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INVISIBLES SEMÁNTICOS

24/Agosto/2010 | ¿Comentarios?

Es lo que tiene ser invisible: que te puedes colar en cualquier sitio sin que te vean, hasta en la semántica.

Fijaos: quizá por las calores nocturnas, quizá por desvaríos míos (rimante dúo, je), el otro día cacé a un Invisible. No diré cuál, que en verano todos tenemos derecho a más intimidad, habida cuenta la ligereza de ropas y el aspecto pringoso que nos confiere el sudor.

El tío estaba leyendo un libro que se había descargado de internet, concretamente EL ESPEJISMO DE DIOS, de Richard Dawkins, cuando largó unas palabrotas y se puso a gemir como un político cazado en caso de corrupción. Puede que el jaleo que formó -sillón desplazado enérgicamente, tortazo a la mesa (al ordenata no, que cuesta dinero), etc …- fuera el que me hiciese detectallo. Y allí estaba, tecleando furioso unas líneas contra la web de donde había descargado el libro. Decían:

“He descargado el libro e intento leerlo, pero es terrible la redacción “castellana” que el traductor le ha dado: puro anglicismo todo el texto, signos mal empleados como los “;” a cientos en donde debería haber una coma, guiones “viudos” también donde debería haber una coma, palabros como “conversamente”, “abandalizados”, “iliterados”, … o palabras mal usadas como “evidencia” por prueba, “experticia”, “mistificado”, etc,etc…

Está bien que un traductor sepa inglés, pero ¿no debería saber también castellano a la hora de redactar? ¿No hay un corrector de estilo? Es una pena.

Mañana correré a comprar la edición de Espasa Calpe en la que figura otra traductora (espero que sepa castellano).”

Tras tomarse un delicioso refresco a base de excelente vino blanco, gaseosa de limón sin azúcar y hojas de yerbabuena, cuya caída en el vaso y levitación de éste observé fascinado, como siempre que vigilo a un Invisible, la cara le cambió y se le convirtió en puro cachondeíto (no me preguntéis cómo le puedo ver la cara a un ser invisible, que ya teníais que saberlo, dada mi experiencia: el sonido de los músculos, el chasquido de la lengua, el roce de los párpados delatan los cambios faciales, naturalmente partiendo de la base de que el rostro es conocido). ¿Y porqué ese cambio? Pues porque, conocedor del asco que otro Invisible le tiene a las palabras poco usuales, le tecleó un e-desafío:

“… que me traduzcas estos palabros que, seguro, que te gustan una jartá:
delusión, conversamente, abandalizados, iliterados, experticia, mistificado,
últimos hallazgos de mi caletre lector”.

Y un par de días después, el Invisible desafiado contestole con el problema resuelto. Leed, leed y olvidaos de diccionarios y traductores:

delusión….tambie se vive
conversamente…mi mente no está pa eso. sólo piensa en sexo.
abandalizados…como los H.P de los municipales, que pa multas no gano.
iliterados…ni literas ni hostias, a los políticos a dormir en piedra dura en la ría.
experticia…dicese que la leticia la chupa de la hostia.
mistificado…como san juan de la cruz, que se las hacia con las dos manos y tres al día. Como para no ver a Dios.”

(Reproduzco sic para que conserve su frescor, su frescura y su gracia).

No me negaréis que, desde agora, la semántica no es invisible. ¿O los Invisibles son semánticos?

(He aquí al Invisible/1 escribiendo el e-desafío al Invisible/2)

HOMENAJE FAMILIAR A SARAMAGO

3/Agosto/2010 | ¿Comentarios?

Al mes de su muerte, la familia granadina del escritor se reunió en Nívar/Granada para rendirle un homenaje bajo el lema “A luta continua”. Hubo un recital entrañable del cantautor Jolís acompañado de Tato Medina, amigos de la familia Del Río. Pinchando en la foto podéis acceder al recital.

Tato Medina, Jolís, Pilar del Río (viuda de J. Saramago) y Antonio del Río.

