PERDONA AL PEPERO, POR FAVOR …

Creo que los que votaron al PP tienen mucho miedo, porque ahora resulta que parece ser que nadie votó a ese partido de las infamias, ni siquiera los que aún dicen en el autobús que Rajoy lo arregla todo. ¿Quién se esconde si no tiene miedo o no se avergüenza de lo que hace?

Por eso, como ahora vienen días que, según todas las propagandas marquetinianas sean o no sean de sotana, son días de

bondad (¡je!),

solidaridad (¡ji!),

amor (¡ju!),

entrega (¡ja!)

y fraternidad (¡jo!)

(¿dónde quedan el consumismo feroz, las indigestiones, las borracheras,  etc…?)

yo os propongo a los españoles que hagáis un esfuerzo sumo de bondad y, del mismo modo que muchos de esos incógnitos votantes, con voces más o menos engoladas, entonan algunas veces aquello de “Perdona a tu pueblo, señor”, entonéis un reflejo de dicho cántico, con la misma melodía, pero con otra letra, que podría ser algo así como:

Perdona al pepero mi amor,
perdona al pepero, perdónale mi amor..

No estés eternamente enojado,
no estés eternamente enojado,
que pudo ser peor;

A partir de ahí, que cada cual introduzca las estrofas aludiendo a las infamias que le hayan afectado más, pero siendo sinceros, no con el aire tontuno e hipocritón de los “felices lo que sea” del baboso protocolo decembrino. Perdonando de verdad, pues, pero sin el menor atisbo ni intención de que puedan volver a gobernar SUS representantes (¡ja, je, ji, jo, ju!).

Y a la hora de los regalos, ya que parece que les va la marcha y que según sus mentores ideológicos el perdón debe acompañarse de una penitencia, pues unos silicios, látigos y cosillas de esas que tantas monjas, tantos frailes y seres similares de condición masoca han utilizado durante siglos, que si no el asunto no estaría completo.

Bueno, me voy a mi duna, que me espera un revolcón en la arena y ahí no creo que me desahucien.

CITIUS, ALTIUS, FORTIUS.

¡Nos invaden los chinos! Grita por Youtube un iluminado que de compases y cartabones debe de saber mucho, pero de historia y de chinos, poquito, poquito …

Para empezar no se ha enterado de que en Al-Ándalus ya hace unos cientos de años fueron vistos dos millones de chinos que iban llorando por una calle más bien estrecha. Alguien les preguntó “pero ¿porqué lloráis, chinitos?” y ellos respondieron “porque nos hemos perdío …¡buaaaa!”.

Y sabe tan poca historia que aún no se ha enterado de que invadirnos, invadirnos, lo que se dice invadirnos, lo hicieron los gringos a mediados del siglo XX, comandados por Eisenhower en complicidad con un gallego de apellido Franco (incoherente el tío, mandar en España siendo … franco, séase francés: así se explican sus traiciones, obviamente, porque quizá fue recluta con Napoleón) y que el tal gallego les regaló tierras y poder militar con bases y todo, y que, desde entonces, proliferan empresas de supercapitalistas gringos en todo el territorio ¡español!, desde burgers hasta fábricas químicas contaminantes, desde periódicos hasta casinos, y gorras de béisbol con la visera para atrás que no falten,  etc …

El iluminado en cuestión sabe tan poca historia que proclama a los cuatro bytes que una tal Aguirre, que accedió al poder sobornando a otros “honrados” de la competencia, y una tal Díez, que vivió de las autonomías unos añitos en tierra vasca ahora es centralista, y que, viviendo del cuento en la eurocámara, preparaba un nuevo partido para competir con el que le  había proporcinado el chollo europeo, son dos políticas honradísimas.

Como sabe quien me lee ya llevo por andurriales desérticos una buena temporada, de modo que para estar al día de lo que pasa por la península, cotilla y espía que soy, me paso el tiempo trasteando en los nanoprodigios de mi turboturbante y lo cazo prácticamente todo. Pues bien, de un tiempo a esta parte hay un runrún que no ceja, coincidente con las tesis del iluminado citado supra (¡jo, estoy aprendiendo latín!): los chinos son malísimos porque ponen tiendas en las que todo es muy barato y muy malo, que no dura nada, y son malísimos porque no pagan impuestos, y requetemalísimos porque le cambian de nombre a las tiendas. ¿Que los inspectores de hacienda y hasta el presi de la patronal de las pymes demuestran lo contrario? No importa: mi vecina dice que … y eso va a misa; ¿que una cosa es el nombre de una tienda y otra la razón social de la empresa? Psss …Las conclusiones son obvias:

  • las tiendas chinas están siempre llenas de gente delgada (los gordos no pueden moverse, que las calles entre estanterías son muy estrechas);
  • los “patatriotas” jurgoleros hispánicos compran allí sus banderas y sus camisetas de la “roja” (¡claro: la China es roja!) y adornan los balcones con banderitas, como los gringos con las suyas, según se ve en las pelis.

