¿SOMOS IMBÉCILES?

Con frecuencia capto noticias, comentarios, artículos en los que sus autores reprochan a los políticos y sus cohortes que nos tomen por tontos o imbéciles a los ciudadanos, dictando medidas que van contra nosotros y creyendo que no nos damos cuenta. ¿Qué pensar?

Por mi parte, cada vez estoy más convencido de que los españoles, sí, somos unos imbéciles, con las excepciones que se te ocurran, lectora, lectore, lector. Y digo somos porque, tras 800 años congelado en el parque Moret, ya me considero español, máxime trabajando para el organismo que lo hago, pero algunas veces pienso que cuando era africano, quienes me rodeaban no eran tan imbéciles, quizá porque el capitalismo feroz no se conocía aún.

¿Porqué me atrevo a afirmar que somos imbéciles? Pues porque miro a mi alrededor (no se olviden mis perfectísimas tecnologías para hacerlo) y veo siervos voluntarios con mucha debilidad mental como para aguantar lo que aguantamos sin armar el pifostio que habría que armar. Pifostio pacífico, pero pifostio. Mas seamos didácticos y esgrimamos razones:

En primer lugar habría que repasar el concepto de servidumbre voluntaria, lo que puedes hacer mirando aquí. Yo reproduzco una pregunta básica que se planteó Étienne de La Boétie, padre del concepto:

“Dado que las propias bestias, aun las hechas para el servicio del hombre, no pueden acostumbrarse al control sin protestar, ¿qué maligno designio ha desnaturalizado tanto al hombre que él, la única criatura realmente nacida para ser libre, carece de la memoria de su condición original y del deseo de retornar a ella?”.

Y acto seguido, te invito a profundizar en el significado de la palabra imbécil, entrando aquí. De un significado original, según parece, referido al llevar o no llevar bastón, etimológicamente hablando, deriva hacia el significado actual:

“la imbecilidad es una patología que se define clínicamente como una forma de retraso mental a medio camino entre la “debilidad mental” y la idiotez. Las edad mental de las personas que la padecen, oscila entre los dos y los seis años, y su coeficiente intelectual varía entre cincuenta y veinticinco.”. Cito a Mariano Arnal

Un tremendo escándalo económico archiconocido ya por todo el mundo, está siendo aprovechado por los poderosos del dinero -relee aquí lo de Quevedo, por comprobar si algo ha variado el asunto- para enriquecerse aún más, mientras que el común de las gentes está empezando a notar “en serio” la crisis, hasta el punto de que se forman enormes colas en los comedores de beneficencia y ante los contenedores de basura.

Por si ello fuera poco, un abuso más se nos vine encima: un sujeto, jefe de una secta religiosa muy rica y numerosa, cuya sede central el fascista Musolini “convirtió” en estado, pero un estado que aún no ha suscrito la declaración universal de los derechos humanos, ha decidido darse un garbeo privado por España, … pero de gorra y sin que sus seguidores apoquinen lo necesario para el viajecito. No. Nuestras autoridades han decidido hacerle un favor más (¿cuántos van ya?) a costa de la ciudadanía: 50 millones de euros -¿cuánto dan al Inserso para los viajes de otros ancianos?-, que se complementarán con otros 50 millones aportados por tres empresas de las gordas, lo que a ellas les producirá una exención fiscal de mareo. Como vemos, la generosidad es maravillosa … a costa de los demás. Y habrá gentes que de buena fe consideren que esto es justo, porque no se olvide que, como dice el historiador de la Iglesia, Karlheinz Deschner:

“… los cristianos buenos son los más peligrosos, porque se los confunde con el cristianismo. Y todas las creencias absurdas, siempre, nos hacen un poco estúpidos.”

O, como afirma Puente Ojea, la Teoría de la Liberación no se da cuenta del gran favor que le hace al “aparato” vaticano que se aprovecha de ella para recuperar las clientelas del tercer mundo.

Se podrían seguir anotando aquí agresiones de los poderosos y sus secuaces a la ciudadanía española, pero con estos ejemplos creo que basta. Pues bien, ¿de qué se preocupan los españoles?:

hace unos días, todos con la baba caída porque un delicado individuo (ver gestos) publicista de la empresa esclavista Nike, ha ganado no sé qué campeonato de una bobada pelotera … y a los niños esclavos, a las mujeres esclavas, que les den.

Y ahora, el mundial ése: tíos en calzoncillos trotando detrás de balones y ganando fortunas -ellos y las empresas privadas a las que sirven y las que se aprovechan del espectáculo-, mientras que los mismos que padecen las sacudidas económicas vibran de entusiasmo porque “se juega el honor de España” o chorradas similares.

Por mi parte, querida lectora, queride lectore, querido lector, yo ya sé qué pensar como he dejado claro arriba. Extrae tú tus propias conclusiones de lo que narro o respóndete a la pregunta que formulo: ¿somos imbéciles?.

¡QUÉ FUERZA!

Pero que fuerza la del futuro de subjuntivo. Y que sensibilidad la de mi turboturbante. Os lo voy a contar con detalles, porque me parece algo insólito sólo comparable a la revolución literaria en conjunción con la física cuántica.

Como saben muchas criaturas ya, yo tengo más de ochocientos (800) años de edad, y cuando volví a la vida fui dotado de mi herramienta principal por una organización cuyo nombre no menciono aquí porque no me pagan publicidad, del mismo modo que no me pongo chilabas de marca porque no soy un hombre anuncio gratis, faltaría más.

Pues bien, en la primera vida si algo me gustaba de los castellanos era el uso del futuro de subjuntivo, quizá porque me traía el recuerdo de sonidos de mi África natal, por ejemplo: si oía “el que bebiere”, me sonaba a “berebere”; e incluso, ya en el túmulo, tuve ocasión de leer, en papelorios acercados por el viento, transcripciones de discursos y soflamas que comenzaban con eso de “seré berévere”, que era mentira, pues precisamente esos ocupaban varias páginas en las revistas y los periódicos.

Más tarde, a finales del siglo XVII, tuve noticias de la existencia de un tal Ansaldo de Ansaldis, eminente y erudito jurista de por allí donde el Vaticano, porque junto a mi túmulo se sentaban a platicar algunos canónigos y abogados aburridos. Me llamó la atención el nombre, eufónico para mí, y por eso se me quedó en la memoria, además del hecho de que supiera hablar varios idiomas, entre ellos el castellano, de gran influencia por entonces en Italia.