LOS INVISIBLES EN PELIGRO

29/Julio/2010 | 1 comentario

Quienes hayan seguido los avatares de mi curiosidad sobre el grupo de personas invisibles que un día detecté, sabrán que son gente un tanto especial. Basta leer su manifiesto y conocer algunas de las actividades que han desarrollado en los dos últimos años. No sé cuál de dichas actividades lo habrá motivado, pero ya hay una prueba contundente de que el mundo los investiga e, incluso, alguno de los agentes secretos ha llegado a definirlos. Véase la imagen, ya pública, posiblemente equivalente al clásico “wanted” de las pelis del oeste.

pantallazo

El cartel, de entrada, es un tanto ambiguo, ambivalente: dice que “los animales de Huelva …” ¿Cuáles: los agentes investigadores, los gatos domésticos, los caballos rocieros, quienes ensucian las calles, los que abusan del poder, los promotores inmobiliarios …?

A mí no me queda claro si los animales del documento son algunos de los citados en el párrafo anterior o los propios Invisibles que, por otra parte, pueden ser jinetes que no se ven, claro. Así, el caballo rosillo llevaría al Invisible de más peso, el oso barbudo, mientras que el bayo o ruano portaría al de las gafitas y pelambre del mismo tono. Pero también puede ser que se muevan entre ellos; o que no estén …

Los otros animales que se ven, de tonos entre azulados y verdosos no sé si son zorros, o zorras -seamos paritarios-, quizá perros o perras, y puede que estén acosando a algún Invisible. Mas vista la belleza de la imagen así como su perfección técnica, todo sea dicho por muy investigador que sea su autor, pasemos al mensaje en palabras:

Tacha a los Invisibles de “peligrosos, muy peligrosos, peligrosísimos”, ¿porque no ven fútbol, ni siquiera la final de “la roja“? Es igual, lo cierto es que resaltada contundentemente queda la supuesta peligrosidad. Pero veamos, ¿no es más peligroso el que lanza una botella al árbitro que quien no va al fútbol? ¿O el que le entra en plancha al adversario? ¿Cómo admitir la peligrosidad de unos seres que se reúnen para hablar de todo, menos de lo que se excluye en su manifiesto?

No sé de donde concluye el autor del informe gráfico que dichas personas se reúnen clandestinamente. Se reúnen -él los ha detectado, como en su día yo lo hice- con su invisibilidad puesta, lo que no quiere decir que sea clandestinamente. Es más, una prueba irrefutable de que no son seres peligrosos es que no se reúnen con un burka puesto ni con un casco de motero o de GEO, antes al contrario, por quitarse, hasta se han quitado el cuerpo y por eso no les vemos. ¿Habrá que legislar que no se puede uno quitar el cuerpo o será legal ir por las calles con un burka o traje de tuareg, pero con el cuerpo quitado?

Pues bien, dadas las cicunstancias “europeístas” actuales,

“” …documento 8570/10, que da vía libre para que se pueda vigilar –o sea, espiar- a cualquier ciudadano o ciudadana de la UE que pueda ser sospechoso de radicalización, no que sea terrorista, que eso ya está legislado, sino a todo aquel que tenga puntos de vista radicales, como ‘nacionalistas’ o ‘antiglobalización’”.

(Ver: Casandra, Diagonal, y  el documento completo, aquí),

¿podría concluirse que Los Invisibles, visto el manifiesto y conocida su trayectoria son esa gente peligrosísima y clandestina, investigable, fichable y puede que perseguible?

A vuestro sabio criterio lo dejo, pero lo que sí parece claro es que les ha entrado el canguelo propio de toda víctima de espionaje y se han licuado: algunos en Punta, otros en paisajes serranos, y puede que haya quien se esconda bajo la cama. Lo cierto es que ahora ni yo los detecto.

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Nota: el documento gráfico ha sido creado por el ínclito y nunca bien ponderado artista D. Manuel Calvarro, y publicado en EL Mundo/Huelva el día 18/07/10 (¿casualidad lo de la fecha o premonición?).

¡RECORD INVISIBLE EN LA ERA ROJA!

13/Julio/2010 | 3 comentarios

Los Invisibles son seres especiales. Protagonizan hechos insólitos, normalmente por su propia condición de invisibilidad, pero se ve que ésta imprime carácter -que diría un teólogo- porque, a veces, incluso sin haber ingerido la pócima que la propicia y produce, los Invisibles, con su aspecto de personas normales (bueeeenooo …) viven experiencias impensables en otras criaturas. Por ejemplo:

Ayer, 12 de julio de 2010, primer día de la Era Roja, víspera del martes 13 de julio del mismo año, un Invisible salió de su casa con aspecto normal (bueeeenooo …), habló con varias personas, algún que otro persono e ignoro si con algune persone, durante varias horas matutinas. Concretamente, habló con un endocrinólogo jubilado, una médica de urgencias, una abogada, una contabla, un comerciante chino, dos vendedoras de lámparas, una asistenta; saludó sin pararse a algunas otras personas, volvió a su casa y tras la siesta acudió a una minireunión de comunidad de vecinos, vecinas y puede que vecines para, al concluir, marchar al cubículo de los Invisibles.

