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¿O tendré que volver del desierto para predicarle a mis conciudadanos conceptos tan simples como los que tecleo a continuación?:
España no es un país democrático
Porque al depositar la papeleta en la urna se da por bueno que no haya división de poderes (legislativo, judicial, ejecutivo), esencia de la democracia burguesa o gobierno del pueblo. Ya [...]
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La fosa séptica ha sido liberada. Y con ella la trampa. Dios descansó al séptimo día, pero antes ideó el círculo y nos expulsó del Paraíso. No por nuestra sed de conocimientos, sino por demostrarle que su obra más perfecta también despuntaba como la más estúpida. Tras la séptima viene la octava y sólo el encefalograma plano se empeña en renombrarla como tónica. Hubo un tiempo en el que la altura del sonido importaba. La entonación en un registro determinado era capital. Los teóricos simplificaron los matices. Impusieron el círculo. Pero no el divino, el que, conformando una espiral, nos lleva a contemplar y descansar. Fue el humano el que discurre en sus tratados. Tras el domingo, vuelve el lunes. La tónica, las relaciones jerárquicas, el trabajo eterno… la maldición de la fosa séptica. Laborar no es un don divino, es el fruto de los excrementos donde la agricultura vio la luz en el mundo.
Recuerdo a una ministra de educación aseverando que una clase de secundaria debe sonar. Efectivamente suenan. Ahora mismo, cuando escribo, también suena un presidente de comunidad autónoma: si tiene cojones que me lo diga a la cara. Yo no soy un timorato moralista, sólo (cataplinalmente sigo acentuándolo) pretendo no hacer el imbécil. La primera vez que el concepto análisis aparece en un texto griego hace referencia al silencio. Hoy, cuando analizábamos en silencio -lo siento querida exministra- el lenguaje musical, quedó patente por enésima vez la más sangrante de las carencias de nuestro sistema educativo y, por extensión, de nuestra sociedad, las palabras tienen “cojones”, pero carecen de espermatozoides. Hablamos vacíos de sentido. Como la ministra de educación.
Mil ochocientos noventa y tres, gritamos con Munch. Cansados de tanta revolución neolítica, va siendo hora de que mandemos a hacer puñetas a la CEOE, a los sindicatos, al FMI y a todos los insoportables sacerdotes de la ética del trabajo. La pereza como acto revolucionario. Da igual que incrementen las horas, los años de esclavitud. Descansen todo lo que puedan. Huelga a lo Paul Lafargue. Escribo esto hoy, el día del trabajo, porque la enfermedad pequeño burguesa del laborar hasta la decrepitud infecta a toda la sociedad. No es un mal liberal -lean, por ejemplo, a Wilhelm von Humboldt-, sino capitalista. Por eso propongo instaurar el día de la pereza. Sería fantástico que el uno de mayo del 2013 fuera fiel a la simbología de su número. Cambio de ciclo. Una nueva octava musical resonando en un planeta que siestea todo lo que puede. ¿Y los insomnes? Siempre queda Cabo Cañaveral y la conquista de Marte. Que embarquen y sean felices. Mientras tanto yo sueño escribiendo, eso sí, sin que ningún fonema petrificado en este texto esté contaminado por la maldición del trabajo.
El próximo martes 8 de mayo tendrá lugar a las 20 horas en el Museo Provincial el concierto-presentación del dúo de free jazz IS.
A lo largo de la h(H)istoria hemos admitido sin sonrojo que las corrientes ideológicas hayan perdido su esencia en cuanto el poder las acogía en su patriarcal seno. No es que el poder corrompa, es que es sinónimo de corrupción. Una sinonimia que siempre trastoca el poder del pueblo en poder sobre el pueblo. Alguien tiene que nombrar las cosas para hacerlas reales. Alguien tiene que “nombrarte” director general (Hail mein fuhrer) de algo. Y ese alguien está legitimado por la representatividad otorgada por un papelito introducido en una vagina, perdón en una urna, UN DÍA. La erótica del poder del pueblo. Un orgasmo cada cuatro años. Somos una sociedad reprimida sexualmente. Mientras tanto queda la masturbación del grito. Una burguesa manifestación aquí, una sindical huelga general allá y todos, como un rebaño de ovejas, seguimos permitiendo que los lobos sigan hincándonos el diente con total impunidad. Me encanta balar. Heráclito sostiene, brazos en cruz, los mamotretos platónicos y aristotélicos de segunda u octava relectura interesada. Castigado en el rincón del olvido. La guerra aterroriza si se analiza erróneamente, si nos enseñan a trazar una línea arbitraria entre lo que es o no es una acción bélica. Nos enseñan. ¿Quiénes son los maestros? Evidentemente los únicos que poseen el poder de la guerra. Los únicos que pueden dar o quitar derechos, los únicos que pueden decidir quién es el enemigo (Vietnam, Somalia, Iraq, Afganistán, Libia, Siria y, cuidado, Irán, Rusia, China…), los únicos que pueden comprar desertores; en definitiva, los únicos que realmente DETENTAN EL PODER. Todos, permítanme la carcajada, representantes del pueblo. La guerra, al igual que la vida, está declarada permanentemente, aunque el lenguaje haya sido violentado para trastocarla en un conflicto de intereses. El día que liberemos a Heráclito dejaremos de ser idiotas (en el sentido griego del término) y humanizaremos los innumerables campos de batalla del día a día.