Lo que no podía imaginarme nunca era que el tal Ansaldo también reviviría y que un día nos conoceríamos personalmente en un hogar de pensionistas, pero no de la tercera edad, quiá, sino de la nona, en su caso, y de la vigésima cuarta en el mío. Platicamos de todo, especialmente de las leyes mercantiles y vaticanas que él dominaba y de las que yo imponía en mis días de poder terrenal, llegando a un acuerdo por unanimidad binaria: todas eran perfectamente desechables.

Un día capté con el pitorro ecológico del turboturbante un manifiesto publicado en las españas actuales, en el que se defendía el uso del futuro de subjuntivo, lo que, por lo expuesto arriba, me entusiasmó y me di de alta en el grupo. Luego se lo conté a don Ansaldo, entre infusión e infusión, lo que le produjo una especie de beatífica sonrisa y su deseo de apuntarse también al grupo. Nos despedimos y quedamos en vernos otro día.

Cuando, ya en mi domicilio secreto, entré en el correo electrónico, el primero que vi fue uno que el sr. de Ansaldis me había enviado. Era éste:

soneto-ansaldo

Quedé perplejo cuando leí que él era el autor, le contesté agradeciéndole el envío y desde aquí insto a las gentes de ADEFUSUB para que lo cuelguen en la web que están preparando y que, supongo, pronto estará activa.

Y tras ese baño de subjuntivos, ¿qué me quedaba, sino una buena cena y una dormida de chaval?

LUCHA TRANSEXUAL

Como sabéis quienes os asomáis aquí, soy un cotillo de tomo y lomo. Cuando manejo el pitorro del turboturbante capto cualquier cosa. Pues bien, hoy he captado estas reflexiones de Kim Pérez que por su interés humano, social y de justicia, copio y pego:

Esta noche, justo la del 7 de abril de 2010, he sufrido lo que espero que sea una conmoción, aunque sé que el hilo que la mantiene es todavía delgado.

Unas lecturas sobre la situación económica en la prensa digital, una larga conversación telefónica con mi amigo Manolo Gualda, una visita a la página de Manuela Trasobares, me han llevado de nuevo a donde quise estar hace muchos años y no he estado nunca, más que de refilón.

En su momento, vi a las personas transexuales como paradigma de todas las marginaciones. Lo seguimos estando, lo estaremos más, previsiblemente, en los años negros que ya están llegando. Por eso mismo, podemos ser también paradigmas de todas las luchas.

Algunas nos hemos salvado in extremis de la marginación, y por eso nos hemos quedado más o menos paradas en la lucha por la justicia, la lucha humana primordial, y entregadas a diversas ocupaciones convenientes, pero no tan necesarias.

No han dejado la lucha, porque están en medio de la vorágine de injusticia general de América Latina, las trans de Quito, especialmente las del Proyecto Transgénero; no dejéis de visitar sus páginas y, si podéis, puesto que no sois trans, adivinad lo de nuevo, sencillo, alegre, fuerte, que hay en ellas.

Manuela Trasobares, a quien conocí un momento hace años, tampoco ha dejado la lucha,  y no sólo por los derechos de las trans, sino de los humillados de la Tierra en general

(Éste, precisamente, ha sido mi defecto, que ahora me veo conminada a reparar: he trabajado por los derechos de las trans; no por los de todos)

Manuela lo ha llevado todo simultáneamente, como debe ser; y su blog es panorámico, y en él aparecen las trans como una parte del movimiento universal; una parte, ni más ni menos; no un margen, una nota de pie de página, sino una parte. ¡Nada menos!

Quisiera adherirme a ella, como compañera en la lucha por la justicia concreta, la que vamos a ver como indispensable en los años del paro masivo y la pobreza galopante, aunque mis opciones políticas sean diferentes; pero no lo es la opción fundamental, que en esta situación es plantarse frente a los monopolios que amenazan nuestros medios de vida.

Todo esto lo digo como fundamental; vayamos ahora de lo general a lo particular, ya que he sido preguntada en este foro por mi opinión; tengo que reprocharle a Manuela Trasobares sus palabras sobre una amiga mía, Carla Antonelli, también transexual, porque están fundadas en el desconocimiento de cómo se aprobó la Ley de Identidad de Género.

Esto es lo que dice y no puedo aprobar:

>Quienes hemos defendido nuestra causa desde las trincheras, hemos corrido delante de los grises y hemos sido encarceladas y vejadas por la propia policia tenemos que soportar desde los años 70 que cada vez que un gobierno quiere marcarse el pegote del progresismo saque a relucir la figura de una transexual y la incorpore a su sistema de uno u otro modo. Bibi Andersen fue utilizada en este sentido por el gobierno de Suárez, ansioso por esconder sus orígenes falangistas y engalanar España con un toque de modernidad. Carla Antonelli ha sido también un títere del gobierno de Zapatero, y le ha ayudado a vender la posibilidad de inscribir el nombre en el DNI como el paradigma del progreso social, a cambio de un papel en una serie y en un programa de debates insulsos de televisión para contribuir a la propaganda socia-lista. Si bien Bibi sufrió una fuerte presión social para que se operara, Carla Antonelli ha sido admitida sin intervenirse a condición de que no lo difunda, menudo avance en trenta años de monarquía parlamentaria. ¿No será que lo único que parlamentan los parlamentarios es la manera de llenarse los bolsillos? ¿No será que alargan las cuestiones importantes indefinidamente para distraer la atención y mantener la tensión social que les favorece? ¿ No será que su única función es adormecer la consciencia del pueblo en favor del rey, la aristocracia y el gran capital?>

Carla Antonelli era simpatizante del PSOE, como Coordinadora del Área Transexual, en el equipo de Pedro Zerolo.

Se consiguió la Ley del Matrimonio Homosexual, y también debía haberse promovido inmediatamente la Ley de Identidad de Género, para las personas transexuales, que también estaba en el programa de ese partido.

Sin embargo, Carla pensó que pasaba el tiempo, que no se veía ninguna señal, hizo las cuentas literalmente y vio que la legislatura podía agotarse sin que saliera y que después todo sería de nuevo mucho más difícil.

Entonces pensó lo que debía hacer. Se preguntó si debía respetar hasta el fondo la disciplina de gobierno del partido o si debía “poder mirar a la cara a las compañeras cuando las encontrara en la calle” (literalmente)

Decidió lo segundo (y por eso es amiga mía) Anunció que se pondría en huelga de hambre, si antes de dos semanas, el Gobierno no anunciaba el trámite de nuestra Ley.
Sabía que se jugaba su posición en el PSOE por el peor pecado partitocrático: la autonomía de pensamiento y de acción.