Pues bien, desde las 10 de la mañana, hora de la salida, hasta las 7 de la tarde en que se reunió con los otros Invisibles, ¡¡NADIE LE HABLÓ DE FÚTBOL!! Y era 12/7/10, primer día de la Era Roja, víspera de un 13/martes en que puede ocurrir cualquier cataclismo (dicen).

Naturalmente para el libro Guinness ése. Cosas de mucha menos envergadura se han registrado en tal biblos.

¿Quizá se debe el milagro a que habló fundamentalmente con mujeres, en general mucho más inteligentes que los hombres? Podría argüirse que, conociendo la opinión de tal Invisible sobre los “eventos” deportivos, la delicadeza femenina no querría molestarle dada su bonhomía; pero no, ninguna de las personas citadas sabía nada de sus gustos o aficiones y jamás habían parlado de dichas materias; ergo, es un milagro, un record.

Los Invisibles abordaron, desde un punto de vista más bien sociológico, este milagro y la base de partida para considerarlo como tal: el comienzo de la Era Roja. Lo más destacado del debate fue que alguno, quizá por haber abusado de la gaseosa o el descafeinado, llegó a considerar positivo que la gens se ilusione con estos productos de las mafias,

(http://www.elmundo.es/mundodinero/2009/07/01/economia/1246466141.html
http://real-sociedad.primeran.com/es/internacional/1082-futbol-un-negocio-corrupto.html
Éste es el informe oficial de la OCDE (en inglés):
http://www.fatf-gafi.org/dataoecd/7/41/43216572.pdf)

lo que a mí me produce un cierto desasosiego. Aplicando tales argumentos, ¿concluiríamos que son buenas la trata de blancas o el turismo sexual con menores, porque ello da placer a muchos hombres? ¿O las guerras, porque crean riqueza a ciertos estamentos sociales? ¿O … ?

Ahí me quedo. Lo que sí parece haber resultado de todo este asunto es que, por fin, la juventud española se moviliza para luchar contra los efectos de la crisis. Sea bienvenida, por tanto, la milagrosa Era Roja.

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AGRADECIMIENTO

7/Julio/2010 | 1 comentario

Hace unos sesenta años fui consciente de que los futbolistas son mercenarios que no “defienden los colores” de una ciudad ni de una nación sino que se ganan un sueldo, ya que, siendo un crío, vi a escasos metros de mí cómo el que más admiraba yo, cuando la muchachada le daba gritos de ánimo, con cara de cabreo dijo: “a mí, que me paguen lo que me deben”.

Desde entonces, aún gustándome, vi el fútbol de otra manera. Incluso algunas veces disfruté viéndolo (un mundial en Méjico, con Pelé, Garrincha y otros por el estilo), pero cuando se impuso lo del cerrojo el aburrimiento devino cósmico, hasta el punto de que, viendo en la tele un partido del equipo de mi ciudad, me dormí.

No sé exactamente las fechas y no merece la pena tirar de hemerotecas, pero conservo imágenes y sonidos de la falsedad del concepto llamado “espíritu deportivo”, por ejemplo: Di Stéfano echando al suelo el botellín de agua cuando otro de su equipo -creo que Miguel Muñoz, aunque no podría jurarlo ahora- se lo pide y éste, sumiso, recogiéndolo para refrescarse él; entrevista radiofónica a un seleccionador nacional ante un partido en el que tenían que ganar por 13 goles de diferencia para clasificarse en no se qué: “si hay que dar leña, daremos leña”; regalos de partidos al R. Madrid, especialmente por un árbitro llamado Ortíz de Mandíbil: en Los Cármenes, uno, que vi con mi pandilla (el mismo partido del botellín citado arriba); en el trofeo colombino, frente al Sao Paulo, un escándalo jocoso para los asistentes.

A modo de coña, y por hacer pensar e incordiar un poco, adopté la costumbre de invitar a los cafés de cada lunes a colegas y clientes para celebrar las derrotas del Madrid, hasta que casi me asesinan los camareros de una cafetería. Y morir por eso …

En el ámbito doméstico celebraba esas derrotas llevando a casa una docena de pasteles por cada gol encajado por los merengues** en sus derrotas. Tuve que dejarlo por aquéllo de los engordes, pero mi prole me lo reprochó.

