Ébola

Se está viendo lo peor del género humano. Se critica el rescate del religioso por múltiples razones: porque se le salva sólo a él, porque es un cura… Óptimamente, deberìamos salvar a cuantos pudiéramos. Seguramente no se puede, debería poderse. Pero la gente no está gritando por que no se salve a todo el mundo. La gente está gritando porque lo han salvado a él, un privilegiado, ciudadano español. ¿En serio están gritando porque se salva a alguien? ¿Preferirían o todos o ninguno? Bien, todas las vidas son iguales. Critica lo que no podemos hacer, no lo que hacemos. Y vamos a recordar que este hombre no estaba ahí haciendo turismo exótico, como hacen muchos que chillan. Y que nadie protesta cuando se gastan dinerales y se arriesgan vidas para rescatar a un yupi gilipollas metido a montañero y que se ha perdido en la sierra de Gredos el muy imbécil.

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Cool

Ser de Podemos está de moda. Y acabar los mensajes gritando ¡Podemos!, como si el simple alarido entusiasta hiciera realidad algo. Y a los de Izquierda Unida se nos queda cara de tontos, porque llevamos años (desde muchísimo antes de que existiera Podemos) defendiendo las cosas que defienden ellos: no a los desahucios, no a la pérdida de derechos sociales, inicio de un proceso constituyente, cambio radical de las estructuras democráticas, etc. Pero los que no apoyaban a IU en eso ahora apoyan a Pod, porque es guay, porque no es un partido de la casta, porque es aire fresco. ¿Qué es ser un partido de la casta? ¿Estar en las instituciones? Bien, Pod ya está en las instituciones, una vez que ocupa escaños en el Parlamento Europeo. Y afirma que quiere gobernar, es decir: ocupar las instituciones.

Dicen las encuestas que Pod superará a IU en las próximas elecciones. ¿Entonces por qué no la superó hace un mes en las Europeas (en las que sacó la mitad que IU), si el programa era el mismo que hoy? Porque Pod aún no era cool. Ahora sí que es cool apoyar a Podemos, a caballo ganador. Parece que no son las ideas sino el movimiento y la ola lo que cuenta. Leo en Público que 32.000 personas se han afiliado a Podemos en 48 horas. Yo que sus dirigentes me echaría a temblar.

No creo que haya nadie realmente sensato en IU o en Podemos que ignore que juntos podrán hacer muchas cosas, cosas reales y tangibles, y que por separado será tres cuartos de lo mismo: incordiar, dar que hablar y no arañar ni lo más mínimo el blindaje del bipartidismo. ¿Quieres cambiar realmente la situación o meramente lucir la camiseta chula que se lleva estos días?

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Unidad

Izquierda Unida-Podemos. O Podemos-Izquierda Unida, me da igual. Esta es la marca electoral que espero poder votar en las próximas elecciones. Otra cosa no se entendería. Y es la única manera de desalojar del poder a esa chusma. IU en solitario no puede. Podemos en solitario no puede, pese a su nombre. No creo que queramos limitarnos a incordiar. Hay que ir a por todas. Y eso sólo con la unidad. Y los que recelen de esa unidad sobran. O no: el PPSOE los ama.

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Cuarenta y seis libros

Soy uno de los poetas menos prolíficos de mi generación. Sin contar mi poesía completa, la antología que está a punto de aparecer y algunas plaquettes, sólo he publicado cuatro libros de poemas. Pero, en cierto sentido, soy uno de los escritores (o trabajadores de la literatura) más prolíficos de mi generación. Hoy he enviado a la editorial mi traducción número cuarenta y seis, “Demasiados cocineros”, de Rex Stout. Cuarenta y seis libros. No está mal, eh.

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Vil

Uno de los periódicos fachas, el ABC en concreto, ha titulado “Cuatro niños palestinos mueren en un ataque israelí contra una playa en la franja de Gaza”. “Mueren”… Lo cual puede significar que a los cuatro a la vez les dio un infarto por el susto del ataque, o bien que se ahogaron en comandita mientras se bañaban durante el ataque. Cualquier periodista que conozca su oficio, cualquier persona que tenga un ápice de dignidad, habría titulado: “El ejército israelí MATA a cuatro niños palestinos en un ataque contra una playa en la franja de Gaza”. El verbo ASESINA también hubiera servido. Qué vileza…

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Dios sale del armario

En un gesto sin precedentes, Dios ha concedido una entrevista a la revista “Equal” y ha reconocido que es gay. El coming out del Hacedor ha cogido por sorpresa al Vaticano y a miembros de diversos gobiernos.

“Ha sido una decisión largamente meditada, y también difícil”, ha declarado Dios. “Creo que durante años he tratado de negar una parte fundamental de mí mismo. Ahora quiero ser sincero y vivir de acuerdo a lo que siento”.

“En mi familia celestial ya lo sabían, y he tenido su apoyo desde el primer momento”, dijo. “He querido dar un paso más allá y apoyar de este modo a todos mis hijos que sufren discriminación y persecuciones en distintos países por su orientación sexual”.

En la entrevista publicada ayer, el Altísimo ha hecho un llamamiento a la “calma y serenidad” ante este anuncio. “Sigo siendo el mismo y voy a cumplir mis funciones como hasta ahora. Soy el de siempre. Soy el que Soy”.

Dios se une así a diversas personalidades del deporte y la cultura que en los últimos meses han reconocido públicamente su condición homosexual.

Este periódico ha intentado, sin éxito, recabar la opinión de personalidades como Ana Botella. El gabinete de prensa de la alcaldía madrileña ha justificado su silencio por “una ligera indisposición” de la primera edil.

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Teen

En parte le he fallado al adolescente que yo era, pero no mucho. Le he dado con generosidad, y hasta con demasía, cosas que él anhelaba. Pero también he incurrido, en su nombre, en algunas traiciones. Como todos.

Creo, no obstante, que me daría las gracias. Él prefería la intensidad, aunque fuera con castigo, a la mediocridad estable, a la aburrida seguridad, a soñar con las noches que no pueden alcanzarse. Él quería alcanzarlas. Y lo he hecho, las he alcanzado, por él y por mí.

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Luis Cernuda

“No sé nada, no quiero nada, no espero nada. Y si aún pudiera esperar algo, sólo sería morir allí donde no hubiese penetrado aún esa grotesca civilización que envanece a los hombres”.

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Lost truth, last truth

Cuando el que siempre decía la verdad -el último que quedaba, el único- mintió e hizo lo que hacían los demás (aquellos a los que siempre había denunciado), el adolescente, que lo admiraba sin tasa, perdió su última inocencia.

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Anodino

Parece que uno apenas hace nada en un día; esa es la sensación que tengo ahora. Y sin embargo hice muchas cosas. Por la mañana fui a Isla Cristina, me senté en una terraza y empecé el que quizá sea mi octavo poema del año. Me tomé una cerveza con Eva y con Marga y terminé de leer una novela que no me convenció (por lo que no diré cuál ni de quién). Por la tarde trabajé cerca de seis horas, me leí los periódicos, me indigné con la propuesta de Rajoy de la elección directa de alcaldes (un proyecto que, si se materializa, constituirá un golpe de estado en toda regla) y por la noche volví a ver en la tele “La niña de mis ojos”. Mañana espero hacer aún más cosas.

(Entre otras, devolver a la biblioteca de La Antilla esa novela y otros dos libros más y recibir el castigo por unos días de retraso, cosa que siempre me ocurre. La bibliotecaria ya debe pensar que soy imbécil. “Sácalos de uno en uno, atontao”, querría decirme).

En cuanto al poema, es totalmente opuesto al último escrito, en mensaje e intenciones. Pero creo que me gusta contradecirme. En los poemas se constata más nítidamente nuestra innata imperfección, nuestra falta de lógica.

