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In memoriam Rui Costa

rui-costa11 No tenía mucha amistad con Rui Costa (1972-2012) pero las veces que nos encontramos fueron con cordialidad y simpatía. Me había gustado mucho su poemario El desayuno de Carla Bruni (O pequeno almoço de Carla Bruni), cuya traducción al castellano era obra de otro amigo, Uberto Stabile. La última vez que nos vimos fue en Gijón, en el Salón del Libro Iberoamericano, con una divertida anécdota que ya he contado en alguna parte. Resulta que participábamos en un recital varios poetas de distintos países. Rui quería leer su poema en el portugués original y que alguien leyera a continuación la versión española. Y se le ocurrió pedirle el favor a Eva Vaz.
Yo estaba entre el público y, cuando Eva empezó a leer, vi que Rui ponía unas caras muy raras, entre la estupefacción y el pánico, pero sin atreverse a decir nada. Al terminar el recital, me acerqué a él y le pregunté qué había ocurrido. Me dijo riéndose: “¡Tío, que se lo ha inventado todo! ¡Lo que ha leído casi no tiene nada que ver con el poema!”. Eva, compungida, alegó con inocente desfachatez que había poca luz, que no se distinguían bien las letras, que tuvo que improvisar. Al final nos partimos todos de risa, Rui el primero.
Luego, en la comida de todo el congreso, nos sentamos a una mesa aparte, alejada del mundo, Eva, Miguel Rojo, Alejandro Céspedes, Rui y yo, una pequeña constelación de hermosas almas perdidas, y bebimos mucho vino y hablamos de todas las cosas y fue uno de los banquetes más felices que recuerdo. Me vienen a la memoria otros momentos con Rui, tomando copas, hablando de esto y aquello, y me da mucha pena: era aún muy joven y tenía mucho talento. Ojalá nos hubiéramos conocido más. Ojalá algo hubiera podido hacerse que cambiara este desenlace tan triste, quizá evitable. En aquella comida, aquel pequeño grupo, esos happy few, pensábamos que una vida era posible. Estábamos equivocados.
Os dejo con un poema de Rui Costa. Creo que se entiende bastante bien, y si no es así decídmelo y lo sustituiré por la traducción de Uberto.

SENHORA DE LONDRES ESCOLHENDO LIMOES

Não, nem todo o limão é amarelo quando
A mão de alguém o toca e humaniza, pequeno deus
Aos tombos do céu de um pensamento manual e
Exigente. Às vezes, quando a sede não é muita,
Um do fundo é erguido à altura do olhar e então,
Por mágica rotação da sorte que nos astros se reflecte,
Encontra uma outra luz na mão que o recebe e deposita
Em morada assaz prosaica e de plástico. Na vida,
A caminho do futuro que ele nunca saberá onde fica,
O limão continuará a ser inteiro
E o seu sumo continuará a ser sumo,
Pela mesma sábia razão por que a história dos homens
É sempre muito maior do que eles.

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4 comentarios en In memoriam Rui Costa

  • Ra

    Ahoj,
    que pena de chaval, majo muy majo, recuerdo su cara y su conversación sobre harinas y azúcares lusos…
    Besinos, Ra

  • Oh, lo siento querido.

    No lo sustituyas, pero ¿puedes añadir la traducción, por favor?

  • No lo conocía. Pero sí recuerdo haberte oído contar la anécdota de la lectura con Eva (no me quedé con su nombre entonces). Qué lástima que se muera alguien tan joven; más aún, un poeta de talento.

    Un abrazo

    Ernesto

  • Josefa Virella Trinidad

    Es cierto,como comenta Miguel Carvalho”As àguas nao levaram o poeta,nem o misterio.Nem as palavras”.
    Rui se nos queda en el corazón, en las cosas y gestos cotidianos, con la nostalgia de su ausencia personal, de todo lo que aún quedaba por hacer,de lo que no dijimos…
    Un beso donde estés amigo,poeta,hermoso ser humano.

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