Bueno, ¿y a qué viene todo esto? Pues a que hoy, 2 de julio de 2012, día de exaltación “patatriótica” deportiva yo sigo practicando el latín y ahora lo hago con aquello de “citius, altius, fortius” que en español significa “más rápido, más alto, más fuerte” lema de las olimpiadas modernas (supongo que en las antiguas el lema sería en griego y no en latín). Y en esas andaba cuando he descubierto un libro así titulado:

Citius, altius, fortius

El libro negro del deporte

Federico Corriente y Jorge Montero

Desde la transformación de las fiestas y juegos populares en deportes, pasando por las distintas nociones de cultura física que se han sucedido desde la Antigüedad hasta llegar a nuestros días, este ensayo analiza el proceso de difusión internacional del deporte y su evolución en el seno de la sociedad moderna, prestando especial atención al papel de los deportes en la configuración del liberalismo decimonónico, el colonialismo y el imperialismo, y haciendo especial hincapié en el destacado lugar que ocupan en el discurso ideológico totalitario.

El deporte no solo es una válvula de escape y un mecanismo de control social sino también una ideología de la competición, de la selección biogenética, del éxito social y de la participación virtual. Lejos de limitarse a reproducir en formato espectáculo las principales características de la organización industrial moderna (reglamentación, especialización, competitividad y maximización del rendimiento), cumple además una misión ideológica de trascendencia universal: encauzar y contener las tensiones sociales engendradas por la modernidad capitalista.

Este libro es un trabajo crítico, riguroso, muy bien documentado y de lectura ágil, que aborda la relación entre deporte, democracia y totalitarismo desde una perspectiva completamente inédita tanto dentro como más allá de nuestras fronteras.

* * *

[…] El deporte ha dejado de ser un espejo en el que se refleja la sociedad contemporánea para convertirse en uno de sus principales ejes vertebradores, hasta el punto de que podríamos decir que ya no es la sociedad la que constituye al deporte, sino este el que constituye, en no poca medida, a la sociedad. El deporte es la teoría general de este mundo, su lógica popular, su entusiasmo, su complemento trivial, su léxico general de consuelo y justificación: es el espíritu de un mundo sin espíritu. […]

* * *

Federico Corriente (El Cairo, 1965) es traductor. Ha traducido entre otros a Guy Debord, Alèssi dell’Umbria, Lewis Mumford, William Morris, Henry James, Oscar McLennan o Irvine Welsh.

Jorge Montero (Teruel, 1961) ha colaborado en la publicación de diversos artículos y folletos contra el militarismo y fue uno de los editores de la revista Stop Control.

Ambos han participado desde los años ochenta en diferentes proyectos de crítica social, huyendo siempre del aire viciado y enrarecido de la militancia política.

Bien, pues ya he leído el prólogo y merece la pena, porque hace reflexionar sobre esta sociedad en que vivimos, unos más y otros menos, que parece preocuparse tanto por lo deportivo y casi nada por lo serio, la prepotencia de los poderosos. Sociedad del homo videns, sociedad del espectáculo, que dirían Sartori o Debord.

Recomendado queda.

BUENO, ¿NOS ENTERAMOS O NO?

¿O tendré que volver del desierto para predicarle a mis conciudadanos conceptos tan simples como los que tecleo a continuación?:

España no es un país democrático

Porque al depositar la papeleta en la urna se da por bueno que no haya división de poderes (legislativo, judicial, ejecutivo), esencia de la democracia burguesa o gobierno del pueblo. Ya que …
En la papeleta va una lista hecha por los jefes del partido.
Los votos de los ciudadanos no valen igual (ej: Soria vs. Madrid o Barcelona) por el tamaño de la circunscripción y la densidad de población.
Los electos del partido ganador -o partidos, si hacen coalición- eligen al gobierno compuesto por los jefes que los pusieron en la lista, luego es el partido -o partidos, si coalición- quien controla a los electos, no al revés, como debería ser.
Y el parlamento/gobierno, o sea los jefes, eligen a los miembros del poder judicial, luego los jefes controlan a los jueces y fiscales, no al revés como debería ser.
Los electos no responden ante los electores del incumplimiento de programas sino ante jefes del partido si no les obedecen, no tienen voz en el congreso ni pueden presentar iniciativas individuales. No tienen responsabilidades políticas, pues.
Los electores no podemos quitarlos si no cumplen, son corruptos, etc…Hay que aguantarlos cuatro años.
El tribunal de cuentas lo designa el parlamento/gobierno.
Y al defensor del pueblo (sin poder ejecutivo por lo que se chuflean de él).
Y ello sobre la base de que en los partidos no hay democracia interna y son financiados por bancos, otras entidades financieras y el estado.

Consecuencias: corrupción, nepotismo (compadreo), etc … (esto nos suena a todos, verdad?)

Es una monarquía de partidos

No hemos elegido al rey: lo designó Franco y lo impusieron los franquistas (UCD) con la complicidad de casi todos los partidos, especialmente PSOE, AP (hoy PP), CIU. Ni siquiera ha jurado la constitución.
No hubo referendum república-monarquía.
La constitución se hizo basada en pactos previos, sin debate público, y con imposiciones de la cúpula militar.
Las leyes electorales y de partidos son para que ganen el PP o el PSOE nada más (D’Hont, reparto de restos, límite para acceder al congreso).
Si el rey no sanciona -concepto que implica la posibilidad de vetarla, no sólo la mera firma- una ley, no entra en vigor aunque se haya aprobado en el congreso.
El ejército está por encima de la ciudadanía en algunos casos y el jefe supremo es el rey. Pena de muerte y jurisdicción castrense en tiempo de paz.
El rey puede cometer cualquier delito y nadie lo puede procesar.

