Cuentan los miembros de la generación de postguerra que cuando querían saber qué es lo que ocurría en España durante la dictadura franquista tenían que sintonizar La Pirenaica, una emisora de radio fundada por Dolores Ibárruri, “Pasionaria”, en Moscú, tras la guerra civil española. Volvemos a La Pirenaica, adaptada a los momentos actuales. La Pirenaica de ahora se llama Internet, es un medio más rápido y eficaz, está sometido a que sus dueños censuren lo que deseen “por deseo de la comunidad Google”, tal es el argumento que para censurar utiliza una de esas empresas propietarias de la Red, pero le herramienta da el avío.
Me he acordado de La Pirenaica con esto de Libia. De nuevo estamos ante una feroz manipulación occidental en la que caen muchos como corderos degollados porque la historia ha sido borrada de sus mentes, incluso la más reciente. No tengo nada claro qué es lo que está sucediendo en Libia, mi “democracia” no me lo explica, sólo me dice que el pueblo libio se ha alzado contra un dictador llamado Gadafi y como no pueden con él porque los está masacrando, tenemos que ir nosotros en plan primo de Zumosol a salvarlos. O sea, algo parecido a lo de Sadam.
Al menos, esta vez estamos matando moros malos de forma legal porque con Sadam sólo fuimos en una ocasión de manera legal: en 1991, con el permiso de la ONU. El resto de las intervenciones se produjeron porque a los ingleses y a los gringos les salió de sus cojones y punto. Igual que cuando en 1999 la OTAN bombardeó Serbia con numerosos muertos colaterales (entre ellos las sedes de las televisiones serbia y china). La OTAN, comandada políticamente por uno de esos que se llaman socialistas (una corriente que ha ido chupándole el culo a los intereses de los mercaderes en las dos guerras mundiales), mató a gente inocente porque tenía que morir para que cayera el malo de Milosevic, el genocida. ¿Qué estaba haciendo Milosevic? Una masacre. Pero, ¿qué pretendía, además? Levantar la Gran Serbia en forma de estado socialista marxista y eso ya no se podía tolerar cuando el muro se había ido al carajo y sobre los planos de las multinacionales se extendían intereses de mercados únicos y de moneda única. ¿Un estado marxista en el centro de Europa? ¡Ni hablar! Milosevic se tenía que ir al otro mundo de la manera que fuera. Y, qué mejor que servirse de un converso, Solana, para el empeño.
Ahora está lo de Libia. El pueblo se levanta contra Túnez y el sátrapa de Túnez cae en poco tiempo. Se levanta contra el de Egipto, e igual. ¿Por qué resiste tanto Gadafi? Porque tiene mucho dinero del petróleo y paga mercenarios. Me toman por un idiota. ¿A los mercenarios se les ficha por miles y se les enseña a combatir en tierra extraña de la noche a la mañana? ¿También conducen aviones militares? ¿Se les otorga poder para que luego, si vencen, lleguen otros con más dinero y se lo compren? Porque eso es lo que debería hacer la comunidad internacional. Se espera, se deja que venzan los mercenarios, se les paga esta vez para que maten a Gadafi y luego se les compra el poder. Un mercenario no quiere poder explícito, quiere matar y cobrar por ello. Si les pagamos a los mercenarios nos ahorramos que mueran nuestros soldados y nos ahorramos dinero en estrategias militares en tiempos de crisis.
¿Unos rebeldes contra Gadafi armados y ya sabiendo estrategias de guerra? ¿Cómo es que resisten tanto? ¿Cómo es que Gadafi no los ha liquidado en unas horas si tiene todo el poder militar? ¿Dónde está el pueblo libio? ¿Todos combatiendo? ¿No estarán en sus casas, esperando a que pase la tormenta? ¿Nadie extranjero interviene a favor de los rebeldes?
Gadafi llegó al poder a finales de los sesenta al frente de un grupo de militares jóvenes. Quitó de en medio a un rey corrupto, entregado a las multinacionales del petróleo: Idris I. Llevó a cabo una reforma agraria y nacionalizó el petróleo. Con el rey, sólo el 20 por ciento del dinero del petróleo quedaba en Libia. Con Gadafi, ese porcentaje pasó al 80 por ciento. Desde entonces, las multinacionales resultaron jodidas. Gadafi empezó a ser un terrorista que apoyaba al terrorismo internacional y en 1986 Reagan bombardeó Trípoli, aún no sabemos cuántos muertos inocentes hubo, sólo destacó que en el bombardeo pereció una hija del propio Gadafi. Poco a poco, Gadafi fue entrando por el aro occidental mediante gestos liberalizadores en lo mercantil. Pero no soltó su política de República Socialista Islámica con deseo de extender su revolución a otros países (lo ha intentado de hecho en varias ocasiones). En Libia hay muchos servicios sociales gratis y una gran facilidad para acceder a las universidades públicas. ¿Qué está pasando aquí? Evidentemente, Gadafi no es un santo y menos después de tantos años en el poder. Pero, insisto, ¿qué intereses hay en que no siga? Gadafi no es un fundamentalista, es laico, puede vencer y llevar a cabo una transición y todo quedaría entre libios. ¿Por qué ese deseo de sangre en algunas potencias, un deseo que se traslada de manera vergonzosa a sus lacayos, los medios de comunicación, otra clase de mercenarios que disparan con sus noticias?
Ay, qué bien, si la ONU llega a aprobar lo mismo para librarnos de Franco o si hicieran lo mismo para quitar de en medio al poder asesino de Israel o al del rey de Marruecos o a los dictadores de Guinea, Sierra Leona o el Congo. Pero hay asuntos extraños detrás de todos estos temas que nunca nos explican porque nosotros lo que tenemos que hacer es ver si el Betis sube a primera o irnos a disfrutar con películas de Torrente. Hombre, no está mal eso como evasión pero también me gusta enterarme de más menesteres ya que estoy aquí en esta mierda de vida aunque yo sólo pueda quejarme desde el campo intelectual y racional (que no es poco). Así que, como me intoxican y me desinforman democráticamente, me tengo que ir a sintonizar La Pirenaica que ahora se llama Internet. Mientras no le quiten el enchufe, por entre sus rendijas se cuela algo. Pero, eso sí, yo me voy a Internet porque tengo una base cultural previa, un método previo, algo que se ha borrado de la inmensa mayoría de la sociedad, universitarios incluidos. Es el agringamiento del planeta. Por cierto, Obama ya tiene su guerra, sólo que ahora agazapado tras sus esbirros. Y dicen algunos periodistas –incluso con orgullo- que lo han impulsado, para que se decida antes, tres mujeres de su entorno, entre ellas la Clinton. ¡Joder! DIARIO