Y para acabar un día tan desprovisto de hechos memorables, esta breve nota para que se sepa que sigo vivo. Ojalá pudiera entreteneros contando que fui de safari o que salvé la vida de uno que se ahogaba o que participé en una orgía con otras veinte personas. Quizá mañana.

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Esto no es un político, es un ciudadano

maillo-willy-meyer-mayoritario-candidato_tinima20140224_0532_51 En este país no dimite nadie, y menos los corruptos. Perdonad, pero un político que dimite por haber hecho, sin saberlo, algo PERFECTAMENTE LEGAL pero opuesto a su ideario merece un homenaje con foto. Mi admiración y agradicimiento, Willy Meyer.

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Willy Meyer again

Hace poco dedicaba aquí un post a Willy Meyer, elogiando su ética y su compromiso. Hoy reitero lo mismo. Metió la pata (seguramente sin saberlo) y ha dimitido, ha sido consecuente. Ojalá toda la clase política fuera así. No queremos gente perfecta que no pueda equivocarse. Queremos gente que dé la cara y responda. Firmado: un militante de Izquierda Unida.

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Summer time

Empieza otro año el Festival de Cine de Islantilla. No sólo tenemos sol (todo el año), playas kilométricas de arena blanca y el pescado más fresco de Andalucía. Los próximos dos meses tendremos también películas gratis por la noche, al aire libre. El mejor cine europeo y americano independiente for free, bajo las estrellas. Si no viviera en Islantilla me iría a vivir a Islantilla.

Aparte de eso, corrijo pruebas para la antología que voy a sacar en breve, trabajo en una traducción, leo y releo… Y disfruto de un verano aún con pocos turistas. La escritura me asalta donde menos me lo espero, así que no salgo de casa sin mi libreta roja de hojas blancas, que tanto me gusta mancillar. Y escribo como un loco: casi un poema al mes. (¿De qué os reís?).

Lástima tener un sentido trágico de la vida, como Unamuno. Si no, lo que gozaría…

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Jack London en “El crack 2″

Esta noche, viendo en la tele “El crack 2″, de Garci, escuché cómo Germán Areta, el personaje que interpreta Alfredo Landa, se refiere a un relato que había leído muchos años atrás. Trataba de un boxeador viejo y acabado que libra su último combate con un boxeador joven. Sabe que puede ganar, necesita ganar, pero sus nudillos están destrozados después de cientos de peleas.

De inmediato me sonó la historia. Y cómo no, si ese cuento forma parte de “Cuando los dioses ríen”, un libro de relatos de Jack London que traduje para la editorial Navona en 2010. Me encanta ver una película y encontrarme mi propia historia literaria. ¿Quién sería el traductor de la versión que leyó Germán Areta? Creo que le hubiera encantado la mía.

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Yesterday

La vida, que nos cambia tanto, no ha cambiado nada en lo esencial. Para mí sigue siendo lo que era a los 25 años, ahora que tengo veinte más. Son unos amigos que en la oscuridad escuchan una canción, alumbrados por el ascua de los cigarrillos. Y hay una chica.
Y luego el mundo cambia de forma fulgurante y todo es distinto. Lo único que no cambia es la canción, o el poema. Y los amigos. Y la chica.

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Vergüenza para el gobierno de China

tiananmen-dolor-y-muerte11 Ese gobierno de psicópatas se empeña en que no nos acordemos. Pero nos acordamos. A pesar de la protección que le brinda nuestro propio gobierno de psicópatas. Se cumplen 25 años de la masacre de Tiananmen y, aunque ahora los chinos son nuestros amiguitos, no debemos olvidar esa dictadura feroz que tanto dinero deja en las arcas europeas.

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Lost in translation

Fui a Santander, leí mis poemas con Guillermo Balbona y me paseé por la ciudad. Hacía quizá catorce años que no iba a Santander. La última vez estuve allí con Lorenzo Oliván, con Miguel Rojo y con más amigos. A algunos he vuelto a verlos; a Carlos Alcorta, por ejemplo. Oliván fue de nuevo mi anfitrión. Hemos crecido juntos como poetas y es uno de mis mejores amigos. Conocí a Marcos Díez Manrique (gran sorpresa su poesía) y a su novia Noelia y nos tomamos unos vinos hablando de todo. Hasta tuve tiempo libre para vagar por la ciudad, sentarme en una terraza y escribir. Terminé mi sexto poema del año.
Lástima que el viaje de vuelta se convirtiera en una pesadilla. Tenía un vuelo a Madrid y luego un tren a Huelva, lo que me dejaría en casa hacia las 2 de la tarde. Bueno, con el avión ya rodando por la pista, el comandante abortó el despegue por un problema técnico. Nos pusieron un autobús a Madrid, yo perdí mi enlace de Renfe y tuve que sacarme un billete en el Ave para la vuelta a Sevilla y luego a Huelva. Huelga decir que Iberia se desentendió absolutamente de pérdidas de enlaces con otras compañías. Tercer mundo, se llama esto. En total fueron 18 horas de viaje. Llegué a casa a las 11 y media de la noche, hecho polvo. ¡Y pensar que la organización no me dejó ir en mi coche por mi comodidad!
El último tramo de mi periplo lo hice conduciendo a Isla Cristina. Después de taxis, aviones, autobuses y trenes, fue un descanso tener el control de tu propio desplazamiento. Lo más horrible del día fue pasarlo en aeropuertos y estaciones, esos lugares fríos y ordenados que tienen sus propias reglas, teóricamente para facilitarte el tránsito. En la práctica, te hacen sentir constantemente indefenso y dependiente: sólo sobrevivirás y llegarás a tu casa si te atienes a unas normas estrictas. Aprende a hacerlo o dormirás en la calle. Durante 18 horas me he sentido un niño en manos de una pantalla y un busto tras un mostrador. Mi hermana Rakel, que es una experta en burocracia viajera, me solucionó toda la intendencia desde su ordenador, me sacó billetes y se aseguró en la distancia de que llegara sano y salvo. Thanx!
Me he vuelto un ser primitivo y sencillo. Me he acostumbrado a viajar en mi coche, me he acostumbrado a vivir en un pueblo junto al mar, me he acostumbrado a no tener que vestirme para estar con gente. Hacía años que tampoco iba a Madrid, y el pequeño vislumbre de la ciudad me horrorizó. Todo tan lejos y todo tan grande. Mi peor pesadilla sería tener que vivir en Madrid. O en cualquier ciudad parecida. O en cualquier ciudad.
Y mira que tengo callo de aeropuertos y viajes y ciudades. Pero me he convertido en un salvaje. Ni ropa medio decente tengo para ir a una lectura.
Pero fui y leí mis nuevos poemas.

