Tras machacarnos las piernas durante cinco días recorriendo el abrupto litoral vasco, pudimos disfrutar de un primer día de descanso en el camping de Sopelana.
Tal y como estaba previsto, aprovechamos la ocasión no sólo para reponer fuerzas, sino también para limpiar la ropa y realizar una rápida visita a Bilbao (en la playa de Achabiribil sólo estuvimos un ratito: preciosa playa, pero llenísima de gente).
La visita a Bilbao consistió en una fugaz visita al museo Guggenheim (ni siquiera llegamos a entrar), un tranquilo paseo a la vera del río Nervión, algo de callejeo por el casco viejo de la ciudad y una buena sesión de tapeo en la Plaza Nueva o Berria de esta localidad.
A destacar, por último, la muy especial idiosincracia del vecino que tuvimos en el camping. Sin lugar a dudas, su tienda de campaña es una de las más peculiares que llegaremos a ver en nuestras vidas…
\ ; -P
Besos y abrazos,
Manuel


















¡y tan peculiar que es la tienda!.
se nota que el tiempo ha mejorado ¡ya era hora!,el norte con buen tiempo es un paraíso.
bicoooooooooos
Las fotos con sol chulísimas, esa de la lavandería es “de película Almodovar” me encanta, ahí está Manuel captando esos inolvidables momentos !!
Por Zaragoza llevamos cinco días seguidos acercándonos o pasando de los cuarenta grados, soplar un poco a las nubes para que llueva que buena falta nos hace.
Un calurosiiisimo abrazo a los tres