Creo que desde entonces no he visto ningún partido hasta el otro día porque siempre hay situaciones inesperadas y caí en una encerrona. Y unos días después “me tocó” ver la segunda parte del Uruguay-Holanda. Y pude constatar una vez más las chorradas que pueden decir, y dicen, los verborreicos comentaristas. Cuando no había tele, los de la radio podían decir lo que se les antojase que nadie les podía contradecir (salvo que al día siguiente el Marca lo contara de otro modo), existiendo situaciones verdaderamente chuscas como la acaecida a un locutor malagueño (repito lo de las hemerotecas citado ut supra), inexperto en deportes que hubo de desplazarse, creo que a Salamanca, para retransmitir un Salamanca-Málaga, por enfermedad del locutor deportivo; pues bien, la retransmisión fue magnífica con un gran resultado a favor del Málaga: el problema fue que se equivocó de portería y el que había ganado era el Salamanca. La rechifla boquerona, memorable.

Pero con la tele no entiendo que tenga que haber “retransmisores”, generalmente analfabetos funcionales. ¿Cuando alguien va a un campo de fútbol lleva a cuestas a otro que le cuente al oído lo que está viendo con sus ojitos de miel? Hay veces en que si separas lo que ves de lo que oyes, parece que estás en lugares distintos. Además, ¿no nos dicen a cada momento que “una imagen vale más que mil palabras“? Pues parece que no, que hacen falta miles de palabras mal enjaretadas, atropelladas y pisándose las de los dos o tres cotillos, para que el teleespectador se entere de lo que le dice la imagen.

En los años que no he visto fútbol, algunas veces he soportado las pijadas de los del baloncesto (”lanza un reverso”, dice uno que se las da angloparlante y no tiene ni idea de inglés ni de español, ni sabe que el reverso es lo opuesto al anverso. ¿Cómo demonios explicaría el lanzamiento de un concepto espacial?, y la superpijadas de los del tenis. Pero lo del otro día era ya de tipo antropológico y “supermánico”: “CUARENTA millones de españoles están pendientes del resultado”: ¿cómo lo sabía el tipo -o era una tipa-?, “lloran de emoción” afirmaba con sus ojos saltones el “conducator” de la retransmisión, etc…

Y lo sublime, el día del Uruguay-Holanda: “Holanda, sin que se note y poco a poco se mete en la final, cuando todo lo que ha cosechado, incluso en la fase clasificatoria han sido … victorias, sin ni siquiera un empate” (más o menos textual, que no lo grabé). ¿Un lapsus? No, lo repitió al menos dos veces más. A mí me gustaría saber cómo se llega a la final cosechando derrotas y no victorias, pero creo que tal concepto es demasiado para un filósofo deportivo de tal jaez.

En definitiva, que gracias a esas cotorras manipuladoras, gritonas (¡¡gol, gol, gol, goooooooooooooooool!!) aborrecí las retransmisiones deportivas y, por ende, todos los antivalores que dichos “EVENTOS” transmiten a la sociedad. Gracias a mi abandono de dicha actividad he ganado mucho tiempo para tareas enriquecedoras del espíritu y de la carne.

Gracias, gracias, gracias mil veces. Os venero por ello y os lo digo hoy, siete de julio de 2010 a las 19 hs., poco antes de que el éxtasis o el suicidio os envuelvan. Quede constancia.

Y a mí, si los mercenarios de la federación empresarial fultbolera de ámbito hispánico pierden, me importa un soberano silbato, es más, me alegraría porque el silencio volvería y el patrioterismo barato y soez se arrugaría.

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**) Esto ha salido espontáneamente, que conste.

NOCHE Y DÍA

28/Mayo/2010 | ¿Comentarios?

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Todo era oscuridad, todo ruido estridente y sincopado como de gigantescos martillos machacando rocas; choques de cristales, voces humanas intentando hacerse oir y algunas lográndolo, dotadas de artificios adecuados. Era difícil moverse, deambular; se tropezaba con objetos y personas. Sólo de vez en cuando se atisbaba algún reflejo por algún rincón. Humos y extrañas fantasmagorías sonoras en lo más alto. Algunas veces pensé que si Dante viviese hoy, su infierno hubiese sido esto.