Es un cuento lo de que el rey reina y no gobierna.

Las propuestas de ley que impliquen cambiar presupuestos sólo se debaten si el gobierno quiere (está por encima del congreso).
Las comisiones de investigación no son viables (decide la mesa del congreso, con mayoría del gobierno) si no conviene al gobierno.
Las iniciativas populares son inviables (plazo corto para 500.000 firmas -en Italia, por ej.: 50.000-, mesa del congreso decide si se debate y tiene plazo indefinido), excluido lo importante (art. 87,3 CE).
El referendum NO es vinculante y sólo puede convocarlo el presidente del gobierno (pueblo sin soberanía: curioso que fuese Fraga (AP)  y no Peces Barba (PSOE) ni Solé Tura (PC) quien propusiera modalidad de referendum más democrática).
Prácticamente imposible que la ciudadanía pueda hacer que se cambie la constitución con la legislación actual (ver Titulo X de la CE).  No conviene a los bipartidistas, luego no lo votarían nunca.

Es imprescindible cambiar de constitución y …

La única forma de hacerlo es que se haga desde abajo, si los ciudadanos sabemos ponernos de acuerdo, ya que SÓLO EL PUEBLO ES SOBERANO Y A ÉL CORRESPONDE EL PODER CONSTITUYENTE.

——————————————-
Aparte de la legislación vigente sobre estos asuntos y la propia Constitución/78, puedes consultar estos libros de fácil lectura:

SORIANO, R., de la RASILLA, L.: Democracia vergonzante y ciudadanos de perfil, Albolote (Granada), Comares, 2002.
NAVARRO ESTEVAN, J.: 25 años sin Constitución, Madrid, Foca, 2003.

Y este otro, descargable en pdf, de cinco constitucionalistas, profesores universitarios:

Por una asamblea constituyente

EL CONSUELO DE LA MADRE

La vida del guerrillero, lider de la causa contra la dominación del imperio y sus sicarios autóctonos, fue dura desde que se comprometió en la lucha. Desde montañas a lagos, siempre clandestino, siempre de noche, usando lo menos posible las nuevas tecnologías controladas por el mal, aparecía en los lugares menos esperados para convencer a las gentes del común de la necesidad imperiosa, que no imperial, de expulsar a los extraños que tenían sometidos a su país, a su cultura, a sus costumbres y, una vez convencidos, hacerlos sus seguidores, sus cómplices, sus encubridores.

Nadie podía hacer una descripción exacta de él porque unas veces aparecía con melena y barbas abundantes, o bien rasurado, y otras con perilla, tocado con boina, txapela o kufi, tarbush, turbante o kufiyya, siendo, además, sus apariciones fugaces y en vídeos de baja calidad técnica. Además, siendo políglota, cada vez lanzaba su mensaje en una lengua.

Hay muchas conjeturas, difícilmente contrastables, de cómo fue apresado, si bien todas coinciden en que algún agente infiltrado en su célula más íntima le vendió. No fue lanzado al mar como se dice de Ben Laden, ni asesinado por sus rebeldes custodiadores, según parece que le ocurrió a Gadafi. Pero algo es cierto: sometido a torturas impresionantes, según los forenses que lo reconocieron, murió por su causa y luego fue colgado de un anuncio de cocacola situado en el edificio más alto de la plaza mayor de la ciudad para escarmiento, como tantas veces ha ocurrido en la historia de la humanidad.

Sus compañeros se habían ocultado y nadie sabía dónde, por lo que fueron unas mujeres las que lo descolgaron y lo posaron delicadamente en el halda de su madre que, angustiada, lloraba, suspiraba y espantaba las moscas que acudían a las heridas del muerto. Se ignora qué fue del cadáver porque las mujeres no lo contaron a nadie, pero sí se ha sabido a posteriori que la madre estaba inconsolable, quizá conocedora de lo que un muy gallardo, gallardísimo, político había proclamado sobre las mujeres y la maternidad. Y ella no quiso ser menos.

De ahí que, cuando fueron saliendo de sus cubículos, los insurgentes seguidores del líder muerto, y sus mujeres, se aplicaron a fondo en consolar a la madre que, no se sabe a ciencia cierta, quizá fuese viuda y no tenía quién lo hiciese. Y hallaron lo que para unos y otras era la fórmula perfecta para consolar a una mujer: la vistiron con rasos, tisúes y terciopelos, naturalmente bordados con oro; joyas  de todo tipo -oros, platas, mirras, titanios, perlas, coltan, etc…- colgaban o se posaban en todo su físico visible, y en las muñecas, amén de las pulseras más vistosas, relojes rolex; tapados con las faldas, zapatos de 90.000 €. No le pusieron un sombrero ni tocado de los usuales, sino unas como coronas de oro. Cuando, para combatir el luto, decidían sacarla a pasear no acudían a inmigrantes pobres para que la acompañaran ni se valían de leyes de dependencias o similares, sino que la subían en un carromato, a ser posible con oros y terciopelos de los más caros y, cortando el tráfico, le daban el voltio por toda la ciudad.

