¿Qué es un blog? Depende del blog. Los hay elevados y fútiles, los hay cotidianos y los hay intensos. Los hay que tratan de literatura y los que sólo dicen secretos domésticos y banales (que no son secretos). Como el mío. ¿Os gusta este blog? Imagino que entráis por algo. Buen rollo. Los mundos de yupi. Es este un Caín de lo más guay.
¿Alguien se saca fotos cuando está deprimido, triste, hundido? ¿Cuando odia al mundo? ¿Cuando se siente miserable? No os preocupéis. Eso nunca se verá aquí. Yo sólo me saco fotos cuando soy feliz.
Pero este post no trata de mí, sino de alguien que intenta ser feliz y contarlo. Sin nombres. Se dará por aludido leyéndolo aquí, y algunos más tendrán la intución de averiguar quién es. Poeta, claro. Muchos de mis amigos están en la literatura. Pero hablamos de su blog. Siempre de buen rollito, siempre dando el tipo. Él no baja la guardia. Tiene un excesivo sentido del decoro: la desolación le parece impúdica. Aunque su poesía es desoladora.
Frío, frío: no es asturiano. Ya no.
Quién sabe cómo morirá, quién sabe cómo moriremos todos. Pero este morirá agarrándose a la vida con los dientes y con las uñas, frenético, como un animal. Chaval, tú nunca vas a suicidarte. Sé que estás leyendo esto. No aprobaré tus comentarios, hermano.
No estás viviendo bien, alguien tiene que decírtelo, pero eso ya lo sabes. Aprecio tu delicadeza: por lo menos no tratas de cargarnos con tu muerto. No nos torturas con tu autocompasión, que es lo habitual. Gracias. Valoramos mucho eso. Creo que tus otros amigos –a estas alturas este post ya es transparente- lo agradecen como yo.
¿Seguirás escribiendo poesía? Cuento con ello. Pero, sobre todo, ¿seguirás escribiendo un blog? ¿Con felicidades y no con tristezas? ¿Con afán y no con desánimo? ¿Para reir y reirnos contigo y de ti y tú de nosotros, en vez de que te pongas a llorar, bua, bua, como una nenaza del nuevo romanticismo?
Nenu, sabes que te quiero. Y estas son palabras privadas que te dirijo en público. Otro día pondré un poema tuyo. Me consta que te gusta mi poesía. Es recíproco. Sólo quería darte las gracias por ser entero, sólido. Por tu decorosa alegría. Te juro que yo tampoco me haré fotos estando triste.
Aunque sé que el de verdad es el de los poemas, que miras a un lado silbando, que no quieres que nos preocupemos. Qué tonto eres, qué cabrón.
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Son las 5:12h del insomnio. Conozco a ese animal. Sé cómo aúlla. Su pelaje. Su paradógica entrega a la eternidad. Su forma cómica de sobrevivir. Su metafísica de juguete, su pasión y su tendencia a la trascendencia. Ese animal jura ser feliz (mientras saca una pastilla de una caja y sonríe creyéndose dios con tantos psicotrópicos a mano). Es un animal extraño, difícil. Puede que la ansiedad lo vaya matando despacio pero certeramente. Puede, incluso ser una buena persona.
Por dios, callad a esa especie animal. Está vivo y ha de esperar su turno. Cállenlo, resulta cansina y molesta su forma de quejarse. Debería salir al sol y sonreír. Lo intenta.
Ese animal del que hablas me recuerda mucho a otro animal que yo conozco, sin embargo, no creo que se trate del mismo.
Me ha gustado lo que le dices. Ojalá hubiera sabido decirle yo a “mi animal” lo que tú le dices al tuyo.
Buen domingo, José Luis.
Un abrazo.