Hoy en Huelva, mientras pasaba ante los escaparates, se me echaban encima los cuerpos anoréxicos de los maniquíes, magros como piezas oxidadas de un esqueleto inane. Sí, un cuerpo muerto: eso muestran las tiendas tras el cristal. Mujeres con caderas de niñas, con ojos hundidos, sin corazón, con mirada perdida de robot o de clon [...]
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