Desentonaba una figura femenina de prestancia, ágil de movimientos entre la barahúnda, y de risa espontánea. Algunas veces cuando reía, al parecer alegremente, el escorzo vívido de su cabeza dejaba intuir la presencia de un piercing en algún lugar de su rostro y supongo que no sería de plata ya que la energía no sólo no le fallaba, sino que no encontraba obstáculos al moverse, como aquellas mujeres que en ciertos lugares, según ancestrales tradiciones de algunos pueblos, se convierten en lobas y se comen a sus hijos. ¿Qué fuerza interior le permitía sobrevivir allí todas las noches de casi todos los días?. Como si de un ritual mistérico se tratara, derramaba líquidos de muy difícil identificación en aquella oscuridad, pero uno de ellos parecía rojo y sólo en presencia de un anciano barbado, que se entreveía con dificultad. ¿Sería un fraile?, ¿un exorcista?, ¿cuál era el ritual de los líquidos?.

No sé porqué, con intervalos regulares, me asomaba a aquel lugar, ni sé si mi prolongado contacto profesional con los alcaloides del cornezuelo de centeno o la belladona me hacían ver lo que no existía. En realidad, sabía muy poco del fenómeno que estaba viviendo: las características del lugar, lo disonante de aquella mujer. Tendría que comprobar si había luna llena aquellas noches, pero no, mis visitas eran más frecuentes, no se vinculaban con los ciclos lunares.

No podía discernir, en aquella oscuridad, si el color de la femenina piel era pálido, si tenía ojeras …; el fondo de su mirada se me ocultaba y cuando reía no mostraba la dentadura, por lo que me preguntaba si alguna vez desayunaría tostón de ajo. Nunca estuve lo sufientemente cerca de su boca para poder respirar su aliento, tarea que, obviamente, sería inútil en cuanto al resultado en plena noche, tan lejos de la hora del desayuno (por lo menos yo no conocí nunca a nadie que comiese tostón de ajo fuera del desayuno).

El asunto me obsesionaba, me intrigaba por muchas razones: si raro era en mí el trasnoche, más rara era la regularidad con que lo estaba haciendo ¿qué se escondería tras esa nueva práctica en mi vida? Nunca había soportado los ambientes ruidosos y ni siquiera para dormir me gusta la oscuridad total. Las prácticas mágicas me parecen, si no sospechosas de actividades delictivas -que también- al menos, producto de la superstición y la ignorancia. Y no acertaba a explicarme lo de aquella mujer.

Por tanto, o me alejaba del cornezuelo de centeno y la belladona (belladona -> bella donna -> bella mujer) o me plantaba allí cualquier día en horas diurnas. Era lo más sensato, no iba a dejar mi trabajo por esta obsesión. Y así lo hice un jueves cualquiera.

No es que reluciera brillantemente el antro, porque estaba en una acera con soportales y la luz natural no era mucha, pero se veía bien; tampoco había tanto ruido porque el volumen del equipo de sonido era normal, habida cuenta que a esas horas, seis de la tarde, la gente trabaja y no tiene que dormir, por lo que no hay que despertarla. Tampoco había demasiada, sólo algunas personas tomaban café y charlaban, lo que hacía pensar en que el bar de copas se había transformado en un bar de tazas. Y la mujer …

¡Ah, la mujer! Joven, ágil, de tez normal, ni siquiera parecía talasémica, de risa fluida, sin colmillos sobresalientes ni lupesco hirsutismo y mirada sin atisbo de midriasis. No, aquella

mujer señora,
la que reina en el hogar,

significados que son de su nombre, Marta, no es una mujer loba ni vampira, ni siquiera vampiresa: es una excelente camarera, sea de noche o de día, que escancia ambrosías a los clientes y le sirve con gracia un colorado brebaje, con hielo y rodaja de limón, al único que se lo pide: el anciano fraile fossor que os ha contado esta historia, que aún ignora si ella come tostón de ajo, amén de porqué acude él al tugurio en cuestión.

Ella Fitzgerald - Night and Day

EL MANIFIESTO

6/Mayo/2010 | 3 comentarios

El grupo promotor de la idea ha “conveniado” (que diría la archicultísima Junta de Andalucía) el documento que os transcribo y que, por su importancia, os recomiendo memorizar reverencialmente:

MANIFIESTO EN DEFENSA DEL FUTURO DE SUBJUNTIVO (FUSUB)

1. La membresía de la ASOCIACIÓN* PARA LA DEFENSA DEL FUTURO DE SUBJUNTIVO (en lo sucesivo ADEFUSUB) manifiesta públicamente su rechazo a la incuria hispanohablante, que está permitiendo la paulatina desaparición del FUSUB en el hablar cotidiano de las gentes.