La seguimos. Pasamos miedo de que un cálculo electoral hubiera hecho al PSOE desistir de una ley para una extrema minoría, encima estigmatizada, y de que nos viéramos obligadas a seguir adelante. El movimiento trans reaccionó como una sola persona.

Por fin se llegó a una jornada de negociación con Pedro Zerolo, en la que Carla estuvo presente como una más, no como Coordinadora. Hubo un entendimiento básico y al fin, Pedro nos prometió y se comprometió a que habría Ley.
.
Del proceso de determinación de su articulado, Carla estuvo completamente ausente. En aquellos momentos, estaba completamente apartada del partido. No se le puede atribuir ninguna participación en el articulado de la Ley.

Poco después, en el Congreso, el PSOE anunció con toda solemnidad que se haría la Ley. El partido resultó beneficiado porque pudo anotar en su historia este hecho, y evitarse una posible confrontación con todo el sector gaylesbitrans, que reforzaba así en cambio sus buenas relaciones con él.

Pero Carla, que había llamado la atención de su partido sobre el error que podía cometer si nos hubiera marginado, que evitó ese error, se quedó ella misma dada de lado.

La participación en una serie de televisión, la consiguió como parte de su busca de trabajo. El PSOE sigue, tres años después, irritado con ella, hasta que alguien comprenda que simpatizantes capaces de hacer lo que hizo, lo honran y no lo perjudican. O hasta que el fin de la partitocracia, que sería lo mejor de las convulsiones que nos amenazan, haga necesario recurrir a simpatizantes como ella.

Estimada amiga Manuela, muy estimada después de leer tu blog: me gustaría que leyeras estas informaciones y que redefinieras tu posición.

Kim Pérez

Y DEL SEXO, ¿QUÉ OPINAS?

Fue la primera pregunta del coloquio recién abierto, tras la lectura que el afamado escritor hizo en la tertulia. Había leído varios poemas que trataban de sus ideales, sueños, realizaciones, luchas, incluso humor. Había tratado asuntos serios sobre la injusticia del mundo, los abusos de poder, e, incluso con “licencia poética”, había leído algún relato corto. Todo bien entonado, bien impostada la voz, con vocalización cuasi perfecta, dada su tierra de origen. Recibió aplausos, solicitó un mojito para aclararse la voz y el presentador invitó al coloquio.

Afiné todos los mecanismos de mi turboturbante, cada vez más precisos gracias a la wifi que se alimenta con leche de camello y no con tantalita ni nada de eso, lo que por estos andurriales en que me encuentro es magnífico, y me dispuse a oír todo cuanto allí se dijera, que la soledad la noto más ahora, redivivo, que cuando estaba congelata en el túmulo y por eso me congratula mucho cotillear en los debates.

- Y del sexo, ¿qué opinas?

Sorbo de mojito, carraspeo:

- ¿En qué sentido me lo planteas?

- Me ha extrañado que un poeta como tú no haya leído nada sobre sexo, algo tan presente en toda conversación, literatura actual, etc … y, por supuesto, en la misma vida.

- Verás, para mí el sexo es un tema casi tabú. Lo vivo en mi intimidad, faltaría más, pero considero muy, pero que muy peligroso escribir o hablar de él en público de forma explícita. De forma implícita lo he hecho al tratar en mis escritos de algunos efectos del mismo.

Rumor de asombro, interferencia de algún satélite espía por ahí arriba, ruido de copas en la barra (¡esos camareros!) …

- ¿Peligroso? ¿En una sociedad como la nuestra, democrática, libre, llena de cuernos con sus detectives, despedidas de solteros y solteras, orgías y clubes de alterne por todas partes?

- Sofismas, a poco que lo pienses. Reflexiona sobre las consecuencias del sexo. Pero antes, mira a tu alrededor y cerciórate, para luego confirmármelo, de que todas las personas presentes son de confianza y no de servicios secretos, clero emboscado ni nada parecido.

Todo quisque presente se mira, vuelve la cabeza, cuchichea. Cuesta algún trabajo reconocer a las personas porque la luz es escasa, pero al final todos confirman que no hay peligro, que son los mismos de siempre, con algún invitado conocido desde antiguo. Y animan al prota de la noche, que la curiosidad es extrema.

- Bueno, para empezar, estaréis de acuerdo conmigo en que, históricamente, nos hallamos ante una enorme trampa: con el pretexto de lo pipa que se pasa, vienen los hijos y, con ellos, las preocupaciones, los gastos, los sufrimientos …

- Pero ¿y lo que se quieren? - dice alguien.

- Cierto, pero ello es parte de la trampa. Y la historia nos demuestra que el mundo ha estado y está lleno de hijos indeseados; no nos miremos el ombligo “occidental”, aunque también, ¿o es que los métodos anticonceptivos que hoy se conocen y practican han existido siempre? O, ¿ha sido siempre segura la práctica del aborto? ¿Porqué el poder, sí, el maléfico poder, ha fomentado siempre la natalidad y ha perseguido las prácticas anticonceptivas o abortivas?

Hay una sinfonía de toses, envueltas en nocivas humaredas aromatizadas de cubata, y se oyen unos pitiditos, tal que si alguien estuviese intentando conectarse con mi turboturbante. Trasteo en el display de las conexiones perdidas y veo que es el jefe. Puede esperar. Una joven guapísima entra en los servicios. ¿Meona?.

- ¡Hombre, no será tan mala la cosa cuando durante milenios la humanidad se entrega a él!

- Sí, pero la humanidad no es, precisamente, digna de tildarse de cuerda, ¿no crees? Esa misma humanidad lleva el mismo tiempo entregada a las guerras y al sexo: ¿son buenas las guerras? Recuerda siempre el silogismo de la mosca que, por si alguien no conoce, me permito enunciar: “las moscas comen mierda, tropecientos trillones de moscas no pueden estar equivocadas, luego el mejor alimento es la mierda”. Además, piensa que muchas religiones, las más importantes en cuanto a adeptos, han hecho que sus dioses, profetas y demás comparsa nazcan de vírgenes, lo que no deja de ser una contradicción de locos: quieren que haya más gente para que adore a sus dioses y nutra sus arcas y ejércitos y, por otra parte, exaltan la virginidad. Por favor -al presentador-, ¿me pides otro mojito?.

