EL BURRO (BICHOS XVIII)

Al burro lanudo hace tiempo que se le murió el amo viejo. Desde entonces pace en un cercado sin trabajo y sin atenciones. Parece que a los hijos del amo viejo no les interesa su servicio ni tampoco las tareas agrícolas que hasta ahora venía desempañando para con la familia. Cuando me acerco a él, recela un poco, pero, mientras le hablo calmo, va tomando confianza y empieza a mover las orejas de un lado hacia otro. Algo mas tarde, luego de aproximarme otro poco sin dejar de hablarle, se deja acariciar. Adoso mi cara a la suya y froto con mis manos la esponja de sus belfos. Cuando me marcho, se arrima a la linde de la finca para despedirme. En sus ojos lastimeros, mientras mantiene interrogantes las largas orejas, parece que hubiera escrita una pregunta: ¿Puedo serte útil en algo? Yo, desvío la mirada porque no sé qué contestar. Enderezo los pies y tomo el camino de vuelta a casa, sin mirar atrás, porque sé que aún espera un cambio de opinión por mi parte.

11 comentarios a “EL BURRO (BICHOS XVIII)”


  1. 1 pepe 1/Nov/2007 a las 7:47 horas

    un buen retiro….

    un abrazo y que pases un buen dia.

  2. 2 Trini 1/Nov/2007 a las 8:51 horas

    Quizás no te lo creas, pero el otro día, cuando visité Alájar, fue la primera vez en mi vida y, mira que soy de pueblo, que acaricié a un burro. Siempre pensé que su pelo era áspero y, nada más lejos de la realidad, es tan suave como un osito de peluche. Ni que decir tiene que disfruté como una cría. Ay, Paco, que de cosas me he perdido en la vida…Espero tener tiempo para mitigar ese fallo…

    Un abrazo

  3. 3 Rafa León 1/Nov/2007 a las 8:54 horas

    Te esta quedando, Paco, un bestiario de lo más variopinto y sabroso. Y en esta última entrega se encierra mucha, mucha filosofía. Porque todos somos, al menos alguna vez en la vida, un poco burros y nos sentimos abrumados por ese sentimiento de inutilidad, de ser despreciados, que tan poéticamente expresas. Como se ha puesto decir en diversas manifestaciones de apoyo a algo o alguién ¡YO TAMBIÉN SOY BURRO!

    Abrazos pollinos.

  4. 4 merce 1/Nov/2007 a las 8:57 horas

    Aún estás a tiempo de regresar y decirle que sí, y con seguridad tendrás un compañero de ruta que te indicará en esos montes, donde a veces nuestra imaginación transita, qué camino es preferible tomar; trátalo con mimo es una especie cuya continuidad peligra; puede que lo mismo que la de “los hombres que hablan con lanudos borriquitos”.

    Un abrazo, Paco, qué “rebuznito” más lindo, je je

  5. 5 Mamen 1/Nov/2007 a las 10:15 horas

    Paco, éste me ha emocionado.

    Gracias, un abrazo.

  6. 6 jepane 1/Nov/2007 a las 18:52 horas

    Cuando yo era pequeño mi abuelo tenía un burro. Tobálo era su nombre, bien raro el nombrecito…..Al leerte, Paco; he recordado aquel hermoso animal que soportaba estoicamente todas mis perrerias infantiles.
    Recuerdo como me gustaba darle la comida y el agua, como me entusiasmaba abrazarme a su fuerte cuello……Pero lo que me quedo grabado para siempre era la infinita tristeza que veía en sus dulces ojos negros; era como si quisiera decirme algo……….y eso que mi abuelo, gran persona, lo cuidaba con cariño.
    Un saludo.

  7. 7 Ana 1/Nov/2007 a las 19:48 horas

    Cada vez se vé menos. Sobre todo aquí en el pueblo, que era maravilloso ver por la mañana temprano a esas “gentes de campo” como solíamos llamarles, ir con sus burros o mulos a las faena. Cada vez se ven menos.
    Casi me ha parecido un homenaje a esas personas y sobre todo a sus compañeros de viaje y faenas.

    Un beso. Paco.

    Pd. Tambien he leído y colgado en la web de mi pueblo tu entrevista en el periódico.
    Enhorabuena.

  8. 8 MANUEL RUBIALES REQUEJO 2/Nov/2007 a las 7:49 horas

    Este te salió especialmente exquisito.

  9. 9 Abstractos 3/Nov/2007 a las 0:39 horas

    Recuerdo que en mi niñez teníamos un burro, o por lo menos cuando salíamos a cazar, (yo no, ellos) estaba ahí siempre, me encantaba montarme en el, y menudas virguerías hacíamos con un carrito, y nos montábamos todos, pobre burro, ahora que lo pienso…

  10. 10 bahia 3/Nov/2007 a las 20:00 horas

    ¿Porqué no le dijiste que sí, que te era de “utilidad”? Esta: la de protagonizar un post… Podrías volver y contarle que a todos nos ha gustado saber de él.

    Te aplaudo la ocurrencia y la puesta en escena. Bellas.

  11. 11 Leuma 7/Nov/2007 a las 14:13 horas

    La sensibilidad ante el envejecimiento no es muy frecuente, ni ante el de las personas ni el de los animales. Ese “puedo serte útil” con petición de “domestícame tú ahora” es de mucha ternura, una triste delicia, un abrazo

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