigo de nuestros desencuentros.

14 comentarios a “DESENCUENTROS”


  1. 1 Milena 20/Feb/2008 a las 18:55 horas

    En qué recodo del camino se quedó, esa sonrisa que ya no viste tus labios?
    Eso es lo que me pregunto cuando siento cerrarse la puerta tras de mí.
    ¿Dónde estabas, dónde estaba yo cuando ese brillo de tu mirada comenzaba a desvanecerse? ¿Adónde miraba cada uno para no verlo?.

    Hace tiempo que no celebro tu presencia, no es que quiera el alboroto de mariposas del principio, ya sé que esa pasión, es como dicen “sólo” química vertida en mi sangre… pero, me había hecho a tí, a la calidez de tu cuerpo, había encontrado un hueco en esa curvatura de tu vientre, cuando dormido, te abrazabas a mi espalda… y ahora… ahora siento tanta nostalgia de lo que fuimos que no me acuden fuerzas para acercárteme…y me alejo, y te alejas, y ese silencio denso abre un abismo entre nuestras manos que, lánguidas, dibujan un adiós con necio gesto

    Y te duele, y me duele y te alejas y me voy

    Uf, Paco…. ¿”eto” qué es?… como si me hubiera sentado en el diván, vaya!
    Anda, anda, que tienes más delito….

    Besotes

  2. 2 pepe 20/Feb/2008 a las 21:00 horas

    triste y bello…

    un abrazo amigo

  3. 3 El viento 20/Feb/2008 a las 21:02 horas

    Está el aire lleno de desencuentros, de adioses…. ¿será la luna…? Odio los adioses. Y los silenciosos y derrotados todavía más…. Menos mal que han puesto, ¿¿¿has puesto???? un anuncio de Meetic :-) acompañando tu, no me atrevía pero lo digo, HERMOSO desencuentro escrito.

    Besos.

  4. 4 Viento 20/Feb/2008 a las 22:00 horas

    Qué tristeza, PACO!! Qué escribiste? Has visto el interior de algunas personas? Has visto el tuyo? El mío? El de ella? Mi Dios, si esto pasa tan a menudo!! Ojalá sea solo un relato, los que leemos tendemos a pensar que lo que está escrito le pasa a quien lo escribió. O cuando vemos una película pensamos que el actor se muere de verdad. Es lo bueno de escribir o actuar bien. O lo malo. No se.

    Un Abrazo
    V.

  5. 5 PACO HUELVA CALA 20/Feb/2008 a las 23:39 horas

    Milena, Pepe, El Viento, Viento…, estoy bien; un poco triste, es cierto. Cuando escribimos, al menos a mí me ocurre eso, intentamos interiorizar al personaje del que hablamos. Este relato, porque es un relato, se escribió solo, él solo, sin apenas correcciones, después de leer un post de una amiga a la que suelo visitar frecuentemente y que espero no esté´pasando un mal trance y, en su caso, si así fuere, lo supere pronto..
    UN ABRAZO

  6. 6 MANUEL RUBIALES REQUEJO 21/Feb/2008 a las 7:38 horas

    Cuántas veces que abrí y cerré la puerta con nosotros dentro, nadando entre esputos de indiferencia, desayunando silencios, respirando veneno…Los pasillos del hogar han estado demasiadas veces enlosados con los restos triturados de todo cuanto fuimos, la cama, inmensa, con tu cuerpo pegado al mío y al otro lado del mundo. No me voy, no me marcho, no es necesario, hace ya mucho tiempo que no estoy.
    Café y coñac, carajillo.

  7. 7 Trini 21/Feb/2008 a las 8:01 horas

    Paco, me dices en un comentario que dejaste en mi blog: “Me traspasan tus letras”…
    Y he entrado a leerte y te leo y, eso de me traspasan tus letras, se ha quedado corto, así que; creo que ya está todo dicho…

    Quizá sea un relato para ti, no lo dudo, pero es la historia real de muchos. Hace tiempo escribí una prosa con respecto a este tema, callado tema. Con tu permiso te la dejo aquí.

    DOS QUE CALLAN

    Y pasa el tiempo y el silencio abre brecha entre dos que callan. El hielo forja caminos, enmoheciendo las distancias.
    Se ciñen los sentimientos y se escatiman las palabras. Se dominan los deseos y, el orgullo, apacigua lo que pugna por brotar del alma.

    Y todas las cosas por decir, las que importan y las que carecen de importancia, se esconden bajo la lengua o se ahogan en la garganta.
    Se suceden las estaciones y los “te quiero” de hoy, al callarlos, se convierten en los rencores de mañana y el desamor, caballo desbocado, campando va a sus anchas. Hasta que un día, al despertar, sólo encuentras soledad al otro lado de la cama.

    …Y pasa el tiempo y el silencio abre brecha entre dos que callan.

