Comunista de piscina

Hace unos días entregué mi traducción número 50, La casa en los confines de la tierra, de William H. Hodgson, novela que publicará en breve Hermida Editores. Cincuenta libros traducidos. No está mal, ¿eh? Por eso siempre digo que, aunque he publicado poca poesía, si cuenta lo publicado en cualquier género, debo de ser el autor más prolífico de mi generación.

Pero nada de vacaciones. Ya he empezado la número 51, una biografía de Dalton Trumbo, de quien traduje el año pasado Johnny empuñó su fusil. Este otoño estrenan una película sobre la vida del inmenso guionista y escritor y la editorial Navona se ha apresurado, con buen tino, a comprar los derechos del libro.

¡Y qué vida! Represaliado por el Comité de Actividades Antiamericanas, pasó casi un año en la cárcel por desacato (se negó a delatar a sus compañeros izquierdistas) y fue incluido en la infame lista negra de Hollywood, lo que no le impidió escribir guiones geniales (bajo seudónimo) y ganar dos Oscar que no pudo recoger. Vacaciones en Roma, Éxodo, Espartaco, Papillón… La lista de sus películas es interminable. Y, por encima de todas, Johnny empuñó su fusil, la novela que sigue siendo el más terrible alegato anti-belicista de la literatura americana y cuya adaptación al cine dirigió él mismo.

Tengo por delante casi 300 páginas, así que me parece que voy a pasarme el verano en compañía de Dalton Trumbo. No me parece mal plan. Por ahora, con este calor, voy del teclado a la piscina y de la piscina al teclado. Y como esto lo leen mis compañeros de I love IU, me apresuro a aclarar que donde vivo las piscinas van en el lote con la casa y que vivir aquí es más barato que hacerlo en un estudio interior de 20 metros en la periferia de Madrid.

Lo que me recuerda que a algunos de los represaliados por McCarthy (como el propio Trumbo) les llamaban, con muy mala baba, “comunistas de piscina”. Ciertamente, eran algunos de los más sobresalientes (y mejor pagados) guionistas y directores de Hollywood. Pero esos “comunistas de piscina” lo perdieron todo por negarse a traicionar a sus compañeros y a sus ideales. Así pues, si alguien quiere llamarme “comunista de piscina” lo aceptaré como el mayor elogio.

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5 comentarios en Comunista de piscina

  • Ra

    Ahoj.
    Comunista o consumista???
    Besinos Ra

  • ¿Cuándo me viste a mí el más mínimo rasgo consumista?

  • pedrete

    Yo, en cambio, soy un ferviente (acaso excesivo) partidario del consumismo. Como pueden certificar quienes me conocen, no es raro que el que esto escribe sea visto año tras año con-su-mismo pantalón, jersey y muchas otras cosas. Consumismo puro, como se ve.

  • Pues entonces nos parecemos. Yo tengo la misma ropa desde hace años. Es toda igual y siempre voy vestido del mismo modo.

  • Querido José Luis:
    Estoy terminan,do de leer “El hombre que amaba a los perros” de Leonardo Padura, y, si alguien quiere perderse en la definición correcta de lo que debe ser un comunista, que se lea esta magnífica novela y puede que llegue a la indefinición más absoluta del tal concepto. Como todas las etiquetas.
    Dicho eso, estoy dispuesto a certificar que tú eres un buen comunista.
    Recibe un abrazo y a por el 51.
    Besos para Eva, y para ti.
    ph

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