Nunca fui niño
Mis padres lo supieron desde mi nacimiento.
Yo sólo me di cuenta cuando empecé a añorar los pantalones cortos,
Cuando descubrí que no sabía lavarme la cara con saliva,
Ni prestar la urgencia necesaria a las fiestas de cumpleaños,
Ni cortar rabos de lagartija,
Ni deseaba ser mayor para llenar mis bolsillos de monedas.
De un tiempo a esta parte sueño con luciérnagas,
He olvidado como atarme los cordones de los zapatos,
Salgo a la calle despeinado
Y con los labios llenos de azúcar.
Un doctor me recomienda reposo
Me receta un frasco de pastillas
Y me prohíbe caminar descalzo.
En la oficina de objetos perdidos
Nada se sabe aún de mi infancia.
“Son cosas que pasan”.- dice el funcionario.-
Y me advierte a punta de bolígrafo
Que he de actualizar el formulario.
“No olvide indicar bien la fecha”.- dice.
Sin saber que ya no miro el calendario.
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VIDEO: BUNBURY.- “DE MAYOR”






¿Sabes lo que dicen por ahí?
Que se deja de ser joven cuando se deja de jugar, así que mejor para ti.
¡Buen relato, amigo Manuel!
Besos
Algunas personas queman etapas y se dan cuenta tarde lo que se han perdido, triste…
Te he visto en las fotos de los encuentros literarios, que hermosos momentos se ve que pasaron.
Un besito Manu!
Yo me la paso de “niña” casi todo el tiempo, por eso el mundo me parece tan grande y sorprendente, para el bien y para el mal…
Me gustó mucho…
Abrazotes
Que el dolor también es bello en tus palabras, aún cuando la realidad la golpeas con ellas tambien.
Bikos Manuel …un buen fin de semana
Guapísimo, ma enkantao, tío. (Lo que, por otra parte, no es en absoluto inusual, si se me permite decirlo. Gracias)
¡Esa pasión humana que sale pa fuera desde una ventanilla advirtiéndote del peligro de no “olvidar indicar bien” la fecha. Olvidar indicar; reir y llorar…
Benedittiano has estao, Manolo, o sea, INMENSO.
Pisha, qué grande sos. Musho Rubiales ahí.
Gazpashito, filete empanao, y sandía-de-la-poesía colorá-colorá.
Amunt Cái.
Leyendo este poema, que me parece magnifico, me doy cuenta de que apenas fui niña y, sin duda, nunca fui adolescente. En cambio he disfrutado como niña y adolescente, de mi madurez. Por eso pienso que mientras se vive, que no es fácil, nos queda tiempo para ser de todo.
Abrazos
Yo me revelé…y ahora me niego a dejar de ser niña.
Un abrazo GIGANTE, perodona por perderme, pero que de tus vinos y tus rosas no me olvido….
A mí me pareces aún un chiquillo que sigue empeñado en dominar el juego de las palabras.
Un saludo