2. Asimismo denuncia que si dolorosa puede ser la desaparición de especies como el atún rojo o el lince ibérico, no menos dolorosa, o acaso más, sería la del FUSUB, porque si bien la de las especies animales citadas supondría una aproximación forzada al veganismo o a la liberación de tremendos arañazos, especialmente los conejos y los patos, la extinción del FUSUB sería el primer paso hacia el empobrecimiento de la lengua que nos iría llevando al mundo orwelliano de la novela 1984. Y para dictaduras ya tenemos bastante con las que hay.

3. Y ello porque, desaparecido un tiempo verbal, podría abrirse la veda y comenzar la extinción de los demás, para quedar sólo los infinitivos, lo que nos obligaría a expresarnos como los comanches de las pelis de vaqueros de cuando entonces, que le decían a John Wayne cosas como “¡Augh! gran jefe Pies Planos necesitar plantillas”.

4. No aceptamos, por tanto, que se esgriman argumentos como los falaces de la “economía del lenguaje” que nos pueden llevar al infantilismo dialéctico del tipo “papa pupa”, “tero más”, “mí querer ligar”, etc …

5. Rechazamos rotundamente que el FUSUB se relegue exclusivamente al lenguaje jurídico con lo que ello implica:

a)  emplearlo para la tipificación de posibles delitos: “el que concurriere…”, “el que dañare …” y otras perversiones similares, identificando FUSUB con delito, siendo así que la belleza también puede unirse al FUSUB: “quien comiere de este pitisú relamerase”, “quien besare a Fulanita o Fulanito de Copas, excitarase”, etc…;
b)  que para poder usar el FUSUB tuviésemos que ser abogadas o abogados y, lo que es muchísimo peor visto como está el patio, juezas o juezos, legisladoras o legisladoros. ¡Vamos, vamos …!

6. Por todo lo expuesto sugerimos a la ciudadanía y exigimos a toda clase de autoridades:

a)  que el FUSUB se encomie, alabe, enseñe y practique en todos los niveles de la enseñanza, sin menosprecio de los demás modos verbales excepto, quizá, el imperativo;
b)  que en los concursos literarios se premien las obras que con más delicadeza  lo empleen;
c)  que se denosten y supriman las redacciones leguleyas que identifican el FUSUB con lo delictivo;
d)  que sólo se transmitan por la tele las canciones que lleven al menos un FUSUB y los partidos de fútbol cuyos comentaristas se comprometan a usarlo siempre que el anticipo a las jugadas venideras lo aconseje;
e)  que en toda clase de predicciones del tiempo se emplee el FUSUB a modo.

Eso, de momento, que ya se nos irán ocurriendo más situaciones, lo que nos dará pie para más manifiestos, que mola cantidad. Y a quien así lo hiciere, la felicidad le sobrevenga.

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Invitamos a quienes estén de acuerdo con la iniciativa a que se unan a ella, lo que pueden hacer comunicando en los comentarios o en “CONTACTAR” cuantas soluciones, sugerencias, etc… se les ocurran, por ejemplo reseñando párrafos de clásicos de las letras en que se emplea el FUSUB. Todo ello se incorporará a la web que se está preparando.

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*) Sin presidente, sin cuotas, sin estatutos, sin nada que ver con la llamada Administración.


UNA LÁGRIMA DE NATA

28/Abril/2010 | 2 comentarios

Llorar cuando el astro
siempre superior,
…………………..((todo energía)
siempre enaltecido,
……………………(muchas veces dios)
siempre arrogante,
……………………(muchas veces dios, bis)
siempre vitalizante,
……………………(por ser energía)
siempre agresivo,
……………………(por su fuerza sin control)
siempre en el culmen,
……………………(de momento, al menos)
siempre abrasante
achicharra
y, si siempre de frente,
no deja ver:
ciega.

Llorar si se cumplen años
y la piel se estría
en el contorno del ojo,
si se aceleran los pulsos,
y ocultas las miradas
con gafas.

Llorar lágrimas cristalinas,
transparentes,
que brillan,
que fluyen,
se deslizan,
descienden,
……………………(¿las hay que suben?)
humectantes,
e irritantes y que
hacen cosquillas
en los pómulos.

