Gatita
Atigrada y callejera. Llegó a nuestras vidas de la mano de mi hermano Juan una calurosa tarde del Verano de 2001. Desde entonces, nos acompaña a los dos y, dando muestras de su enorme generosidad, nos permite servirle día a día.
Afortunadamente, se escapa todas las noches, por lo que sólo tenemos que preocuparnos de su comida, bebida y veterinaria. Del resto ya se encarga ella: cazar todo tipo de bichos, hacer sus necesidades, confraternizar con otros animales, pelearse con algunos perros, jugar con medio barrio,…
En mi opinión, tiene todo lo que una gata puede desear en la vida, salvo el sexo y la maternidad, ya que siguiendo los consejos de mis amigas de la Plataforma Animalista Mundial, la esterilizamos antes de su primer celo.
El día que la trajo mi hermano Juan (se la encontró rondando por el KILO -una antigua casa ocupada de Huelva-), tenía poco más de un mes de edad, estaba raquítica y llena de pulgas. Hoy luce, lozana, una espléndida silueta y un sedoso pelo:
.

Cuando tenga un hueco, pondré algunas fotos más (escapándose a la calle, con los bichos que caza, confraternizando con la gente,…).