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Leyendo un poema

No sé quién ha ganado ese partido, ni me importa. La jornada electoral de mañana tendría que importarme más, porque voy de apoderado de Izquierda Unida, entre otras muchas cuestiones. Pero mis emociones de esta noche se circunscriben a un poema inédito, recién escrito, que me ha enviado un amigo y que dice todo lo que un gran poema puede decir sobre todas las cosas. Pequeño, o inmenso, milagro de la literatura. Ah…

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Dropout

La verdad es que no me he mojado casi nada en la campaña. Mi coordinador en IU sabe muy bien que suelo pasar de reuniones pero que en las campañas siempre soy el primero en ofrecerme para buzonear, pegar carteles, hacer sobres y demás. Vamos, que nunca me escaqueo del trabajo de batalla. Pero en esta no. Actualmente me debo a mi propio trabajo, lo necesito para vivir y todas mis horas son para eso. El día que tuve más libre se lo regalé a unos amigos que tienen un restaurante y necesitaban ayuda con las mesas. Me absolveré un poco yendo el domingo de interventor.
Además, estoy en plena fiebre creativa. He empezado mi sexto poema del año. Tal como es mi escritura, que dura días, llevo cinco meses sin dejar de escribir. Me evado de la escritura con mi tarea de traducción, que es literatura de técnico, de perito. La poesía, en cambio, es una forma de artesanía. Me hace feliz haber encontrado el punto justo entre la creación y el trabajo, sin salir de la literatura. Por eso prefiero no traducir poesía por encargo.
Me gusta ser mitad funcionario de la literatura y mitad anarquista de la literatura. Si bien cuando traduzco no lo hago de forma funcionarial y cuando escribo no lo hago anárquicamente.
Mientras ceno veo “Master Chef” y ni con esas me puedo despegar del trabajo: la novela de misterio que estoy traduciendo, “Demasiados cocineros”, de Rex Stout, trata de una reunión de grandes chefs en la que uno de ellos es asesinado. Más o menos el camino que lleva el programa, el cual me divierte horrores, aunque yo no sepa ni freír un huevo.
Volviendo a la campaña… Ah, sí… El domingo me colgaré mi identificación de Izquierda Unida y procuraré pasar la jornada en el exterior del colegio electoral, bronceándome al sol. También yo tengo derecho a un día libre.

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Otra vileza

Usar en un mitin a Pasqual Maragall, enfermo de Alzheimer, como ha hecho ERC, es el colmo de la desfachatez, la miseria y la vileza. Y añadir que él fue tan contento y feliz. Si mi partido hubiera hecho algo parecido con alguien ya me habría dado de baja. Un enfermo queda en manos de su familia. Mi familia nunca me habría hecho algo así.

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Quisiera ser uruguayo

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La sórdida historia

Es curioso. Antes de su muerte, no me había fijado mucho en Isabel Carrasco. En medio de la catarata de noticias sobre políticos corruptos y caciques de diputación, seguramente le dediqué algún improperio del tipo que les dedicamos a los Bárcenas y Fabras cuando oímos comentar sus hazañas en un telediario. Ahora que la han asesinado (lo cual lamento sin ambages) asisto a la reconstrucción de su perfil en los periódicos y, ciertamente, da miedo. Iba a decir: “Qué casta de políticos hemos creado”. Pero sería mejor decir: “Qué casta de políticos se han apoderado de nosotros”.
La muerte violenta de una persona es deplorable, nada lo justifica. Pero el decoro ante la muerte no debe impedirnos opinar sobre el personaje, que era público en el sentido más amplio de la palabra. E Isabel Carrasco era, políticamente, siniestra. Sus propios compañeros de partido la calificaban de “dura”, eufemismo que los compañeros de partido usan para no decir esa otra expresión… No sé si los actos de corrupción de los que la acusaban eran ciertos; quizá ahora ya no tenga importancia. Pero su trayectoria ejemplifica lo peor del sistema de partitocracia que padecemos. En él hallaron los caciques de otros tiempos una forma de perpetuarse. No los mismos caciques: otros con coartada democrática y el mismo pelaje. Los caciques de antes no tenían que tomar ninguna precaución: todo era suyo, los jueces eran suyos, la gente era suya. Los de ahora han de tener mano izquierda y guardar las apariencias. Se buscan los subterfugios de la ley, se conspira, se castiga a los medios de comunicación usando armas legales, se reparten prebendas sin violentar las normas, se silencia a los desafectos, se gana uno los apoyos que necesita con los inmensos medios que proporciona ser el dueño de La Llave. ¿Quién sale perdiendo? La pregunta es retórica. ¿Quién sale ganando? También.
La acumulación de cargos y estipendios de Isabel Carrasco tiene nombre pero no lo voy a decir. Subirse el sueldo en plena crisis tiene nombre pero no lo voy a decir. Y hay otras actuaciones que tienen nombre pero no lo voy a decir. ¿Todo era legal? Seguramente. Eso es lo peor.
Políticos como Isabel Carrasco ejemplifican lo peor de nuestro sistema democrático. Estamos hablando de ella porque la han matado, por desgracia. Deberíamos haber estado hablando de ella desde mucho antes. Aún estamos a tiempo con otros parecidos. Nada de tanatorios: juzgados.

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Willy Meyer

1329846461_569279_1330542392_noticia_normal1 En Izquierda Unida hay varias personas que, de haberse pasado a un partido más grande, ya sabéis a cuál, hubieran sido ministros o secretarios de estado hace muchos años. Alguno lo ha hecho. Ahora mismo recuerdo a Rosa Aguilar, que vendió su alma al diablo y espero que le haya sido de provecho. Llamazares hubiera sido ministro hace una década. También Willy Meyer. ¿Nadie se pregunta por qué gente tan válida ha preferido seguir militando en un partido relativamente pequeño cuando hubieran sido recibidos con los brazos abiertos en el PSOE? Supongo que hay gente cuya ambición no es ocupar el poder a cualquier precio sino hacer que se hagan cosas. Este hombre de la foto es el que yo apoyo para Europa. Si se hubiera pasado al PSOE, si le diera igual todo, sería comisario desde hace años, estaría tal vez en el puesto de Almunia. Por eso respeto a Willy Meyer. Porque pudo haber medrado hasta el infinito, en vez de ser el eterno eurodiputado de IU. Y espero que siga siéndolo.

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Diario de mayo

cam00176 Fuimos a Edita, leímos nuestros poemas, vimos a viejos amigos, nos hicimos con algunos libros estupendos, comimos pescaíto frito y paseamos por la maravillosa Punta Umbría (¿quién le pondría un nombre tan oscuro a un lugar tan soleado?). Pero en la clausura, Uberto Stabile anunció que era el último Edita. La ceguera y estrechez de miras de algunos gestores han acabado por quemar al creador de este encuentro que venía celebrándose desde hace casi treinta años y que había extendido sus sucursales por media España y Latinoamérica. El mundo de la edición independiente pierde acaso su referente fundamental. Y yo, mi costumbre de nueve años de inaugurar mayo en Punta Umbría, entre amigos, puestos de libros, lecturas, performances y amor por la literatura. Gracias, Uberto: has hecho lo que has podido. Y fue inmenso.

Cada vez más pobres.

(En la foto, Uberto Stabile, JLP, Eva Vaz, Mar Domínguez y José Ángel Garrido Cárdeno, en la última noche de Edita. Pinchar para ver más grande).

……….

Hay que volver al trabajo. Pasaron las fiestas y yo ya me he enfrascado en una nueva traducción. Hemos estado de viaje por la sierra, yo de mero taxista para Eva en su trabajo, intervalos que aprovecho para dedicarme a escribir, ya sabéis. Ayer, en La Granada de Río Tinto, en una terraza convenientemente a la sombra, empecé el quinto poema del año. Y a la vuelta, maldita sea, me olvidé el borrador en Huelva, donde nos detuvimos a grabar unos poemas en Canal Sur. Trabajo de reconstrucción, me espera.

También me dejé una bolsa con libros de Holan, Benn, Heaney y Vargas Llosa… Eso duele más. Cuento con que aparecerá.

……….

Dos noticias en la prensa que, por separado, me indignan. Y juntas hacen que me entren ganas de gritar y quemar algo:

“Los dueños del Ibex (incluido Botín) son un 67 % más ricos desde que gobierna Rajoy”.

Botín en la Moncloa: “Vengo a felicitar a Rajoy por lo bien que lo está haciendo”.

El amo acaricia a su fiel perro y le da un hueso.