Llorar las de cocodrilo,
deshacerse en ellas,
llorarlas vivas,
ser el paño que consuela,
el hombro que cobija,
en el valle de su nombre …

Todo, pero todo,
es minuta peccata
si comparas con la crema
hidratante, blanca
refrescante
espesa y tersa
en la estría:

una lágrima de nata.

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FUTURO DE SUBJUNTIVO - 2

21/Abril/2010 | ¿Comentarios?

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Ya hablé aquí de la Asociación para la Defensa del Futuro de Subjuntivo (ADEFUSUB), que está naciendo. Copio la explicación que su principal impulsora nos da sobre su motivación para hacerlo.

…-

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EL NACIMIENTO DE LA IDEA, EXPLICADO POR SU MADRE:

Hace unos años, me maravillé al oir a la anciana abuela de una querida amiga, usar con naturalidad y finura el futuro de subjuntivo.

Era una señora del campo de Huelva, y más en particular de La Palma del Condado, sin estudios formales, pero con una delicadeza de expresión en el fondo y la forma como sólo el campo la daba.

Se sabe que la variedad del lenguaje estimula la sagacidad de la inteligencia, y que ésta no depende de los títulos académicos que incluso, quizá, la petrifican, como efecto colateral perverso de la especialización.

Lo cierto es que una sociedad arcaica, rural y casi analfabeta, como la latina republicana, empleaba un lenguaje riquísimo en el que había sutilezas como declinaciones, tres géneros, supino, participios de pasado, presente y futuro, voz pasiva, modo perfecto, etcétera

Cuando un romano hablaba podía hacerlo con una precisión y una concisión asombrosas. ¡Eso sí que era economía del lenguaje! Su definición de justicia se hacía con tres palabras: “Suum cuique tribuere”. Nuestra traducción necesita seis: “Dar a cada uno lo suyo”.

Es que, por una incomprensible tendencia, después de las invasiones germánicas, la lengua se empobreció muchísimo en las regiones invadidas. Hubo una nueva ruralización, pero esta vez sin el esplendor de las formas de vida originarias. Algo así como la ruina cultural que ve la nueva ciencia ficción como futuro.

En el romance castellano se perdieron el participio de futuro y el de presente, aunque de éste quedan vestigios, que con conciencia y voluntad, se podrían verbalizar de nuevo, como amante, presidente, etcétera. Se perdieron el futuro y el condicional, aunque milagrosamente, por la fonética del verbo “haber” se recompusieron por la mano izquierda, con una perífrasis luego convertida en una sola palabra: “yo amar he”, yo amaré, o “tú amar hías” (forma arcaica), tu amarías.

También se perdieron para siempre la voz pasiva y el aspecto perfecto, sustituídos por sendas perífrasis con los verbos ser y haber. Formas largas y pesadas, que recargan los párrafos en cuanto te descuidas.

Del supino, no quedaron ni  rastros. Y de sus matices semánticos, no tengo ni idea. Mi conciencia verbal está empobrecida desde el principio por su falta.

Conservamos el imperativo y el subjuntivo. Éste, dividido originalmente en tres hermosos tiempos, presente, pretérito y futuro, para acciones pensadas o conjeturas ubicables en cada uno de esos tres tiempos físicos.

Y podemos darnos por afortunados por la relativa riqueza de los verbos castellanos comparados sobre todo con los ingleses, la mayoría biverbales o casi monoverbales, es decir, que se despachan con una o dos palabras, y listo, acompañadas luego, eso sí, por un tropel de paráfrasis (rígidas, largas, pesadas, repetitivas…)

Pero en éstas estábamos, tristes por la pobreza histórica de nuestras lenguas, cuando nos sobreviene una nueva desgracia: la tendencia a empobrecer más lo ya pobre**.

En francés, esto ha llegado más lejos. Es el subjuntivo entero (que ya no tenía futuro… de subjuntivo) el que tiende a desaparecer, junto con algún tiempo del indicativo. ¿A dónde van?

En castellano, es notable la decadencia del futuro de subjuntivo. Su uso no se encuentra más que en alguna frase hecha, como “donde fueres, haz lo que vieres”, y en el lenguaje técnico jurídico.

Pero en general, se ha confundido con el pretérito, perdiéndose así el matiz de futuro: hablábamos de algo que puede pasar en el futuro, pero ahora, usamos de hecho sólo dos tiempos subjuntivos: el presente y el no-presente.