Silencio de palabras, mas no de almendritas y patatas chip. Suena un celular y alguien corre a la acera. Ahora, otro retoma la cantinela de los hijos:

- Pero tener hijos es muy bonito.

- Depende de para quién, porque fíjate la cantidad de capitalistas, banqueros, dictadores, neoliberales, asesinos, estafadores, bronquistas, ladrones, violadores, politicastros, genocidas, traficantes de mujeres, promotores inmobiliarios, vecinos coñazos de comunidades y demás ralea que han llenado, llenan y, sospecho, llenarán la historia de la humanidad. Recuerda que la gente del Club Bilderberg y la Trilateral son hijos, así como Hitler, Stalin, Al Capone, Bush, etc., etc… Los respectivos padres de estas gentes disfrutarían de sus hijos, supongo, pero ¿cuántos millones de criaturas han padecido por su causa? Recuerda que los humanos sensatos han tenido que inventar los códigos penales … de los que se libran los poderosos, claro, es decir, los peores delincuentes, hijos también.

- Ya, pero también ha habido hijos como Mozart, Shakespeare, Cervantes, Molière, etc…

- Pues sería cuestión de comparar el número de sufrientes y el número de “disfrutantes”, pero entiendo que no sería bastante ni definitivo, ya que las bellezas de los artistas, en general, las han disfrutado las elites y burguesías, mientras que los efectos de la maldad los ha sufrido la inmensa mayoría de la humanidad. Analiza tu vida misma, para tus adentros por supuesto, ¿qué te ha dejado más huella? ¿el número de buenos ratos pasados o el de los sufrimientos? Tú sabrás, tras hacerlo, si te ha merecido la pena ser hijo.

Por lo que observo a través del catalejo electrónico del turboturbante, parece que los concurrentes están analizando, para sus adentros por supuesto, sus vidas. Hay un ambiente así como de ejercicios espirituales, mantras y cosas de ésas. También podría pensarse que es una partida de ajedrez colectiva porque todos reflexionan concentrados. Lo cierto es que hasta los camareros están en silencio y se oye la lluvia a través de un ventanuco abierto. El artista liba del mojito. Oigo una voz femenina con deje desmoralizado:

- Pero da tanto gustito…

- ¡Y provoca tantas enfermedades …!-responde el poeta-. Indaga sobre la prevalencia de las enfermedades o infecciones de transmisión sexual. Te asombrará. Algunas veces me pregunto si comeríamos alimentos que produjesen esa cantidad de enfermedades, por ricos que estén. No sé,… por ejemplo: ¿nos inflaríamos de hornazos, magdalenas, pitisúes, paellas, etc… si supiésemos que, por hacerlo, cada año se iban a producir 340 millones de nuevos casos de sífilis, gonorrea, chlamydia y trichomoniasis debido a su ingesta?.

No, no fue un terremoto lo que detectó el sensor ad hoc del turboturbante: fue la convulsión de la audiencia, ornada con las miradas desconfiadas que se cruzaron todos. Por eso alguien propuso que se dialogase sobre los poemas que había recitado el vate, pero no cuajó. Lo que sí ocurrió es que miraron con asco al que preguntó sobre el sexo, tanto que el pobre se encogió como un pene tímido y se fue con el semicalvo glande gacho. Probablemente no volvería más. El eximio recogió sus papeles, bajó del estrado y pidió otro mojito. No tenía mal gusto.

Yo me quedé reflexionando sobre el sexo seguro y opté por la única práctica  posible ya que aquí, en los desiertos, ni siquiera camella tengo a mano.

EVENTOS Y PERFOMANCES

Recuerdo a quienes me lean que desde hace tiempo ando por Mecca en misión lingüísitca oficial. Me doy buenos garbeos por los desiertos de la zona y alguna vez he tenido problemas con las palmeras de los oasis. He adelgazado, que vivir como pseudopedigüeño famélico cabe las rutas de peregrinos obliga a dietas sobrias, ¡cómo añoro las migas de sémola con su engañifa! me gustan más que el cuscús, pese a que la materia prima sea la misma, y debo confesar que mi favorita las hacía con un arte excelso, tanto que la corte se movilizaba al unísono cuando anunciábamos desde el palacio: hoy, migas. En tales ocasiones, los digestivos regüeldos atronaban el reino en señal de satisfacción y agradecimiento, ¡qué sinfonía!, ¡que evento inmarcesible!.

¿He dicho evento? Voy al objetivo de éste mi escrito: deambulando por las dunas di, de modo imprevisto, con una lujosa jaima que, pese a estar mal iluminada, también resultaba incómoda por el jaleo que en ella había: música atronadora y seres gritando a grito calvorota. Además, los muslimes presentes eran raritos ya que había uno que más parecía el coloso de Rodas disfrazado de león velocípedo, otro, con perilla y no la barba usual por Arabia, tiraba, más que a morenete, a rubiales, siendo incluso un experto en hierba lo que, a simple vista, parece más propio de futboleros o golfistas que de nómadas; había mujeres desveladas (bueno, con el ruido aquél lo de dormir era una utopía) que hablaban y miraban cara a cara a los hombres, de igual a igual. Y se bebía alcohol en todas sus variantes. No alcancé a ver si había carne de cerdo para jamar, dada la oscuridad citada. Y, cosa curiosa, ni un turbante, ni un fez …

Brujuleé para hacerme una idea de cómo comportarme sin llamar la atención y pronto se iluminó una zona de la jaima. Tres individuos pasaron por allí y peroraron cantando las virtudes de alguien; uno de ellos amenazó con lanzar un fermoso ladrillo y otro dio las gracias a otras personas de las presentes. Por fin, el tan elogiado epifanizose bajo la luz, protestó por ella y por no ver las jetas de los presentes, tras lo cual realizó ¡¡una perfomance!!, poética eso sí, pero perfomance. Yo hubiese dicho que interpretó unos poemas, que leyó unos relatos, que actuó con textos propios, etc…, pero oí por allí que era una perfomance, algo que, por lo visto y oído, ha calado hasta en las jaimas de los oasis.

Y también supe que el acto, el acontecimiento, el suceso, era el primero de una serie indefinida de ellos perfectamente programados, por lo que recibían el nombre de eventos, según algunas personas, más que probablemente de las llamadas esnobs, del inglés snob, que según distintos autores viene de sine nobilitate (latín: sin nobleza). Quizá haya quien quiera “poner en valor” eventos y perfomances para complacer al imperio, tan fiel aliado de sionismos y capitalismos bárbaros.