Eso sí, aunque consolada, ella tenía que hacer ver que sentía mucha pena para que sus seguidores se motivasen y no cejaran en el empeño de expulsar al imperio, y como no le salían lágrimas naturales les pegaban unas, hechas con perlitas o algo parecido.

Los seguidores del líder muerto, emocionados en grado sumo, estresados como hincha en partido fente al árbitro, la miraban y se enamoraban, tan triste, tan consolada, tan elegante y adornada ella, de modo que le gritaban sin cesar “guapa, guapa, guapa”, y algunos, con la voz algo enronquecida le lanzaban coplas como flechas a la diana.

Hubo quien les tachó de machistas, pero habiendo consolado de modo tan perfecto a una mujer, ¿cómo se les podía acusar de tales? ¿Quizá porque la habían convertido en un objeto?

¡ABAJO LOS BORBONES!

Ya he contado aquí alguna vez que soy aficionado a la ópera. Uno de los grandes de tal arte fue -y sigue siendo- Verdi. Bien, pues este señor compuso una titulada IL TROVATORE (el trovador) que, mire Vd. por dónde, resulta que está basada en una obra teatral del mismo título, escrita por un chiclanero famosísimo en su tiempo, del que yo sólo tenía un vago recuerdo: Antonio García Gutiérrez: ¿quién lo recuerda hoy? Ya hablé de olvidados triunfadores también, en otra ocasión.

Trasteando el otro día con mi turboturbante, a propósito de óperas y similares placeres, encontré su biografía y conocí que había compuesto un himno titulado “¡Abajo los borbones!”. Seguí buscando por conocer el poema, pero entero no di con él, aunque se citaba en multitud de blogs, webs y demás.  Sólo en un artículo sobre los “cafés-teatros” del siglo XIX encontré una referencia en la que se incluyen el principio y el final. Lo transcribo a continuación y, si alguien logra encontrarlo entero, ruego que tenga a bien incuirlo como un comentario. Y si es con la música, miel sobre hojuelas. Supongo que no iré a la cárcel, ya que tantos hacen alusión y, que se sepa, no los han encerrado.

“Un himno con letra de Antonio García Gutiérrez (el celebrado autor de “El trovador”) y música del maestro Arrieta, titulado “¡Abajo los Borbones!”, era aclamado en los cafés-teatro, después de haber sido estrenado en la Zarzuela a finales del 68. Tras un extenso recitado en el que van refiriendo los diversos infortunios acaecidos a España a lo largo y ancho de su historia y, especialmente, bajo el dominio de las casas de Austria y de Borbón, da comienzo, en este modo, la parte cantada:

«¡Abajo los Borbones! exclama el pueblo entero,
hiriéndole en el pecho la afrenta y el rencor.
Repítelo el soldado y el duro marinero,
y todos cuantos sienten las iras del rubor.

Aquél que entre nosotros tuviere madre honrada,
esposa, hermana o hija, y estime su virtud,
que diga si no siente la indignación sagrada
con que la España toda rompió su esclavitud.

¡Abajo, abajo los Borbones, de nuestra patria mengua y horror!
Muestre la España a las naciones alta la frente, limpio el honor…


y al final, el poema cede en su impulso acusador para depositar sus esperanzas en el nuevo período que comienza:

En tanto, respiremos la brisa bienhechora
y el apacible ambiente de amor y libertad,
que pronto a nuestros ojos se mostrará la aurora
presagio venturoso de más risueña edad.

La paz con el trabajo, y el arte con la ciencia
serán desde hoy las armas que enciendan nuestra lid;
mas si de España atacan la santa independencia,
veréis cómo retoñan los vástagos del Cid.

El himno titulado “¡Abajo los Borbones!” fue estrenado en el Teatro de la Zarzuela, el 7 de dIciembre de 1868, formando parte de un espectáculo compuesto por “El alcalde de Zalamea”, unos poemas políticos alusivos a la obra de Calderón y a propósito, de Luis Eguiloz titulado “la convalecencia”. El himno de Garcia Gutiérrez “agradó mucho a la nutrida concurrencia y fue muv aplaudido”: Los Sucesos, nº. 669,9 de diciembre de 1868. El himno se publicó íntegramente en este mismo número, en su página 536.

Una pregunta de gran trascendencia me hago: ¿sería un buen himno para el 15 M?


CARÁCTER LAICO DE LA SOCIEDAD

Es preciso insistir sobre un último hecho que no ha merecido gran atención hasta ahora y que, sin embargo, remata la demostración de que la sociedad continúa siendo exactamente igual a la de antes de las invasiones: es su carácter laico. Por grande que sea el respeto que se profesa a la Iglesia, por grande que sea su influencia, la Iglesia no se integra en el Estado. El poder político de los reyes, como el de los emperadores, es puramente secular. Cuando los reyes suben al trono, no se celebra ninguna ceremonia religiosa, salvo entre los visigodos a partir de finales del siglo VII. Ninguna fórmula de transmisión Gratia Dei en sus diplomas. Ningún eclesiástico está encargado de funciones en su corte. Sus ministros y funcionarios son seglares. Los reyes son jefes de la Iglesia, nombran a los obispos, convocan los concilios, a veces incluso participan en ellos (….). Aunque dejan a la Iglesia encargarse voluntariamente de muchos servicios públicos, no delegan ninguno en ella. No le reconocen mas jurisdicción que la disciplinaria. La someten al impuesto. La protegen, pero no se subordinan al ella. Y es preciso observar que la Iglesia, a cambio de su protección, le es particularmente fiel. Incluso bajo los reyes arrianos, no se ve que se haya rebelado contra ellos.