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Poesía

Supongo que puedo decirlo aquí, donde no me lee casi nadie. Hoy he terminado el poema en el que estaba enfrascado desde hace días y me sobrecoge. Mi poesía última va más lejos de lo que yo hubiera previsto o planeado. No sé si se entenderá, si gustará o si le dirá algo a alguien. Pero estoy haciendo (y sufriendo el proceso de) la poesía total, definitiva, que todo poeta adolescente sueña escribir en sus fantasías más fieras.

No todo lo que escribo pero este poema sí: me dice cosas que yo no quería oír. La potencia de la poesía. Levantar ese pico del velo que no deberíamos levantar. Normalmente sólo ocurre leyendo.

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Con ustedes, James Randi

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¿Tienes poderes paranormales? ¿Quieres salir de pobre? Si la respuesta es sí, que sepas que la Fundación que preside James Randi y que lleva su nombre ofrece desde hace años un millón de dólares a cualquiera que pueda probar que posee ese tipo de poderes, sean la telepatía, la telequinesia, la adivinación, la comunicación con espíritus, el zahorismo, etc. Hasta ahora nadie lo ha logrado (y me atrevo a afirmar que nadie lo hará).

Randi es, en primer lugar, un mago profesional, un ilusionista que se conoce todos los trucos de escenario, cualidad que le ha sido de gran ayuda a la hora de desenmascarar a videntes y mercachifles de toda condición, como el tristemente célebre Uri Geller. Es además un símbolo para los escépticos de todo el mundo, un ateo militante, un divulgador de la ciencia, la bestia negra de ufólogos, curanderos, gurús religiosos y otros estafadores. Está dotado de un poder sin igual en este mundo y en los otros: el sentido común.

Así que si crees en el reiki, la homeopatía, el chupacabras o la luz blanca al final del túnel, quizá te vendría bien leer a James Randi y sacudirte un poco la mugre… Pero imagino que si sigues este muro no estás aquejado de nada de eso.

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Back at home

Este mediodía, al ir a tomar el aperitivo en cierto pueblo del Condado de Huelva, pedí un vino blanco y no tenían. Eso es exactamente igual que ir a un bar de Haro y que no tengan rioja. O pedir pescaíto frito en Isla Cristina y que te digan que sólo queda cordero.
Por lo demás, es salir de casa y empezar a escribir. Cuarto poema del año. Para quien algún año sólo ha escrito un poema (o ninguno), escribir uno al mes es vertiginoso. Bueno, aún no hay poema pero está empezado y encarrilado.
De vuelta en Islantilla. ¿Habéis sido buenos?

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Otro santo malvado

¿De verdad van a beatificar a ese sociópata? El que toleró los desmanes de la banca vaticana, el que protegió a los pederastas incluso ante las pruebas flagrantes e ignoró a las víctimas, el que acalló a los teólogos disidentes, el que predicó contra el condón en plena eclosión del SIDA y por tanto propició millones de muertos, el que estimuló la homofobia, el que estrechó calurosamente las manos de dictadores responsables de miles de asesinatos mientras reñía a los curas comprometidos…

Ya lo he dicho más veces y no es malo seguir repitiéndolo: Wojtila fue un ser nefasto que, si existe lo que los cristianos predican, por sus obras tiene que estar ardiendo en el infierno. Como ellos dicen que les ocurre a la gente mala que ha hecho el mal.

Como yo no creo en ese infierno, en el fondo supongo que da igual si le beatifican o no. Vino a este mundo a hacer daño, lo hizo y se fue. Y muchos lo veneran. Enseñadme a un desalmado que no tenga admiradores convencidos. (Aunque pocos desalmados tienen tantos).

En el fondo lo apruebo. Quiero que le beatifiquen. La Iglesia Católica ha beatificado a lo largo de la historia a tantos autores de crímenes impensables (incluyendo docenas de papas) que disfruto viendo cómo esta anacrónica institución desciende cada vez un poco más hondo. Bienvenido sea Wojtila a ese santoral plagado de asesinos, lunáticos y gente sórdida y disfuncional.

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Mi traducción de Poe, en “El País”

Juan Carlos Galindo habla en “El País” de mi traducción de “Los casos de Auguste Dupin” (Navona), de Edgar Alan Poe, junto con otros libros. Menos mal que menciona el nombre del traductor, porque no es lo habitual. Por si hubiera algún curioso, aquí el enlace:

http://blogs.elpais.com/elemental/2014/04/siete-joyas-novela-negra.html

 

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Vacaciones

Primer día de vacaciones. Me levanté a las 12 y la verdad es que no sabía qué hacer con tanto tiempo libre. Salí a leer a la terraza hasta que el sol me venció. Luego me leí la prensa de pe a pa en internet y decidí no sacar ninguna conclusión: prefiero no saber qué hacer con mi tiempo libre en vez de opinar y calentarme. Me fui a La Antilla dando un paseo. Comprobé el saldo de mi cuenta: 9 euros. Los céntimos no me acuerdo. Hice una compra en el supermercado por 5 euros. Aún me sobra. Por la tarde seguí leyendo y vi un par de documentales de crímenes y uno de historia. De noche vi “Master Chef” (¿qué demonios hace una vegana pretendiendo ser cocinera?) y ahora mismo escribo esto, preguntándome qué coño estoy haciendo y si algo de esto tiene sentido.

Del Día del Libro no me he acordado. Entregué una traducción en el Día del Libro, y en algún momento se publicará. Pero hace mucho que sólo leo los libros que saco de la Biblioteca de La Antilla; y los que me envían.

Tengo otro libro para traducir esperándome, y creo que acortaré mis vacaciones. Aunque también podría escribir, añadir innecesariamente más símbolos al orbe, como diría Borges. Bueno, seguro que Borges me disculparía si se me ocurre ponerme a escribir.

De hecho, creo que ya sé lo que haré mañana: una compra de 4 euros, leer, tomar el sol, ver algún documental y, si pudiera ser, añadir símbolos al orbe. Me apetece leer poesía. Pero poesía, no lo que escriben los poetas neosociales. Y tal vez escribir y decir todo esto de una forma que no sea obvia y además exprese algo más, con cierta perspectiva personal.

A debida distancia, cualquier vida es de pena. ¿Y qué vamos a hacerle?

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Happy end

He terminado mi traducción. Y además la novela acaba bien. Me queda el penoso trabajo de corrección y luego… un par de días de vacaciones. Tengo otro libro esperando.
Terminar uno de estos trabajos te deja un poco vacío, después de casi 350 páginas y varios meses inmerso en ellas. Pero es un vacío muy distinto al de la creación poética. Aquello es como levantarse con sol y decir: hoy voy a la playa porque no tengo absolutamente nada que hacer. Acabar un poema es como pensar: qué playa.
En cualquier caso llueve. Creo que lo que haré es releer algún libro de buen recuerdo, ver películas malas en la tele y pensar. O mejor esto último no. Me estaba quitando.

 

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En el día de hoy (otro día de hoy)

He logrado lo imposible: no saber nada de la Semana Santa. En Huelva, como en toda Andalucía, es una invasión, pero, afortunadamente, no llega a Islantilla, que es una balsa de turismo playero. Esa es otra: han venido los bárbaros y resultaba imposible todo lo que es fácil el resto del año: conducir, hacer la compra, tomarte una cervecita tranquila. Pero hay otra forma de verlo: qué animada estaba Islantilla. Y, puestos a escoger, prefiero que me invadan los domingueros que los cofrades.
Por lo demás, cada vez que hacía zaping y aparecía un capuchón picudo, una virgen horrorosa, un legionario o un cristo doliente rodeado de meapilas disfrazados los liquidaba pulsando un botón. A otra parte con vuestras sordideces.
Ayer vino a cenar Marga y hoy han venido a comer mi cuñada y mi suegro. Aún así, trabajé mañana, tarde y noche. Soy una abejita laboriosa.
Marga fue fugaz. Nuestra extraña ahijada se vuelve al norte y no sé cuándo volveremos a verla. Mi cuñada Maricarmen se va a las Canarias. En esta España que nos han hecho, todo el mundo se marcha de donde debería estar.
Abro la ventana de mi estudio, para que se vaya el humo de la pipa. Huele bien afuera, a Islantilla. Se oye el mar, si se tiene el oído entrenado. Está ahí mismo. Qué raro, no se oye pasar ningún coche. Todo el mundo está en el centro comercial y en los chiringuitos. Ah, sí, algún coche. Y música lejana.
Pero no es de tambores y cornetas sino de gente disfrutando.

