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Hoy quiero felicitarte, a ti, mujer trabajadora, y tomo como excusa un día, que podría ser cualquiera, de un mes cualquiera, pero que por historia o por capricho, resultó ser el ocho de marzo. Y te felicito como hombre, como heredero del género que durante siglos te ocultó, te laceró, te anuló y te explotó, pero también como el hombre nuevo al que hiciste ver que soy tu compañero, tu complice, tu amigo, tu semejante, tu amante y tu testigo, y lo hago desde la libertad de no sentirme verdugo de nada ni de nadie, y lo hago desde el íntimo convencimiento de que este mundo sólo puede ser mejor cuando deje de ser masculino, y lo hago desde la certeza de que son los pequeños detalles, y no los grandes propósitos, los que hacen que hoy, por fin, veamos con absoluta normalidad lo que hace cien años era un atropello contra la moralidad, la sociedad, la política o cualquier otra cadena con la que tanto te han sujetado. Te felicito, sinceramente, y a la vez te advierto, amiga mía, que la lucha no está sólo en denunciar al que dice bombero en lugar de bombera, que para eso ya disponen los políticos de la ministra de turno, alguien que pronuncia discursos y descorcha botellas de aire, mientras en la televisión una docena de mujeres, mujeres como tú, se pavonean y se reducen a trozos de carne en oferta para que un chulo de medio pelo las elija como polvo de sobremesa o mientras tu hija, adolescente, siga pensando que si el novio le da una bofetada por celos es porque, en el fondo, la quiere con locura, (como hacen los famosos, piensa…)
Esa es tu batalla, compañera, la conquista de los valores que no se amparan en las leyes ni en los lacitos de colores colgados de la solapa, el triunfo de la razón que no depende del discurso de una concejala, una diputada o una directora general de cualquier invento creado para, supuestamente, velar por tus intereses aunque sólo sirva para reciclar la basura política y posar sonriente en las fotografías del falso progreso. El machismo es un mal detestable, tanto como la hipocresía de esas charlatanas engalanadas de igualdad que te regalan el discurso aprendido mientras otra mujer, igual que ella, igual que tú, le quita las telarañas de la casa por cuatro cochino euros, sin contrato, sin seguro y sin derecho a queja. Alguna de esas conozco en mi pueblo, créeme. Cuídate, mujer, compañera, de las traidoras que te rondan, o de las que arrojan su dignidad por debajo de tus lustros de esfuerzo; pero no de mi, si te dejo pasar primero cuando se abre la puerta del ascensor, o te regalo flores mientras te robo un beso, o te escribo versos alabando tus encantos o me surge la sonrisa al oir miembra, arbitra o pilota de avión. Discúlpame, sólo son pecados de poeta.






Me sumo encarecidamente a tu homenaje a la mujer. Si existe, el cielo lo morarán, en un noventa por ciento, madres.
Un saludo, compañero.
No te visito lo que quisiera porque me he mudado por unos meses, y no dispongo de internet. Cuando vuelva leeré todos tus poemas con avidez.
Yo también quiero felicitar contigo a las mujeres trabajadoras.
Porque recordemos que no es el “día de la mujer” como ahora nos quieren hacer ver.
Todas no son trabajadoras. Y te lo dice una mujer.
En este día 8 de Marzo, un patrón cerró la nave donde trabajaban y pedían sus derechos más de cien mujeres, y le pego fuego, muriendo dentro todas. Ahora no recuerdo que ciudad de EEUU fue. De ahí viene la conmemoración.
Bueno, lo dicho, ¡Muchas felicidades!
Y a ti, un abrazo.
Jolín, Manuel, ¡qué bien escribes!, siempre me emocionas. Te doy la gracias como mujer que soy por este homenaje, un millón de veces, y porque siempre aprendo de la vida cuando te leo.
Un abrazo.
Recuerdo cuando trabajaba, cuando en tal día alguna compañera/colega/amiga me recordaba afectiva/amistosamente la efeméride, yo solía bromear: “vale, pero cuando llegues a casa no te olvides de poner la lavadora”. Una ironía como otra para indicar que el “enemigo” no soy yo.
Bien bromas al margen, ayer Angeles Caso, escribió un artículo en prensa (EL PAIS)muy nutritivo y para mí revelador. Ahí va el enlace:
http://www.elpais.com/articulo/opinion/Toda/vida/trabajando/elpepiopi/20100308elpepiopi_5/Tes
Manuel, precioso.
Muchas gracias por tu felicitación.
Un abrazo.
Me ha parecido realmente magnífico este artículo ¿y quieres saber por qué? Pues muy sencillo de comprender…Porque lo has escrito con el corazón, es decir, porque lo has sentido con la cabeza y lo has pensado con el corazón. Y así es como se va cimentando una auténtica equidad de género, cada uno con lo que le corresponde.
Para mí la verdadera igualdad solo se consigue haciendo del reconocimiento a esa igualdad y el respeto a la diferencia una forma de discurso tanto normativo como de vida, es actuar de tal manera que, desde el corazón, la raíz de la convivencia sea el reconocimiento del otro.
Me ha encantado el artículo y gracias
Besos
Gracias, compañero…! Como mujer, como persona, como amiga,
GRACIAS!
Un Abrazo, mi niño!
Male.
Ese Manué, joio que labia tienes… estan dulce leerte…
Vino, rosas y besos pa ti solo.
Muchas gracias Manuel por tus palabras.
Ser mujer es mucho más que unos derechos
Acabo de descubrirte y te aseguro que no será la última vez que te visite.
Mil gracias por tu sensibilidad, tus preciosas palabras y por llamar a las cosas por su nombre.
AH, y decirle a María que todas las mujeres son trabajadoras, aunque no tengan sueldo.
Un saludo.