Pegué la hebra con el león velocípedo y con el experto en hierbas, amén de con una dama joven de verbo fácil y rotundo, me invitaron a un brebaje rojo no alcohólico pero con mucho hielo, algo que en el desierto siempre se agradece y, sobre todo, hubo conversación distendida, lo que, para alguien de un servicio secreto como yo, es algo poco usual. Y muy relajante.

Supe de las ilusiones de algunas de esas personas: que si hacerse invisible a partir de ciertas horas, que si llegar a gobernar una tribu con justicia, que si mantener independencia total en sus escritos, … e, incluso, dialogué con un garnatí acordando (o “conveniando” que diría un político plogle puesto en valor) con él vernos allá por donde las palmeras y fablar de letras y paisajes, de músicas y lugares de Al Ándalus.

Cuando regresé a la duna do me cobijo, las musas me iluminaron y pude cantar:

No me pongas en el trance,
pa ponerte tú contento,
de hacer una perfomance,
celebrando tal evento.

Con lo que puse en valor todo lo aprendido y disfrutado en velada tal. De modo que, siempre que ande cerca, me asomaré a ver si detecto jamón alguna noche, aunque sea a oscuras y con follón acústico.

LA CENSURA EN LA PRENSA - 3

Y ésta es la carta al director de un medio digital que dirigí y me fue, a mi modo de ver bobamente, censurada eliminando algunas palabras, las que recalco poniéndolas en negritas. ¿Qué verían en ellas? ¿Les daba miedo el significado? ¿Carecían de diccionario si no entendían alguna? ¡Misterioooooo…!

CARTA AL DIRECTOR DE ESTRELLA DIGITAL

jueves, 8 de febrero de 2001
Asunto: ¿Defensor del pueblo?

Sr. Director,

me llegan noticias, que juzgo fidedignas por la fuente, de que el Sr. Múgica en un acto público ha hecho mofa de quienes nos oponemos a la barbarie y anacronía de la tauromaquia, siendo éste el sentir de la MAYORÍA de los españoles, según todas las encuestas realizadas y publicadas durante los últimos años en toda clase de medios, incluidos los taurinos.

Digo: si mi “defensor” se burla de mí en público, ¿qué podría llegar a hacer si no fuese mi defensor?

Item más, ¿es posible que ignore el Sr. Múgica la existencia de una Declaración Universal de los Derechos de los Animales -UNESCO- como existe la de los hombres?

Con todo el respeto que él no me ha mostrado, ni a mí ni a quienes como yo se oponen a la barbarie, quiero expresar mi deseo de que, por favor, este señor no me defienda, que no me fío de él.

Y además creo que debe dimitir. ¿Cómo sostener que quien se burla de la mayor parte de sus conciudadanos, por sus ideas o su sentir ético, sea el encargado oficial de defenderlos?

Y es que éstos del toro no tienen remedio: por narices tratan de imponernos su atavismo -nacional, le llaman- a la mayoría que lo rechazamos. ¿Eso no es parecido, en cuanto a mecanismo psicológico se refiere y salvando las distancias que Vd. quiera, a lo que ocurre en el país vasco?

LA CENSURA EN LA PRENSA - 2

Querido Miramamolín,

He aquí el segundo artículo que LA NOTICIA no me publicó, en 1985, porque, como te decía en la anterior entrada, considero que no ha perdido vigencia. Antes al contrario, el papel de la baboprensa o falsimedia en nuestros días hace que esté de plena actualidad. Rebatía en mi artículo un concepto vertido en otro anterior por un periodista que entonces tendría unos 34 años.

CRITICAR A LA PRENSA

Recientemente, 15 de febrero -LA NOTICIA, pg. 12-, el periodista S. afirmaba en un artículo titulado “Cuando la prensa critica al poder” algo que a mí me produjo un cierto escalofrío, tanto es así que he releído la frase varias veces para estar seguro de haberla entendido en su correcto sentido. Y sí, es cierto que el Sr. S. afirma que es ” … falaz (…) el que la prensa también debe estar sujeta a críticas”.

Aunque el artículo deriva luego hacia aspectos de gestión económica de la prensa y de los intentos de Felipe González por controlar la información, la afirmación sobre la falacia de la criticabilidad de la prensa queda ahí, rotundamente clara y dogmática.

He dejado transcurrir adrede varios días esperando que se produjese una fe de erratas o, en su caso, algún comentario por parte de alguien más autorizado que yo. No ha sido así y lo lamento por todo lo que implica. En principio nadie parece haberse sorprendido por tal aserto (o nadie lo ha leído).

Si nadie lo ha leído mi preocupación se centra en la indiferencia existente hacia los temas de trascendencia social. Mas si se ha leído y se asume, mi preocupación es más profunda: supone que cuando alguien, todavía, en España se autoerige en infalible e incriticable se acepta sin más, sin que nada chirríe. Segundo escalofrío.

Aun a riesgo de que se me apabulle con citas de teóricos de la comunicación, yo me atrevo a proclamar públicamente que la prensa es criticable, debe ser criticada y es sanísimo para el cuerpo social que así sea. Y cuando digo “la prensa” estoy diciendo: desde las juntas de accionistas de las grandes empresas periodísticas hasta la última gacetilla y el último redactor del más pequeñajo boletín parroquial.

Y, aun a riesgo de equivocarme y por ende ser criticado, digo que la prensa es criticable, en principio, por una obvia razón: ser obra humana, lo que implica falibilidad suma. A partir de ahí …

Si criticar es arte de juzgar, formular opinión … ¿cómo admitir que actividad tan presurosa como la periodística y tan sujeta a errores, por ejemplo, no haya de ser criticada?

Contemplemos otro didáctico ejemplo: supongamos que en un imaginario país con forma de piel de toro que acaba de enterrar a un dictador y comienza una andadura democrática vacilante surgen llamadas a golpes de estado desde unos cuantos periódicos, ¿será criticable o no esa línea editorial?

Y si existen periodistas, que existen (conozco nombres y apellidos), capaces de reseñar actos a los que no asisten o inventar noticias para llenar una columna, ¿debe la sociedad asumir tales comportamientos profesionales sin crítica?