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Días de abril de 2014

Bueno, me vengo aquí porque en Facebook sólo se habla de Gabriel García Márquez, y es un coñazo. Todos dicen las mismas cosas, ponen fotos parecidas y la mayoría se contentan con citar el comienzo de “Cien años de soledad”. Y no es que me moleste por García Márquez, sino por los clichés que hay que tragarse. García Márquez es uno de los pocos grandes genios de la narrativa del siglo XX (la poesía dio algunos más) y no me apetece verlo convertido en carne de Facebook. Lo seguiré leyendo y releyendo. Para mí no ha muerto en absoluto. Pero digámoslo aquí, bajito, donde todos lo hemos leído.

He dicho genio.

Y bueno, según parece he recuperado a una amiga. Salvo esa sensación de herida abierta, de decepción. Nada sale como planeamos, nunca la realidad responde a nuestras patéticas previsiones. Siempre tiende a ser peor. No me quejo: realmente podría ser peor.

Pero estoy aquí con la pipa entre los dientes, gozando del mejor tabaco sirio que mi paladar y mi bolsillo pueden permitirse. He hecho las páginas que me correspondían hoy, y son páginas buenas. En unos días me tomaré un par de días de vacaciones que tengo merecidos. La obsesión por el trabajo me hace soñar un par de veces por semana que sigo en el periódico y llega la hora de cierre y no he hecho mi parte. O que estoy en la facultad y se aproximan los exámenes y no he ido a clase.

Algún día hablaré del peor momento del día. Cuando te despiertas hacia las 5 o las 6 y no te puedes dormir pero es demasiado pronto para levantarte. Entonces todo lo peor te viene a la cabeza, todo el futuro terrible que ciertamente llegará pero que de momento no quiero ni imaginar. Y no lo quiero imaginar y no lo hago, pero es el momento de mayor lucidez. Si algún día me suicidara, cosa que no pienso hacer, sería en esa hora crítica, espantosa, de absoluta desesperanza pero también de absoluta clarividencia, cuando estás tendido como si fuera un sacrificio y no puedes negar lo que dicen las voces. Pero lo haces y las niegas; si no qué. Y al día siguiente te levantas y te pones a traducir y a ocuparte de las cosas que necesitan atención. Y a lo mejor escribes: entonces abres un poco la espita y durante tres o cuatro noches sólo sueñas cosas absurdas y ridículas y divertidas. Y así vamos pasando. Tampoco puedes confiarte a mucha gente: suelen estar absortos en sus propios problemas. Te las vas apañando.

Total, que, como me dijo hoy una amiga, al menos ahí tenéis sol. Cierto. Seguro que un día de sol no me suicidaré. Por eso vivo en el sur: por amor a la vida.

No sea que un día la vida sea tan lluviosa y gris y encapotada que ya no merezca la pena.

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Se puede

Tenía yo algún escrúpulo por contar la historia de mi amiga en Facebook, y de hecho esta mañana la borré. Pero no antes de recibir un mensaje con un teléfono y un par de consejos. Para no alargarme, el problema ha dado en unas horas un giro de 180 grados, al intervenir la Plataforma de Afectados por la Hipoteca. Ahora es muy probable que, con su mediación, el banco renegocie con mi amiga el pago de esa deuda. Parece que puede conseguirse que no vayan adelante con el embargo de sus bienes, que era lo que pretendían, y no me extraña: por 15.000 euros una casa sin hipoteca que podían subastar y sacar por ella el triple… En qué manos estamos.
Hoy trabajé toda la mañana, comí con unos amigos (incluyendo a la afectada, que llevaba semanas recluida) y trabajé otra vez toda la tarde. Estoy completamente agotado pero quería contar que una historia que surgió ayer para estropear la tarde empezó esta mañana a clarificarse.

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El horror

Hoy he hablado con una amiga a la que el banco va a embargarle la casa por una deuda de 15.000 euros. Ella nunca ha debido nada, su casa la tenía pagada. Pero intentó montar una pequeña tienda que no funcionó y el crédito que pidió en su momento va a ser su ruina. El banco se apropiará de la casa y la venderá en subasta al precio que quiera, en una de esas subastas de tiburones. Para el banco es una perita en dulce: estos son los que les gustan a los bancos. Ni me imagino la ganancia que se van a llevar con este asunto. Muchísimo más de los 15.000 euros que ella les debe.

Mi amiga sobrevive de milagro dando clases particulares. Es fotógrafa y artista plástica, habla varios idiomas. Es una persona, culta, civilizada, encantadora. Salvo un milagro, se va a quedar en la calle, como tantos. Pero el banco hará su gran negocio.

No saco ninguna conclusión. O las saco todas.

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Ausente

Ir a la Sierra de Huelva, nuestra parte de Sierra Morena, siempre es un placer, aunque sea por trabajo (el de Eva). Han sido cuatro días extenuantes pero fructíferos. Yo iba sólo de taxista, así que he desconectado prácticamente de mi propio trabajo, de internet y de las noticias del mundo mundial. Nombres sonoros: Fuenteheridos, Valdelarco, Cortelazor, Arroyomolinos, Aracena… He leído y he escrito, he tomado el sol, he mirado paisajes deslumbrantes y he comido carne ibérica. En Fuenteheridos me tomé un vino con Manuel Moya y hoy, ya de vuelta, me tomé otro con Uberto Stabile, que presentó a Eva en su lectura en Punta Umbría, ya apeteciendo la costa. Ahora me toca encerrarme con mi traducción y no ver la luz del día.
 Bueno, la luz del día sí.

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¿Qué cavernícolas?

Se puede ser independentista y no ser un majadero y un imbécil integral. Lo que he dicho no reza para Manuel Huerga, cineasta. En una entrevista en “Rockdelux” afirma que él es “uno de esos independentistas forzado a abandonar un país que me desprecia como ciudadano, como catalán”. ¿Qué país es ese que le desprecia? “La España carca, reaccionaria y nacionalcatólica”, la cual “sólo da vergüenza ajena”. Y prosigue: “Esa marca España, la casposidad, las muestras de ignorancia, de incompetencia, la corrupción, la incomprensión a la variedad cultural”. Y aún añade: “Un mundo prehistórico, de mentalidad cerrada, cavernícola”.
Eh, espera, espera, que me he perdido: ¿quién despreciaba a quién?
 Se lo pone muy fácil a todos los que están deseando sacar a relucir la corrupción en Cataluña, los recortes salvajes de la Generalitat, la catetez de algunos medios nacionalistas y su invención del pasado, los medios de comunicación cautivos del nacionalismo, la casposidad de la Cataluña rural, atrasada e ignorante, la intolerancia de ciertas élites intelectuales catalanes que ven a los pobrecitos extremeños y andaluces como ciudadanos de segunda…
La España que él describe existe, pero no es España. La Cataluña que yo he descrito existe, pero no es Cataluña.
Si los catalanes quieren irse, no seré yo quien se lo impida. Pero atención, queridos catalanes: os vais a tener que tragar a este tipo de intelectuales “orgánicos”. Este es el nivel de los futuros intelectuales del régimen. Todo vuestro.
Si pensara (pero no lo pienso) que la media del pensamiento catalán la representan gorilas como Manuel Huerga, lo único que desearía es que fuese España la que abandonara a toda leche “ese mundo prehistórico, de mentalidad cerrada, cavernícola, que me desprecia como ciudadano”.