Las estructuras de nuestra mente se simplifican sin un lenguaje que las estructure. Pierden definición. Ésta es la razón de la lucha por el futuro de subjuntivo.

Es una lucha con esperanza: las lenguas pueden variar según el grado de conciencia y voluntad de los hablantes. El hebreo se reconstruyó. El indonesio y el vasco se unificaron. El turco republicano y nacionalista abandonó un sesenta por ciento de su léxico, que era árabe, y lo sustituyó por raíces turcas.

Si fuéremos conscientes del significado humano de esta aparentemente insignificante lucha para cuatrocientos millones de hablantes, nos empeñaríamos con entusiasmo en ella.

Kim Pérez

**) Relacionado con esto, véase, por ejemplo este artículo de Manuel Talens.

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(Seguiremos informando)

EL MISTERIO DEL DEDO INACTIVO

16/Abril/2010 | ¿Comentarios?

Años. Muchos años. Varias décadas enfrentándome con el mismo hecho, pero en toda clase de escenarios de cualquier lugar del mundo, sin encontrar una explicación, una solución, un porqué. Decenas de años, sí, entrando ya en la vejez y el misterio sin resolver. Lo he intentado todo, excepto hablar con psicólogos porque, no lo dudo, me tomarían por un enfermo y me atiborrarían de fármacos, cuando menos, siendo así que la conducta lógica es la mía: pulsar.

Las cosas se crean y existen para un fin. No hay lógica en el hecho de que algo que existe en cualquier parte, en todas partes, no cumpla su cometido. Existe el pan y se come, existen las bombas y se bombardea, existe el pene y se orina (otras funciones, aunque vivificantes no vitales, pueden ejercerse o no, según las circunstancias). Pero esto, ¿qué…?

En mi infancia la situación, diríase, era plana, a ras de tierra por así decir, aunque con algunas irregularidades como cualquier llanura en la que haya surcos, hoyos, hierbas… Más tarde se verticalizó o se colgó si la finalidad a cumplir era, digámoslo así, de tipo fluido. Para situaciones más espesas el microescenario emergía, ascendía y se aquietaba, siendo muy fácil volver al statu quo, anular el estancamiento, eliminar lo negativo. Como usar un dedo, un toque.

Pero no. No ocurría. En las primeras décadas pensaba que el bajo nivel cultural de la humanidad y la desidia de los responsables de la educación cívica explicaban la situación. Bien es verdad que por entonces la solución requería más esfuerzo, de arriba abajo, era como crear una catarata, una fuerza controlada del universo, no una inundación. Mas pasaban los años, la solución se hacía más fácil, subía el nivel cultural de las gentes y el misterio seguía ahí: inconmovible, omnipresente, tanto, que algunos sentidos -vista, olfato- lo sufrían de forma contumaz.

Sin solución. Al menos, cuando la situación era plana y sin estancamiento una ley física -la gravedad- la resolvía, lo que podría aplicarse a la verticalización y a la suspensión, pero no plenamente porque la humanidad fumaba, variable de la que no se podía prescindir así como así, ya que aunque no había estancamiento sí se producía, en un elevadísimo número de casos, obstrucción. ¿No lo percibían las autoridades? ¿Porqué no actuaban?

Y el problema se acrecentaba, aumentando mi obsesión, conforme avanzaba en edad, ya que cada vez tenía que entrar más en los servicios públicos de los bares, cafeterías, teatros, etc…

Podía entender que para unas masas incultas o habituadas a que hubiera unas señoras que cuidaban de los servicios, el hecho de tirar de la cadena en los retretes a ras de suelo -se defecaba en cuclillas-, en los urinarios verticales o colgados atiborrados de colillas, pudiera resultar complicado, que tontos hay muchos en el mundo, pero no empujar con el dedo el botón de las modernas cisternas de mochila, o la palanquita de otros sistemas, era un misterio para el que no encontraba solución causándome el asco de oler orines ajenos cada vez que entraba o ver flotando las espesuras desechadas de otros cuerpos.

¿Porqué, porqué tenía que usar mi dedo cada vez que entraba en un servicio, antes y después de mi propia licuación evacuatoria, tornándome capicúo (dedo-meada-dedo)? ¿Cómo contarle a un psicólogo la causa de mi obsesión? Por eso comencé a buscar en las redes sociales nombres como S. Holmes o Mr. H. Poirot para que resolvieran el misterio. No, el de Torrente no lo buscaba porque seguro que era de los que dejaban el dedo inactivo.

¡Que asco!

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