Hay imágenes que nos angostan el alma, que parten en mil trozos el débil cristal que nos separa de la ira, de la impaciencia o la desesperación. Llevamos días con los ojos de la niña Mari Luz mirándonos al fondo de nuestra impotencia, meses arrojando granos de arena en el reloj del olvido que nos separa de Madeleine, de Jeremi y de todos esos nombres que ya se enterraron en los telediarios o bajo los renglones tiranizados por la actualidad de los periódicos. Tal vez me conmueve todo esto porque me toca de cerca, porque Huelva ha abierto un paréntesis devorador de tiempo, porque me cruzo por la calle con individuos anónimos a los que mi inseguridad convierte en sospechosos de no sé que males. Me siento vulnerable, amenazado, indefenso ante la maldad del hombre. Deambulo por parques vacíos de niños, columpios amordazados a la soledad, esquinas huérfanas de algarabía, calles que amenazan con tragarse la existencia más inocente, padres vigilando la diversión adolescente, aceras que abren pozos al desconcierto y ausencias que muerden en el centro de nuestros estómagos hasta dejarnos un vacío de hielo y amargura. El hombre del saco parece haber salido de su leyenda y camina con zapatos nuevos, el coco que se lleva a los niños que no duermen, el sacamantecas que despertó de su oscuro letargo de siglos, el depredador mal nacido que ronda las tapias de los colegios…, ¿qué está pasando?, ¿quién arrebata el destino de la inocencia sin dejar huellas?, ¿quién da las respuestas a todas esas dudas que se nos clavan en el corazón como puntas de escarcha…? Quiero a Madeleine dormida, sonriente, abrazada en la cama a su peluche, quiero a Jeremi montando en bicicleta y alborotando la siesta de sus vecinos, quiero a Mari Luz con el beso materno en la mejilla y el sueño abrigado por la ternura de una sonrisa. No los quiero repetidos en mil fotocopias vagabundas que nos recuerdan, una y otra vez, que la incertidumbre es el más devastador de todos los males que nos acechan. Hoy me gustaría creer en algún dios, o saber rezar, pero siento que mientras exista espacio para la esperanza no ha de haber lugar para el consuelo. Sobran las palabras, falta el tiempo y no hay nada que desee más que pronto, muy pronto, este artículo ya no tenga sentido.
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El hombre del saco parece haber salido de su leyenda y camina con zapatos nuevos, el coco que se lleva a los niños que no duermen, el sacamantecas que despertó de su oscuro letargo de siglos, el depredador mal nacido que ronda las tapias de los colegios…, ¿qué está pasando?, ¿quién arrebata el destino de la inocencia sin dejar huellas?, ¿quién da las respuestas a todas esas dudas que se nos clavan en el corazón como puntas de escarcha…?
…..Indudablemente no son MITOS…esos a los que tu aludes
…..por desgracia….
…..Manuel….especialmente, quién dá respuesta??
…..El hombre es el mayor depredador para el hombre mismo.
…..Últimamente tengo un caos en el corazón y en la mente,
…..que me impide ver la salida de este laberiento en el
…..que se está conviertiendo esta sociedad…
Dáme de ese vino
…..a ver si se me alegra el alma….Besos.
Tu texto de hoy me ha estremecido… se trasluce la tristeza y la impotencia que sentimos todos con estos hechos.
Las calles estan despobladas de chiquitos, tristes, vacía, llorando su ausencia, lo triste es que los padres ya no tienen la seguridad de dejar salir a sus hijos sin pensar en si regresaran… a donde se ha llegado, no??
Un beso Manuel, que tengas un lindo día!
debe ser terrible que desaparezca tu hijo-a… no puedo imaginarlo pero es la realidad.. ya no hay seguridad en las calles… padres!!!! a cuidar a sus hijos
Manuel, ojala eso que escribes ciertamente deje de tener sentido muy pronto. Las ausencia de los chiquillos son muy largas y cada vez desaparecen más en menos tiempo. No se donde vamos a llegar a parar, todo esto es muy preocupante y no hace falta ser padre para saber que duele muchisimo, que todos somos hijos, primos, nietos, hermanos… Todos, en mayor o menos medida sufrimos esas ausencias.
Manuel, te dejo mi nueva dirección para que puedas seguir visitandome: Http://loscolores-demivida.blogspot.com
MUCHOS BESOS.
Que deje de tener un sentido este post…de todo corazón lo deseo.
Biko Manuel.
Que deje de tener un sentido este post…de todo corazón lo deseo.
Biko Manuel.
Me remece el alma este tema.
Creo que todos deseamos un mundo que no vulnere a los indefensos y en donde los enfermos estén donde deben estar.
Me pusiste triste
esperemos que algun dia cambien las cosas…
saludos y besos para ti
naty.
Realmente ya nadie está seguro en la calle y mucho menos los niños que no tienen forma de defenderse…
Hoy ya nadie vive ni deja vivir..