 

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Columna de opinión

La verdad es que opinar sobre la actualidad es algo que debería dejar para el griterío de Facebook. Ya habíamos quedado en que en este blog hablaríamos bajito y sólo de nimiedades cotidianas. Pero la vida no tiene compartimentos estancos.
Está lo de la Espe. Cuanto menos diga mejor, dada la invencible repugnancia que me produce este personaje. En cualquier caso, no le va a ocurrir nada: nada de lo que nos ocurriría a cualquier de nosotros de hacer lo que ella hizo (para empezar, esa noche hubiéramos dormido en el calabozo). Esto ya ilustra suficientemente la clase de país en el que vivimos.
Lo del rey y el 23-F. Antes de empezar a dar alaridos, como han hecho mis compañeros de IU, prefiero hacerme algunas preguntas, como buen escéptico. ¿Felipe González aceptando el cargo de vicepresidente en un gobierno de concentración presidido por un militar? Sinceramente, no cuela. Felipe González, y media España, sabían que era cuestión de un año que el PSOE ganara las elecciones por goleada, como efectivamente sucedió. Curtidos en la oposición, no iban a echar por tierra un triunfo que ya tenían cantado. Y cuando un detalle no encaja, todo el resto del tingladillo se desmorona. Pilar Urbano tiene, por lo demás, una larga trayectoria de ejercicio del sensacionalismo. Sigamos indagando, con la venia.
Bolinaga. No me da pena. Pena me dan sus víctimas. A los psicópatas hay que apartarlos de la calle, y es lo que han hecho. Dicho esto, me gustaría que el peso de la ley cayera con igual firmeza sobre Muñecas, Billy el Niño y el resto de la banda, a los que quisiera ver embarcando en un vuelo a Buenos Aires, convenientemente custodiados, tal como se traslada a los delincuentes.
Y luego ese asunto de…
No, se acabó. Fin de la columna de opinión. Prefiero pensar en el solazo de mañana, en el trabajo que voy a entregar, en el paseo por la playa, en que vendrán Pilar y Fernando a cenar… Promete, el sábado. La vida es muy fea y nuestra obligación es hacerla maravillosa.

 

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Daño

Cuantos más años cumples, más decepciones vas sufriendo. Pero se supone que el mismo mecanismo que te impide engañarte sobre las circunstancias te proporciona el estoicismo necesario, el temple para que los reveses no te duelan tanto. No es así. Sigues tan indefenso como en aquellos años en que todavía no te habías endurecido, no habías vivido lo suficiente como para encontrar algunas respuestas, algunos consuelos.
Pero que te falle el mundo mundial se sobrelleva. Uno no espera grandes cosas, a estas alturas. Lo malo es cuando te falla lo que tú más querías, tu carne y tu sangre, aquel o aquella por quien lo habrías dado todo. Entonces es cuando te planteas: ¿en qué creer?
Cuando apuestas mucho, personal, sentimental y emocionalmente, cuando te das, el tipo de recompensa que esperas en reciprocidad no es más ni menos que esa misma cálida moneda intangible. Sin ella estás perdido. Ninguna tienda del mundo fía la amistad, ningún banco da crédito con ese aval.
He perdido pocos amigos en mi vida. Verdaderos, pocos. Esas pocas pérdidas fueron terribles. Ninguna tan devastadora como esta. Eva y yo nos preguntamos qué hemos hecho, por qué la persona en cuestión nos castiga. Hemos pensado que no nos castiga a nosotros sino a sí misma. Cuando alguien quiere hacerse daño lo hace a través de persona interpuesta.
Pero el daño prospera. No se vive impunemente. Cuanto haces provoca daños colaterales.
A los seres humanos nos gusta construir murallas a nuestro alrededor, cuanto más sólidas mejor. Ninguna tan inexpugnable como la autocompasión.
No te permite ver a nadie más. Ni a ti mismo.

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La pluie

Afuera llueve sin parar y el viento parece un fantasma, como si esto fuera Asturias. Uno se siente atrapado en casa, y Nana también. Quiere salir, aunque se moje. Se sube lo más alto que puede y con la patita, inútilmente, les da golpecitos a las llaves puestas en la cerradura, porque ha observado que así es como nosotros abrimos la puerta. Es muy tonta o muy lista, según se mire.
Aprovecho para adelantar trabajo. He hecho las páginas diarias que me he marcado y algunas más. Este oficio tiene algo de adicción obsesiva. Te dices: “Venga, sigo y hago otra”. Y la haces. Y luego te dices: “Venga…”.
Tiene su gracia: el frío afuera, el calorcito dentro, el café humeante, la pipa en la boca, perfumando mi estudio. En días así uno refrena sus sueños más salvajes, juega al pequeño-burgués, se acurruca y no concibe una orgía o un exceso o escribir un poema brutal. También trabajo con sol, eh, y muchas horas. Ni siquiera necesito el sol para tirarme sobre la arena y cocerme a fuego lento. Me basta con que entre por la ventana, me basta con que me acaricie cuando voy a Correos, me basta con que me haga hervir la sangre, mirar hacia arriba y ver azul, azul, esa calidez que es hermana del deseo.
Para el fin de semana vuelven el sol y el calor. Entre tanto, disfruto de la lluvia, por rara aquí, porque no se enquista semanas enteras. Nos lava y nos absuelve y nos reconcentra en nosotros mismos. Para que el sol después nos disperse de nuevo, gozosamente.
Y ya basta de ponerse estupendo con la lluvia, la lluvia… Me voy a cenar y a ver “Los misterios de Laura”.

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La velocidad y el suicidio

Realmente empiezo a cogerle el gusto a decir algo por este medio. Facebook es como ir a un mitin. Aquí en cambio tengo la sensación de que no me lee casi nadie, así que me siento más libre. Prefiero usar FC como correa de transmisión de causas y protestas. Para eso sí es bueno el mogollón. Aquí es para hablar bajito.

Los grandes debates en el blog han pasado. Casi nadie entra en los blogs. Bueno, no me parece ni bien ni mal. Las redes sociales son fulgurantes. Quizá dentro de dos días FC sea una reliquia.

Tampoco tengo nada importante que decir hoy. Sólo me apetecía murmurar que estoy vivo, que no me quiero morir, que me apetece irme a dormir y que me apetece despertarme mañana. Y si es con sol ni te cuento. No sé si me gusta la vida pero me gusta mi vida.

Creo que debería suicidarme. No, no os asustéis. Lo digo a título meramente discursivo. Ni estoy deprimido ni haciendo chantajes emocionales. Amo la vida, mi vida. Pero es tentador, de una extraña manera. Yo creo que hay gente que se pasa media vida pensando en el suicidio, teorizando sobre el suicidio, racionalizando el suicidio. Y luego se suicidan en un acto impulsivo y quizá trivial. Bueno, la mayoría no lo hace, sobre todo los que amenazan con hacerlo. Tengo un poema que se titula más o menos así, “Amenazando con hacerlo”, una réplica airada a los chantajistas del suicidio, la peor especie de depredadores que ha dado el maravilloso mundo de las relaciones emocionales entre personas, valga la redundancia.