P.D. I: Ese día las asambleas no votarán, convencerán. La palabra sustituirá al fusil y a la papeleta dadora de representatividad. Los procesos serán lentos. Adagio. ¿Alguien tiene alguna prisa por llegar a ningún destino? Disfrutando del placer del viaje, siempre habrá largos periodos de reposo. Deseos de contemplar ese árbol único que sólo puedo disfrutar quieto.
P.D. II: Utópico. No, necesario. El anclaje geográfico de la ecuación 20-80, que aseguraba nuestra pertenencia al selecto grupo de los afortunados, se está resquebrajando. Los amos de la guerra visten uniformes militares. La primavera árabe, Siria… Irán. La propaganda de la crisis económica permanente, generada por ellos mismos, es una táctica más en el devenir del conflicto. Necesitan un 20% de la población para su paraíso. El 80% restante no cuenta, puede ser eliminado. La cuestión es quién será enterrado en una fosa común, embarcará en una patera o se moverá con la lentitud del hambre. Aunque sea por interés personal, es tiempo de despertar.
IMAT
En IMAT laten dos trayectorias que confluyen en la electroacústica. Del happening minimalista a la peligrosa new age, es el deseo de la improvisación absoluta el que destierra el peligro de la belleza hueca. El free jazz como catalizador de un nuevo camino que se enriquece con los sonidos del entorno y de la máquina. Enfrente, la construcción, que, en su desplome, estructura en el punto medio el caos de la intuición pura. Ahí nos encontramos y germina IMAT y su primer proyecto.
All´esterno
Siempre la caída nos incita a buscar refugio en la seguridad de un punto de apoyo. Siempre fuera, siempre all´esterno. Y ahí se inicia un nuevo mundo que, partiendo de lo que nos rodea, nos introduce, e intenta introducir al público, en la interioridad, en las interioridades del arte. Al igual que el rito, all´esterno propone un espacio temporal que, levitando sobre la cotidianidad, intenta transformar la percepción del público, para, más tarde, arrojarlo de nuevo all´interno del que partía.
El arte como exterior del mundo. El mundo como interior del arte…
Juan José Espinosa Guerra (Chiclana de la Frontera, 1960), músico y poeta gaditano afincado en Huelva desde 1992. Como musicólogo se especializó en la música del bando republicano durante la Guerra Civil (Música y compromiso). Colaborador del Diccionario de la Música Española e Hispanoamericana, ha publicado diversos trabajos musicales (El narcisismo de la vanguardia, 1988 y MargeN, 1995) y participado en diversos proyectos de música electroacústica (Inversión, 2000 y Free & tapas, 2002). Algunas de sus composiciones han sido utilizadas por diversos medios audiovisuales (Canal Sur Televisión, Radio 5…). En sus montajes (Cambio apacible, 2004; Como una rata, Orfeo también siente, 2006; presentación de A quién, 2009) siempre ha intentado la simbiosis de la música, la palabra y la imagen. Su única obra poética publicada es A quién (Isla Varia, 2009).
Juan José Raposo Martín. (Huelva, 1975). Profesor de Fundamentos de Composición en el Conservatorio Profesional de Música de Huelva. Es autor del libro Luigi Nono. Epitafios lorquianos. Estudio musicológico y analítico, editado en 2009 por Hergue editorial. Además ha colaborado con artículos y análisis en distintas revistas especializadas en música contemporánea (Sul Ponticello, Espacio sonoro…). Como compositor, ha estrenado obras en distintos festivales de música contemporánea como: Experimentaciones. Ciclo de cultura emergente, I Jornadas de música contemporánea de Cádiz (JOMCA), etc. Es director artístico del Festival de Música contemporánea de Huelva (FESTICONU).También es miembro del Estudio de grabación y edición musical Ad Líbitum, creado en el conservatorio de Huelva.
