
No me has hecho perder la cabeza.
No seas engreída. No ha sido para tanto.
Eso si,
Te he de confesar que,
Últimamente noto como
Entre mi corazón y mi cerebro
Se han alargado las distancias y,
En medio, fluye un bullicio de sirenas,
De ambulancias con urgencias domésticas,
De bandadas de golondrinas que van
Y vienen,
Que circundan
Mi garganta con pavor de cañonazos,
De alarmas antirrobo que vociferan
Al menor atisbo de que el eco, sucio y denso,
Pretenda hurtar algún gemido.
El espejo no miente. No estoy decapitado,
Todavía,
Y sin embargo no sé por qué demonios
No me sube el aire hasta la boca
Para nombrarte.






Hay una delicada línea entre respirar y tomar aire…en éste caso la línea se me antoja deliciosa y sutil, muy bello lo tuyo Manuel, me mueves las emociones que no son pocas.
Biko.
Tú pierdes la cabeza por una especie de loca con caderas, y nosotros perdemos la cabeza con lo que transmites.
Sí. Sin cabeza se vive mejor. De todas formas, es el corazón el que manda…
Un abrazo.
Los espejos mienten, Manuel. Muchas veces reflejan lo que vehementemente queremos ver. Con la misma vehemencia de tus versos.
Un abrazo.
No estés tan seguro, a veces los espejos mienten, tú mismo me lo has dicho hace dos días….jaja, me encantó tu comentario, me hizo mucha gracia.
Ahora en serio: magnífico tu poema, cada vez me gusta más como escribes. Muchos besos, Manuel!
La cabeza si pierde la lucidez de poco sirve, así que mientras alimentes el corazón de versos mantendras la calma del alma.
Besitos Manuel
Mmmm yo diría que por algo no te sube el aire a la boca…

Un besito Manolete!
Y es que hay salomés que bien merecen dejarse agarrar por la cabeza hasta que ésta estalle.
Abrazos.
Querido Manuel:
¡NO PUEDO CONTIGO! Muda queda una y con un no se qué… que indudablemente se atora en la garganta después de haber estado en otras profundidades.
Gracias por el regalo musical… Yo conocí a Ruibal por su culpa, por su culpa, por su gran culpa… y le estaré agradecida por los siglos de los siglos… AMEN
Besos y Abrazos
Manuel, Manuel…
UN ABRAZO
Afortunados los que padecen ese tipo de urgencias. Claro que, eso no se valora hasta que no se pierden…
Magnifico
Abrazos