Y, no obstante, el suicidio… Ah. Qué tentadora resulta la idea, ¿verdad? Qué acariciadora, qué consoladora incluso. Creo que la tentación del suicidio, la reflexión sobre el suicidio, ha salvado a muchos potenciales suicidas. ¿Por qué no fantasear? Es una salida… Es posible…

La idea racional del suicidio es exclusiva de los seres humanos, nos hace mejores, pues toca una parte humanísima de nosotros mismos: la acabación, la finitud. Somos más conscientes de nuestra finitud cuando pensamos en el suicidio que cuando pensamos en una muerte natural. Porque somos los únicos seres del mundo animal que se alimentan sabiendo por qué lo hacen, los únicos que han creado toda una teoría del amor a la hora de reproducirse, los únicos que saben que se van a morir. Y los únicos que saben que pueden morirse ahora mismo si quieren. Eso mi gata no lo sabe. Nana no tiene tendencias suicidas.

Yo tampoco, queridos. Me apeteció pensar en voz alta, sólo porque hoy he trabajado diez placenteras horas y me apetecía divagar, lejos de la atestada discoteca de Facebook. El suicidio es un tema literario porque es un tema humano. Reconozco que me obsesiona, desde un punto de vista teórico, no personal. Si alguien tiene una aportación y quiere dejarla aquí, desmentiremos la cruda realidad: que no hay vida fuera de facebook.

Tengo tanto que decir sobre este tema que me conformo simplemente con haberlo insinuado. Me dije: para. Paro. Tengo un libro que escribir al respecto. Toda mi poesía habla del mismo asunto, con subterfugios, maldita sea.

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Crónicas del hedonismo

¿Se puede ser pobre y gozar de la vida? Se puede. Debo la hipoteca, no tengo para ir al dentista, hace mil años que no sé lo que es ir a un restaurante o al cine, mi consumo de libros se reduce a los que me envían o saco de la biblioteca, cuento cada euro… Creo que soy el poeta más pobre de mi generación. Y no, no me importa confesarlo, por más que las exhibiciones de pobreza me parezcan tan lamentables como la ostentación de riqueza. Tuve bastante dinero, lo disfruté, las cosas cambiaron. Pero, en contraste con mi sentido trágico de la vida, soy bastante feliz.
 Hoy Eva me levantó poniendo muy alto “Crímenes imperfectos” en la Sexta, que tiene el efecto de disipar mi sueño. Por el tragaluz de mi cuarto entraba el sol. Zumo de naranja natural (5 kgs. de naranjas a 1 euro) y rosquillas (regalo de una alumna de Eva). Luego Eva me pidió que la llevara a comprar pescado a Isla. Fingí gruñir y protestar y la llevé, con la condición de no bajarme del coche (fui en pijama). La verdad es que fue muy agradable conducir bajo el sol y esperarla leyendo. De vuelta a casa me enfrasqué en una reseña sobre la poesía de Cavafis para una revista asturiana; la terminé, la corregí y la envié. Y aún me dio tiempo a hacer dos páginas de la traducción en la que estoy trabajando. A esta hora tardía aguardo a que Eva termine de hacer el pescado, que acompañaremos con una copa o dos de vino blanco de Valencia (1,20 euros la botella y mil veces mejor que el Diamante, que vale 4).
 Y entra una factura que me permite pagar esa hipoteca. Y la pago y el dinero se evapora. Y me espera una tarde traduciendo a Howard Fast mientras me fumo una pipa. Y mañana volverá a hacer sol. Me siento rico.

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One more poem

Hoy, bajo el sol del Andévalo, escribí mi segundo poema del año. Un poema en apariencia trivial y en el fondo tremendamente visceral y gamberro. Sólo lo ha leído Eva, dubitativamente. Como poeta ella misma, se desconcierta a veces, igual que los poetas. Las otras dos personas que leían mis poemas recién escritos no lo hacen más.
Y, tras la euforia inicial de la escritura, el vacío de la escritura. Se escribe a costa de cavar un agujero en el propio pecho: das al poema la energía que necesitarías para todo lo demás. Esta tarde me cuesta lo indecible concentrarme en el trabajo. Por suerte, pasa pronto. No es sano, ni necesario, obsesionarse con la escritura más de lo debido. Pero es curioso que este oficio –si realmente te lo tomas en serio- pese tanto, lo mismo cuando escribes que cuando lees. La diferencia es que la lectura llena y la escritura vacía. Lo primero es una soledad compartida. Lo segundo es la soledad.
Y no, no es obligatorio escribir, para tanta queja. Tampoco es necesario vivir. Dile al náufrago que no viva, que suelte el madero. Dejarse ir es más fácil.

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Primer poema de 2014

Como a mi amigo Miguel Ángel Concepción, a mí también me gusta trabajar al aire libre. Esta mañana, mientras Eva daba su clase en el colegio de El Granado, yo (que sólo iba de chaffeur) me senté en una terraza soleada y escribí casi del tirón mi primer poema del año, ayudado por varios cafés y un poco de tabaco (ese pensativo aliado de los poetas). Es además uno de mis mejores poemas (lo cual no es decir mucho). Así que estoy de enhorabuena y lo celebraré esta tarde trabajando como un negro en la traducción en la que estoy embarcado. Extraños placeres.

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Más de “Una pesadilla con aire acondicionado”

En Radio 5 de RNE, Esther de Lorenzo comenta durante más de 7 minutos “Una pesadilla con aire acondicionado” (Navona), de Henry Miller, y en ningún momento se molesta en citar el nombre del traductor.
 http://mvod.lvlt.rtve.es/resources/TE_SBIBLI/mp3/9/5/1393600325359.mp3

Si lo ha hecho Paco Huelva en Luz de Levante. Muchas gracias.

http://www.luzdelevante.com/?p=72030

 

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Gazapo poético

Esta tarde, en “El último hombre vivo” (úna película que me encanta), Charlton Heston recitaba unos versos de T. S. Eliot. Dijo: “Por fin nos iremos de aquí, de ‘el valle de las ratas’, donde los muertos dejaron sus huesos”. Hay un error de traducción muy obvio en el doblaje: Eliot escribió “Rats’ alley”, el callejón de las ratas, no “Rats’ valley”, el valle de las ratas. Me encanta pillar estos gazapos poéticos.

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Por qué no podemos

El mejor artículo que he leído últimamente sobre Podemos, desde la izquierda, lo firma Xabel Vegas en Público. Lo suscribo al cien por cien. Aquí el enlace:

http://blogs.publico.es/xabel-vegas/2014/02/17/por-que-no-podemos/

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Vargas Llosa

Una de las bestias negras de la izquierda (ese espacio al que creo pertenecer) es Mario Vargas Llosa, alguien a quien, sin embargo, yo admiro sin ambages. Y no sólo por su extraordinaria literatura (esto sobre todo) sino también porque representa algo que se echa mucho de menos en España: una derecha civilizada que sí hay en otros lugares de Europa. Me refiero a que por ser liberal en lo económico (que no deja de ser una forma de analizar la realidad y buscar soluciones tan respetable como otras, aunque yo no la comparta) no hace falta ser un meapilas y un beato intolerante. Otro tanto podría decirse de Celia Villalobos, si bien la tónica en el PP es más bien el modelo Opus (Gallardón, Trillo, Fernández Díaz…). Vargas Llosa se ha manifestado claramente a favor del matrimonio homosexual o de la legalización de la marihuana, por citar sólo dos ejemplos de tolerancia y sentido común. La verdadera derecha chunga es aquella contaminada por el discurso de los obispos y una moral heredada del nacional-catolicismo. Una derecha de misa y rosario. Vargas Llosa está en las antípodas de todo eso. Hay muchas cuestiones, muchas, en las que no estaría de acuerdo con él. Pero no es lo que yo llamaría una bestia negra. Para este deshonroso título sobran candidatos mucho más cualificados.