Bien: cualquiera que me conozca sabe que yo vine al mundo a finales del siglo XII, es decir, más de cinco siglos después de lo que transcribo arriba; porque esos renglones no son míos, sino de HENRI PIRENNE y pertenecen a su obra MAHOMA Y CARLOMAGNO (última edición española en Alianza Edit., 2010) y esas líneas son el comienzo de la pág. 116. La magia de mi quánticonanotecnológico turboturbante me permite leer casi todo desde casi cualquier lugar en que me encuentre.

Leyéndolas, y viendo la España de hoy, de estos días pasados, a uno le dan ganas de viajar en el tiempo y ser ciudadano romano occidental u oriental, suevo, vándalo, alano, burgundio o cualquier otro pueblo germánico de los que se ubicaron en la Europa occidental del imperio. Cualquier cosa, menos visigodo, que hay que ver la que liaron en la península ibérica, con sus efectos aún vigentes cuando politicastros de todos los niveles, pero de tres al cuarto, siguen hablando de “la raza española” y sangrientas chorradas similares, inclinándose ante papas, pagándoles sus viajes -gorrones que son- y permitiendo que se inmiscuyan en las políticas estatales de todos los niveles.

Llamo la atención, también, sobre el hecho de que la situación que nos describe Pirenne es posterior al concilio de Nicea, en el que Constantino y Osio impusieron el credo, con el trinitarismo, de los católicos actuales, lo que no deja de tener su morbo: el llamado catolicismo actual, religión del imperio, la sociedad europea permaneciendo laica, mientras que ese mismo catolicismo, por narices, quiere imponernos a los europeos, en siglo XXI, su dominio, con la anuencia, la complicidad y el baboseo de las corruptísimas clases políticas de las pseudodemocracias del continente (aunque no de todas, admitamos, claro, pero sí -y mucho- la española). Y más morbo aún si consideramos que “el propio Osio, azote de herejes, abjuró al final de su vida y reconoció la adecuación de las tesis arrianas” (Gzlz. Ferrín, E. Historia General de Al-Ándalus, Córdoba, Almuzara, 2006, pág. 127; las negritas son mías) y que el emperador Constantino, según muchos autores, basados en escritos de Agustín de Hipona y otros, sólo fue bautizado al final final de su vida por el obispo arriano Eusebio.

Todo es relativo, Ratzinger, todo es relativo por mucho que te empeñes en inculcar el paso de la oca.

BENDICE SEÑOR …

… estos alimentos, etc, etc…

Logros de la tecnología moderna: ¡quién me iba a decir que, aislado en los desiertos que habito desde hace algún tiempo, sólo rodeado por las músicas de Puccini, Wagner, Bizet y otros roqueros por el estilo, iba a asistir a un acto en el que se propuso a un ateo que bendijera una comida servida a una mayoría de creyentes! Pero mi turboturbante es único en su eficiencia.

Todo empezó porque me quise asomar a Garnatha y, muy especialmente, al lugar en que mi favorita y yo pasamos nuestra primera noche de casados hace ya unos 820 años. Pues bien, en aquel lugar, hoy denominado con celestial -para los creyentes- nombre, había una serie de hombres que se disponían a darse un banquete. Entre ellos había un cura católico y alguien próximo al llamado opus dei (minusculeo a propósito), además de, por lo menos, un ateo. El próximo al opus provocó al ateo preguntándole:

- Fulano, ¿bendices la mesa?

Pero el ateo no cayó en la provocación y dijo contundentemente que no, haciendo, además, alusión a una nueva religión que ninguno de los demás conocía. Todo esto me ha hecho reflexionar sobre el asunto, especialmente durante un desplazamiento de unos 400 Km. a lomo de camello (antigua tecnología). Veamos:

“Bendice señor estos alimentos …”

Si bendecir significa decir bien de algo (bene dicere), habría que preguntarse si el señor puede hacerlo sin comer tales alimentos; absurda la invocación, por tanto, si no anda por allí con las fauces abiertas. Del menú podrían hablar, bien o mal, quienes lo coman. Y si lo que se pretende con la invocación es que no produzcan diarreas, extreñimientos o intoxicaciones varias por patógenos variopintos, lo que hay que hacer es comer en lugares de higiene contrastada, cuyos cocineros sigan las normas de una correcta manipulación de alimentos.

Pero además ¿qué señor?, me pregunto: ¿se refieren a un amo o a un dios? Si a un amo, se reconoce siervo quien lo dice; lo de siempre: servidumbre voluntaria. Pues no, como dijo aquél, yo ni dios ni amo.

Y si es a un dios, ¿a cuál? Tengamos presente -y en mis más de 800 años de vida lo he constatado miles de veces- que HAY EN LA TIERRA TANTOS DIOSES COMO CREYENTES, porque cada uno se fabrica un dios a su medida, para acallar su conciencia y actuar según sus inclinaciones. Por ejemplo:

¿El dios de un musulmán (chiíta, sumnita, jarichí, wahhabí), un judío (de cualquiera de sus variantes), un cristiano (católico, mormón, ortodoxo, etceterísimaaaaa) es el mismo, siendo un invento del mismo e históricamente polirecauchutado libro?

