
Cuando el bombero Oscar Vega pronunciaba estas palabras al otro lado de su voz un niño le extendía, aturdido, sus brazos. Le acababa de salvar la vida con la misma discreción con la que se colocó el mono y el casco y se puso manos a la obra en el lugar donde más falta hacía, sin plegarias ni arengas, sin poses, sin esperar a cambio más que la satisfacción de sentirse util. Oscar Vega es un héroe, un héroe silencioso y eficaz que le ha puesto rostro a todas esas personas que saben bajar a los infiernos en mangas de camisa y sacarle los colores al mismísimo Dios cuando, ebrio de grandeza, se acuesta a dormir la siesta mientras la tierra tiembla bajo los pies de los miserables.
Sin embargo, y a pesar de los hechos, esta sociedad olvida facilmente las heroicidades, tal vez porque tras ellas quedan las crónicas de las desgracias y la memoria es selectiva, o quizás porque la muchedumbre acaba poniendo en los altares a quienes marcan goles millonarios o sablean toros en las plazas sin que ello deba redundar en la conciencia ni crearnos atisbos fugaces de conmiseración frente a los telediarios o los titulares de prensa con olor a muerte. Así es la vida, un teatro involuntario en el que sólo se reconocen los valores verdaderos de un modo pasajero y frente al espejo del infortunio pero, al menos, hoy sabemos que los angeles son de carne y hueso.






Mi querido Manuel: Ser un heroe anónimo no vende. No es noticia de un programa de Salsa Rosa o como se llamen ahora. Puede ser que tenga un instante de gloria si al realizador le ha dado por poner una imagen que conmueva a las almas, pero eso, es un minuto.Los otros heroes que dan patadas a un balón o se sienta con una estudiada pose de cruzar las piernas ante una cámara, esos sí son los importantes. Son los ídolos de barro mientras que los Oscar Vega anónimos son los que hacen que se mueva el mundo, ese mundo que merece la pena.
Mil besos y mil rosas.
Aplausos y a la vez silencio. Hay poco que decir ante esos hechos.
Un placer leerte.
Esos son los que realmente se merecen el aplauso y el reconocimiento.
Lo bueno de estos héroes reales es que ni siquiera lo quieren.
Un beso, Manuel.
Son actos desinteresados como los de este bombero los que hacen esos valores tantas veces olvidados brillén aunque sea fugazmente en ese oscuro oceano que es el egoismo humano, actos como estos deben ser recordados e imitados por todos los que todabía no se han hundido del todo en la indiferencia,el egocentrismo,la avaricia y tantas otras actitudes que nos destruyen por dentro….
“Pobres los ángeles urgentes
que nunca llegan a salvarnos.
¿Será que son incompetentes
o que no hay forma de ayudarnos?
Para evitarles más dolores
y cuentas del sicoanalista,
seamos un tilín mejores
y mucho menos egoístas.” Cita con Angeles. Silvio Rodrìguez
Abrazos, abrazos, abrazos
Tocar éstos temas siempre me parece muy delicado, prefiero hacer, más que hablar. Pero en tu caso resaltas una labor olvidada, la de todos aquellos que ayudan sin esperar nada y eso…me hace crer que sí que tienes razón, hay ángeles con los que convivimos día a día.
Biko grande.
Hablar es el principio de todo. Hablar es dejar constancia, es protestar, es pedir un minuto para aquellos olvidados. Saludos Manuel, he vuelto.
Estoy totalmente de acuerdo con lo que escribes Manuel, y totalmente con el comentario de Malena, que los heroes anonimos no venden. Pero gracias a Dios o a quien sea, existen. Yo por lo pronto me quedo con Oscar Vega. Un saludo.
Hola
Has visto las noticias de hoy en prensa ?
Espeluznante. Ante los problemas organizativos, la incapacidad para atender a tanta gente… …una vez más nos sale el instinto del animal que somos y la gente se mata por la obtención de recursos, comida alimentos.
De miedo.
Manolo, esa profesión (mi profesión durante casi treinta años)es de esas pocas que van quedando, en la que la dedicación, el esfuerzo, el riesgo que conlleva, te devuelve con creces, eso que siempre se llamó: la satisfacción del deber cumplido.
Si conoces a algún bombero, pregúntale cuantas veces le dieron las gracias por su esfuerzo, te dirán seguramente que casi nunca.
Desde este tu post, mi admiración para esos Bomberos sin Fronteras, ( ya no tiene uno edad para ciertas cosas) que haciendo honor a su nombre se entregan arriesgando su vida a cambio de esa generosidad sin límites, tan solo por la satisfacción del deber cumplido. Dejando el pabellón de esa profesión no alto, ALTISIMO.
Saludos desde El Bierzo
Si, lo son
Te lo digo yo que duermo con uno todas las noches.
Besitos
Pd: Los angeles o las hadas andan entre nosotros lo que van disfrazados todos los días de personas normales.
“EL PAÍS DE LOS BOSQUES” TE DESEA…
MUCHOS MOMENTOS DULCES y COMPARTIDOS ESTE FÍN_DE_SEMANA!
Bss!
MALENA