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Letras al peso

La editorial Isla de Siltolá quiere publicar esta primavera una antología de mi poesía, con mi propia selección. Así que me he puesto a hacer eso tan expuesto que es releerse a uno mismo. Y primer descubrimiento: entre lo publicado en libros y los inéditos, mi obra completa asciende a 112 poemas. Algunos pensarán que es muy poco. Hay poetas más jóvenes que empezaron a publicar después que yo y que probablemente doblan o triplican esa cifra. Conozco algunos que la multiplican por diez. A mí en cambio 112 poemas me parecen demasiados.
 Hace tiempo, alguien cuyo nombre no diré pretendió descalificarme argumentando que, puesto que mi obra se leía entera en una tarde, no tenía derecho a considerarme poeta o escritor. Es el problema de medir la literatura al peso, como si fuera chatarra. Ese sujeto contraponía el ejemplo de un poeta de mi edad que había publicado algo así como veinte o treinta libros en el mismo periodo. Como no valía la pena discutir, me ahorré sugerirle que el tal poeta no hacía sino escribir variantes del mismo poema una y otra vez y que cada libro suyo era intercambiable por el anterior y por el siguiente. No le hubiera convencido de todas formas. Para él, cuanto más bulto, más poesía. Supongo que el hombre también habría dicho que Juan Rulfo era una mierda, puesto que sólo publicó dos libros. O Gil de Biedma, que escribió muy poco. (No me estoy comparando).
 En fin, por lo menos traductor sí debo de ser, con casi cincuenta libros en cinco años…

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Otro poema de Pelayo Fueyo

pelayo-1 La alegoría, lo arcano, la paradoja, el secreto encerrado en una caja cuyo contenido sólo podemos conjeturar… Con esos materiales construye Pelayo Fueyo (Gijón, 1967) sus poemas, que parten siempre de la realidad cotidiana para indagar luego sus misterios significativos, todo aquello que no se aprecia con un vistazo. Unos pocos símbolos se repiten de continuo: el espejo, el reloj de arena, la rosa, el guiñol… Objetos y formas que sirven para tratar de explicar la infancia o el encuentro amoroso, que se convierten en vehículos para un conocimiento más hondo de la existencia y sus asombros.

Os dejo con un poema suyo, perteneciente a Parábola del desertor (Madrid, Hiperión, 1997). La imagen es de un gran fotógrafo, Carles Mercader.

LA VELA

Después de nuestra muerte, seremos esa vela

que encienden los amantes por el amor eterno.

Yo seré el cirio erguido que reciba tu fuego

como un himen de luz en una noche densa.

cambiarás de forma cuando tiemble la llama,

y hervirá tu dolor en mi chorro de esperma.

Yo habré de confundirme por ti pero contigo,

y habré de sorprenderte en el último instante:

cuando ella suspire, o él vierta alguna lágrima,

o se acabe este cabo y se enciendan sus cuerpos.

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La reunión que no fue

Hace unos tres o cuatro años, en el transcurso de una larga sobremesa en un restaurante de Portugal, varios amigos empezamos a darle vueltas a la idea de reunir en un encuentro o congreso o similar a los poetas de la generación del 70: Sánchez Rosillo, Miguel d’Ors, García Martín, Abelardo Linares, Paco Bejarano, Villena, etc. Pensábamos en lecturas, ponencias sobre sus obras respectivas, alguna publicación… Los de la sobremesa de copas y tabaco éramos Eva Vaz, Rafael Suárez Plácido, Francisco (Pisco) Lira y yo. Como tantas cosas, el proyecto se quedó ahí. Las buenas ideas se pierden por mil motivos y mil ocupaciones. Ahora, con la muerte de Vicente Sabido, de Juan Luis Panero y de Fernando Ortiz, supongo que el encuentro quedaría ya muy cojo, y nunca se hará. O no lo haremos nosotros, aunque la idea sigue siendo buena. Las labores de organización y, sobre todo, financiación, son hoy en día más difíciles. Hubiera sido un gran acontecimiento. Lástima tanta.

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El enero más triste

Primero desaparece Juan Gelman, luego José Emilio Pacheco. Y ahora, con dos días de diferencia, se van Fernando Ortiz y Félix Grande, otros dos poetas enormes. Con Fernando me escribí algunas cartas, de discípulo a maestro, y nos intercambiamos libros pero no llegamos nunca a coincidir. Con Félix tuve más trato y era siempre encantador. Oirle hablar -sobre poesía, sobre flamenco, sobre su infancia- era una experiencia que no se olvida. Tenía una voz extremadamente grave y sosegada y sabía contar. Se quedaba uno hipnotizado.
 Sus obras respectivas se quedan con nosotros. Leed “Vieja amiga” y leed “Biografía”. Para que ellos sigan vivos y nosotros también.

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Un poema de María Polydouri

polidoury0001 Nada o casi nada sabíamos en España de María Polydouri (Kalamata, 1902-Atenas, 1930), aunque en su país natal es una referencia imprescindible. La aparición de “Los trinos que se extinguen” (Vaso Roto), en edición bilingüe del también poeta Juan Manuel Macías, viene a corregir esa injusticia. Entre el amor y la muerte, el fatalismo y la celebración, la poesía de Polydouri, truncada prematuramente, mantiene un aire de intenso romanticismo sin dejar por ello de ser nítidamente moderna

FIESTA

A una fiesta me invitaron los camaradas.

No rehúso. ¡Iré para olvidar!

Me pondré mi vestido rojo

y de mi propia belleza tendré celos.

Al muerto que guardo en mi interior, con orgullo

y cariño, también lo llevaré del brazo.

Seré jovial y misteriosa;

seré una enviada de la Guadaña.

Los camaradas, condenados a muerte, aunque beban

vino en su fiesta, no se emborracharán.

Una maldición estará con ellos,

mas yo seré hermosa y no habrán de sospechar.

Después pedirán una canción, si acaso

esperan una pálida alegría;

pero mi canción será tan cierta

que quedarán confundidos y en silencio.

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Carlos

En esta noche me gustaría emborracharme o ver una película de Jerry Lewis o hablar sin parar de tonterías o enzarzarme en una discusión política en Facebook de esas de tres horas. Cualquier cosa que no haga pensar. Hoy ha muerto Carlos. Era de esperar pero no tan pronto. Hace tres meses dio su “última barbacoa”, pero no porque pensara morir sino porque pensaba quitarse de la carne, del alcohol, de todo. Creía que viviría si se cuidaba. Quería vivir. Fuimos siete personas en un jardín al sol, felices. Para mí fue su última barbacoa. Qué bien asaba la carne el oriental.

Casi siempre hablábamos en inglés, puesto que Fran y Dominic y casi todos sus amigos eran British. Charlábamos de literatura y de cualquier cosa. De política. Se podía hablar con él. La última vez nos puso música uruguaya, imprimió poemas. La Mala no nos ha dejado más tiempo para hacernos amigos. Sólo unos meses, un año, algo más, puedo contar.

En esta Isla en la que no se muere nadie, ya se han muerto demasiadas personas.

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Un poema de Natxo Vidal

natxo-vidal0001 Irónico y sentimental, dotado para el humor absurdo y siempre capaz de ver el reverso de lo cotidiano, Natxo Vidal (Monóvar, 1978) logra en “La niña que jugaba a la pelota con los dinosaurios” (Huerga y Fierro) un libro bastante insólito (algunos poemas llevan nota explicativa e ilustraciones) en el que se conjuga lo experiencial con las alusiones constantes a la cultura contemporánea, la literatura, la música y el cine. Os dejo con un breve poema de amor patriótico.
Tú eres
el único país que reconozco,
algo así
como un montón de mapas desplegados
encima de mi cama.
El hueco entre tú y yo,
cuando duermes conmigo,
la única tierra
que ansío conquistar.
Es poco práctico:
en ninguna embajada reconocen
tu visado. No pasa nada:
de todos mis amigos soy el único
que se mete en la cama
con un país entero.
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