
El sueño embriagado naufragó
En un amanecer de sogas y desechos de comida china.
Desayunó tabaco y pasta de dientes,
Vomitó una condena de alambres y vidrios.
Salió a la calle despeinado, sucio y hambriento,
Reprendió a un niño que pisaba charcos, insultó
A un policía urbano y al cartero que venía
Repartiendo notificaciones de embargo.
Hay veces que la muerte cobra vida en los pasillos,
Hay veces que la cama es un patíbulo,
Hay veces que la suerte,
Ramera de saldo, ofrece dados en blanco.
Hoy ya no queda tiempo para la ira, mañana
Puede que merezca la pena
Volver a inventar el mundo.
VIDEO RECOMENDADO: EL BICHO.- \”LOCURA\”
FOTOGRAFIA: FIDEL VALLE (http://fidelvallefotografo.mifotoblog.com/)






Podemos inventarlo de nuevo, y debemos hacerlo.
O eso, o pillar una borrachera nueva cada día
y mearla en la puerta de los ricos.
Un abrazo.
Nunca debería ser tiempo de iras.
Reinventemos el mundo a diario.
Magnifico poema, Manuel.
Abrazos
Lo maravilloso de la vida y del ser humano, es que cuando una puerta se cierra, otra se abre; que cuando un día parece que no hay esperanza, al día siguiente nos levantamos esperanzados….
Es tan desolador que no le cabe otro remedio que lindar —por la cara oculta— con la esperanza. Eres un gladiador como tus palabras. Un saludo
Si es así, si llega a merecer la pena -lo dudo-, espero que sea al modo de la cosmogénesis asociada a Kóoch (que acabo de consultar en la web) y no a otras leyendas sobre la creación del Universo. Y es que nunca había conocido alguna tan lírica y hermosa.
Un abrazo.
Así es Rafa, Kóoch creo un mundo desde la soledad y la tristeza, desde el llanto por no sentir aquello que no existe, lo he añadido a mi lista de mitos porque me parece, como tú bien dices, profundamente lirico. Un abrazo.
Gracias por la imagen… Es un honor curioso ver representada en tu poesía mi diferente percepción de esta imagen. Saludos Manuel.
Pues me voy al google.
Cuesta inventar, para muchos, cada día, el mundo.
Un abrazo.