    Un abrazo

  8. 8 abstracto 21/Feb/2008 a las 8:34 horas

    A veces el ser uno mismo conlleva el que te dejes empujar, tal vez por la creencia de esa jugada de poker, ese As escondido en la manga, pero por alguna razón que no entendemos se perdió en el camino sin ni siquiera habernos dado cuenta, cuando vas a echar mano de ello, notas el vació, el hueco que ha dejado, las arrugas que se inventaron con su propio roce, y por mucho que busques solo encuentras la camisa doblada y el tacto frió.

    saludos

  9. 9 La Cibeles 21/Feb/2008 a las 15:03 horas

    No pasa nada. Todas las historias pasan a mejor vida en la eternidad…que manía de entristecerse por todo…

    Me iré despacio un amanecer
    que el sol vendrá a buscarme temprano.
    Me iré desnudo, como llegué.
    Lo que me diste cabe en mi mano.

    Mientras tú duermes deshilaré
    en tuyo y mío lo que fue nuestro
    y a golpes de uñas en la pared
    dejaré escrito mi último verso.

    Y a la grupa
    del terral, mi chalupa
    de blanca vela peinará el mar.
    ¿Que soledad te vendrá a buscar…?
    Cuando me vaya.
    Cuando me vaya.

    Luna tras luna, llamándome
    bajarás donde el azul se rompe.
    El viento te abrazará de pie
    hurgando el vientre del horizonte.

    Una sonrisa se esfumará
    rozando el borde de los aleros.
    Tu boca amarga preguntará
    ¿…para quién brillan hoy los luceros?

    Y las olas
    sembrarán caracolas
    arena y algas entre tus pies.
    Los besarán y se irán después
    hacia otra playa.
    Cuando me vaya.

    Me iré silbando aquella canción
    que me cantaba cuando era un crío
    un marinero lleno de ron
    por si en verano sentía frío.

    Me iré despacio y sé que quizás
    te evoque triste doblando el faro.
    Después la aldea quedará atrás,
    después el día será más claro.

    Y ese día
    dulce melancolía,
    has de arrugarte junto al hogar.
    Sin una astilla para quemar.
    Cuando me vaya.
    Cuando me vaya.

    Cuando Me Vaya (J. M. Serrat)

    No encuentro la música…quizá alguien lo haga… :-)

  10. 10 gian 21/Feb/2008 a las 17:52 horas

    Qué triste es una separación pero a veces no hay mas remedio que tomar esta decisión tan dolorosa. Tu relato es muy bonito.

  11. 11 calle quimera 21/Feb/2008 a las 19:35 horas

    Pero que grande eres Paco.Yo también tengo que meditar sobre lo leído.Salud¡¡¡.

  12. 12 YLIME 22/Feb/2008 a las 16:28 horas

    ESPERO PONER ESTE COMENTARIO DONDE DEBO, HE LEIDO DESENCUENTROS Y NO CREO QUE NADIE DEJE DE CONMOVERSE, ES LA HISTORIA DE MUCHOS ( AS ) ES LA REALIDAD DE LA VIDA, HISTORIA DE AMOR, SILENCIO, Y DESVARIO CUANDO EL AMOR SE VA LENTAMENTE Y SE PARTE EL ALMA, CUANDO UN SUSPIRO SE ESCAPA Y LLORAN LOS OJOS COMO CASCADAS, ES EL QUEMAZÓN DE DONDE HUBO CANDELA, Y ARDOR EN LAS VENAS, Y ES EL FRIO DE UN ICEBERG LLAMADO ” SILENCIO ” TE FELICITO POR TU HISTORIA BESITOSSS

  13. 13 PAQUITA 22/Feb/2008 a las 20:19 horas

    Sí, los desencuentros se dan entre miembros de una pareja más que en otro tipo de relaciones, porque… se pone tanto en el empeño, que se puede llegar fácilmente al desvarío.
    Inteligencia emocional, dicen que hay que tener. Felicidades a quien sepa manejarla.
    Estupendo relato, también el de Hastío. ¡estamos tan cerca de la locura!
    Un abrazo. PAQUITA

  14. 14 alargaor 23/Feb/2008 a las 0:22 horas

    Yo sólo sé, y así suelo expresarlo nmachaconamente en las citas cerveceras, que sólo conozco un caso de una pareja que duró la tira de años, y lo peor, que se murió ella de vieja y él, el marido (na menos que D. Severo Ochoa) murió al año siguiente. Diagnóstico del óbito: De pena.
    Me explico, no es que fuera uno más de los muchos, muchísimos, errores médicos, no se trata de eso. El diagnóstico era impecable, ese amor, excepcional.

    PD.- ¿Con quién hay que ligar mañana?…
    Besos y, bonito artículo y preciosos versos los de todes.
    Mi teléfono es 959……(A ver si de una puñetera vez supero esta timiodez, joé)

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