¿Es el mismo dios de los incas, mayas, aztecas, japoneses - su emperador Hiro Hito-  hasta el final de la 2ª guerra mundial?

¿El mismo de los romanos o los egipcios, que consideraban dioses a sus césares o faraones?

¿El mismo dios del culto al cargo?

¿Estamos hablando del dios del showman Wojtyla que abrazaba a Pinochet por asesinar a trabajadores y abroncaba a Ernesto Cardenal por defenderlos? ¿El dios de Oscar Arnulfo Romero, Leonardo Boff o Ratzinger? ¿El de los kikos o el de los cristianos de base acosados por Rouco en los barrios? ¿El de Marcial Maciel, violador de niños, o el de la monja violada por su capellán en las misiones?

Hace quince años, el filósofo García Calvo demostró en su libro “De dios”, que sí, que existe y que es el dinero. Quizá en ediciones más actuales diría que “los mercados”. Y la cosa está clara, no hay más que ver la imagen de la llamada virgen del pilar cantando la célebre jota adaptada a los nuevos tiempos:

“La virgen del pilar dice
que no ama a ningún francés,
que le gusta el logotipo
del banco de Santande_er”.

Por lo que habría que invocar a Botín, que seguro que come la mar de bien.

Todo un absurdo, salvo que, tratándose de comida se recurra a la única -creo- religión que se basa en ella: el pastafarismo, la aludida por el ateo provocado, por lo que la oración a recitar debería ser algo así como:

¡Oh Monstruo Volador
de albóndigas dotado,
si te acercas al tenedor
te zampo de un bocado!

Y después, seguir su evangelio al pie de la letra.

.

.

.

¿ESTAMOS EN CAMPAÑA?

Va para cinco años que colgué este artículo aquí: “14 de abril, memoria y esperanza”, en el que, por resumir, venía a decir que dicha fecha nos debería servir a los españoles para recordar lo que de positivo tuvo y los errores que se cometieron, pero que no nos agarrásemos a ella como si fuera un nuevo dios. Mas centraba todo el artículo en lo que a mí me parecía esencial para hacer que las cosas fuese muy distintas a como son.

Después vino la crisis y ahora, en ciertos lugares, viene el candor (¡esas ilusiones puestas en lo de África!). Ello me ha hecho reflexionar sobre lo entonces escrito y ampliarlo, matizarlo o, como a ti se te ocurra llamar lo que hago. Voy a ello:

1ª MATIZACIÓN: la sociedad hoy no me parece tan variada, sino cada vez más aborregada porque los medios de comunicación, todos -no se olvide- son capitalistas. Hace falta un trabajo de educación enorme, capaz de compensar y/o anular el del los “media“, con acciones directas en barrios, mercados, parques, etc …

2ª MATIZACIÓN: Entiendo que es básico, imprescindible, que el trabajo por instaurar la República debe hacerse desde abajo, es decir, desde el movimiento ciudadano, vecinal, no desde los aparatos de los partidos. Manda la experiencia: la transición la hicieron ellos y ahí está el resultado con la corrupción dominando el panorama de un país en el que vivir es cada vez más difícil, especialmente para los jóvenes y amplias capas de marginados porque esa corrupción, que arranca de la misma raíz de la transición, sólo mira el beneficio de los grandes grupos financieros o de presión y de sus empleados, los políticos profesionales. Éste párrafo, que transcribo íntegro, se ha hecho más evidente: ahora todo son los mercados y todos somos sus esclavos.

Insto, por tanto, a todos quienes participan en el movimiento ciudadano a que incluyan en sus actividades prioritarias la concienciación republicana de sus vecinos y a la necesidad de nacionalizar, al menos, las Cajas de Ahorros para que la microeconomia pueda funcionar..

3ª MATIZACIÓN: suscribo, íntegros los puntos 1 al 5 del modelo de república en que creo, y entonces expuse.

Pero al punto 6 (éste, y visto lo que estamos viendo, habría que añadir algunas cosas). Sistema fiscal basado en los impuestos directos, con una macroeconomía al servicio de la micro, no al revés, es decir: primero el ciudadano, después los indicadores económicos. Una vigilancia especial sobre los latifundios y adopción de medidas expropiatorias en su caso. Primar el cooperativismo y la autogestión económico-empresarial. Añado:

Realizar los enfoques económicos desde el punto de vista de un economía social, no matemática.

Vigilar estrechamente las grandes fortunas, sus operaciones especulativas, evasiones y refugios en paraísos fiscales, etc… A quien así hiciere, aplicarle nuevas leyes consistentes en la confiscación de todos los bienes suyos y de sus causahabientes, familiares hasta el 2º grado, y prohibición absoluta de residir en España, el país al que desprecian con sus actitudes, salvo para ocupar celdas normales en las prisiones.