Paréceme que el Sr. S. ha confundido criticar con censurar. Y también que, cuando cita a un diputado de las Cortes de Cádiz en el párrafo siguiente del artículo que comento, está confundiendo opinión pública con opinión de la prensa. O bien está creyendo, de buena fe por supuesto, que no hay más opinión pública que la de los periodistas, lo cual me lleva a una reflexión que a menudo me ha sumido en estado de perplejidad: cómo el narrador se convierte en protagonista del cuento, fenómeno que entre periodistas parece que se da cada vez más. Y luego pasa lo que pasa: que algunos de ellos se constituyen en ombligo del mundo y desde sus papeles pretenden mostrarnos la vida del color que conviene a sus respectivos editores.

Por eso estimo que los ciudadanos, sobre todo los de a pie, debemos criticar a la prensa, porque todo ejercicio antimanipulador es sano, necesario e imprescindible para seguir siendo, o comenzar a serlo, personas libres.

(PS: por más que se empeñe LA NOTICIA y lo publique en primer página yo no me creo que haya equipos de fútbol en Huelva que ganen los partidos “por la minina”. Son crónicas, éstas, falodeportivas que no asumo y critico con decisión y energía. Como corresponde).
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Pues bien:

tampoco me dieron explicación por no haberlo publicado, pese a ser accionista (una acción, pero accionista). ¿Sería por corporativismo con el autor del artículo criticado? ¿Porque yo criticaba la errata de la minina? Pero, además, ¿cómo, siendo un periódico en el que el PSOE estaba en mayoría, se les había colado ese artículo antifelipista? ¿Sería que no querían que se removiese el asunto? Ni zorra idea.

Y he dejado para el final la identidad del periodista porque no quería condicionar a nadie antes de la lectura. Podéis ver el currículo en su propio blog. Observad a qué fundaciones y alguna que otra organización “triangular” pertenece o ha pertenecido, así como los cargos que ocupa o ha ocupado cuando la derecha indisimulada ha mandado aquí. En fin … se ve que a los 34 años ya andaba haciendo méritos como “liberal”: por eso citaba al de las Cortes de Cái, supongo.

LA CENSURA EN LA PRENSA - 1

Un amigo me escribe:

Querido Miramamolín:

Hace un cuarto de siglo era tan ingenuo que enviaba “cartas al director” de los periódicos, convencido de que podían servir para algo. Algunas me fueron publicadas. Pero otras no. También envié algún artículo de opinión que no me fue publicado, y alguno se me publicó como “carta”.

Revisando papeles he rescatado dos cuyos temas -me parece a mí- continúan de actualidad, pese al tiempo transcurrido: ¡tiene guasa!. Por eso te ruego que los publiques en tu blog, esperando que las ideas o reflexiones que hago sean útiles a quien las lea (sigo siendo un ingenuo, no hay duda). Ambos los envié a LA NOTICIA, efímero periódico choquero del que tuve una acción y aún así me censuraron, pese a que un alto cargo me había pedido colaboraciones.

Y si te parece bien, te enviaré también una “carta”, ya dirigida a un periódico digital que, aunque publicada, fue retocada, a mi modo de ver inneceseriamente.
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LA ENSEÑANZA PRIVADA: CARTA ABIERTA A …*

No nos han pesentado, Sr. M., y es la primera vez que veo su nombre escrito. Evidentemente, Vd. tampoco sabrá nada de mí; por tanto, me presento: soy un mero ciudadano de a pie, empleado, padre de familia numerosa; carezco de filiación política concreta y nunca he votado al PSOE, siendo así que por las trazas tampoco parece que lo vaya a hacer en lo futuro. A la Sra. S** la conocí hace unos diecisiete años y creo que desde entonces no la he vuelto a ver, e imagino que si nos cruzamos por la calle no nos reconoceremos, después de tanto tiempo. Lo más probable, incluso, es que ni ella recuerde mi nombre. Es más, indirectamente, en mi condición de miembro de la APA del Instituto A. S., he tenido un contencioso con la delegación.

Por otra parte, soy hijo de Maestra Nacional (Plan Profesional de la República) jubilada que, entre otras actividades, ha sido fundadora de escuelas católicas. Durante ocho años de mi infancia y adolescencia estudié en colegio de religiosos y, a título personal, no tengo la menor queja, antes bien, recuerdo aquellos años con especial agrado, tanto a condiscípulos como a los curas que me dieron clase.

Mis hijos han pasado por colegios privados y públicos. Sólo en el privado al que asistió la mayor -en preescolar- hubo un incidente que bastó para sacarla de allí en el acto: con dos años de edad le pegaron por hablar (curso 1970-71). Después, repito, sin problemas ni en el privado ni en el público en que han estado.

Pero … no estoy en absoluto de acuerdo con Vd. Y creo que le quedará claro que si intervengo en este asunto es por las sigientes razones:

1. tengo derecho a hacerlo, como padre y ciudadano;
2. este periódico es un foro público, por definición;
3. de mi reflexión es posible que algún conciudadano extraiga consecuencia -espero- positiva.

Queda descartado, por lo expuesto, que no me presento aquí para defender o atacar a nadie. Lo primero, porque Gobierno y PSOE se bastan y sobran para defenderse; lo segundo porque, en todo caso, prefiero un convencido a un vencido.

Mire, Sr. M., lo que queremos “las gentes de orden” es que todos los ciudadanos tengan las mismas oportunidades y sean iguales ante la Ley. Por tanto, si proveer a la enseñanza es una obligación del Estado que se afronta con el dinero de los impuestos, es lo justo que sea única e igual para todos, y ello aunque unos paguen más impuestos que otros, ya que de lo que se trata es de re-distribuir.

¿Que sucede? Pues que algunos -no sé cuántos, ni importa ahora- quieren algo más para sus hijos. Nada que objetar por parte de “la gente de orden”, siempre y cuando se lo paguen ellos. He aquí un ejemplo: imagine un pueblo en el que todos van a la escuela pública, pero hay dos padres que quieren religión para sus hijos: rechazan sucesivamente las siguientes soluciones: a) enseñársela en casa con el ejemplo y la charla amistosa; b) organizar catequesis en la parroquia; c) enviarlos internos a un colegio religioso. Prefieren que los padres de los otros alumnos hagan una colecta para contratar a un cura que les dé religión a sus hijos. ¡Qué cara! ¿Verdad?. Pues a escala macroeconómica y nacional, eso, ni más ni menos, es lo que quieren Vds., lo que le señalo por si no se había dado cuenta, Sr. M. Insisto, pues: lo que queremos “las gentes de orden” es la misma enseñanza de partida para todos y que los lujos los paguen quienes los disfruten.