Un besote
Estremecedor artículo, Manuel. La verdad que he terminado con los ojos vidriosos con él.
Ahora veo pasar autómoviles con fotocopia de la niña, entradas en blogs con artículos sobre ella (yo tambien he puesto una entrada), comercios empapelados con esos ojos que no podemos olvidar. Y la angustia de familiares y amigos de no saber nada. Una tragedia Manuel, y yo como madre, parece una puñalada el que te dan si desaparece de esa manera un hij@.
Esperemos que todo esto termine pronto como bien dices, y no sea un nombre agregado a una larga lista.
Un beso…..y felicidades por tu próxima paternidad (acabo de leerlo en otro comentario tuyo). Que todo salga bien para la madre y vuestro retoño.
Perdona por ponerlo en este triste artículo, si no tendría que esperar para subirlo en otro.
Mis saludos, Don Manuel.
UN ABRAZO
Saludos…
Un Abrazo
Siempre que me entero de casos de desaparición de personas y más de niños me da muchísima pena e impotencia por los familiares y por los mismos niños que no pueden defenderse.
A donde llegó el mundo, personas que matan, maltratan, escudándose muchas veces en una enfermedad o momentos de locura y que no llegan a pagar los crímenes cometidos, que dan como resultado familias llenas de dolor.
Muy buen post. Saludos
Bueno, Manuel, yo en estos casos casi no tengo palabras, se me encoje el alma, tengo un niño de 6 años y otro en camino y creo que me moriría si me sucediera en propias carnes, además ultimamente cada vez hay más casos. Horrible.
Un abrazo estamos con ellos.Con cada uno de esos niños
A todos se nos eriza la piel con estos temas creo, los que tenemos niños pequeños nos horrorizamos aún más de pensar que puede tocarnos a cualquiera. Ojalá aparezcan, el dolor de sus padres debe ser insoportable. Ojalá el miedo nos permita dejar que nuestros hijos jueguen sin someterlos a estricta vigilancia. Un abrazo
Has tratado este penoso asunto con tanta ternura, con tanta delicadeza, con tanta sensibilidad, con tanto dolor y rabia que me he emocionado profundamente. Me has dejado sin palabras.
¡QUÉ APAREZCA PRONTO Y VIVA, POR FAVOR!
Un abrazo
No hay mayor dolor. Suficiente motivo para renegar de Dios.
En fin, un abrazo.
¡Ojalá un día se pueda leer tu post y ver que ya afortunadamente no tiene sentido!
Un beso, Manolo. Hoy solo besos.
nada que añadir.
Un abrazo.
…renegar de Dios?
…Manuel asomate…dejate ver…
…felicidades..por la semilla fecundada,
Como dijo Tagore…
…eso es señal de que Dios no ha perdido
…la esperanza en el hombre…
Besos orientales.
Precisamente hace unos minutos acabo de abrir un email con la fotografía de la niña para que se divulge por todos los rincones, ojala se pueda sacar algo en claro y la niña vuelva a donde no debío de irse jamás.
Un besito Miguel.
Siento todo cuanto se dice en este artículo como si me clavaran cristalitos, Manuel.. Tengo una hija de 4 años, y no puedo evitar el miedo cada vez que pone un pie en la calle para ir al colegio o a donde sea. El domingo, en un mercadillo, nos decía una señora del puesto en que nos paramos que tuviéramos mucho cuidado con la niña, que ya había habido intentos en domingos anteriores de dar el “tirón” de algún que otro niño, como si de un bolso se tratase. Que no hay forma de encontrarlo, porque la táctica es que uno coge al crío, y metros más allá entre dos desvisten en segundos al chiquillo (uno la prenda superior, el otro la de abajo), le colocan un chándal de colores chillones, un gorrito y queda irreconocible.Nadie busca a un crío con chándal y gorro..
Te digo una cosa… Si a los que cometen este tipo de atrocidad los cogen, los juzgan y salen luego a la calle después de dos añitos de vacaciones en la trena.. No sé.. Es pa chillar, por lo menos.
Besotes, y….muchas felicidades.:-) Es que vengo de casa de Raúl.
Muchas veces escapa a nuestro entender cómo pueden desaparecer así, sin más. No se puede entender, porque hay veces, muchas, en que no das un paso sin que te lo cuente el vecino de turno o el de la tienda o el barrendero. No me explico cómo, en un barrio donde todos se conocen, alguien coja a una niña de la mano o a la fuerza y se la lleve y nadie vea nada. Pero por mucho que yo piense, nadie evita que desaparezcan incluso, como Madelein, de sus camas…
Aquí, en mi pueblo, hay muchas fotos de Mariluz: por las tiendas y los bares, por todos lados y, vas caminando y te enfrentas a esos vivos ojos y rezas para que aparezca ya, y bien y con esa misma sonrisa y ya, ya, ya…
Un abrazo