Quienes fueren condenados por delitos económicos, que no pudiesen salir de las cárceles ni disponer de sus bienes hasta haber devuelto el último céntimo al erario, con sus intereses de demora correspondientes aunque hubiese pasado el tiempo de la condena, por considerar que lo esencial es recuperar lo robado y que, en sus vivencias, hubiesen pensado antes de delinquir. Ellos y sus causahabientes. Y una vez en la calle, a trabajar en tareas de tipo social durante el tiempo que las nuevas leyes considerasen oportuno. Algo así como una reeducación.

Sobre los puntos 7 y 8 mantengo lo dicho, así como del resto del artículo. Quizá matizaría que a las fuerzas armadas y a las policiales habría que entrenarlas, sobre todo, en que su labor es defender al pueblo soberano, no a los soberanos de los pueblos, algo del pasado de cuando se defendía al rey o al feudal de turno y no a las naciones, que nacieron en el siglo XIX .

Introduciría también una reflexión profunda, pero eso da para mucho sobre el objetivo del decrecimiento. Ya hablaremos, e invito a alguno de mis lectores a que lo hagamos ante taza de café, con bollo o sin él.

Todo ello teniendo como guía esencial la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la de los animales y la de la tierra.

PASAR DE OBISPOS

El otro día capté con el turboturbante el comentario de un amigo, en su blog, sobre una pifia de don Cayo Lara, lo que me ha dado pie para unas reflexiones, que os paso por si son útiles.

Cuando alguien hace un curso de ventas, una de las primeras cosas que se le enseña es que si tiene que vender algo, hable de su producto, no del de la competencia. Es decir, repetir el nombre -muchas veces para que se grabe- del propio y nunca el de los competidores, de los que sólo hablará, sin citar los nombres, si el cliente potencial hace algún comentario elogioso sobre ellos, para exponer las ventajas del propio y, si son demostrables, los inconvenientes de los competidores.

Eso es algo que la izquierda española no ha aprendido desde la transición para acá. De modo que, así, difícilmente podrá “vender su producto”.

Tampoco ha aprendido que para luchar con la derecha capitalista, dueña de los medios de comunicación, careciendo de capitales como para hacerles la competencia con medios similares, ha de afinar sus mensajes, hacerlos claros y comprensibles para el común de la ciudadanía (no se olvide, la que sólo conoce el vocabulario de los deportes y la telebasura) y buscar modos alternativos y directos de llegar a la gente, sin parafernalias bobas, del tipo movidas festivas, que distraen y entorpecen la percepción de los mensajes.

Ofrecer claridad y confianza y no caer en el juego de la fuerte competencia. No caer en malos modales de los que hacen exclamar al común: “la política es un asco, todos son iguales”. No entrar al trapo de las provocaciones.

Un ejemplo claro de los errores que señalo es el modo de enfrentarse a las barbaridades de la iglesia:

Un obispo dice una salvajada, por ejemplo que los reyes católicos fueron precursores de los derechos humanos, y todas las webs y blogs de izquierdas se dedican a escribir artículos y más artículos para rebatir e insultar al artista. Hoy he visto en un blog que les llaman locos.

Y no, son listísimos, es de libro: ¿que viene el papa y va poca gente?, ¿que cada vez va menos personal a misa o a casarse por lo canónico?. Pues a hacer una campaña publicitaria que para sí quisieran muchas marcas comerciales. Y además gratis:

dicen su burrada, y ya tienen asegurado el debate con la izquierda. “Ladran, luego cabalgamos”. “Que hablen de mí, aunque sea mal”, dándose, además la circunstancia de que muchos de los líderes izquierdistas desconocen a fondo los entresijos, historia y documentos eclesiásticos, de modo que incurren en errores cuando entran al trapo, lo que les lleva al ridículo. Con esas actitudes consiguen que quienes no tienen las ideas claras, casi puedan ponerse del lado de los obispos, porque éstos tocan la “sensibilidad de la tradición”, eso tan nefasto en la mayoría de los casos, mientras que el izquierdista está ofreciendo, mal, soluciones “comunistas” desprestigiadas por la caída de la URSS y la propaganda nacionalcatólica de 40 años.

Sé que es tarea difícil, pero hay que pasar de obispos. Aunque han sido, y aún lo son en gran medida, detentadores de poder antidemocrático, hay que ningunearlos, no hacerles caso, conseguir que sus discursos sólo los oigan los rebaños que apacientan, no el resto de la ciudadanía.

El problema son los medios de comunicación, lo sé. Publican todo lo que dice la jerarquía eclesiástica. Pero si son medios de empresas capitalistas, actúe la izquierda atacando a sus beneficios económicos. Por ejemplo:

sin entrar en las webs ni blogs que publiquen noticias sobre la iglesia;
ni comprar prensa de papel;
boicoteando los telediarios de todas las cadenas de TV y, naturalmente, documentales y demás;
idem sobre las emisoras de radio;
absentismo en toda actividad religiosa o disfrazada de ello, sean bodas y/o comuniones de amistades o familiares, procesiones, romerias, cabalgatas de reyes, etc… por muy tradicionales que sean y aunque ofrezcan algún atractivo estético.

Y todo lo que, en esa línea se nos pueda ocurrir.

Si caen audiencias, ventas de periodicos, ingresos por administración de sacramentos ú hostelería, quienes dan voz a la institución se lo pensarán, que la pela es la pela y hasta puede que, por muy católicos de verdad que sean, le digan a los mitrados: “Sorry, business is business“.