El primer disparate, Sr. M., lo cometió el “vivo” que inventó lo de las subvenciones a los colegios privados; y somos bastantes ciudadanos -tampoco sé cuántos- los que anhelamos que la supresión total de esas subvenciones llegue, porque no la consideramos justa.

Como presumo que Vd. es profesor le reconozco capacidad más que suficiente para comprender todo lo dicho, aunque mucho me temo, y Vd. perdone, que los prejuicios le cegarán como ocurre en su artículo de 29/11, en el que mezcla su disconformidad con la LODE, la gestión de la Sra. S.  y las ideas en la misma batidora, resultando al final un sabroso gazpacho del que se extrae una consecuencia: hay nervios porque peligra el negocio.

Sr. M., permítame que reflexione sobre algunas de sus afirmaciones, que no se sostienen:

a) que un gobierno, del color que sea, designe a los gestores de su política de entre técnicos de su confianza es tan normal que lo contrario sería patológico;
b) que la enseñanza privada, como Vd. la entiende, es aceptada por los padres es evidente, pero ¿por cuántos si tuvieran que pagarla? Recuerde que el programa del PSOE fue votado por más padres que otros programas, ergo
c) si Vd. admite que las ideologías impregnan los programas de los centros privados no tenga la desfachatez de recriminar a un político que respete o siga las directrices de un congreso de partido: no es ecuánime (a propósito: si un político desobedece a un congreso lo más que le pasa es que lo echan, pero si un católico desobedece al dogma le excomulgan y le condenan al fuego eterno, ¿puede, pues, decirme quién es menos libre por estar más condicionado?).
d) la libertad de enseñanza que Vds. preconizan, Sr. M., y vuelva a perdonarme, es una gran mentira. Han tenido siglos para realizarla y no lo han hecho. Veamos: con el modelo que propugnan, ¿puede un crío de cualquier pueblo elegir colegio? Es cierto que no, luego mienten.
e) Y es falso, además, que Vds. no persigan la rentabilidad pues si así fuese habrían montado colegios privados hasta en la última aldea; pero no: sus colegios están por lo general en las zonas donde vive la gente “de posibles”, bien lavadita y bien alimentada, o ¿le parece que le recuerde la “entrada para gratuitos”, el “recreo para gratuitos”, etc … de nuestros colegios religiosos?

En resumen, y porque hay que acabar alguna vez, Sr. M.. lo malo de la LODE es que no llega hasta el final, según pensamos muchos (no sé cuántos) y de esos muchos, algunos -como es mi caso- sin rencores ni nada de eso: sólo porque esperamos otra justicia, otro orden, otra sociedad: sin clases, sin jerarquías, autogestionada. Para que Vd. me comprenda: algo parecido, no al Vaticano sino a lo que se describe en los Hechos de los Apóstoles, pero con las diferencias propias para acomodarse al tiempo actual y futuro, claro.
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*   Omito el nombre porque ni entonces le conocía ni ahora tampoco, ni sé si era joven o viejo, si está en activo o si vive.
**  Me refiero a la delegada provincial de educación por entonces.
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NOTAS:

Visto con la perspectiva de 25 años, aunque en esencia todo sigue igual o peor, yo introduciría algunos matices, pero lo he dejado tal cual por aquéllo de la sinceridad.

¿Porqué no lo publicó “mi” periódico? ¿Porque decía que nunca había votado al PSOE o porque rebatía a un católico? No me lo explicaron.

Obviamente me equivocaba en algunas cosas y, desde luego, no soy profeta: el periódico resultó que no era un foro público, el negocio de los privados no peligraba con el PSOE, al contrario, la historia demuestra que está de maravilla, y, por último, señalar que tengo muy serias dudas de que los programas de los partidos los lea nadie, visto lo visto. Amén.

¿QUÉ HACE LA IZQUIERDA?

Como redivivo que soy, curioso del mundo actual, olisqueo la vida con el pitorro y el teleobjetivo sensorial de mi turboturbante, pero no siempre encuentro noticias o respuestas claras. Incluso, algunas veces, las encuentro confusas. Me está pasando ahora con el pollo que se ha montado a raíz de, o por ella misma, la crisis del capitalismo salvaje, las salvajes respuestas dadas por gobiernos, bancos y demás fautores del desaguisado. En esos clanes, era de esperar: a capitalismo salvaje, soluciones salvajes, si los protagonistas son los mismos. Y caiga quien caiga.

Pero, ¿qué hace la izquierda? Y cuando digo la izquierda me refiero a las fuerzas (o debilidades) que, en serio y convencidas, se oponen al sistema capitalista, no a quienes en sus siglas usan palabras engañosas.

Leo artículos de sus intelectuales, la mayoría, en que se discute del sexo económico de los ángeles con terminología no apta para el común de los mortales; veo pancartas que, casi siempre, empiezan con un “por esto o lo otro”; oigo consignas rimadas, normalmente cutres; soporto tambores y bailes -¿la cosa está para bailes?- en las manifestaciones … Me vengo preguntando hace tiempo si las manifestaciones sirven para algo. Recordad las del “no a la guerra”. Ahí quedaron y nunca más se supo.

Mi opinión es que la ciudadanía no se moviliza (¿miedo a los antidisturbios?, ¿interés preferente por comer?, ¿ausencia de consciencia? …) para luchar contra el capitalismo, aunque alguna excepción haya.

Dándole vueltas al asunto cuando limpio el turboturbante, se me ha ocurrido algo que no sé si se le ha ocurrido a alguien antes. Es muy simple, y quizá sea ingenuo (ya se sabe que los viejos y los niños nos parecemos mucho), pero no recuerdo haberlo visto expresado de un modo reiterado, contundente y de acceso fácil.

Parto de la base de que una de las armas más peligrosas del capitalismo es el lavado de cerebro, la comedura de coco para fomentar lo que algunos autores llaman la servidumbre voluntaria. Y para ello se vale, principalmente, de los medios de comunicación, especialmente de la tele: según varios expertos el 80% de la población sólo se informa a través de la tele, y la edad mental de la audiencia es de unos 12 años de edad, de modo que las empresas propietarias -grandes grupos financieros- de las cadenas televisivas, y de los demás medios, fomentan la bobalización a base de fútbol y telebasura, amén de manipulación, tergiversación, ocultación y falsificación de noticias. Las cadenas públicas sirven a sus jefes de los partidos gobernantes.

