Ha muerto una de las personas más cordiales y queribles que se podían encontrar en el mundillo literario español. Cuando ahora pienso en Félix Romeo, le recuerdo brindando, expansivo, jovial. Le echaremos de menos.
Nos veíamos de pascuas a ramos, en esas idas y venidas de la literatura, en Madrid, en Oviedo, en Zaragoza… Conversar con él era una experiencia deslumbrante. Parecía habérselo leído todo y tenía un olfato literario y una curiosidad como he visto pocas. Era también un hombre generoso, que se ocupaba de la obra de los otros más que de la propia. Y era el autor de uno de los libros más emocionantes que haya leído sobre la amistad y sobre la muerte: Amarillo. Leedlo para tener una prueba de su inmenso talento como escritor.
Siempre nos reuníamos alrededor de una mesa, comiendo y bebiendo bien. En cierta ocasión, en Oviedo, yo quería hacerle una entrevista para el periódico en el que trabajaba entonces. Él hizo un gesto que quería decir: “Déjate de entrevistas y vamos a darnos un festín”. A los postres se nos unió Xuan Bello y las horas pasaron tan alegremente que ni Xuan ni yo volvimos esa tarde a la redacción. Casi nos cuesta el empleo pero valió la pena. Estar con Félix era un placer. No querías irte: querías seguir allí, hablando interminablemente.
La última vez que le vi fue en Huelva y fuimos a cenar con Eva Vaz. Félix estaba feliz, enamorado como un loco, con muchas ilusiones. Nos hicimos confidencias como si fuéramos adolescentes. Y brindamos por todas las cosas buenas del mundo. No mostraba fácilmente su parte atormentada. No era impúdico. Él quería ser ese feliz. Ahora comprendo todo.
Un corazón se ha parado y no era un corazón cualquiera. Hoy es un día muy, muy triste. He perdido a un amigo.






Siempre grande Félix. ¡Qué gran pérdida!
Recuerdo “Amarillo” como un hachazo. Literario y personal. Era el libro de un hombre bueno.
Una gran pérdida.
Era absolutamente encantador y sincero. Una persona con la que las horas se te iban. He conocido pocos escritores con tanto carisma y tan cultos y tan dotados para la vida.
Abrazos a ambos.
Por si te sirve de algún consuelo, un cálido abrazo desde Mérida.
Aquí he dejado en su memoria este pequeño homenaje: http://eljuegodelataba.blogspot.com/2011/10/felix-romeo.html
Elías
Sí señor, una gran pérdida. Me he enterado en la tertulia; fue recordado con buenas palabras.
Lamento muchísimo la pérdida. Un fuerte abrazo, José Luis, más que nunca.
Gracias. Todo esto es un homenaje a Félix. Elías: un abrazo grande y a ver si nos vemos.
(Por alguna razón, no sale firmado. Este es un mensaje de JLP).
Hay miradas que lo dicen todo. Y en la foto de tu amigo más que nunca. Bonito homenaje. Abrazos.
Un hombre culto, sencillo, motivador.
Siempre recordaré los momentos compartidos a través de “La Mandrágora”.
Era demasiado joven para morir….