No hay nada como la comida congelada. Nada. Preludio de laboratorios donde olvidaremos el aroma de la vida al germinar. Estiércol y burguesía nunca se han llevado bien. La nobleza degeneró en Mozart. El capitalismo burgués en Lady Gaga. Lenguaje musical glacial. Monteverdi en la encimera. Pachelbel, canon eterno. El cadáver de Wagner idolatrado. Icono de los que asisten al rito con las manos manchadas de sangre. Espada. Entre Tristán e Isolda, siempre Verdi. ¿Y las vanguardias? Es tiempo de reventar. De escupir sobre el libro blanco del gusto. El Sol es hermoso, pero hay que aprender a mirarlo, ciega. Igual que el Arte. Sólo quedan las imágenes del recuerdo. La linda princesa tonal.
P.D. A veces disfrazada de harapos, como en la supuesta música moderna radical. La misma que, tarde o temprano, acaba subiéndose a un escenario de la MTV.
Creo que once pasajeros han paseado por el aeropuerto de Huesca este año. Los ordenadores amontonados en los institutos. El aeropuerto de Castellón sufre un pequeño error de diseño en algo baladí, la pista de aterrizaje. Los ordenadores amontonados, averiados en los institutos. Sin servicio técnico que responda. La deuda a Hacienda de los clubes de fútbol es astronómica. Más de cien mil millones de las antiguas pesetas. El presidente del Sevilla es aclamado como un héroe en una peña. Los ordenadores buscan. Nosotros, supuestamente humanos, no. P(SOE)P. He ahí la nueva fórmula de H(einstein)H. Las nuevas columnas de Hércules delimitan la relatividad infantilizada. De diseño. Un servicio técnico virtual. Unos responsables virtuales. Un espectáculo de cabaret barato. Prostitutas vestidas de virgen haciendo la primera comunión. Más moderado, por favor. Esa es una imagen apropiada para un centro de arte contemporáneo. Inmenso hueco. El Pay Pay ha programado para hoy una auténtica procesión de semana santa. La música, de banda. La misma que acompaña los desfiles militares. Los mismos que ceden los espacios para las nuevas universidades. Técnicas, científicas, científicas, técnicas. De envoltorio humano, esconden proyectos industriales. Hay que crecer. Cuando atravesamos la atmósfera, crisis. Aeropuertos, ordenadores arrumbados. Anestesia política. Arte narcotizado. El Manifiesto de Antequera, en su punto cuarto, aclama a Saturno, para, más tarde, vomitar ante el cuadro de Goya. Franco murió en la cama. Sin barricadas, la constitución manó de lo alto. Ningún enano fue admitido en el paraíso. Sin zancos. Con ellos se permitió traicionar la memoria de los muertos. ¡Viva la movida! Pepi, Lucy y Plaf. Dadaísmo de chirigota. Aeropuertos, ordenadores cantando una copla. A capella. Dirige el político de turno psoeniano, pepeniano, izquierdauniano… Las barricadas serán inauguradas por el presidente del gobierno en un acto oficial retransmitido por RTVE. A cada muerto se le asignará un violonchelo para que abandone este circo interpretando cualquier obra musical que tenga más de un siglo. (pre)Revolucionaria. Schönberg desmontó el sistema capitalista. Por eso nadie lo escucha. Ni tan siquiera los afiliados al PCE.
Ayer fui asaltado por un boletín rodeado de acólitos del P(SO)E. Impecables. Correctos. Sonrientes. Necrófilos. Deambulaban por el impoluto cementerio erigido en la transición. Tumbas unifamiliares donde los espectros loamos a la gran clase política. Profesionales del vacío. De un vacío sustentado en el suicidio de los que amamos la incorrección, el llanto y la rabia. Como en la transición. Inmaduros. La sensatez llegó con la casta política. La derecha ya tenía la suya. La de la izquierda se gestó en el lecho de muerte de Franco. Y el conserje con coleta fue trasladado a un piso invisible del Congreso. A todos les germinó la flor de la corbata. Serios. Amantes de la falsa corrección burguesa, entronizaron la mano izquierda de la reina Victoria. Fusilaron a Marx y hasta el P(C)E invirtió en una empresa de alta cosmética, (I)U. A fin de cuentas, la industria del lujo es la que mejor funciona en estos tiempos de crisis en los que vivimos.
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