Pues bien, yo creo que el primer paso de la izquierda para luchar contra el capitalismo es contrarrestar eso; pero no hay dinero para montar medios que puedan competir con aquéllos. Está inernet, pero ¿cuántos internautas se interesan por asuntos políticos y no por enviar .pps de ésos?, ¿cuántos pueden entender los artículos de filósofos, catedráticos, etc … con su terminología técnica?

Si ya es dificilísimo movilizar a los parados, según me cuentan sindicalistas, ¿cómo hacerlo usando palabras “raras”?. Da grima leer los foros más populares, por la incultura que demuestran, los insultos y demás.

De ahí que mi propuesta sea la de la pedagogía continua, sobre estas bases:

  • olvidar las exquisitices académicas y elaborar los mensajes básicos con palabras y ejemplos que pueda entender cualquiera, tarea que deberían asumir los comunicadores “traduciendo” las formulaciones de los teóricos;

  • planear campañas de comunicación barrio a barrio, para desenmascarar los engaños del poder/capital, siguiendo fórmulas del tipo Speakers’ Corner en Hyde park, pero adaptadas a nuestros mercados, plazas, etc…;

  • hacerlo en todo tipo de asociaciones cívicas, desde las de vecinos a las deportivas;

  • sin olvidar internet y todo tipo de redes sociales en que se pueda intervenir, naturalmente.

Es tarea larga y de paciencia, por supuesto, pero creo que se conseguiría más que presentándose a elecciones sabiendo que no hay posibilidad alguna.

Ea, pues a evaluarlo, discutirlo y, si procede, comprometer a los comunicadores.

¿QUIÉN NOS DEFIENDE?

El turboturbante mío, en perfecta simbiosis con la memoria irredenta de mi veterano cerebro, me proporciona datos sorprendentes, o no tanto, a la menor oportunidad. Como hace unos días cuando un tal Múgica, revestido de pontifical como oficial defensor de la ciudadadanía hispánica proclama unas cuestiones que, de puro sesudas, como mejor estarían es fritas o revueltas con unos huevos y ajetes. Mas, como a mí me gusta hacer siempre, vayamos por partes.

Cualquiera que se haya interesado en el asunto, bien por propia experiencia o por lectura de la legislación, ensayos, etc… sabe, a estas alturas, que la institución llamada Defensor del Pueblo (DF) es perfectamente inútil, o sea, un brindis al sol, un pase de cara a la galería o cualquier otra figura que demuestre que se trata de un engañabobos, como tantos hay en la falsa democracia que se soporta en la Españeta. ¿Y porqué es así?: pues porque no lo elige el pueblo, sino el parlamento, es decir, los mismos de las listas cerradas, etc…, de mayoría progobierno, que tambien eligen al poder judicial, o sea, todo el conglomerado que no permite división de poderes. Pero hay más: las resoluciones del DF no son ejecutivas, por lo que el cuerpo administrativo denunciado las archiva en la papelera en el momento en que las recibe; además el DF no puede ejercer control alguno sobre el cumplimiento de sus resoluciones, carece de competencias, no puede interponer recursos ni de oficio ni a instancia de parte. Es un cargo, el de DF, de tipo florero y politizado, ya que al elegirlo el parlamento lo hace por cuotas y se elige a personas que o son políticos o provienen de la misma administración a la que, teóricamente, ha de controlar, etc… (Véase DEMOCRACIA VERGONZANTE Y CIUDADANOS DE PERFIL, de Ramón Soriano y Luis de la Rasilla, Edit. Comares, Granada, 2002, pags. 203 y ss.). Pero nos cuesta muchas perras (¿o desde el € hay que decir perros?).

Pues bien, tras su actuación -a sabiendas teatral e inútil- ante el parlamento el tal Múgica lo que luego declara a la prensa son estas cositas:

  • que en Españeta ya no hay valores ni autoridad;
  • que hay que aprender a distinguir entre libertad y libertinaje;
  • y que para ello los educandos no han de tutear a los profesores, sino hablarles de usted;

Es cierto que los valores andan chungos. Por ejemplo, el defensor oficial del pueblo se manifiesta taurino de pro y se burla públicamente de la ciudadanía civilizada que se opone a dicha barbarie (ver hemerotecas). Por otra parte, identificar el respeto con los tratamientos convencionales no deja de ser una chorrada. Cuando mis cientos de hijos y nietos me tuteabann ¿me faltabann al respeto? ¿Deben hablarme de usted como antiguamente? ¿En las lenguas en que no hay un tú y un usted, cómo se manifiesta el respeto? ¿Con reverencias? Parece que nuestro defensor oficial no se ha enterado aún de que todo ser humano es producto de la unión de un espermatozoide y un óvulo, es decir, todo ser humano nace igual y esas convenciones sociales que él añora propician la desigualdad que va íntimamente ligada a la injusticia. Bochorno produce pagar a un defensor oficial así, que por lo visto considera que si se le dice a alguien “es usted un cabrón y un joputa” se le está tratando con sumo respeto, pero que si se le dice: “te quiero con toas mis veras” se le está menospreciando.

Quizá su concepto de respeto a la ciudadanía española sea inherente a los contactos que con el general Armada tuvo en  las vísperas del tejerazo, asunto sobre el que se ha escrito mucho y del que, al parecer, él no se ha atrevido a decir la verdad.

Yo sugeriría que al tal Múgica, tras destituirlo del cargo y eliminar la inútil institución, se le sometiese a un tratamiento sobre el respeto similar a los que dictamina ese juez de Granada, tan famoso con los menores delincuentes, hasta que comprendiese que el respeto hay que ganárselo o, como ya dije antes aquí, no perder puntos de esa especie de carnet. ¡Cuántos profesores han sido “respetados” por pegones, maltratadores y sádicos en los colegios antiguos y cuántos han sido RESPETADOS por su buen hacer, por su buen trato a los alumnos, sin dar un grito, etc…!

Si en la sociedad española actual faltan ese tipo de valores, ¿no será en buena medida debido al ejemplo que sus personajes públicos ofrecen a la ciudadanía, con sus corrupciones, sus delitos de estado, sus enchufismos, nepotismos, arbitrariedades y demás “habilidades”, como la citada arriba de burlarse de la mayoría de  la población española por ser antitaurina?

Claro, que siempre queda la solución que aporta Rouco: que las familias recen el rosario. Esta clase de personajes que rezan el rosario hablando de tú a su dios y a la que dicen que es la madre de una tercera parte (con lo que se ganarán las iras del tal Múgica), luego exigen tratamientos de eminencia o similares. ¿Nos reímos, lloramos o nos movilizamos para apearlos de los tronos (y dominaciones)?