Hay que ningunearlos, hay que pasar de obispos, lograr que su actividad supersticiosa se reduzca a la intimidad de quien la practique, como el espiritismo y demás esoterismos, y no hacerles el juego propagandístico. ¿Sabremos hacerlo?

.

.

HABLANDO DE JUSTICIA

Llevo muchos años, más de 800 como sabe quien me conoce, oyendo hablar de justicia, de La Justicia. Pero en los últimos tiempos ya es un continuum casi insoportable, no sé si por las cosas que se leen u oyen, o por el modo en que se dicen o escriben, mas lo cierto es que uno se aburre, especialmente porque nunca tiene los suficientes elementos de juicio para saber quiénes dicen verdad o quiénes mienten y, por tanto, la indignación puede dirigirse contra quien no la merece. El juez que para unos es un héroe, otros le consideran un corrupto; tal político que arrasa en elecciones, está imputado en varios procesos; ¿qué jueces valen, los que hacen alarde memorístico en oposiciones o los que sólo pueden acceder a la judicatura tras decenas de años ejerciendo como abogados de prestigio, según ocurre en otros países?

Bueno, pues con estos desconciertos andaba, y con otros que no vienen al caso, cuando hoy he sabido algo que ignoraba y que, si bien hace reir por lo absurdo, también hace reflexionar por lo macabro y reiterado en otros contextos. Me refiero al conocido (por los expertos, no por mí que, como digo, me acabo de enterar) como el “Concilio cadavérico” o “Sínodo del cadáver”. Suena eclesiástico, ¿verdad? Pues sí, es cosa de la SANTA (je, je) Iglesia Católica Apostólica Romana (SICAR).

Lo resumo para quienes lo desconozcan, como hasta hace un rato lo ignoraba quien esto escribe:

. entre 891 y 896 hubo un papa (minusculeo a propósito) llamado Formoso;
. nueve meses después de su muerte, su segundo sucesor Esteban VI, hijo de un cura, (el primero, Bonifacio VI, hijo de un obispo, duró 15 días como papa), que le odiaba por sus relaciones “profesionales” anteriores ordenó desenterrar a Formoso y, revestido el cuerpo ya bastante corrupto de todos sus pontificales, someterlo a juicio por malo, cosa que, vista su biografía, sin lugar a dudas era;
. duró el juicio tres días; le acusaron tres obispos y el defensor de oficio fue un diácono;
. se le acusó principalmente de violación de juramento, de ambición desmedida para ser papa, de cambiar de obispado, cosa que también había hecho quien ordenó juzgarle;
. y se le condenó, claro, consistiendo la condena en deponerlo como papa e invalidar sus consagraciones, arrancarle las vestiduras papales y dejarlo en camisa, cortarle al cadáver los dos dedos con los que “bendicen” estos sujetos, arrastrarlo entre jolgorio por la iglesia y las calles romanas, arrojarlo a una cueva en donde se enterraban los innominados, desenterrarlo otra vez y arrojarlo al Tíber.

Seis meses después, Esteban VI también fue depuesto, desposeído de las insignias, arrojado a una prisión monástica … y estrangulado.

La SICAR es así, ¡qué le vamos a hacer! a pesar de que se pasa la vida diciéndole a todo el mundo lo que hay que hacer para ser buenos.

A quien le interese conocer más detalles de porqué se odiaban estos sujetos y demás circunstancias del contexto histórico, recomiendo que lean las pags. 61 y ss. del volumen IX de la HISTORIA CRIMINAL DEL CRISTIANISMO de Karlheinz Deschner. Un resumen edulcorado puede verse en http://es.wikipedia.org/wiki/Formoso

Ahora bien, estas barbaridades ¿son cosas sólo del pasado remoto? No. Sólo voy a recordar un caso mucho más reciente y que afecta directa o indirectamente a toda la ciudadanía española:

El cuatro de mayo de 1940 el ciudadano español Blas Infante fue condenado “por responsabilidad política de carácter grave” a pagar una multa de 2.000 pesetas, siendo así que había sido fusilado por las malas el diez de agosto de 1936, es decir unos cuatro años antes. La viuda pagó la multa en su día.

Uno de los jueces se llamaba Francisco Summers e Isern (¿el mismo que fue gobernador civil de Huelva y Granada después?). Los otros, Rafael Añino (militar, no jurista) y Francisco Díaz Pla (perseguidor de Gª Lorca en Granada).

No hubo el recochineo de sacar el cadáver para juzgarlo, pero hubo la injusticia de fusilar a un hombre honrado que siempre trabajó y luchó por las clases humildes. ¿Mejora la humanidad? me pregunto.

———————
DESCHNER, Karlheinz (1998): Historia Criminal del Cristianismo, vol IX. Barcelona. Martínez Roca, pgs. 61 y ss.
INIESTA COULLAUT-VALERA, E. (2007). Blas Infante, toda su verdad, 1931-1936. Córdoba. Almuzara, pgs. 337 y ss.
ORTIZ DE LANZAGORTA, J.L.(1979): Blas Infante, vida y muerte de un hombre andaluz. Sevilla. Edic. Fdez. Narbona, pgs.361-2
—————————————-
La imagen es de Wikipedia