
Habrán sido miles las veces que he cambiado
Tus desprecios por el vino, y tú,
Tan elevada, caprichosa y tibia
No desciendes ni yo recuerdo
El modo preciso de volar sin agotarme.
Recuerdo que hubo un tiempo
En el que aprendí a adorarte, un tiempo
En el que la única conclusión era
Desearte hasta la ceguera y desahuciarme harapiento
Sin esperanza de hacer escuela
De besos en tus labios.
Brindo hoy por tus maldades,
Por cada sesgo que has sanado
Con apósitos de acero. Bebo
por todas las edades
Que pasaron incautas bajo tu mofa,
Y por tus brillos, ya lejanos,
Que sólo ya dan luz a mis resacas.
VIDEO RECOMENDADO: ADRIANA VARELA \”COMO DOS EXTRAÑOS\”






¿Beber para olvidar, o para recordar? Prenden de nosotros tantos Olimpos inacabados por temor a la gloria. Admiro tu valor para reconocerte débil, y atrevido a la vez, entregado a la redención de la palabra.
Un saludo
Me encanta. Hay muchas formas d beber… para olvidar o para recordar…
saludos
“No desciendes ni yo recuerdo
El modo preciso de volar sin agotarme.”
Por eso me quedo en “resumidas palabras” instalada en esta tierra tuya que huele a vida…
Abrazos
Gracias, Manuel, por tu visita. Allí andamos, un poco como Sísifo, subiendo y bajando, bajando y subiendo;
con la esperanza de que por el camino podamos respirar, sonreir, aprender algo unos de otros.
Tú, ya veo, perfeccionando tu poética.
Un abrazo desde más al sur
Merce
El tiempo no perdona…ni a los labios más bellos, ni al alma más amada.
Bikos muchos Manuel.
Lo malo es que el amor vuela y el vino se queda. Es broma.
Cada vez me gustan más tus poemas y más esta selección que nos estás regalando ultimamente. Mujres y amor y, sobre todo, desamor.
Abrazos
Brindar por todas las edades…
Un abrazo enorme señor poeta.
Mi cariño creo que llega, aun sin viento.
Gracias